Jule Styne

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Jule Styne

Puede que no les suene el nombre de Jule Styne, pero estoy seguro, diría que al cien por cien, de que más de una vez ha escuchado alguna de sus canciones. Es más, apostaría lo que fuera a que así es. Vean, o mejor, escuchen, la siguiente canción que interpreta Michael Bublé.

Styne y Cahn

Jule Styne y Sammy Cahn. 1 de enero de 1940.

¿Ven cómo era cierto? Efectivamente, la canción que sonaba es Let It Snow! Let It Snow! Let It Snow!, o simplemente Let It Snow (Deja que nieve), una canción de Styne con letra de Sammy Cahn (1913-1993), uno de sus preciados colaboradores. La consideramos una canción navideña, pero lo cierto es que Styne y Cahn la compusieron Hollywood, California, un día de julio de 1945 que hacía tanto calor que se imaginaron estar en un lugar más frío y su letra no menciona la Navidad en ningún momento. En realidad, es una canción de amor de ese genial compositor que fue Jule Styne (1905-1994), un hombre hiperactivo que –como suele ser habitual entre quienes tienen, o tenemos, tal carácter– hablaba en un tono muy bajo y con una vocalización muy mala, por lo que muchas veces lo que decía resultaba ininteligible. Tal vez por ello daba gran libertad a los intérpretes y letristas. Tal vez. Más bien, creo yo, que porque era una persona generosa que estaba convencida de que una canción solo existía en la interpretación y consideraba la letra tan importante como la melodía, si no más. Prolífico como pocos y sumamente versátil, en 1987 él mismo estimó que había compuesto 2.000 canciones, de las cuales se habían publicado 1.500, 200 de ellas éxitos, no populares, éxitos; éxitos muchos más.

Styne nació el 31 de diciembre de 1905 en Bethnal Green, en el East End de Londres, en el seno de una familia originaria de Ucrania (Julius Kerwin Stein era su nombre real), que emigró a Estados Unidos cuando este tenía ocho años. Se establecieron en Chicago, donde Styne estudió piano, dando al poco buena muestra de su gran talento. Antes de cumplir los diez ya había actuado con las orquestas sinfónicas de Chicago, San Luis y Detroit. Con 13 años, el pianista Harold Bauer le dijo que nunca llegaría a destacar en conciertos porque sus manos eran demasiado pequeñas. Comenzó entonces a tocar música de baile en su escuela secundaria a la hora del almuerzo, y luego en un cabaret. Al terminar sus estudios de secundaria viajó con la orquesta de Edgar Benson y, en 1926, para impresionar a una joven, compuso una canción que terminó siendo su primer éxito, Sunday. Más tarde trabajó en las orquestas de Benny Goodman, Glenn Miller y Charlie Spivak.

Por mediación de Harry Richman, a quien asesoraba en canto y dirección de orquesta en Nueva York, consiguió un contrato con la 20th Century Fox, de asesor musical. Mas el todopoderoso Darryl F. Zanuck terminó por despedirle. ¿El motivo? Uno que les resultará familiar, muy usado ahora: “esto es un lujo, y tenemos que recortar lujos”. Zanuck le dijo asimismo que lo que debía hacer era componer canciones. Formó entonces su propia orquesta, que fue apoyada por Frank Sinatra y en la cual empezó a colaborar con el letrista Sammy Cahn, con el que escribiría, además de la ya mencionada, muchas otras canciones para el cine. Actuó en numerosos clubes en un momento en que, como él dijo, “más o menos, los músicos se alimentaban de la mafia. A la mafia siempre le han gustado los músicos. Yo hice mi trabajo y mantuve la boca cerrada”.

Por supuesto, siguió componiendo y, al final, acabó siendo reconocido como uno de los grandes compositores de la historia del teatro musical de Broadway y del cine musical de Hollywood, con canciones como Diamonds Are a Girl’s Best Friend, Three Coins in the Fountain o Just in Time y musicales como Gypsy, Gentlemen Prefer Blondes o Funny Girl.

Vamos ya con los vídeos que hemos seleccionado de la maravillosa música de Styne. El que sigue recoge la canción I Don’t Want to Walk Without You (letra de Frank Loesser). Compuesta en 1941, su primera intérprete fue la actriz y cantante Betty Jane Rhodes en la película Sweater Girl (1942), si bien la versión que triunfó y llegó al número 2 de la lista de la revista Billboard ese mismo año fue la que grabó la orquesta de Harry James, con Helen Forrest de vocalista.

