La revista musical española durante la Segunda República

Revista S_R

El 14 de abril de 1931 se proclamaba la Segunda República española, iniciándose así la primera y única experiencia democrática parlamentaria de la España del siglo XX –y de lo que va de este– sin monarquía. De ello se cumplen hoy 85 años, y –como quiera que hace tiempo que no dedicamos una entrada a la revista musical española– nos ha parecido un buen momento para retomar un género prácticamente desaparecido del panorama escénico español pero enormemente popular en aquella época, como ya lo era antes y como continuó siéndolo hasta su definitiva decadencia en la década de 1980.

Al igual que ocurriera en Alemania durante la República de Weimar, la sátira política y la tolerancia en las costumbres, especialmente en ámbito de la sexualidad, fueron dos de los temas (sobre todo el último) que más marcaron los argumentos de las revistas musicales en España. Con la Segunda República, la llamada “revista verde” alcanzó el apogeo con títulos como Las  gatas republicanas (1931), Las faldas (1932), ¡Cómo están las mujeres! (1932), La camisa de la Pompadur (1934), Las de los ojos en blanco (1934),  Las comunistas (1934) o  Las de armas tomar (1935).

El gran éxito musical del primer año de la República, estrenado el 12 de noviembre en el Teatro Pavón de Madrid fue, sin embargo, Las Leandras, revista denominada “pasatiempo cómico-lírico” con música del maestro Francisco Alonso y libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román. Obra picante, que algunos la calificaron de escabrosa, y de enredo, explota el doble juego de palabras y situaciones a partir de una trama en la que Concha, la protagonista, joven vedette, se ve sorprendida por la visita de su tío don Francisco, al que trata de ocultarle su verdadera profesión. En el reparto de su première en Madrid –encabezado por la vedette de moda, Celia Gámez– figuraban Amparito Sara, Cora Gámez, Conchita Ballesta, Pepita Arroyo, Pepe Alba, Enrique Parra, José Bárcenas, Manuel Rubio y Julio Lorente. En Barcelona, donde se estrenó dos días más tarde, el 14 de noviembre, en el Teatro Cómico, fueron sus principales intérpretes Laura Pinillos, Sara Fenor y Arturo Lledó.

Del repertorio de temas que conforman Las Leandras vemos tres de sus números más recordados: la Java de las viudas: “Ay que triste es ser la viuda”, “El Pichi” y “Los nardos” (Por la calle, o la puerta, de Alcalá), los tres por Rocío Dúrcal en la película homónima de 1969 que dirigió Eugenio Martín.

De 1932 es este picante “Chotis del higo” perteneciente a la “revista lírica de aventuras galantes” La pipa de oro (libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y música de Ernesto Pérez Rosillo y Manuel Martínez Mollá). Estrenada el 4 de mayo de 1932 en el Teatro Romea de Madrid, son sus intérpretes Rosa Valenty y Rafael Castejón. El vídeo recoge un momento de Por la calle de Alcalá (Antología de la Revista), espectáculo con libreto de Juan José de Arteche, estrenado el 28 de septiembre de 1983 en el Teatro Alcázar de Madrid, que era un homenaje a la revista y rememoraba algunos de los números más celebrados del género de todas las épocas.

Continuamos con el foxtrot “Los pellizcos”, de la “humorada lírica” Piezas de recambio estrenada en 1933 (libreto de Pedro Sánchez Neyra y Felipe Ximénez de Sandoval y música del maestro Pablo Luna). La versión que vemos pertenece a la serie de programas que con el título La revista emitió TVE en 1995-1996 y la protagoniza Rosa Valenty. La caja de ritmos que se añadió a las melodías –en toda la serie– distorsionan en exceso el original, pero como dice el refrán que al respecto me recordaba un amigo no ha mucho “cuando no hay lomo, de todo como”.

El mismo año se estrenaba Las de Villadiego, “pasatiempo cómico-lírico” con libreto de José Muñoz Román y Emilio González del Castillo y música del maestro Francisco Alonso, los artífices de Las leandras, que no dejaron ya de cosechar triunfos. Las de Villadiego fue otro éxito del momento del que vemos, y escuchamos, en un programa de la serie que dirigió García de la Vega, los números “Si tuviera cerca un hombre” –por Irene Daina, gran vedette que como tal gozaba de gran renombre pero que los años sesenta, tras haber rodado varias películas, comenzó a actuar en televisión y mostró que podía hacer muchas más cosas y muy bien– y “Cuando salgo yo de ronda”, con Quique Camoiras y Zori.

El “pasatiempo cómico-lírico” Las de los ojos en blanco, escrito en 1934 por José Muñoz Román y Emilio González del Castillo con música de Francisco Alonso, jugaba con el doble sentido de las palabras (de ahí el título) y encandiló al público con sus exóticos decorados y su espectacular puesta en escena. No obstante, el número más celebrado de la revista fue el popular pasodoble “Horchatera valenciana”, que interpreta Concha Velasco en un momento de la representación de Mamá quiero ser artista, espectáculo estrenado en 1986 en el que junto a temas expresamente compuestos para el mismo, como el que da título a la obra, incluía también una selección de populares melodías del género.

