Preludios de zarzuela

CARTEL A3 zarzuela ABANICO

De origen incierto, podríamos situar el precedente de la zarzuela en el siglo XV (ensaladas, villancicos, etc.). Pero, de hecho, no aparece como tal hasta el siglo XVII, momento en que recibió el nombre al representarse en un lugar de esparcimiento real (la Zarzuela). Algunas de las primeras zarzuelas eran con textos de Calderón de la Barca y música de Juan Hidalgo o de otros compositores que han quedado en el anonimato. Más tarde destacaron J.B. Diamante y, al inicio del siglo XVIII, J. Cañizares, con otros compositores cada vez más influidos por la ópera italiana (zarzuelas a la italiana).
Desaparecida virtualmente la zarzuela hacia el 1770 (sustituida por la tonadilla), fue restaurada por Francisco Asenjo Barbieri, Joaquín Romualdo Gaztambide, Cristóbal Oudrid, Emilio Arrieta y otros compositores, a menudo influidos aún por la ópera italiana, pero decantados sobre todo al folclorismo (madrileñismo, andalucismo). Asimismo, se separaba la zarzuela grande del más breve y superficial género chico, cercano a la opereta e incluso a la revista. Hubo, sin embargo, autores muy destacados en ambos campos, como Manuel Fernández Caballero, Gerónimo Giménez, Tomás Bretón, Ruperto Chapí, Federico Chueca, Francisco Alonso, Federico Moreno Torroba, José Padilla o Pablo Sorozábal.
De la historia de la zarzuela, sus obras y compositores hemos hablado y los seguiremos haciendo en diversas entradas. Hoy nos centraremos en esas piezas que habitualmente sirven de introducción a cada obra y que en la zarzuela suelen llamarse preludio mientras que en la opereta obertura. La diferencia entre uno y otra es mínima; en todo caso, se podría sintetizar en el hecho de que la obertura es normalmente una pieza cerrada –aunque presente temas que luego aparecerán a lo largo de la obra – y el preludio enlaza y dirige directamente a la obra.
Nuestro primer vídeo –los hemos ordenado según la fecha del estreno de la obra a que pertenecen– recoge el Preludio (Coro General: “Dicen que en el Pardo, madre”) de El Barberillo de Lavapiés, zarzuela de Francisco Asenjo Barbieri (con libreto de Luis Mariano de Larra) que se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1874. La interpretación corre a cargo de la Orquesta y Coro Filarmonía, dirigidos por Pascual Osa, en un concierto celebrado en el Auditorio Nacional de Música (Madrid) en 2004.

De La verbena de la Paloma, popularísima zarzuela (o sainete lírico) en un acto estrenada en 1894) con libreto de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón, es el preludio que sigue, por la Orquesta Sinfónica Juvenil del Volga, bajo la dirección de Archil Pochkhua, en un concierto que tuvo lugar en la ciudad rusa de Samara en 2011.

Con música de Ruperto Chapí y libreto de Emilio Sánchez Pastor se estrenaba en 1896, en el Teatro Eslava de Madrid, El tambor de granaderos, cuyo preludio interpreta la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por Cristóbal Soler, durante la gala Concierto de Navidad de 2011.

Otro exitoso compositor del último tercio del siglo XIX y principios del XX fue Federico Chueca. Suya es la música de la zarzuela en un acto (género chico) Agua, azucarillos y aguardiente, que se representó por primera vez en 1897 en el Teatro Apolo de Madrid. La versión que de su preludio escuchamos corre a cargo de Voces para la Paz (Músicos Solidarios), asociación independiente fundada en 1998 por Juan Carlos Arnanz para recaudar fondos que contribuyan a la erradicación de la pobreza y a la mejora de las condiciones de vida de las personas y comunidades más vulnerables y desfavorecidas. Integran la orquesta músicos de las agrupaciones musicales más importantes de España y cada año organizan un concierto con una finalidad concreta dentro de su marco de acción. En este caso, la recaudación del concierto que dirigió Miguel Roa en 2002 –al que corresponde el vídeo– se destinó a financiar la construcción de una escuela en Mozambique y a la mejora del sistema de regadío en las comunidades más pobres de Perú.