A la película que dirigió George Sidney en 1945 Anchors Aweigh (Levando anclas) corresponde la siguiente secuencia, en la que Frank Sinatra interpreta I Fall in Love Too Easily, estupenda canción que había compuesto con Sammy Cahn un año antes.

Con letras de Cahn y coreografía de Jerome Robbins estrenó en 1947 High Button Shoes, su primer musical para Broadway. Tras 727 funciones, se estrenó en el londinense West End en 1948, el mismo año que llegaba al cine la película de Michael Curtiz Romance on the High Seas (Romanza en alta mar), en la que Doris Day cantaba esta deliciosa canción que es It’s Magic.

gentlemen-prefer-blondes-carol-channingDos años después, en 1949, también con coreografía de Robbins y letras esta vez de Leo Robin, llegó uno de sus mayores éxitos, el musical Gentlemen Prefer Blondes, que también catapultó al estrellato a esa estupenda actriz y cantante que es Carol Channing (1921). Una de sus canciones es la popularísima y conocidísima Diamonds Are a Girl’s Best Friend (“Los diamantes son los mejores amigos de una chica”, como cantaba Carol Channing en la producción original de Broadway de Gentlemen Prefer Blondes (1949, letra de Leo Robin). Mas el gran éxito le llegó a la canción tras el estreno de la película homónima (1953, Los caballeros las prefieren rubias), del gran Howard Hawks, como recoge el segundo vídeo que figura bajo estas líneas con la mítica secuencia que protagonizan Marilyn Monroe y Jane Russell. En el primero, de 1989, su intérprete es Carol Channing acompañada de la Boston Pops Orchestra, dirigida por John Williams.

Los años siguientes fueron muy prolíficos para Styne. Con letra de Betty Comden y Adolph Green, estrenó en 1951 la revista musical Two on the Aisle y en 1954 Peter Pan. Su protagonista fue Mary Martin (1913-1990), quien ya anteriormente, en 1938, había estrenado otra canción, esta de Cole Porter, que luego popularizaría de nuevo Marilyn Monroe, My Heart Belongs to Daddy. Vemos a Martin interpretando el número Never Never Land en esta adaptación del musical para televisión de 1960.

También en 1954 ganó el Oscar a la Mejor de la canción por Three Coins in the Fountain (letra de Sammy Cahn), uno de los dos que se llevó película del mismo título (Creemos en el amor la denominaron es su versión en castellano), dirigida por Jean Negulesco. La interpretaba Frank Sinatra. Hela aquí:

El mismo equipo (Styne, Comden y Green) volvió a triunfar en 1956 con el musical Bells Are Ringing, que incluye otra preciosa canción: Just in Time. En 1960 se adaptó para la pantalla grande con el mismo título (Suena el teléfono en la versión doblada al castellano), que dirigió otro de los grandes directores de la época dorada de Hollywood, Vincente Minnelli. Veamos la secuencia en que Dean Martin y Judy Holliday interpretan el tema.

Gypsy Rose Lee con Jerome Robbins, Stephen Sondheim, Arthur Laurents y Jule Styne en una audición de Gypsy

Gypsy Rose Lee con Jerome Robbins, Stephen Sondheim, Arthur Laurents y Jule Styne en una audición de Gypsy. / Fotografía: Friedman-Abeles.

En 1959 se estrenó en Broadway Gypsy, sin duda uno de los mejores musicales de todos los tiempos. Servidor de ustedes, está más que de acuerdo con esta apreciación. Si es uno de los pocos que vio el vídeo con que el pasado jueves les daba la bienvenida de nuevo –24 reproducciones lleva hasta ahora (22 de abril, 11:37 horas), contando las tres o cuatro que he hecho yo mismo–, la melodía que suena es la Obertura de Gypsy. El musical –con letra de otro reputado compositor, letrista y autor teatral estadounidense, Stephen Sondheim– se basa en la vida de Gypsy Rose Lee (1911-1970), actriz estadounidense y artista del burlesque norteamericano, género en el que se inició a los 15 años espoleada por su madre, que no dudó en falsificar la fecha de su nacimiento para cumplir su sueño de verla convertida en estrella.