En 1935 uno de los estrenos que alcanzó mayor notoriedad fue Mujeres de fuego, otra “fantasía cómico-lírica” de José Muñoz Román y Emilio González del Castillo con música de Francisco Alonso, uno de cuyos números más aplaudidos es otro pasodoble, “Carmen la cigarrera”, que vemos en interpretación de Paquita Rico en un actuación para televisión de la que lamentamos no poder ofrecer más datos.

De 1935 es también la “revista de gran espectáculo en dos actos” Las de armas tomar, una atrevida revista de espectacular montaje que se estrenó en el Teatro Martín de Madrid. “Esta ‘fantasía en el año 1950’ fue estrenada con gran éxito de público la noche del 8 de marzo del mencionado año en el Teatro Martín de Madrid y partía de un Real Decreto firmado por el Ministro de Guerra (…) en el que se obligaba a cumplir el servicio militar a las mujeres, equiparándolas en derechos a los hombres”, nos explica Juan José Montijano en su Historia del teatro olvidado: la Revista (1864-2009) (Granada, Universidad de Granada, 2009), gran aportación de uno de los mejores expertos en el tema. Con libreto original de Antonio Paso (hijo) y Francisco G. Loygorri, la música es también del maestro Francisco Alonso. La actriz, bailarina y vedette María José Nieto interpreta uno de sus números más famosos que otra vez más es un pasodoble: Abanicos pa los toros.

Uno de los grandes éxitos de 1936 fue la revista Las tocas, cuyo estreno tuvo lugar pocos meses antes de la rebelión militar de julio, el 23 abril, en el Teatro Pavón de Madrid. “Las tocas” es una sociedad de jóvenes viudas, que se dedican a raptar hombres para sus asociadas. Uno de estos es un confitero, de carácter débil, que se ve obligado a inventarse un hermano gemelo, de temperamento adusto, para deshacer los errores de aquel y, al mismo tiempo, enmendar el comportamiento de un sobrino tarambana y juerguista. De esta revista –cuya música, una vez más, compuso el maestro Alonso con libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román– incluimos el foxtrot “Cásate y verás” en interpretación de Eva Solá en la revista La Pepa trae cola, de 1986, una de las últimas antologías del género.

En julio de 1936 una sublevación militar contra el régimen legalmente establecido desembocó en una guerra civil que se prolongó hasta 1939 y sumió al país en la miseria económica, moral e intelectual bajo la férrea dictadura franquista.  Durante la guerra civil de 1936-1939 la revista continuó, especialmente en la zona republicana. Se repusieron algunos éxitos, como Las leandras o Las de Villadiego, se estrenaron otras, no muchas, como Soy una mujer fatal o ¡Que diga por la radio! y surgieron las “cooperativas de revistas”, en las que todos, del primero al último, cobraban el mismo sueldo. Lamentablemente, no hemos localizado vídeo alguno de ninguna de las estrenadas entre 1936 y 1939.

Revista musical española: 150 años

CAP U

El 30 de enero de 1865 –es decir, hoy hace 150 años– los madrileños, o quienes estuvieran de paso en la ciudad, pudieron asistir a un nuevo tipo de espectáculo que combinaba números musicales y sketchs frívolos, críticos e irónicos. El espectáculo, estrenado en el Teatro Circo, se titulaba 1864-1865 y era una “obra sin apenas intriga, ni enredo, ni amores enajenados por una devoradora pasión… antes bien, se trataba de una mera excusa para poner en escena aquellos sucesos que habían sido relevantes para la sociedad madrileña de esos años; de tal forma que, sobre el proscenio aparecían, convertidos en personajes La Moda, La Danza, La Lotería, El Lujo… todos ellos encarnados en la espléndida figura de mujeres esculturales, al mismo tiempo que algún que otro cómico animaba a los presentes con unos cuantos chistes”. Así nos lo cuenta nuestro amigo Juan José Montijano Ruiz en su Historia del teatro olvidado: la revista (Universidad de Granada, 2009), a quien seguimos en esta entrada como ya lo hiciéramos en otras dedicadas al género.

Por supuesto, los espectadores no eran conscientes de ello, pero estaban asistiendo al nacimiento de lo que, con el tiempo, se conocería como revista musical española. A 1864-1865 siguió 1866-1867, de los mismos autores: José María Gutiérrez de Alba (libreto) y Cristóbal Oudrid (música). Ningún registro sonoro ni fílmico hay de todo aquello. Pero sí de la obra que cambió todo (no de su estreno, obviamente): La Gran Vía ─música de los maestros Federico Chueca y Joaquín Valverde y libreto de Felipe Pérez y González─, que si bien se considera una de las mejores y más populares zarzuelas, es en realidad una revista. Al menos como tal se estrenó, como “revista lírico-cómica, fantástico-callejera en un acto” y cinco cuadros, en el Teatro Felipe de Madrid el 2 de julio de 1886 con enorme éxito.  Nuestros dos primeros vídeo recogen sendos números, de los más celebrados, de La Gran Vía, el “Vals del Caballero de Gracia” y la “Mazurca de los marineritos”, que vemos en una grabación de la representación de la misma que se celebró en el Teatro Gran Vía de Madrid, en 2006, en conmemoración del centenario de la construcción de la Gran Vía.