Volvemos con Chapí y Voces para la Paz para escuchar el preludio de otra conocida zarzuela, La revoltosa, la cual –con libreto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw– se estrenó en 1897. Esta vez, la edición del Concierto Voces para la Paz es de 2001, siendo también el director de la orquesta Miguel Roa. La recaudación obtenida se destinó a la construcción, en colaboración con la Fundación Vicente Ferrer, de cuatro escuelas en el distrito indio de Anantapur.

De nuevo Chueca y los preludios de dos de sus zarzuelas: Los arrastrados (1897), uno de los grandes éxitos de finales del siglo XIX, y El bateo, estrenada nada más comenzar el siglo XX (1901). El primero lo interpreta la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por Cristóbal Soler, durante el Concierto de Navidad 2011 (Madrid). El segundo, la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Aragón, dirigida por Juan Luis Martínez, dentro de la XV Temporada de Grandes Conciertos de Primavera (2009) en el Auditorio de Zaragoza.

Finalizamos con el preludio de El caserío, zarzuela ya posterior –se estrenó en 1926– en tres actos, original de Jesús Guridi (música) y Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw (libreto), en un momento del Concierto Voces para la Paz de 2005. Dirige la orquesta Jesús López Cobos.

Que disfruten del domingo.

Zarzuela con Ainhoa Arteta

Ainhoa Arteta

Nacida en el municipio vaso de Tolosa en 1964, esta soprano española inició una brillante trayectoria operística tras debutar en 1990 en el West Palm Beach Auditorium de Florida (Estados Unidos) con el papel de Corinda en la ópera de Rossini La Cenerentola, en una producción de la  Ópera de Palm Beach. Previamente, en 1989, había ganado el concurso del Opera Music Theater de Nueva Jersey. Se dio a conocer internacionalmente en 1991 al interpretar en Viena a Violetta Valéry en La Traviata, de Verdi. Cantó luego en el Carnegie Hall de Nueva York con Plácido Domingo y Dolora Zajick y en 1993 ganó el concurso Metropolitan Opera National Council Auditions de Nueva York y el Concours International de Voix d’Opera Plácido Domingo de París. A partir de aquí se consolidó como una de las voces españolas de mayor proyección internacional en el mundo de la ópera, actuando de forma habitual en los principales teatros: además de los citados, el Covent Garden, el de la Bayerische Staatsoper, los de las óperas de Washington, Houston, Dallas, Seattle, San Francisco, la Scala de Milán, el Arena de Verona, el Teatro Bellas Artes de México, y un largo etcétera.

Si bien es especialmente conocida a nivel internacional por sus papeles principales en óperas como La Traviata, La Bohème, Romeo y Julieta, Fausto, La Rondine, Eugueni Oneguin, Turandot o Manon, ha combinado sus representaciones operísticas con recitales y conciertos y en ningún momento ha descuidado la zarzuela. Es en esta faceta en la que vamos a ver y, sobre todo, escuchar a esta mujer dotada de una portentosa voz, contundente, de gran calidad tímbrica, tesitura muy amplia, depurada técnica y una afinación perfecta. Todos los vídeos corresponden al concierto que dio con la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE, dirigida por Enrique García Asensio el 10 de diciembre de 1996, en el Teatro Monumental de Madrid. Los hemos ordenado en función del año del estreno de cada una de una de las obras de las cuales interpreta alguna pieza. De todos modos, al final incluimos otro vídeo de más de 30 minutos de duración con la práctica totalidad del recital, que recoge los temas que comentamos y otros.

Comenzamos, así, con la “Canción de Paloma”, de El barberillo de Lavapiés, zarzuela de Francisco Asenjo Barbieri (con libreto de Luis Mariano de Larra) que se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1874.

De 1889 es Las hijas del Zebedeo, zarzuela cómica en dos actos con música de Ruperto Chapí y libreto de José Estremera estrenada en el Teatro Maravillas de Madrid, de la que interpreta la romanza “Carceleras”.