Rose Thompson –así se llamaba la madre– anhelaba que sus hijas, June y Louise, fueran estrellas de variedades. Era la única posibilidad que vía para salir de la miseria en tiempos de la Gran Depresión. June prometía más en principio, pero esta se largó con un muchacho que actuaba con ellas en el vodevil y era el amor secreto de Louise. Entonces Rose decidió que Louise sería la nueva estrella del espectáculo, pero al final terminaron haciendo trajes en un cabaret. Un buen día, faltaba una de las strippers y Louise salió al escenario en su lugar. Y así fue como se convirtió en estrella de variedades. Cambió entonces su nombre de nacimiento (Rose Louise Hovick) y formó su nombre artístico anteponiendo al suyo la palabra Gypsy (gitana) –por su afición a leer las hojas de té para predecir el futuro– y añadiendo Lee porque le pareció que, de ese modo, sonaba mejor.

Al morir su madre, Gypsy Rose escribió un libro de memorias titulado Gypsy: A Memoir (Nueva York, Harper & Bros., 1957), en el cual se basó Styne para escribir el musical Gypsy: A Musical Fable. Gypsy se merece una entrada para él solo, que ya redactaré y publicaré más adelante. Hoy incluiremos únicamente un par de números: Everything’s Coming Up Roses (con la actriz británica Imelda Staunton como Rose, la medre, en un momento del nuevo montaje que se presentó en el teatro Savoy de Londres en 2015) y Let Me Entertain You, con Natalie Wood en el papel de Gypsy Rose Lee en la película de Melvin Leroy de 1962 Gypsy (La reina del Vaudeville en la versión doblada al castellano).

Funny GirlDos años después de estrenarse la película, en 1964, con letras de Bob Merrill, llega Funny Girl. La trama, semibiográfica, se basa en la vida y la carrera de la estrella de Broadway, la actriz de cine y comediante Fanny Brice, presentando su tormentosa relación con el empresario y jugador Nick Arnstein. Su título original era My Man. La versión cinematográfica se estrenó en 1968 y fue dirigida por William Wyler, con Barbra Streisand, Omar Sharif y Walter Pidgeon en los papeles estelares. Por él Barbra ganó el Oscar a la mejor actriz, ex aequo con Katharine Hepburn. Vamos con una secuencia de la misma en la que nuestra protagonista interpreta el conocido tema People.

Nueve meses estuvo en cartel Fade Out, Fade In (letra de Betty Comden y Adolph Green, desde el 16 de mayo de 1964, día de su estreno, hasta el 17 de abril de 1965. Su protagonista fue la popular Carol Burnett. La escuchamos en la grabación original de 1964 con tema It’s Good to Be Back Home.

En los años de 1970 el teatro y el cine musicales experimentaron una profunda transformación como resultado de los nuevos gustos derivados de la eclosión de la música pop-rock y otra manera de entender la realidad tras los grandes cambios de la década anterior. Styne, no obstante, siguió componiendo. En 1972 fue nombrado miembro del Songwriters Hall of Fame (Salón de la fama de los compositores), fundado, entre otros, por el también compositor Johnny Mercer para honrar a aquellos de cuya labor creativa surgieron los temas más célebres del cancionero (Songbook) popular estadunidense; en 1981, miembro del Theatre Hall of Fame (Salón de la fama del teatro) y en 1990 fue premiado en los Kennedy Center Honors en la ceremonia anual que se celebra para galardonar a cinco artistas por su contribución a las artes escénicas.

Tras Fade Out, Fade In –su decimoctavo musical– Styne estrenó Hallelujah, Baby! (1967), Darling of the Day (1968), Sugar (1972), Lorelei (1974), Bar Mitzvah Boy (1976), Pieces of Eight (1985) y The Red Shoes (1990). Pocos son los vídeos que hemos localizado de estos. Ninguno con una aceptable calidad de imagen y, lo más importante, de sonido. No es una excepción el que sigue, con el que concluimos la entrada, pero al menos el audio se salva. Registra este el momento de la ceremonia de la entrega de los Premios Tony de 1968 en que Angela Lansbury presenta a Leslie Uggams, interpretando la canción que da título al musical Hallelujah, Baby! (1967), una historia centrada en la lucha afroamericana por la igualdad durante la primera mitad del siglo XX, también con letra de Comden y Green, por el que Styne ganó otro Tony al Mejor Musical.

El 20 de septiembre de 1994, Styne fallecía en Nueva York a causa de una insuficiencia cardíaca. Pocos como él han dejado un legado musical tan importante, imperecedero.

Que disfruten de un buen día. Gracias por su visita.

