Johann Strauss. El apogeo: Die Fledermaus / El murciélago

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Die Fledermaus (El murciélago) no solo es una de las mejores operetas de Johann Strauss, también lo es de todos los tiempos. Durante años, Strauss dudó de sus posibilidades como compositor de operetas –creía no estar a la altura– pero su esposa, la ex cantante de ópera Henriette Challupetzky, conocida como Jetty –que fallecería en 1878– le animó a hacerlo. Gracias a ello, en 1874, llegó su opereta más celebrada: Die Fledermaus (El murciélago).

Die Fledermaus Artwork 2009La acción de esta magnífica opereta  típicamente vienesa transcurre en un balneario próximo a Viena, donde una joven casada acepta recibir en su casa a un tenor que la pretende en ausencia de su marido. En eso llega la policía y detiene al joven cantante al confundirlo con su marido, que es a quien realmente busca. El equívoco da pie a divertidas situaciones hasta que se aclara. Naturalmente, no podía ser de otro modo, todo termina como corresponde a la moral de la época. No obstante, Strauss introduce una novedad en el género tal como entonces se concebía en la capital del imperio austrohúngaro: los personajes no son históricos, sino contemporáneos, y van vestidos a la moda del momento.

Vamos a empezar con la Obertura a cargo de la Orquesta Filarmónica de Viena, conducida esta vez por el director francés George Petre, durante el Concierto de Año Nuevo celebrado en la capital austriaca en 2010.

A la Obertura sigue “Täubchen, das entflattert ist” y “Da schreibt meine Schwester Ida”, que interpretan la soprano alemana Renate Holm y Waldemar Kmentt en una producción de la televisión austriaca de 1972.

También al primer acto pertenece “So muss allein ich bleiben”. Escuchamos, y vemos, a la excelente soprano neozelandesa Kiri Te Kanawa, acompañada de Hermann Prey y Hildegard Heichele, en una representación de Die Fledermaus en la Metropolitan Opera (Nueva York) de 1986.

Finaliza el acto primero con “Trinke liebchen trinke schnell”, que interpretan la estadounidense Pamela Coburn y el austriaco Josef Hopferwieser en la producción de 1987 de la Ópera Estatal de Baviera (Múnich) de Die Fledermaus.

El segundo acto transcurre en una fiesta que se celebra en casa del príncipe Orlofsky. En dicha fiesta, el príncipe ofrece a sus invitados la actuación de algunos artistas. Es el motivo que sirve para que sucedan una serie de hermosos temas, como el que sigue: el aria “Ich lade gern mir Gäste ein… Chacun à son goût”, que vemos en interpretación de la mezzosoprano austriaca Rita-Lucia Schneider que, en la temporada 2003-2004, formó parte de la compañía del Eduard-von-Winterstein-Theater con papeles, entre otros, como el del príncipe Orlofsky).

Es el turno de otra aria, una de las más bellas jamás compuestas: “Mein Herr Marquis” (Mi señor marqués). El vídeo que insertamos bajo estas líneas recoge la interpretación de la misma a cargo de la soprano Hildegarde Heichele, que demuestra su gran dominio de la coloratura, en un momento de la producción de 1984 de la Royal Opera House Covent Garden de Londres de Die Fledermaus.

El csárdás es un baile tradicional húngaro que Strauss, como otros tantos (Kálmán, Liszt, Brahms o Tchaikovski), utilizaron en sus obras en tiempos del imperio austro-húngaro. Es la vienesa Alexandra Reinprecht quien nos interpreta “Klänge der Heimat (Csárdás)” durante la representación de El murciélago en el festival de Mörbisch (Austria) de 2012.

A medida que avanza fiesta –no podía ser de otro modo– corre a mares el champán. En casi todas las operetas de la época hay una fiesta donde este es el protagonista, pues entonces –el bueno también ahora– era carísimo y se consideraba símbolo de riqueza y ostentación. Decía la marquesa de Pompadour que era el único vino que permitía a la mujer conservarse hermosa después de haberlo bebido. Y Winston Churchill, puro en ristre, se permitió en tiempos de la Segunda Guerra Mundial se permitió la boutade de afirmar: “No lo olviden, caballeros, no es solo por Francia que luchamos, es también por el champagne”. De nuevo es Hildegarde Heichele –en la misma representación de la Royal Opera House– quien nos invita a disfrutar de tan exquisito elixir en el tema “Im Feuerstrom der Reben” (En la hoguera de la vid), penúltimo número del segundo acto, un brindis por el champán, rey de todos los vinos.

El champán surge efecto. El príncipe entiende que “muchos corazones se abrasan de amor” y que sugiere a los presentes sean una gran cofradía de hermanos y hermanas: “Brüderlein, Brüderlein und Schwesterlein” (Hermanitos, hermanitos y hermanitas). Lo celebran bailando la polka ”Unter Donner Und Blitz” (Bajo truenos y relámpagos).  Vemos ambos números en una de las representaciones de Die Fledermaus por la Opera Estatal de Baviera en 1987.

Finaliza el segundo acto con un conocido y hermoso vals: “Einen Walzer spielt uns auf!” (Un vals juega con nosotros). El vídeo que sigue pertenece a la producción de 2001 de la Ópera Nacional de París.

Genial, ¿no les parece? Vamos con el tercer acto, más breve, del que incluimos dos números: el precioso tema: “Spiel ich die Unschuld vom Lande” y “O Fledermaus! O Fledermaus!”, con el que termina la obra. El primero a cargo de Edita Gruberova en la versión de El murciélago de 1990 por la Ópera Estatal de Viena; el segundo, de 2001, por la Ópera Nacional de Paris-Bastille.

Les esperamos mañana. Gracias por visitarnos.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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7 respuestas a Johann Strauss. El apogeo: Die Fledermaus / El murciélago

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    • Hola Manuel: Por favor si me puedes indicar, cuál es la mejor versión en CD’s de “Die Fledermaus”. Tengo la de Karajan (DECCA) y la versión de Boskovsky (EMI) y ahora estoy por descargar la de Carlos Kleiber (Deutsche Grammophone). Bueno, tú verás y desde ya: Muchas Gracias.-

      • A mí la de Kleiber me encanta, pero hay dos más a tener en cuenta: la de Clemens Krauss al frente de la Filarmónica de Viena de 1950 (Decca, remasterizada y relanzada en 2002 por Naxos Records) y la de André Previn de 1991, también con la Filarmónica de Viena (Philips).
        De todos modos, no me hagas mucho caso. Solo soy un mero aficionado que descubrió el mundo de la opereta casi por casualidad (a raíz de escribir mi novela “El corto tiempo de las cerezas”, en la que la hija del protagonista es soprano ligera), me entusiasmó y sigo descubriendo aún muchas cosas que desconocía.
        Afectuosos saludos, Jorge Luis.

      • Estimado Manuel : has sido muy, muy amable con tu respuesta.-
        Obviamente que te haré caso e iré por las versiones que me indicas.-
        Desde Buenos Aires, recibe un saludo cordial y mil gracias.-

      • Igualmente, Jorge Luis. Mis mejores deseos desde Valencia (España).

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