“La tarántula” (La tarántula e un bicho mu malo) es una de las piezas favoritas de muchas sopranos y mezzosopranos para sus conciertos liricos. Pertenece a la zarzuela La Tempranica, obra en un acto con música de Gerónimo Giménez y libreto de Julián Romea que se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1900.

Vamos con otra romanza, “Los cielos me darán la luz”, de Mirentxu. Mirentxu es una ópera en dos actos y un epílogo con música de Jesús Guridi y libreto de Alfredo Echave estrenada en 1910 en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao como zarzuela. Después el autor la transformó en ópera en el año 1912.

La canción del olvido es una popular zarzuela con música de José Serrano cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Lírico de Valencia en 1916 con gran éxito, volviendo a triunfar dos años después cuando se representó en Madrid, en el Teatro de la Zarzuela. A ella corresponde esta “Canción de Rosina”.

También en el conocido coliseo madrileño se estrenó, en 1928, La Marchenera, destacada zarzuela de Federico Moreno Torroba, aunque no la más conocida. Una de sus piezas más celebradas es la petenera “Tres horas antes del día”.

Una romanza más: “No corte más que una rosa” (romanza de Ascensión), de la famosa zarzuela La del manojo de rosas, obra calificada por sus autores –el libreto es de Anselmo C. Carreño y Francisco Ramos de Castro y la música de Pablo Sorozábal– de sainete lírico, estrenada con enorme éxito en el Teatro Fuencarral de Madrid en 1934.

Finalizamos con el vídeo que les decíamos antes con el recital prácticamente íntegro.

Que tengan un buen día.

Zarzuela: preludios

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De origen incierto, podríamos situar el precedente de la zarzuela en el siglo XV (ensaladas, villancicos, etc.). Pero, de hecho, no aparece como tal hasta el siglo XVII, momento en que recibió el nombre al representarse en un lugar de esparcimiento real (la Zarzuela). Algunas de las primeras zarzuelas eran con textos de Calderón de la Barca y música de Juan Hidalgo o de otros compositores que han quedado en el anonimato. Más tarde destacaron J.B. Diamante y, al inicio del siglo XVIII, J. Cañizares, con otros compositores cada vez más influidos por la ópera italiana (zarzuelas a la italiana).

Desaparecida virtualmente la zarzuela hacia el 1770 (sustituida por la tonadilla), fue restaurada por Francisco Asenjo Barbieri, Joaquín Romualdo Gaztambide, Cristóbal Oudrid, Emilio Arrieta y otros compositores, a menudo influidos aún por la ópera italiana, pero decantados sobre todo al folclorismo (madrileñismo, andalucismo). Asimismo se separaba la zarzuela grande del más breve y superficial género chico, cercano a la opereta e incluso a la revista. Hubo, sin embargo, autores muy destacados en ambos campos, como Manuel Fernández Caballero, Gerónimo Giménez, Tomás Bretón, Ruperto Chapí, Federico Chueca, Francisco Alonso, Federico Moreno Torroba, José Padilla o Pablo Sorozábal.

De la historia de la zarzuela, sus obras y compositores hemos hablado y los seguiremos haciendo en diversas entradas. Hoy nos centraremos en esas piezas que habitualmente sirven de introducción a cada obra y que en la zarzuela suelen llamarse preludio mientras que en la opereta obertura. La diferencia entre uno y otra es mínima; en todo caso, se podría sintetizar en el hecho de que la obertura es normalmente una pieza cerrada –aunque presente temas que luego aparecerán a lo largo de la obra– y el preludio enlaza y dirige directamente a la obra.

Nuestro primer vídeo –los hemos ordenado según la fecha del estreno de la obra a que pertenecen– recoge el Preludio (Coro General: “Dicen que en el Pardo, madre”) de El Barberillo de Lavapiés, zarzuela de Francisco Asenjo Barbieri (con libreto de Luis Mariano de Larra) que se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1874. La interpretación corre a cargo de la Orquesta y Coro Filarmonía, dirigidos por Pascual Osa, en un concierto celebrado en el Auditorio Nacional de Música (Madrid) en 2004.