Debbie Reynolds

El 28 de diciembre del año pasado fallecía Debbie Reynolds, actriz, cantante y bailarina que parecía seguir teniendo esa mirada inocente y ese talante vivaracho y divertido que la consagró en Hollywood, con solo 19 años, por su papel en esa maravillosa película que es Cantando bajo la lluvia. Su corazón se rompió al no poder soportar la muerte de su hija, la también actriz Carrie Fisher, la princesa Leia de Star Wars, solo un día antes.
En su momento no pude publicar –por los motivos que en ella cuento– esta entrada sobre Debbie Reynolds hasta unas semanas después. Así que hoy, día 28, la publico de nuevo. Si la leyeron entonces estarán de acuerdo conmigo en que nunca está demás volver a pasar un buen rato con los números musicales que incluye.

MÚSICA DE COMEDIA Y CABARET

debbie-reynolds-con-su-hija-carrie-fisher-en-una-imagen-de-los-anos-cincuenta Debbie Reynolds, con su hija Carrie Fisher, en 1957-1958. / Jack Alabin (Getty Images).

Ya tenía ganas de volver a publicar en Música de Comedia y Cabaret. Esta sección de mi blog –origen del mismo cuando era aún anónimo– es, tal vez por ello, la niña mimada de mis ojos y aquella en la que más disfruto haciendo las entradas. Forzosamente la he tenido abandonada por una serie de circunstancias que ya expliqué –me operaron a causa de la miocardiopatía de Takotsubo (síndrome del corazón roto)– y otras que no: el pasado el 23 de diciembre, al pisar un trozo de cinta adhesiva de esas que se usan para embalar y que alguien dejó tirada en el suelo, me di un porrazo de aquí te espero Baldomero, por lo que tuve que empezar de nuevo el proceso de recuperación.

Durante este periodo me he visto obligado a limitar el tiempo…

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Makin’ Whoopee! (o echando un quiqui, trepándose al guayabo, enterrando la batata…)

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Dijo Gabriel García Márquez que “el problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno”. Imposible –mera cuestión de cronología– que el personaje que protagoniza la canción de que se ocupa la entrada de hoy, Makin’ Whoopee!, pudiera conocer las palabras del escritor colombiano, pero lo cierto es que le vienen como anillo al dedo.

Makin’ Whoopee es un eufemismo que se usa para referirse a la intimidad sexual, a hacer el amor, como “echar un quiqui”, que empleamos los españoles, “treparse al guayabo” en México o “enterrar la batata”, que dicen los argentinos. La canción nos cuenta cómo lo que comienza con nervios y una buena dosis de lujuria pronto se convierte en monótona vida matrimonial y una eventual infidelidad. Tras la luna de miel, el matrimonio puede llegar a ser una trampa de la que no hay escapatoria.

No era mi intención publicar hoy esta entrada. En principio, traba de actualizar una primera que ya dediqué a este tema, pero me he encontrado con más datos y, sobre todo, otros vídeos. Así que la he rehecho y publicado. Aclaro esta cuestión con el único fin de evitar confusiones. Sigamos, pues, si les parece.

“Otra novia, otro junio, / otra alegre luna de miel, / otra estación, otra razón / para hacer el amor”. Pero “piensa en lo que un año puede dar de sí”. Al año, él lava los platos, la ropa de bebé e incluso cose. “Es lo que hay, amigos”, dice. Otro año más. Ella se siente abandonada, sospecha que él hace el amor con otra, él también duda de la fidelidad de su esposa. Llega divorcio, y la pensión que el magistrado fija que el hombre debe pasar a su ex. Este pregunta entonces al juez qué pasará si no cumple con el pago. Pues que irá a la cárcel, responde el magistrado, al tiempo que le aconseja que se quede con su esposa: es la forma más barata de ‘Makin’ Whoopee’, es decir, de echar un quiqui, treparse al guayabo o enterrar la batata. Es lo que viene a decir la letra de esta canción que compusieron Walter Donaldson (música) y Gus Khan (letra) para el musical de 1928 Whoopee! Eddie Cantor interpretó el tema en la obra. Producido por Florenz Ziegfeld, Whoopee! se mantuvo en cartel durante 379 representaciones, y estaba en pleno éxito cuando fue retirado al quebrar Ziegfeld.

Este vendió entonces los derechos a Samuel Goldwyn, quien –con Ziegfeld– produjo la película que, dirigida por Thornton Freeland, se estrenó en 1930. Fue este el primer filme sonoro de Eddie Cantor y el que lo consagró como una gran estrella. Veamos a Cantor en la secuencia del mismo en que interpreta Makin’ Whoopee!