Cuadros disolventes (1896), La gatita blanca (1905), La alegre trompetería (1907) y Enseñanza libre (1910) son algunos de los títulos más importantes de la revista de finales del siglo XIX y primera década del XX. En ellos se va concretando el género: música (fácil) y sketchs picantes y/o críticos con la actualidad social y política. En 1919 se estrenó en el Teatro Martin de Madrid, Las corsarias, “humorada cómico lírica en un acto y tres cuadros”, de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y música del maestro Francisco Alonso, en la que se aprecian ya las características de la revista musical tal como la conocemos. Uno de los temas más populares de Las corsarias es el famoso “Pasodoble de la bandera”. Lo interpreta la actriz y vedette argentina Ethel Rojo en la película, también argentina, Frutilla, dirigida en 1980 por Enrique Carreras.

En la década de 1920, el género evolucionó e incorporó recursos musicales propios de la opereta, tan de moda en los escenarios de París, Viena, Londres o Nueva York. Los teatros Martín y Pavón, en Madrid, y el Principal Palace de Barcelona se encargarán de presentar las últimas novedades musicales: El príncipe Carnaval (1920), La hoja de parra (1921), Arco iris (1922), ¡Ave César! (1923), Rosa de fuego (1924), Los ojos con que me miras (1925), ¡París!… ¡París! (1926) o Las mujeres de Lacuesta (1926). Un año después, en 1927, se estrenaba El sobre verde (libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez, y música del maestro Jacinto Guerrero) y Las Castigadoras (libreto de Francisco Lozano y José Mariño y música del maestro Francisco Alonso), que consagró a Celia Gámez como una de las más famosas estrellas de la revista. Y año después, Las Cariñosas, original de Francisco Alonso y Joaquín Belda (la música) y Francisco Lozano y Enrique Arroyo (el libreto). Nuevos ritmos importados de Europa y Estados Unidos, el charlestón especialmente, triunfaban durante los años veinte y la revista los incorporó a sus espectáculos. Prueba de ello es el famoso charlestón “Madre, cómprame un negro”, que compuso  Ángel Ortiz de Villajos con letra de Alfonso Jofre y Mariano Bolaños, para Reyes Castizo, La Yankee, en 1926 que fue introducido en “la revista de las elegancias” Daddy-Doll, estrenada en el Teatro Maravillas de Madrid en 1928.

Es así que pasamos en un pis-pas del chotis al charlestón y el  foxtrot. El primero, el popularísimo “La Lola” (de Las cariñosas) interpretado por la actriz mexicana Ana Luisa Peluffo en la película, también mexicana, El Fantasma de la Opereta, dirigida por Fernando Cortés en 1959. El segundo, el ya referido “Madre, cómprame un negro”, por Carmen Sevilla en la película dirigida por Rafael Gil en 1970 El relicario. El foxtrot, “Noche de cabaret” (de Las castigadoras), con Concha Velasco y Esperanza Roy en un fragmento del programa que emitió Antena 3 Televisión en 1993 y repitió en 1994 Gran Gala de la Revista. Homenaje a Celia Gámez.

Los años de la década de 1930 constituyen un periodo crucial de la historia de España. Durante la Segunda República española (1931-1936) la llamada “revista verde” alcanzó el apogeo con títulos como Las  gatas republicanas (1931), Las faldas (1932), ¡Cómo están las mujeres! (1932), La camisa de la Pompadur (1934), Las de los ojos en blanco (1934),  Las comunistas (1934) o  Las de armas tomar (1935). El gran éxito del periodo fue, no obstante, Las Leandras (1931), revista denominada también “pasatiempo cómico-lírico”, con música del maestro Francisco Alonso y libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román, con la que Celia Gámez alcanzó el cénit de su popularidad. También gozaron de gran popularidad las revistas Piezas de recambio (1933, libreto de Pedro Sánchez Neyra y Felipe Ximénez de Sandoval y música del maestro Pablo Luna), Las de Villadiego (1933), Las de los ojos en blanco (193), Mujeres de fuego (1935, estas tres últimas de los mismos autores que Las Leandras), Las de armas tomar (1935, libreto de Antonio Paso y Francisco G. Loygorri y música del maestro Alonso) y Las tocas (1936, también de González del Castillo, Muñoz Román y Francisco Alonso).

De Las Leandras vemos dos de sus temas más recordados “El Pichi” y “Los nardos” (Por la calle, o la puerta, de Alcalá). El primero, lo interpreta Rocío Dúrcal en la película homónima de 1969 que dirigió Eugenio Martín. “Los nardos”, por Celia Gámez en en un vídeo que incluye momentos de su actuación en el programa de TVE de 1975 Directísimo.