De La verbena de la Paloma, popularísima zarzuela (o sainete lírico) en un acto estrenada en 1894) con libreto de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón, es el preludio que sigue, por la Orquesta Sinfónica Juvenil del Volga, bajo la dirección de Archil Pochkhua, en un concierto que tuvo lugar en la ciudad rusa de Samara en 2011.

Con música de Ruperto Chapí y libreto de Emilio Sánchez Pastor se estrenaba en 1896, en el Teatro Eslava de Madrid, El tambor de granaderos, cuyo preludio interpreta la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por Cristóbal Soler, durante la gala Concierto de Navidad de 2011.

Otro exitoso compositor del último tercio del siglo XIX y principios del XX fue Federico Chueca. Suya es la música de la zarzuela en un acto (género chico) Agua, azucarillos y aguardiente, que se representó por primera vez en 1897 en el Teatro Apolo de Madrid. La versión que de su preludio escuchamos corre a cargo de Voces para la Paz (Músicos Solidarios), asociación independiente fundada en 1998 por Juan Carlos Arnanz para recaudar fondos que contribuyan a la erradicación de la pobreza y a la mejora de las condiciones de vida de las personas y comunidades más vulnerables y desfavorecidas. Integran la orquesta músicos de las agrupaciones musicales más importantes de España y cada año organizan un concierto con una finalidad concreta dentro de su marco de acción. En este caso, la recaudación del concierto que dirigió Miguel Roa en 2002 –al que corresponde el vídeo– se destinó a financiar la construcción de una escuela en Mozambique y a la mejora del sistema de regadío en las comunidades más pobres de Perú.

Volvemos con Chapí y Voces para la Paz para escuchar el preludio de otra conocida zarzuela, La revoltosa, la cual –con libreto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw– se estrenó en 1897. Esta vez, la edición del Concierto Voces para la Paz es de 2001, siendo también el director de la orquesta Miguel Roa. La recaudación obtenida se destinó a la construcción, en colaboración con la Fundación Vicente Ferrer, de cuatro escuelas en el distrito indio de Anantapur,

De nuevo Chueca y los preludios de dos de sus zarzuelas: Los arrastrados (1897), uno de los grandes éxitos de finales del siglo XIX, y El bateo, estrenada nada más comenzar el siglo XX (1901). El primero lo interpreta la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por Cristóbal Soler, durante el Concierto de Navidad 2011 (Madrid). El segundo, la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Aragón, dirigida por Juan Luis Martínez, dentro de la XV Temporada de Grandes Conciertos de Primavera (2009) en el Auditorio de Zaragoza.

Finalizamos con el preludio de El caserío, zarzuela ya posterior –se estrenó en 1926– en tres actos, original de Jesús Guridi (música) y Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw (libreto), en un momento del Concierto Voces para la Paz de 2005. Dirige la orquesta Jesús López Cobos.

Que tengan un buen día.

Zarzuela con Cristóbal Soler

Cristóbal Soler en el Teatro de la Zarzuela

Cristóbal Soler en el Teatro de la Zarzuela

Nacido en Alcàsser (Valencia, España) en 1967, Cristóbal Soler inició sus estudios de dirección de orquesta con su maestro y mentor, José María Cervera Collado, con quien colaboró en numerosas ocasiones en condición de director asistente en varias producciones de importantes teatros, como el Liceo de Barcelona, el Teatro de la Zarzuela de Madrid o la Ópera de Karlsruhe. Al finalizar los estudios superiores de composición y dirección de orquesta, amplió estos en la Universidad de Múnich.

Tras recibir una invitación de Reiner Bischof, secretario general de la Wiener Symphoniker, se trasladó a vivir a Viena como asistente durante dos temporadas, teniendo la oportunidad de conocer al detalle la maestría de grandes directores como Wofgang Sawallisch, George Prêtre, Vladimir Fedoseyev o Mariss Jansons, entre otros. Poco después, Nikolaus Harnoncourt le invitó a asistir a sus ensayos durante la temporada 2003-2004 tanto en Viena como en Graz, Berlín y Zúrich.