La canción se convirtió en un tremendo éxito desde el mismo momento del estreno del musical. Ya en 1929 la había grabado la Orquesta de Paul Whiteman, con Bing Crosby, pero con la película su popularidad aumentaría aún más. No es esta la única en que la canción aparece. Lo hace también, entre otras, en la película de 1944 Show Business, de nuevo con Eddie Cantor; en I’ll See You in My Dreams (1951), donde la interpretan Danny Thomas y Doris Day; en Los fabulosos Baker Boys (1989), con una sensual versión a cargo de Michelle Pfeiffer; o Todos dicen I Love You (1996), de Woody Allen. Vamos con las dos últimas versiones mencionadas: la de Michelle Pfeiffer y la del filme de Allen, con Timothy Jerome, Daisy Prince, Linda Kuriloff, Arlene Martel, Helen Miles, The Helen Miles Singers y Dick Hyman y el New York Studio Players.

Asimismo, ha sido grabada por un gran número de cantantes, músicos instrumentistas y orquestas de jazz. Además de la ya mencionada versión de la Orquesta de Paul Whiteman con Bing Crosby, la han grabado, entre otros, Nat King Cole, Frank Sinatra, Dinah Washington, Ella Fitzgerald, Peggy Lee, Julie London, Ben Webster, Oscar Peterson, Sthéphane Grapelli, Dr. John y Rickie Lee Jones, Stacey Kent, Diana Krall y Norah Jones.

Julie London –con su sensual voz “teñida de humo, que exhalaba muy cerca del micrófono convirtiéndola en intimidad acariciadora” (José María Guelbenzu, Los poderosos lo quieren todo, 2016)– la grabó en 1959 en su álbum Your Number Please. Esta es su deleitosa versión.

De un late show de mediados de la década de 1960 es esta versión de Peggy Lee y Toots Thielemans. Genial. Lástima la escasa calidad del vídeo.

Lo mismo cabe decir del vídeo que sigue, de 1979, pero no puedo resistirme a incluirlo dada la pareja que lo protagoniza. Nada menos que Shirley Bassey y Henri Salvador, aunque para ello tendrán que esperar hasta el minuto 4:44, lo cual, tratándose de una cantante como ella, y acompañada por Henri Salvador, no será un sacrificio, ni mucho menos.

En 1981 la Donaldson Publishing Company, junto con la Gus Kahn Publishing Company, demandaron a Yoko Ono por considerar que la canción Yes, I’m Your Angel –que escribió para John Lennon poco antes de que este cumpliera los 40 años; poco después de cumplirlos sería asesinado– era un plagio de Makin’ Whoopee!. Recordemos que Donaldson fue el autor de la música y Kahn de la letra. Se llegó a un acuerdo extrajudicial y Ono pagó una cantidad de dinero que no se hizo pública pero que sin duda fue elevada, pues se le reconoció la autoría. Escuchemos el tema de Yoko Ono y juzguen ustedes mismos.

De 1992 es esta versión –también en un show televisivo nocturno– a cargo del pianista, cantante y compositor estadounidense Dr. John y la siempre inconformista Rickie Lee Jones.

Diana Krall la interpreta ahora en la segunda temporada (2009) del programa de televisión grabado en el Apollo Theater de Nueva York, Spectacle. Elvis Costello With… En este caso, obviamente, con Diana Krall (y la participación de Elton John).

Finalizamos con una versión instrumental a cargo de Ben Webster. A juicio de un servidor, uno de los mejores saxofonistas de la historia del jazz. Webster sabía extraer de su instrumento un sonido aterciopelado y envolvente único. Esta es la grabación que de Makin’ Whoopee! registró en su álbum de 1957 Soulville acompañado por el trío de Oscar Peterson.

Que pasen un feliz domingo, ya sea “makinwhopeando” o como más a gusto se encuentren.

Anything Goes (Todo vale)

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“Los tiempos han cambiado

y el reloj vuelve atrás con demasiada frecuencia,

desde que los puritanos se asustaron (…)

Buenos autores que en otros tiempos conocieron mejores palabras

ahora solo usan palabras de cuatro letras.

Escribiendo en prosa, todo vale. (…)

El mundo se ha vuelto loco

lo bueno es malo

lo blanco, negro

el día, noche.

Lo que no ocurre

es que anden mendigando un céntimo

los que poseían varias mansiones”.