De Mujeres de fuego es “Carmen La Cigarrera”, que interpreta Paquita Rico en una actuación cuya fecha y lugar no hemos logrado averiguar.

Durante la guerra civil de 1936-1939 la revista continuó, especialmente en la zona republicana. Se repusieron algunos éxitos, como Las leandras o Las de Villadiego, se estrenaron otras revistas, no muchas, como Soy una mujer fatal o ¡Que diga por la radio! y surgieron las “cooperativas de revistas”, en las que todos, del primero al último, cobraban el mismo sueldo. Lamentablemente, no hemos localizado vídeo alguno del período.

Tras el triunfo de las huestes facciosas encabezadas por Franco, la rígida moral impuesta por el nuevo régimen sumió la revista en una seria crisis. A principios de la década de 1940 incluso llegó a prohibirse la representación de revistas en municipios de menos de 40.000 habitantes. El primer gran éxito de la posguerra tuvo como protagonista ─¡cómo no!─ a Celia Gámez. Este fue la “comedia musical” La Cenicienta del Palace, con libreto de Carlos Somontes y música del maestro Fernando Moraleda, que se representó por primera vez en Madrid el 20 de enero de 1940. Un año más tarde, el 14 de marzo de 1941, se estrenaba Yola, con Celia Gámez en el papel estelar, libreto de José Luis Sáenz de Heredia y Federico Vázquez Ochando y música de los maestros Joaquín Quintero y José María Irueste Germán. Celia Gámez siguió siendo la protagonista absoluta de las “nuevas revistas”. Otro gran éxito suyo fue la “opereta” Si Fausto fuera Faustina (1942), con libreto de Sáenz de Heredia y Vázquez Ochando y música de Juan Quintero y Fernando Moraleda. De Yola vemos dos de sus temas más populares interpretados por Francisco Valladares y Esperanza Roy en el espectáculo Por la calle de Alcalá, de 1983: “¡Lo mismo me da!” y “Mírame” (la canción de Yola).

Durante la década de 1940 cabe destacar, además, Luna de miel en El Cairo (1943, libreto de José Muñoz Román y música del maestro Alonso), Cinco minutos nada menos (1944,  libreto de Muñoz Román y música de Jacinto Guerrero), Hoy como ayer (1945, libreto de Antonio de Lara Gavilán Tono y Enrique Llovet y música de los maestros Fernando Moraleda, Moisés Simons y J. Strauss), Tres días para quererte (1946, libreto de Francisco Lozano y música del maestro Francisco Alonso), Vacaciones forzosas (1946, libreto de Carlos Llopis y música de José María Irueste Germán y Fernando García Morcillo), La blanca doble (1947, libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y música de Jacinto Guerrero), A La Habana me voy (1948, libreto de Antonio y Manuel Paso y música de Francisco Alonso y Daniel Montorio), La estrella de Egipto (1948, libreto de Adrián Ortega y música de Fernando Moraleda) y ¡Yo soy casado, señorita! (1948, libreto de Muñoz Román y música del maestro Guerrero). Es de nuevo Celia Gámez quien interpreta el popular pasodoble “El beso” (de La estrella de Egipto) durante su actuación en el programa de TVE antes mencionado.

Los años cincuenta del pasado siglo constituyen la época dorada de la revista musical española. El público acude cada vez más a un género tildado de “frívolo”, puede que precisamente por eso. De entre los numerosos títulos que se estrenan destacan La Hechicera en Palacio (1950, libreto de Arturo Rigel y Francisco Ramos de Castro y música de José Padilla), Tentación (1951, libreto de Antonio y Manuel Paso y música de Daniel Montoiro) –el gran éxito de estos primeros años de la década–, La cuarta de A. Polo (1951, libreto de Carlos Llopis y música del maestro Parada), ¡A vivir del cuento! (1952, de José Muñóz Román y los maestros Faixá y Moraleda), ¡Conquístame! (1952, de Antonio Paso Cano y Manuel Paso Andrés con música de Daniel Montorio), Ana María (1954, libreto de José Muñoz Román y música de José Padilla) –un enorme éxito que encumbró a una joven vedette que comenzaba a despuntar: Queta Claver–, Lo verás y lo cantarás (1954, de Antonio Paso y Enrique Paso con música del maestro Lehmberg y Tony Leblanc), y la gran triunfadora: El águila de fuego (1956, de Francis López, compositor de algunas de las operetas francesas que popularizó Luis Mariano), uno de los últimos grandes boom de Celia Gámez.

Vamos con unos pocos vídeos de este momento de auge de la revista: “Estudiantina portuguesa” (de La Hechicera en Palacio), por Concha Velasco en la emisión de la revista en TVE en 1985; “Tentación” (de la revista homónima), por Norma Duval en del programa que emitió el canal autonómico de televisión CMT desde el Teatro-Auditorio Buero Vallejo de Guadalajara La pasarela: Antología de la revista musical española; “Quiero ser mamá” (de Ana María), con María José Nieto acompañada por Marta Valverde, Victoria Oliver, Raúl Sender y Alberto Closas Jr. en programa de TVE La revista (1996), y “El águila de fuego” (bolero de la revista a la que da título) que interpreta Concha Velasco en versión para TVE dentro del espacio La comedia musical española (1985).