Su figura como director de orquesta comenzó por entonces a consolidarse en España al dirigir algunas de las orquestas más representativas, como la Orquesta de Radio Televisión Española, la Orquesta de Valencia, la Orquesta Sinfónica de Galicia, la Orquesta de la Comunidad de Madrid, la Orquesta Nacional de Cataluña, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla o la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, entre otras. Al tiempo, dio también varios conciertos con la Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza).

Cristobal Soler 2Considerado uno de los directores más importantes de su generación, Cristóbal Soler ha prestado especial atención a la recuperación del patrimonio lírico menos frecuentado, interpretando y grabando recuperaciones musicales históricas. Su exitosa trayectoria en el terreno de la lírica lo ha llevado a dirigir un extenso repertorio en los teatros líricos más importantes de España, en el que no faltan conocidas zarzuelas, faceta en la que le vemos hoy.

Asimismo, ha realizado numerosas giras nacionales e internacionales, destacando la gira por Austria, en salas como el Mozarteum de Salzburgo, o Austria Center en Viena.

Ha sido director artístico musical y fundador de la Orquesta Filarmónica de la Universidad de Valencia (1995-2010) –con la que obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional de Jóvenes Orquestas Sinfónicas (Viena, 1998)– y de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Complutense de Madrid (2012). Es director musical del Teatro de la Zarzuela (Madrid) y director asociado de la Orquesta Sinfónica  de Navarra y desde 2104 está al frente de de la Joven Orquesta Sinfónica de la FSMCV (Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana).

Es precisamente en el Teatro de la Zarzuela donde en 2008 se grabó el primer vídeo de los que conforman nuestra entrada de hoy, en la que, como decíamos, vamos a ver a Soler dirigiendo únicamente zarzuela. El tema que suena se titula “Es un muñeco el Arlequín” y corresponde a la representación de la opereta –según unos, zarzuela según otros– La generala (1912) con música de Amadeo Vives y libreto de Guillermo Perrín y Miguel Palacios.

Con el “Pasodoble de los sargentos”, de La Gran Vía, comenzamos una serie de seis vídeos pertenecientes todos ellos al espectáculo-concierto de Navidad de 2011 celebrado igualmente en el Teatro de la Zarzuela, con la Orquesta de la Comunidad de Madrid. La Gran Vía ─música de los maestros Federico Chueca y Joaquín Valverde y libreto de Felipe Pérez y González─, se estrenó, como “revista lírico-cómica, fantástico-callejera en un acto” y cinco cuadros, en el Teatro Felipe de Madrid el 2 de julio de 1886 con enorme éxito.

“Rataplán” se titula el pasodoble que sigue, de la zarzuela de Federico Chueca El chaleco blanco, estrenada en 1890.

Con música de Ruperto Chapí y libreto de Emilio Sánchez Pastor se estrenaba en 1896, en el Teatro Eslava de Madrid, El tambor de granaderos, cuyo preludio escuchamos en un momento la gala.

Más Chueca: el preludio de Los arrastrados (1897), uno de los grandes éxitos de finales del siglo XIX, y el pasodoble de La alegría de la huerta, zarzuela en un acto (género chico) y tres cuadros cuyo estreno tuvo lugar el 20 de enero de 1900.

Y un vals, el del interludio de la “opereta bíblica” La Corte de Faraón, estrenada en el Teatro Eslava de Madrid el 21 de enero de 1910, con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música de Vicente Lleó.

Al frente ahora de la Orquesta Clásica Santa Cecilia de Madrid, Soler dirige el famoso Intermedio de La boda de Luis Alonso, sainete lírico en un acto con música de Gerónimo Giménez y libreto de Javier de Burgos que se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid a principios de 1897. La actuación tuvo lugar en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Madrid en 2012.

Finalizamos con Soler dirigiendo la Orquesta y Coro de RTVE y con el barítono Manuel Lanza en la interpretación de “Amor, vida de mi vida…” (Romanza de Rafael), aria de la zarzuela Maravilla (1941), de Federico Moreno Torroba, durante la Gala Lírica Teatro Monumental celebrada en Madrid el 22 de mayo de 2014.

Que pasen un buen día.