Estos versos –que bien podrían reflejar la realidad actual (un mundo alienado rumbo a la deriva)– fueron escritos en 1934 y pertenecen a la letra de Anything Goes (Todo vale), canción que da título al musical homónimo de Cole Porter que se estrenó en Broadway dicho año con gran éxito, siendo representado con cierta regularidad desde entonces –con ciertas modificaciones que hizo el autor en las sucesivas reposiciones– y llevado al cine en un par de ocasiones.

Minneapolis

Manifestación de desempleados (Minneapolis, Estados Unidos, 1934).

No es, sin embargo, de este transgresor y provocativo musical del que vamos a ocuparnos en la entrada de hoy, aun cuando cuenta con temas tan fantásticos –de Porter, con esto está dicho todo– como “It’s De-Lovely”, “(You’d Be So) Easy to Love” o “You’re the Top”, además del excelente “Anything Goes”. Solo de esta última canción, cuya letra no puede ser más apropiada para los tiempos actuales. Y es que, en 1934, en plena Gran Depresión, se vivían tiempos tan dramáticos como ahora tras la crisis provocada por el hundimiento de Wall Street en 1929.

Despidos masivos, aumento considerable del paro y de la pobreza, desahucios, hambre… Los tiempos habían cambiado. También para el teatro: el público, pobre como las ratas, buscaba en él más que nunca la evasión. Pero Porter supo combinar esta con la mordacidad que le caracterizaba y escribir un musical que, aunque hoy pueda parecernos un tanto ingenuo, ahondaba en los problemas que realmente preocupaban a las gentes de entonces.

Vamos, pues, con la canción. Muchos la descubrieron por primera vez en la interpretación que de la misma hizo Kate Capshaw en la secuencia –espléndida la coreografía– con que se inicia la película Indiana Jones y el templo maldito (1984).

Continuamos con nuestra versión preferida: la de la actriz y cantante Sutton Foster, quien interpretó el papel de Reno Sweeney (la protagonista) en la reposición en Broadway del delicioso musical en 2011. La vemos en un momento de la ceremonia de entrega de los premios Tony de 2011, en la que compañía y actriz se llevaron sendos galardones.

Es ahora la excelente actriz, cantante y bailarina estadounidense Mitzi Gaynor quien nos deleita con el tema en una secuencia de la película del mismo título que, dirigida por Robert Lewis, se estrenó en 1956 y en la que compartió cartel con Bing Crosby, Donald O’Connor y Zizi Jeanmaire.

Regresemos al momento de su estreno para escuchar dos versiones de Anything Goes de ese año (1934). La primera a cargo del propio Cole Porter. El vídeo no es gran cosa –una imagen fija de Cole Porter–, pero como testimonio histórico no tiene precio. La segunda, por la Dorsey Brothers Orchestra, se registró prácticamente al mismo tiempo y es una de las primeras grabaciones de la canción que salió a la venta.

Seguimos con una versión a cargo de Frank Sinatra, de 1956, en un vídeo con extractos de películas anteriores a la aplicación del Código Hayes (reglamento de producción cinematográfico que determinaba una serie de normas restrictivas a cerca de qué se podía ver en pantalla y qué no de las películas estadounidenses y que estuvo en vigor desde 1934 a 1967).

Y finalizamos con el gran Tony Bennett y Lady Gaga en esta grabación de estudio de Anything Goes incluida en su álbum de 2014 Cheek to Cheek.

Que pasen un buen fin de semana.

El peor musical de la historia: Los productores

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“Un productor de Broadway, Max Bialystock (…), ha perdido su buena racha y acaba de estrenar una obra titulada Funny boy, un fracaso estrepitoso basado en Hamlet. Por si esto fuera poco, días más tarde le cae una inspección de sus libros de contabilidad. La vida no puede ir peor para él. El gris contable Leo Bloom (…), escudriñando los libros, descubre que el productor puede ganar más dinero con una obra que sea un fiasco que con un taquillazo. ‘Puede sumar un millón de dólares de inversores, gastar 100.000 y guardarse el resto’. El embrollo ya está montado. Bloom deja su triste trabajo para dedicarse a lo que siempre ha querido ser en esta vida: un productor de musicales, y ver su nombre escrito con cientos de bombillas amarillas. Ambos recorren todo Manhattan buscando el peor guión, el director más torpe y denostado y los peores actores para montar un desastre asegurado. También seducen a viejecitas multimillonarias para conseguir el capital con el que más tarde escapar a Río de Janeiro.