Los últimos años de esta próspera década están marcados por la presencia de las “Alegres chicas de Colsada” y sus revistas de corte internacional con menos argumento en las que episódicos sketchs sirven fundamentalmente para enlazar fastuosos números musicales. Matías Yáñez Jiménez, conocido como Matías Colsada produjo revistas de gran éxito como la ya comentada Mujeres o diosas, Sirenas de Apolo (1956), Tropicana (1957), ¡Más mujeres! (1957), ¡Castígame! (1958),  Las caprichosas (1959) o Luna sin miel (1959).

Del resto de los estrenos de estos años finales de la década de 1950 sobresale S.E. la embajadora, original de Arturo Rigel y Jesús María de Arozamena, que estrenó Celia Gámez en 1958 cuando que ya contaba con 53 años de edad, y Cantando en primavera, revista de 1959 original de los maestros Moraleda y Parada. De la primera incluimos el número “¿Me voy o no me voy?”, por la Gámez, en una secuencia de película dirigida en 1973 por Angelino Fons Mi hijo no es lo que parece.

Con la década de 1960 empieza la decadencia del género. Otros son los gustos, otras las modas, otras las costumbres. Sigue, no obstante, habiendo muchas compañías de revista: las de Colsada, Joaquín Gasa, Celia Gámez, Zorí-Santos (luego Zorí, Santos y Codeso), Tony Leblanc, Ethel Rojo…, y continúan los espectáculos de variedades que recorren pueblos y ciudades de feria en feria, como el Teatro Chino de Manolita Chen o el Teatro Argentino. Hay hasta más títulos, pero no mayor calidad. Llegará incluso un momento, ya en la década siguiente, que desaparecerá la orquesta en el foso y será sustituida por música grabada.

La revista, aun así, sigue llenando teatros a principios de la década, pero será por poco tiempo. La llegada de extranjeros por el auge del turismo conllevó algo más de aperturismo, lo que posibilitó la reposición de algunas obras hasta entonces víctimas de la censura. Es el caso Las Leandras, que se estrenó, eso sí, con otro título (Mami llévame al colegio) en 1964, uno de los últimos éxitos de Celia Gámez.

A medida que avanza la década esta tendencia se acentúa. Los estrenos cada vez duran menos tiempo en cartelera. Durante la década de 1970 la relajación de la censura, y su desaparición definitiva en 1977, harán del destape nuevo leitmotiv de la revista. A pesar de Tania Doris, gran vedette que a mediados de la década de 1970 era la estrella principal del Teatro Apolo de Barcelona, la revista dejaba de estar de moda y cada vez era menor el número de espectadores. Herida de muerte, ya no se recuperará.

Durante la década de 1980 se siguieron estrenando revistas musicales, con el destape, el desnudo integral muchas veces, como principal reclamo. Algunas llevaban títulos tan explícitos como ¡Pechos fuera! (1981). Evidentemente, el erotismo ya no era suficiente para atraer a los espectadores y las revistas de esta época pasaron por cartelera sin pena ni gloria. Junto a estas revistas, otras que seguían los cánones más tradicionales del género –Los caballeros las prefieren viudas (1980), Acaríciame (1982) o ¡Viva El Molino! (1983)– corrieron parecida suerte.

Ante tal panorama, las reposiciones y antologías trataron de devolver a la revista parte del prestigio que había perdido. El 24 de septiembre de 1983 se estrenaba en el Teatro Alcázar de Madrid Por la calle de Alcalá, revista de Juan José de Arteche y Ángel Fernández Montesinos que permaneció largo tiempo en cartel. Protagonizada por Esperanza Roy, Francisco Valladares, María Rus, Rafael Castejón, Rosa Valenty, José Cerro y Marta Valverde, era un homenaje a la revista que rememoraba algunos de los números más celebrados del género de todas sus épocas.

Otra gran antología, estrenada en 1986, fue ¡Mamá, quiero ser artista!, una creación de Ángel Fernández Montesinos que protagonizó Concha Velasco, acompañada entre otros de Francisco Valladares, José Cerro, Juan Carlos Martín, Alberto Denis y Margot Cottens. El argumento contaba la historia de una chica “de provincias” que, acompañada de su madre, llega a Madrid con el propósito de convertirse en artista.

Veamos un par de número de dichas antologías. De Por la calle de Alcalá “¡Ay, Ramón!” (de la revista de 1949 ¡Eres un sol!), con Esperanza Roy. De la segunda, el tema “Farolillo verbenero”, de la La Chacha, Rodríguez y su Padre (1956), con Concha Velasco.