Zarzuela con Plácido Domingo

Plácido Domingo

Nacido en Madrid el 21 de enero de 1941, poca presentación necesita este tenor y director de orquesta mundialmente conocido. Hijo de cantantes de zarzuela, su familia 1950 marchó a México para trabajar en el teatro musical en la compañía de Moreno Torroba. Finalizada la gira, decidieron quedarse y allí estudió en la Escuela Nacional de Artes y en el Conservatorio Nacional de Música, piano y dirección de orquesta. Un amigo suyo, Manuel Aguilar, le animó a iniciarse en la ópera. Plácido Domingo no confiaba demasiado en su voz, creía no tener la suficiente, pero por probar… Trabajó su voz, probó y triunfó.

Debutó en Monterrey (México) en 1961 como Alfredo en La Traviata y pronto legó a ser uno de los primeros tenores del mundo. Cantante de voz muy bella, excelente técnica y agudo suficiente, se caracteriza por sus expresivas y vehementes interpretaciones. Cultiva un repertorio amplísimo que va desde los papeles de tenor ligero (Nemorino), pasando por los de lírico (todo el repertorio de Puccini y Verdi) y lírico spinto (el repertorio verista), hasta los papeles dramáticos (Otelo). Intérprete habitual de los grandes teatros de ópera, de 1962 a 1964 formó parte de la Ópera Nacional de Tel-Aviv. En 1968 debutó en el Metropolitan de Nueva York con Adriana Lecouvrer, de Francesco Cilea, y en 1969 en La Scala de Milán con Ernani, de Verdi.

En 1990, junto a José Carreras y Luciano Pavarotti, protagonizó un concierto multitudinario en Caracalla (Roma) que supuso el inicio de los llamados “tres tenores”, que alcanzaron una gran popularidad mundial con sus giras. Y, de éxito en éxito, hasta la actualidad.

Hoy vamos a ver –y, sobre todo, escuchar– a Plácido Domingo interpretando conocidos fragmentos de  zarzuelas. Comenzamos con “Fiel espada triunfadora”, de la zarzuela de Jacinto Guerrero estrenada en 1926 El huésped del sevillano, en un momento del concierto “Noche de zarzuela” que tuvo lugar el 5 de enero de 1991 en el Auditorio Nacional de Música de Madrid con la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Enrique García Asensio.

Seguimos con La verbena de la Paloma, una de las zarzuelas más celebradas del denominado género chico que se estrenó en Madrid, con música de Tomás Bretón, en 1894. Cien años después, en 1994, dentro de la miniserie de zarzuela que Antoni Ros-Marbà dirigió para el sello Auvidis Valois, se grabó este título con Plácido Domingo, María Bayo, Raquel Pierotti y Rafael Castejón. La versión acentúa el aspecto sinfónico de la partitura, con la Orquesta Sinfónica de Madrid y Coro de la Comunidad de Madrid, como muestra este vídeo de su habanera y seguidillas en una retransmisión de TVE desde el Teatro Real de Madrid de dicho año.

De La tabernera del puerto, zarzuela en tres actos con música de Pablo Sorozábal, que se estrenó el 6 de abril de 1936 en el Teatro Tívoli de Barcelona, es la romanza “No puede ser”. La actuación se enmarca en el concierto anual de Operalia, The World Opera Competition en su edición de 2006, concurso que fundó Plácido Domingo en 1993 y ha servido de trampolín a más de un cantante, como Joseph Calleja, Giuseppe Filianoti, Rolando Villazón, José Cura, Joyce DiDonato o Ana María Martínez.

“En una dehesa de la Extremadura”, escena coral de los vareadores que incluye “Ay, mi morena”, romanza de Vidal Hernando, es uno de los momentos musicales cumbre de Luisa Fernanda, de Federico Moreno Torroba. Como “comedia lírica en tres actos”, se estrenó el 26 de marzo de 1932 en el Teatro Calderón de Madrid. La versión a que pertenece esta interpretación –una coproducción de la Ópera de Washington y del Teatro Real de Madrid que se estrenó en el Kennedy Center (Washington) el 6 de noviembre de 2004– tuvo lugar en el teatro madrileño en 2006. En ella, Plácido Domingo hace de Vidal, regresando así a sus orígenes como barítono, tras haber encarnado en otras ocasiones el personaje de Javier.

