Bienvenidos de nuevo

Benvinguts (2)

Iniciamos una segunda etapa de este espacio dedicado al teatro y el cine musicales, la opereta y la zarzuela, la música de cabaret y la revista musical española en el que tratamos de ofrecer lo más destacado de una música increíble, a la que no se le presta la atención que merece.

Música de Comedia y Cabaret inició su andadura el 15 de noviembre de 2012. Hasta el 1 de diciembre de 2014 solo incluía artículos sobre la música que acabo de mencionar, una música que presentaba del siguiente modo: “¿Música divertida? Por supuesto. No toda, como podrán ver. ¿Intrascendente? En absoluto. ¿Popular? La mayoría. Para disfrutar, sí, pero también para reflexionar sobre la evolución de la música y de la sociedad’.

Al publicar mi primera novela (El viaje) –hasta esa fecha solo había publicado libros acerca de mi especialidad (la historia social y la arqueología industrial) y de divulgación histórica y/o cultural– introduje alguna que otra entrada para difundirla y promocionarla con fragmentos de la misma. Con ello abandoné el anonimato y –aunque siguió titulándose Música de Comedia y Cabaret– poco después empecé a publicar otras entradas sobre dichos temas y otros de mi interés. Hace unos meses, al aumentar el número de entradas y diversificarse el contenido, lo denominé El blog de Manuel Cerdà y lo dividí en dos áreas: Mis publicaciones y Música de Comedia y Cabaret.

Llegó un momento en que, como explicaba ayer al poner en marcha mi nuevo blog, Música de Comedia y Cabaret se había convertido en una especie de batiburrillo: demasiadas cosas que no guardaban entre sí otra relación que ser yo su autor. No me sentía cómodo con el contenido. Por otra parte, no me gustaba nada que los artículos (o entradas) que publicaba remitieran siempre a musicadecomedia.wordpress.com. Compré el dominio manuelcerda.com y decidí abrir el nuevo blog y devolverle a Música de Comedia y Cabaret sus señas iniciales de identidad, aprovechando para darle una nueva apariencia al blog y mejorar su contenido al agrupar las entradas (véase el menú desplegable) y enlazar unas entradas con otras que versen sobre el mismo asunto.

En consecuencia, este espacio vuelve a estar dedicado únicamente a esa música que descubrí al realizar una exhaustiva labor de documentación para escribir mis novelas El corto tiempo de las cerezas y Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird). Me fascinó entonces y me sigue fascinando. Cada día más. No soy ningún experto en la materia, ni mucho menos. Vale que muchas cosas sobre las que publico las conozco, pero prácticamente de oídas. Lo que escribo, la mayoría de las veces, es porque al tiempo que lo hago me voy documentando. Pero lo hago con pasión, movido por la curiosidad, la curiosidad lógica que despierta toda seducción.

Así pues, solo me queda decirles con este vídeo:

Bienvenidos de nuevo a Música de Comedia y Cabaret.

Seguimos en obras

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Este blog está siendo remodelado. De ahí que pueda presentar diversos aspectos según el momento en que haya accedido.

Ruego a todos que me disculpen si durante este tiempo –que parece que va a ser de días– no respondo a la mayoría de los comentarios ni apenas visito sus blogs. Créanme que materialmente no puedo, o esto no terminará nunca, y no saben las ganas que tengo de ponerle fin.

Gracias.

Cambios

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Estoy trasladando las entradas de este blog a otro, de tal modo que este pase a ser Música de Comedia y Cabaret y el otro El blog de Manuel Cerdà.

Mis conocimientos de informática son casi lo mismo que nada y no encuentro otra manera de hacer esto que ir copiando una por una las entradas de un blog a otro. Si no lo hago así se pierden los enlaces y los comentarios. Imaginaba que iba a ser cuestión de echarle horas, pero no tantas. En menudo lío me he metido, pero ya puesto habrá que apechugar con ello. Es por este motivo que da la impresión de que no paro de publicar entradas cuando en realidad no es así.

Ruego a todos que me disculpen si durante este tiempo –ese que yo creía que sería de horas, pero parece que va a ser de días– no respondo a la mayoría de los comentarios ni apenas visito sus blogs. Créanme que materialmente no puedo, o esto no terminará nunca, y no saben las ganas que tengo de ponerle fin.

Bueno, espero que en unos días pueda organizar todo y dejar listos los dos blogs: Música de Comedia y Cabaret y El blog de Manuel Cerdà.

Gracias y mis mejores deseos para todos.