La televisión constituyó en las décadas de 1980 y 1990 un escaparate de promoción del género. Dos programas, uno en cada década, se dedicaron a reponer, adaptadas al medio y con otra estética, algunas de las revistas más importantes de la historia. Uno de ellos fue La comedia musical española, emitido en 1985 (entre el 2 de octubre y el 24 de diciembre) con dirección de Fernando García de la Vega. El otro programa de TVE dedicado a la revista fue el que para la primera cadena produjo José Luis Moreno en 1995 con el título La revista. Ana Obregón, Barbara Rey, Loreto Valverde, Eva Pedraza… protagonizaron, como ya hiciera García de la Vega, algunos de los grandes éxitos del género. En esta ocasión, la caja de ritmos que se añadió a las melodías distorsionaban en exceso el original, pero como dice el refrán que al respecto me recordaba un amigo no ha mucho “cuando no hay lomo, de todo como”.

Finalizamos la entrada –una entrada que puede que nos haya quedado demasiado extensa y en la que, seguro, los amantes del género notarán a faltar algunos números– con dos números de los programas mencionados. Del primero, la marchiña “Tomar la vida en serio”, de Luna de miel en El Cairo (1943), por María Mendiola (del famoso dúo Baccara). Del segundo, “Abanicos pa los toros”, de Las de armas tomar (1935), con María José Nieto, ¿la última gran vedette de la revista?

Ya en este siglo podríamos decir que la revista musical ha desaparecido prácticamente por completo del panorama escénico español. Pero nunca se sabe. De momento festejemos su 150 aniversario y confiemos en que, por lo menos, se repongan algunos de los éxitos que aquí hemos mencionado. En todo caso, “Gracias por venir” (Lina Morgan, ¡Sí… al amor!, 1983).

Que disfruten de un buen fin de semana.

El foxtrot y la revista musical española

CAP foxtrot 2

En su día ya dedicamos una entrada al foxtrot en la que dábamos cuenta de su origen –en Estados Unidos, década de 1910– y de la inusitada rapidez con que se extendió por todo el mundo occidental. Hoy vamos a ver su repercusión en uno de los géneros que conforman la columna vertebral de este blog y que tenemos un tanto descuidado últimamente: la revista musical española.

Desde que en 1865 se estrenara en Madrid la que se considera la primera revista musical española, 1864-1865, este nuevo tipo de espectáculo fue evolucionando y sus números musicales –básicamente polcas, valses, mazurcas, tangos, jotas, pasodobles o chotis– poco a poco fueron incorporando otros recursos musicales de moda en los teatros, salas de baile y cabarets de París, Viena, Londres o Nueva York. Entre ellos, evidentemente, el foxtrot.

Uno de los primeros foxtrot que los espectadores pudieron contemplar en los escenarios españoles fue “El príncipe Carnaval”, perteneciente a la revista de José Juan Cadenas y Asensio Mas, con música de los maestros Serrano y Valverde (hijo), del mismo título. Se estrenó en 1920 en el teatro Reina Victoria de Madrid y, curiosamente, incluía el primer desnudo integral del teatro español. Digo curiosamente porque en el vídeo que sigue su protagonista, Marujita Díaz, aparece muy vestidita. Claro que se trata de una secuencia de la película de 1960 que dirigió José María Elorrieta La corista.

De 1927, de la “historieta picaresca” Las Castigadoras (libreto de Francisco Lozano y José Mariño y música del maestro Francisco Alonso), es “Noche de cabaret”, foxtrot que estrenó en su momento Celia Gámez e interpretan Concha Velasco y Esperanza Roy en un fragmento del programa que emitió Antena 3 Televisión en 1993 y repitió en 1994 Gran Gala de la Revista. Homenaje a Celia Gámez.

“Los pellizcos” forma parte de la “humorada lírica” Piezas de recambio, revista estrenada en 1933 con libreto de Pedro Sánchez Neyra y Felipe Ximénez de Sandoval y música del maestro Pablo Luna. La versión pertenece a la serie de programas que con el título La revista emitió TVE en 1995-1996 y la protagoniza Rosa Valenty.

Uno de los grandes éxitos de 1936 fue la revista Las tocas, “pasatiempo cómico-lírico” cuyo estreno tuvo lugar pocos meses antes de la rebelión militar de julio, el 23 abril, en el Teatro Pavón de Madrid. De esta revista incluimos el foxtrot “Cásate y verás” en interpretación de Eva Solá en la revista La Pepa trae cola, de 1986, una de las últimas antologías del género. Como nos advierte Tapioski –quien ha subido el vídeo a Yotube– se trata de una versión un tanto diferente a la original.

Celia Gámez siguió siendo la protagonista absoluta de las “nuevas revistas” estrenadas en la posguerra española. Otro gran éxito suyo fue la “opereta” Si Fausto fuera Faustina, de 1942, con libreto de Sáenz de Heredia y Vázquez Ochando y música de Juan Quintero y Fernando Moraleda. De Si Fausto fuera Faustina incluimos a continuación el foxtrot “No es preciso que me ayude usted”, por Bárbara Rey y Alberto Closas Jr. en la versión emitida por TVE en el año 1995 dentro de la serie de programas dirigidos y producidos por José Luis Moreno con el título La revista.