Contratan a un neonazi que está como una cabra y ha escrito un panegírico del Führer que terminará titulándose Primavera para Hitler. Con ese libreto se trasladan al barrio pijo, donde tras muchas peripecias logran embarcar en la empresa a un excéntrico director de escena, gay e histriónico. Una sueca despampanante y de nombre larguísimo, Ulla, para abreviar, llama a la puerta de Bialystock y Bloom (…) para avivar aún más el embrollo. Ella solamente quiere ser estrella de una comedia musical, pero terminará enamorada de uno de los protagonistas.

Más tarde comienzan las audiciones para los intérpretes de Primavera para Hitler. Papel que, por supuesto, es encomendado al propio autor de la obra. Y llega el día del estreno. Más líos y una rotura de pierna que impide al actor principal subir a escena, así que será finalmente el director alocado y amanerado quien asuma el personaje. Pero resulta que los ingredientes para el peor musical de la historia encajan como un engranaje de relojería suiza y el musical es un taquillazo. Bialystock termina en la cárcel y Bloom huye con Ulla a Río. Pero en un arrebato de gran amistad regresan para el juicio de Max. El resto de la trama, hasta completar tres horas, es igualmente enloquecida”.

Este es el argumento de uno de los musicales más delirantes hasta ahora estrenados. Quien nos lo contaba es Manuel Cuéllar, y lo hacía a través del diario El País en un artículo titulado “El peor musical del mundo” que se publicó el 10 de septiembre de 2006, con motivo del estreno de la obra en Madrid.

Los productores (The producers) –que así se titula– es un musical escrito por Mel Brooks y Thomas Meehan, con música y letras del propio Brooks y arreglos de Glen Kelly y Doug Besterman, basado en la película homónima que dirigió el propio Brooks en 1967 y se estrenó en 1968, con un reparto que encabezaban Zero Mostel, Gene Wilder, Kenneth Mars y Dick Shawn.

La première del musical en Broadway tuvo lugar el 19 de abril de 2001 con un elenco encabezado por Nathan Lane y Matthew Broderick. Se representó durante 2.502 funciones (hasta el 22 de abril de 2007), batiendo todos los records al ganar 12 premios Tony. En 2004 se estrenó en el West End londinense y en 2005 fue de nuevo adaptado a la gran pantalla. Al igual que la versión teatral, fue dirigida por Susan Stroman y contó con varios de los actores que habían formado parte del reparto original de Broadway: Nathan Lane como Max Bialystock, Matthew Broderick como Leo Bloom, Gary Beach como Roger De Bris y Roger Bart como Carmen Ghia. A ellos se unieron Uma Thurman y Will Ferrell en los papeles de Ulla y Franz Liebkind respectivamente.

El musical ha conocido numerosas producciones internacionales en diferentes países, entre los que se incluyen Argentina, España y México.

Vamos ya con los números más sobresalientes de este increíble y divertido musical con una serie de vídeos correspondientes tanto a la obra teatral como a las dos producciones cinematográficas. No todos los que verán son los que nos hubiera gustado incluir, pues hay algunos números de la película de 2005 que son ciertamente magníficos y sí están en Youtube, pero que cuando te dispones a insertarlos aparece la dichosa notita –de la cual siempre nos damos cuenta tarde, cuando ya prácticamente tenemos redactada la entrada– “Inserción desactivada por petición”.

Comenzamos con el primer número del musical –tras la Obertura y  “Opening Night”– de que podemos disponer: “The King of Broadway”, de la versión cinematográfica de 2005, con Nathan Lane. Esta secuencia fue suprimida en la película para acortar el metraje, si bien se incluyó cuando esta se editó en DVD.

Sigue el número “I Wanna Be a Producer”, que vemos en una representación de la obra en el Mercury Theater Chicago en 2016.

Vamos ahora con la audición para los intérpretes de Primavera para Hitler en una secuencia de la película de 2005.

Continuamos –seguimos el orden de los diversos números musicales en la versión teatral– con “When You Got It, Flaunt It”, que interpreta Uma Thurman. La actriz –que no había actuado en el musical– tuvo que aprenderse el guión, y  también a cantar y bailar. “Aprendió muy rápido, Uma es fantástica, y tiene las piernas más largas nunca vistas”, dijo Brooks.