Navidades (musicales) con Dickens

Posiblemente, después de Shakespeare, sea Charles Dickens (1812-1870) el autor más popular en lengua inglesa de la literatura universal. Dotado de un inmenso talento para retratar individuos y escenarios memorables con la claridad de su prosa, su afilada ironía y su acerada crítica social, su impronta está presente en casi en todos los ámbitos de la cultura británica.
Unas más, otras menos, todas sus novelas alcanzaron gran popularidad y le granjearon gran notoriedad de Dickens. Sin embargo, ninguna ha tenido tanta trascendencia como Cuento de Navidad, la primera de una serie de novelas ambientadas en época navideña que Dickens escribió entre 1843, año de su publicación, y 1848. En ella, Dickens nos describe la Navidad como el momento en que las acusadas diferencias sociales efecto de la Revolución industrial se manifiestan con mayor intensidad. Dickens se propuso –como él mismo escribió– “despertar antiguos pensamientos de amor” para que la sociedad inglesa tomara conciencia de este desarraigo de las clases trabajadoras. La Navidad ya no era tiempo de celebración familiar. El propósito de Dickens, en cierto modo, se cumplió y las Navidades empezaron a celebrarse tal como actualmente las conocemos.

MÚSICA DE COMEDIA Y CABARET

michael-foreman-2 Ilustración de Michael Foreman para la portada de la edición de 1983 “A Christmas Carol” (Victor Gollancz, Londres).

La novela de Charles Dickens (1812-1870) A Christmas Carol (conocida en las diversas traducciones al español como Cuento de Navidad o Canción de Navidad) cobra especial relevancia todos los años durante las Navidades. No tanto por su incuestionable calidad –en ella están patentes algunos de los rasgos más sobresalientes de la obra de Dickens: su talento para retratar individuos y escenarios memorables, su afilada ironía, su documentada crítica social, la eficacia y claridad de su prosa, su sabiduría constructiva– como por las versiones y adaptaciones que de ella se suceden en teatro, cine, radio y televisión.

first-edition-frontispiece-and-title-page-1843 Primera edición de “A Christmas Carol” (1843).

A Christmas Carol es la primera de una serie de novelas ambientadas en época navideña que Dickens escribió entre 1843, año de su publicación, y 1848. Se trata…

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Las actrices favoritas del padre de Alma Leonor

PortLiado más de lo que esperaba, y de lo que deseaba, he andado últimamente. Las correcciones de mi novela Prudencio Calamidad parecía que no iban a terminar nunca. No ha sido así, afortunadamente, y en nada, esta misma semana, estará a la venta. Lógicamente, los placeres –los espirituales, siendo precisos– escasean por falta de tiempo, pero siempre hay algún que otro momento que necesitas parar y recrearte un poco. Y en un momento de esos –cuya duración no sabría especificar, pues pasó en un santiamén– leí el libro de Alma Leonor López Pilar (alter ego de María Pilar López Almena) Las actrices favoritas de mi padre. Me sedujo ya desde el momento en que leí en la contracubierta que esas actrices favoritas eran “todas ellas protagonistas de un álbum de cromos de 1954 que aún conservo”. Yo nací en 1954 y desde que en 1960, o 1961, recuerdo que fui con mis padres a un cine de verano de mi pueblo a ver Un rayo de luz, hasta que marché a estudiar fuera a los 18 años, vería en los dos cines que allí había –tanto en invierno como verano– centenares de películas, muchas de las cuales aparecen en el libro de Alma y/o están protagonizadas por esas estrellas del celuloide predilectas de su padre, pues mi pueblo tenía entonces alrededor de 4.000 habitantes y las películas que se proyectaban –ocho a la semana entre los dos cines– no siempre eran las que hacía poco se habían estrenado. Además, fueran para mayores incluso ‘con reparos’, como las calificaba la censura religiosa de entonces, en mi pueblo todas, al final, eran ‘autorizadas para todos los públicos’, pues no nos ponían impedimento alguno para entrar. Con mis padres, solo, con amigos, el cine fue para mí una escuela de formación sentimental, como también para Alma, “en la España de posguerra que conoció mi padre cuando iba al cine los domingos y también en la España tardofranquista que conocí yo en mi niñez y adolescencia cuando veía esas películas con él, pero en el televisor de casa”.

Con este presupuesto comencé a leer Las actrices favoritas de mi padre, es decir, partiendo de una premisa preconcebida, lo que no es la mejor manera de adentrarse en la lectura de lo que sea, pues ello había generado en mí una serie de expectativas que luego podía ocurrir que no se vieran satisfechas. No fue así. Todo lo contrario. Leí el libro prácticamente de un tirón y me fascinó. Escrito en primera persona, si no estuviera firmado por Alma Leonor y no figurase en la contracubierta (o en otra parte del relato que ya descubrirá quien la lea) que dicho nombre es el alter ego de la autora, hubiera asegurado que se trata de una obra autobiográfica. Y, esto solo sucede, a juicio de un servidor, cuando verdaderamente se siente pasión por lo que se está haciendo. Pero la pasión de nada sirve si no se sabe transmitir al lector, haciéndolo cómplice, en este caso, de una historia que está llena de emociones y sentimientos que van enriqueciendo el mundo cognoscitivo del lector a medida que avanza en su lectura. Y esto Alma Leonor (o María del Pilar) lo consigue de la única manera que creo que es posible: haciendo un uso adecuado de la técnica narrativa.