Vemos de nuevo a Concha Velasco, acompañada del actor Pedro Osinaga, en este foxtrot titulado “Una mirada de mujer”, de la revista –u “opereta cómica”– ¡Cinco minutos nada menos! (libreto de José Muñoz Román y música del maestro Jacinto Guerrero), un gran éxito de 1944. El vídeo corresponde a la serie La comedia musical española, emitida en 1985 (entre el 2 de octubre y el 24 de diciembre) con dirección de Fernando García de la Vega.

Y ahora a Esperanza Roy en este número de la revista musical de 1947 La estrella de Egipto, que protagonizó Celia Gámez: el foxtrot “La wamp”. Fue autor de la música Fernando Moraleda y Adrián Ortega del libreto. La obra permaneció en cartel durante toda la temporada, se estrenó en Barcelona en febrero de 1948 y en septiembre de ese mismo año regresó a la cartelera madrileña. Corresponde el vídeo a la emisión de la revista en TVE dentro de la serie sobre la revista musical española que dirigió Fernando García de la Vega.

Finalizamos con un foxtrot de 1951, de la revista La cuarta de A. Polo, uno de los mayores éxitos de la gran vedette Maruja Boldoba (1922-2009). El título alude, en un juego de palabras, a lo que se conoció como “La cuarta de Apolo”, en referencia a la cuarta sesión del Teatro Apolo de Madrid. Se trata del divertido “El fiero Alkaparra”, que interpreta el excelente actor cómico Rafael Castejón en la serie televisiva ya mencionada La comedia musical española (1985).

Que pasen un buen día.

El picante y atrevido cuplé

Baile flamenco (1890), de Josep Llovera.

Baile flamenco (1890), de Josep Llovera.

A finales del siglo XIX un nuevo tipo de canción comenzó a ser popular en los escenarios españoles de cafés y teatros: el cuplé. Era esta de música melodiosa y pegadiza y letra atrevida y picante que llegó por influencia de los espectáculos franceses –tan en boga en aquellos tiempos– y llevó a la tonadilla tradicional a una adecuación a los nuevos gustos musicales. La palabra cuplé proviene de la voz francesa couplet (copla) y tiene su origen en las canciones medievales. Con la Revolución Francesa el género fue evolucionando y ampliando el repertorio, que pasó más tarde a los escenarios frívolos de París y de otras ciudades europeas. La Bella Chelito, Consuelo Vello (La Fornarina), Pastora Imperio o Raquel Meller, son algunas de las más célebres cupletistas españolas.

la pulga. Pilar Cohen 1910Desde principios del siglo XX, en revistas, zarzuelas, cafés teatro, cabarets, en el teatro musical en general, el cuplé fue uno de los números más celebrados. Su éxito perduró hasta finales de la década de 1920.

Hoy vamos con algunos de los cuplés más famosos del periodo señalado, cuplés que –como veremos– han seguido interpretándose después y son títulos sobradamente conocidos por cualquier aficionado al teatro musical en cualquiera de sus formas. Comenzamos con La pulga, un tema que a principios de la década de 1890 cantaba en italiano la chanteuse belga –como se denominada entonces a las cupletistas– Auguste Bergés en el teatro Barbieri de Madrid. Un buen día fue a verla el autor Eduardo Montesinos, redactor de La Época, y se le ocurrió traducir la letra al español. Poco después, Pilar Cohen estrenaba la versión española en el Salón Actualidades con un éxito arrollador. La que sigue corre a cargo de Sara Montiel en un momento de la película La reina del Chantecler (1962), de Rafael Gil.

Muy populares fueron los sicalípticos –por usar la terminología de la época– cuplés de La gatita blanca, humorada Lírica en un acto original de José Jackson Veyán y Jacinto Capella, con música de Amadeo Vives y Jerónimo Jiménez. Se estrenó con gran aceptación por parte del público en el Teatro Cómico de Madrid el 23 de diciembre de 1905. La versión que incluimos corresponde a una secuencia de película Las abandonadas, producción mexicana que en 1944 dirigió Emilio Fernández El Indio y protagonizaron Dolores del Río y Pedro Armendáriz.

La Machicha de don Procopio es una muy conocida canción que  tiene una curiosa historia y que compuso José Juan Cadenas, compañero sentimental por aquel entonces de La Fornarina, y estrenó esta en el Kursal Central de Madrid en 1907. Cadenas ─periodista, traductor, autor de obras para el teatro musical y hombre del mundo del espectáculo─, el Pigmalión de La Fornarina, fue nombrado por entonces corresponsal de ABC en París. Y con él se fue La Fornarina, que debutó en el Apollo Théâtre en un espectáculo con Pastora Imperio y artistas de diversos países. El tema ganó enseguida la simpatía del público y pasó a ser La Matchiche. La interpreta Emma Cohen en la película Pierna creciente, falda menguante (1970), de Javier Aguirre.