Vemos acto seguido a Plácido Domingo en “Junto al puente de la peña”, famosa romanza de La canción del olvido, de José Serrano, zarzuela estrenada en Valencia en 1916. La actuación corresponde al Festival de Salzburgo 2007. Jesús López Cobos dirige la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo.

De esta misma edición del Festival de Salzburgo 2007 es el vídeos que sigue, en el  que, junto a la soprano portorriqueña Ana María Martínez, interpreta “Tiene razón amigo”, de La chulapona (1934), de Federico Moreno Torroba.

Antología de la zarzuela es un espectáculo lírico que creó en 1966 José Tamayo y que se representó –y sigue representándose– en medio mundo. En 2008 se llevó a cabo una nueva producción en homenaje a los cinco años de su muerte en la que intervino en más de una ocasión Plácido Domingo como estrella invitada. Le vemos, con Ángel Cárdenas, en la “Jota de la Dolores”, de La Dolores, zarzuela de Tomás Bretón estrenada el 16 de marzo de 1895 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, según un libreto escrito por el mismo Tomás Bretón basándose en la obra teatral de su amigo Feliú y Codina.

Durante el tributo que se rindió a Luciano Pavarotti (1935-2007) en Petra en 2009 Plácido Domingo interpretó, entre otros temas, este “Amor, vida de mi vida…” (Romanza de Rafael),  aria de la zarzuela Maravilla (1941), de Federico Moreno Torroba.

Finalizamos con Plácido Domingo en su faceta de director al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín en 2001 dentro de la programación de conciertos que tiene lugar todos los veranos en el Teatro del Bosque de Berlín (Berliner Waldbühne). “Fandango”, de la zarzuela de Amadeo Vives Doña Francisquita (1923), es la composición que dirige.

Que pasen un buen fin de semana.

El maestro Padilla: de Almería a París

Dibujo

José Padilla Sánchez –el maestro Padilla– nació en Almería en 1889. Ese año París celebraba su cuarta Exposición Universal y se inauguraba el famoso cabaret Moulin Rouge. París estaba de moda y era el centro mundial de la cultura y el arte. Y sería París donde el maestro Padilla alcanzaría sus mayores triunfos. Pero antes recorramos un poco la trayectoria de este compositor universal.

JosePadilla-Bio-PianoSu abuelo, organista de la catedral, tenía una tienda de instrumentos. Allí, desde pequeño, aprendió a familiarizarse con la música y a recibir clases por parte de su abuelo. En 1905 marchó a Madrid para estudiar en el conservatorio. Conoció a Tomás Bretón y otros compositores y con 17 años estrenó su primera zarzuela, El centurión (1906). Al tiempo, trabaja como concertista de piano dando recitales en el Palacio de Villahermosa y dirige orquestas de diferentes teatros, entre ellos el de la Zarzuela.

Su reputación aumenta día a día. Compone febrilmente. Los años de la Primera Guerra Mundial, y los inmediatos posteriores, son claves en su carrera. Viaja constantemente: a Barcelona, a París –donde compone algunas de sus canciones más conocidas, como La violetera– y a Argentina, donde obtiene una entusiasta acogida con el estreno en Buenos Aires de gran número de obras, entre ellas Teatro Nacional, La corte del amor o La europea.

Raquel Meller ataviada para interpretar "El relicario"

Raquel Meller ataviada para interpretar “El relicario”

Vamos con dos de sus primeros éxitos: El relicario y La violetera. El relicario es un pasodoble que compuso en 1914, con letra de Armando Oliveros y José María Castellví. Lo estrenó Mary Focela en El Madrileño, un salón de la calle Atocha en la capital de España. Meller, que por entonces debutaba en Madrid, lo incorporó a su repertorio y lo lanzó a la fama. El vídeo que sigue es una interesante recreación del momento en que esta lo presentó en el Trianón Palace de Madrid. Se trata de un fragmento de la serie de TVE Divertido Siglo, emitida durante la temporada 1971-1972, con Alfonso del Real de presentador. La voz es de Olga Ramos, que hizo esta grabación especialmente para el programa.