“Mi padre sabía que su mujer le quería mucho, pero la realidad es que se había marchado de su lado. Pasara lo que pasara con mi madre, mi padre lo perdió todo con ella, pero tampoco refugió su tristeza en la bebida. Solo se refugió en mí, la zote para en baile su hija, con la que podía revivir, con las películas de la televisión, los momentos de su felicidad añorada: cuando iba con su mujer al cine a ver esas mismas películas”. Era aquella una época en que “la realidad española estaba muy próxima a esas películas, con sus mismas contradicciones”, escribe la autora. Esa realidad se plasmaba en el cine, en las películas que veía con su padre, sobre todo las producidas en Hollywood, una de las grandes factorías de sueños. Padre e hija soñaban, cada uno a su manera, en “esos ambientes lentos, llenos de tabúes y anhelos perdidos tras encorsetados preceptos morales que se narraban en las películas europeas y que tanto se parecían a la vida diaria de los españoles de los años cuarenta y cincuenta. Una vida de renuncias y sudor, de trabajo de campo y patatas en la cocina, una vida articulada entre la intensa represión moral del franquismo y la penuria económica generalizada. El temor y el hambre, la exageración de la moral y las buenas costumbres, la alienación y el obligado acomodo a una forma de vida gris, producían aislamiento y rencor, soledad y resignación. Producían sombras, silencios y ritmos lentos. El cine norteamericano era una escapatoria de la realidad en tecnicolor, el europeo era la realidad gris vista en las desdichas de personajes reconocibles, sí, pero ajenos”.

Al padre de Alma le gustaban especialmente Rita Hayworth, “su favorita, por encima de las demás”, aunque “no le gustaban las rubias del cine, sino las morenas”, pero, claro, él siempre las veía morenas “en el cine en blanco y negro”. Y también Veronica Lake, Grace Kelly, Kim Novak, Ginger Rogers, Cyd Charisse, Gene Tierney, Barbara Stanwyck, Susan Hayward, Ava Gardner (“la andaluza”), “imágenes inalcanzables, peligrosas representaciones de una sensualidad tenida por inmoral”, imágenes que para él era una “recreación de la realidad a través de elementos imaginarios”, meras representaciones mentales puesto que padecía la enfermedad de Alzheimer. También otras actrices francesas e italianas: Anna Magnani (“su actriz favorita, decía que le recordaba a su madre cuando era hermosa, fuerte y brava”), Gina Lollobrigida, Silvana Pampanini o Silvana Mangano. En cambio, Marilyn Monroe, “no era una de sus actrices favoritas”.

Nació así en esa niña-joven el amor por el cine. Siguió formándose en la fábrica de ilusiones que es el cine, pero que, como en los aquejados de Alzheimer –y no solo en ellos– ocasiona pérdida de contacto o distorsión de la realidad. Hasta configurar sus propios gustos. Los de su padre “estaban más en consonancia con sus inquietudes particulares para con las actrices que con la profesionalidad o la fama de todas ellas. Las conocía, sí, pero actrices de las que yo luego llegué a confesarme enamorada (…) nunca entraron en su elenco de estrellas. Mujeres como Marilyn, pero también, por ejemplo, Greta Garbo, Ingrid Bergman, Marlene Dietrich –muy poco tenía en cuenta mi padre a estas actrices suecas o alemanas, incluidas Lilly Palmer o Romy Schneider, [que] para mí fueron todo un descubrimiento–, Alice Guy, Mae West, Jean Harlow, Maureen O’Hara, Dorothy Dandridge, Mitzi Gaynor, Irene Dunne” y Audrey Hepburb, Hedy Lamarr o Katharine Hepburn”.

“Desde que era una cría, entendí bien que la ausencia es una realidad con la que convive, y a veces tan viva como la propia presencia de un ser querido”, escribe Alma Leonor. “¿Qué será de mi alma, que hace tiempo / bate el récord continuo de la ausencia?”, escribió Alberti. Pero para eso está el cine.

Pueden seguir a Alma Leonor en su blog Helicón.

Que les vaya bien (o lo mejor posible).

Una Tarde Con Manuel Cerda

El Noticiero de Alvarez Galloso

Hemos viajado a distintos blogs en Word Press y nuestro noticiero recibió el apoyo de Manuel Cerda. Hicimos una visita hacia EL BLOG DE MANUEL CERDA y llegamos a la decisión de hacer una entrevista. Manuel Cerda acepto y nació esta bella tarde intelectual entre España y la Florida.

 

  1. ¿Quién es Manuel Cerda?

 

Un historiador y escritor al que le apasiona lo que hace y no lo considera un trabajo, sino una continuación de la vida.

 

  1. ¿Cómo y cuando nació EL BLOG DE MANUEL CERDÀ?

 

Pues a finales de 2012. Entonces se titulaba Música de Comedia y Cabaret y era anónimo. Un simple entretenimiento que surgió a raíz de comenzar a dedicarme a la novela. Al documentarme cuando estaba escribiendo El corto tiempo de las cerezas y Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird), y por exigencias de la trama, descubrí una música maravillosa de la…

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