Por supuesto, “Primavera para Hitler” (“Springtime for Hitler”) es el plato fuerte de la obra y uno de sus números más disparatados, que ya es decir. Vamos a verlo en las dos versiones cinematográficas, la de 1968 (solo la primera parte del número) y la de 2005 (número completo).

Lo mismo que decíamos respecto al anterior vídeo es aplicable al que sigue: “’Til Him”, un número fantástico –uno de los últimos– del que debemos conformarnos con un vídeo de un momento de la ceremonia de entrega de los premios Tony, presentada por Matthew Broderick, de 2001, año en que The producers obtuvo los galardones al Mejor musical, Mejor actor principal (Nathan Lane), Mejor música, Mejor dirección y Mejor coreografía, entre los doce que logró. Digo conformarnos por la calidad del mismo. Por lo demás es excelente.

Que pasen un buen día.

La chica y el gánster celoso: una historia tan real que parece ficción

Ziegfeld Model - Risque - 1920s - by Alfred Cheney Johnston

Ella había nacido en 1896 en el estado estadounidense de Nebraska. Hija de un banquero, su madre falleció cuando tenía cinco años y se crió con sus abuelos. A ella le gustaba cantar en la escuela y en la iglesia, y a los 16 años marchó a Chicago para estudiar en la escuela de arte. Fue allí que consiguió trabajo en el night-club Marigold Gardens y a los 18 años era vocalista del cabaret. Se llamaba Ruth Etting, era muy bella –rubia y de ojos azules– y poseía una hermosa voz.

Él, Martin Snyder, era más conocido por el alias de Moe the Gimp, tenía tres años más que ella y se dedicaba al lucrativo y peligroso oficio de gánster en aquel turbulento Chicago de los años 20. Un buen día la vio actuar, se enamoró de ella –no sé si ella de él– y se casaron en 1922. Con su “ayuda”, Ruth comenzó a sonar en la radio y firmó un contrato en exclusiva con la discográfica Columbia Records en 1926. Un año después pasó a ser una de las más famosas chicas de las Ziegfeld Follies, llegando a ser conocida como la novia de la canción americana, o la novia de América, y siguió grabando y trabajando en el cine. Cada día era más popular.

Sin embargo, en 1937 Ruth se enamoró del pianista y compositor Harry Myrl Alderman. Cuando Gimp se enteró montó en cólera, tuvo un altercado con Alderman y terminó disparándole un tiro. Alderman sobrevivió, Gimp fue a la cárcel y Ruth se divorció y se casó con su verdadero amor. Eso sí, el escándalo fue demasiado para su carrera. Hizo algunos intentos de volver a escena, pero sus días como la novia de América habían terminado. Se retiró a Colorado Springs, donde vivió en un rancho a las afueras con Harry Myrl Alderman. Alderman murió en 1966 y Ruth doce años más tarde, el 24 septiembre 1978.

Una historia como la de Etting, con gánster de por medio, triángulo amoroso y escándalo incluido, parece más –como sugería en el título–el argumento de una película que una historia verídica. De hecho, en 1955, se estrenó la película de Charles Vidor Love me or Leave Me (Quiéreme o déjame), en la que Doris Day encarnaba a Ruth Etting, James Cagney al mafioso Gimp y Cameron Mitchell a Alderman. Pero no. Es tan real como la vida misma.

Leer artículo completo (incluye vídeos): Ruth Etting: la chica y el gánster celoso

Brother, Can You Spare A Dime? (Hermano, ¿puedes darme una moneda de diez centavos?)

MÚSICA DE COMEDIA Y CABARET

CAP

¿Se lo han preguntado alguna vez? ¿Alguien le ha pedido una moneda, un euro, un dólar, unos céntimos, unos centavos, lo que sea? Cada vez más gente, ¿verdad?

Es lo que hace el protagonista de la canción que traemos hoy a nuestro blog Música de Comedia y Cabaret. Ya hemos dicho en otras ocasiones que esta no es solo una música alegre, desenfadada, divertida; también es ácida, corrosiva y con una fuerte carga de crítica social. Brother, Can You Spare a Dime? ─que podríamos traducir como “Hermano, ¿puedes darme una moneda de diez centavos?”─ fue uno de los temas más conocidos en Estados Unidos durante la Gran Depresión. Esta maravillosa canción fue compuesta en 1931 por Jay Gorney, con letra de de E. Y. Yip Harburg, para el musical de Broadway New Americana. Está basada en una canción de cuna que Gorney ─en realidad Abraham Jacob Gornetzsky, nacido en 1894…

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