También Raquel Meller convirtió en éxito el cuplé La Violetera, si bien tampoco fue ella quien lo estrenó. Con letra de Eduardo Montesinos, fue compuesto por José Padilla durante su estancia como director de la orquesta del casino de la capital francesa. Su estreno tuvo lugar en Barcelona en 1914, con la interpretación de la cupletista Carmen Flores, aunque quien lo popularizó entre el gran público español y francés, y posteriormente mundial, fue Meller. Escuchemos a Raquel Meller en este vídeo con interesantes documentos gráficos de la célebre cantante y actriz española.

La Violetera enseguida se hizo tremendamente popular en gran parte del mundo. En 1931 fue incluida por Charles Chaplin en su película Luces de la ciudad, su primera película sonora, aunque omitiendo la autoría de José Padilla, lo que le valió a Chaplin un pleito que ganó Padilla. Veamos la secuencia.

La música de Padilla –alegre, temperamental, espléndidamente construida– forma parte de la memoria histórica y ha sido declarada de Interés Universal por la Unesco. Poco antes de su fallecimiento, en 1960, los dos últimos temas que escuchábamos afianzaron el estatus de estrella internacional de Sara Montiel. La primera en El último cuplé, una película de bajo presupuesto que dirigió Juan de Orduña en 1957 y se convirtió en todo un acontecimiento; la segunda, en la película homónima de 1958, La violetera, de de Luis César Amadori.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial se estableció en París, donde fijó su residencia, si bien siguió viajando, entre otros países, a Argentina y España. En el primero compuso también tangos, milongas, vidalitas, y grabó con Carlos Gardel temas como El taita del Arrabal (1922, tango del sainete del mismo nombre), que vemos en una secuencia de la película argentina de 1947 La cumparsita interpretado por Hugo del Carril.

De 1916 es su zarzuela La Corte del Amor, en la que se encontraba la canción Princesita (letra de Manuel Fernández Palomero), que ha sido cantada por los mejores tenores. La Corte del Amor se estrenó el 21 de junio en el Teatro de la Comedia de Buenos Aires. La canción, sin embargo, fue interpretada antes por el famoso tenor italiano Tito Schipa, que viajaba en el mismo barco que Padilla rumbo a Buenos Aires. Al escucharla –Padilla daba los últimos toques a la composición– quedó entusiasmado y le pidió permiso para incluirla en su repertorio. Es Alfredo Kraus quien la canta en una grabación de 1959.

Seguiremos con el maestro Padilla el próximo lunes. Que pasen un buen día.

La verbena de la Paloma. Teatro Lírico Andaluz

Instantánea de la representación de “La verbena de la Paloma” en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (2013)

Instantánea de la representación de “La verbena de la Paloma” en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (2013)

Es la noche del 14 de agosto en Madrid y se celebra la verbena de la Virgen de la Paloma, que da título a la entrada de hoy.

La verbena de la Paloma es una de las zarzuelas del género chico, es decir, más corta y en un acto, que ha gozado y goza de mayor aceptación. Se estrenó el 17 de febrero de 1894 en el Teatro Apolo de Madrid, con el subtítulo “El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos”. La música es de Tomás Bretón y el libreto de Ricardo de la Vega. En un principio, su compositor debía ser Ruperto Chapí, pero este declinó la oferta cuando ya se estaba ensayando el libreto. En diecinueve días, Tomás Bretón –a pesar de que nunca había puesto música a un sainete– tuvo lista la partitura, partitura ciertamente lograda con fragmentos de lo más pegadizos que siguen formando parte de la memoria popular como las coplas de Don Hilarión “Una morena y una rubia”, la habanera “¿Dónde vas con mantón de Manila?” o las seguidillas “Por ser la Virgen de la Paloma”.

Se la ofrecemos íntegra en esta versión de 2009 en el Teatro Cervantes de Málaga a cargo del Teatro Lírico Andaluz, única compañía lírica profesional de Andalucía que ha trabajado tanto en España como en el extranjero (Alemania, Roma. Dubai…).

Que el día les sea propicio. Gracias por su visita.