Famosísimo es también El polichinela, cuplé de 1908 (música de Joaquín Valverde San Juan y letra de José Juan Cadenas Muñoz) que estrenó también La Fornarina en Apollo Théâtre de París y que escuchamos por Sara Montiel en la exitosa película de Luis César Amadori La violetera (1958).

El cuplé ganaba adeptos día a día y era frecuente su inclusión en revistas y zarzuelas. Es el caso de la zarzuela, u “opereta bíblica”, La corte de Faraón. Se estrenó en Madrid en el Teatro Eslava el 21 de enero de 1910, con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música de Vicente Lleó. Del cuadro tercero de su único acto son estos cuplés babilónicos (“Son las mujeres de Babilonia”) que interpreta Ana Belén en la película homónima (1985) de José Luis García Sánchez.

Tina de JarqueLas tardes del Ritz es otro conocido cuplé compuesto en 1923 por Álvaro Retana y el maestro Monreal. El Hotel Ritz abría sus puertas en Madrid en 1910. Claro que no a todos, únicamente a los miembros de la “alta sociedad”. Lo estrenó la vedette, actriz y cantante nacida en Barcelona en 1906 Tina de Jarque. “Según se dice fue una mujer de corazón bondadoso, siempre dispuesta a ayudar a todo aquel que lo pidiera pero lastraba una imagen de frivolidad y moral disoluta al ser pionera en mostrarse desnuda en los escenarios. Desde inicios de los años 20 hasta mediados de los años 30 fue una de las artistas más consagradas del panorama nacional, poseedora de una personalidad arrebatadora la cual le valió para relacionarse con hombres de negocios muy ricos los cuales constituyeron muchos problemas para ella. Tina fue detenida en noviembre de 1936 en Madrid por Abel Domínguez, un anarquista, ex-legionario al que le disgustaba la disciplina y las normas del ejército pero que después de detenerla se enamoró perdidamente de ella. Posteriormente fue acusada de robo de joyas y espionaje, por lo que fue fusilada [en febrero de 1937].” (Wikipedia). Está enterrada en Valencia.

En 1958, Lilian de Celis lo llevó al cine en la película Aquellos tiempos del cuplé. He aquí la secuencia (lástima que el vídeo no sea de mejor calidad):

Vamos ahora con “Fresquibilis-sur-Mer”, un tema de la revista musical Love Me, estrenada en el Teatro Cómico de Barcelona en el año 1927 con música de Enrique Clará y letra de Manuel Sugrañes. A los espectadores españoles de televisión que vean la serie La que se avecina les resultará familiar, ya que el personaje de la histriónica Estela Reynolds que encarna Antonia San Juan lo interpreta más de una vez. Nosotros vamos a verlo por Laura Valenzuela en una secuencia de la película Pierna creciente, falda menguante (1970), de Javier Aguirre.

La década de 1920 estaba a punto de finalizar, los tiempos dorados del cuplé también. Nosotros, pues, terminamos la entrada, y lo hacemos con Si vas a Paris papá, famoso cuplé de 1929, un one-step que compuso Rafael Oropesa y que interpreta de nuevo Laura Valenzuela en otra secuencia de la película recién mencionada.

Que pasen un buen día.

Por la calle de Alcalá

CAP 2

Cuando se estrenó Por la calle de Alcalá en 1983, la revista musical española hacía ya tiempo que había entrado en declive. Aun así, durante la década de 1980 se siguieron estrenando revistas musicales, con el destape, el desnudo integral muchas veces, como principal reclamo. No fue suficiente para resucitar el género.

21258005En eso, el 24 de septiembre del mencionado año se estrenaba en el Teatro Alcázar de Madrid Por la calle de Alcalá, revista de Juan José de Arteche y Ángel Fernández Montesinos –con coreografía de Alberto Portillo– que permaneció largo tiempo en cartel. Protagonizada por Esperanza Roy, Francisco Valladares, María Rus, Rafael Castejón, Rosa Valenty, José Cerro y Marta Valverde, era un homenaje a la revista musical española que rememoraba algunos de los números musicales más celebrados del género de todas sus épocas. Números de revistas como Las corsarias (1919), Arco Iris (1922), Las leandras (1931), La Cenicienta del Palace (1940), Yola (1941), Si Fausto fuera Faustina (1942), ¡Cinco minutos nada menos! (1944), Tres días para quererte (1945), Gran Revista (1946), ¡Róbame esta noche! (1947), La Blanca doble (1947), A La Habana me voy (1948), ¡Eres un sol! (1949), La hechicera en palacio (1950) o Cantando en primavera (1961), entre otras, al tiempo que narraba la evolución del género. Nos lo cuenta el amigo Juan José Montijano en Historia del teatro olvidado: la Revista (1864-2009) (Granada 2009, Universidad de Granada).

Los vídeos que de Por la calle de Alcalá hemos localizado, en general, no son de la calidad que desearíamos, pero se dejan ver. Comenzamos con las coplas, o coplillas, de Fray Canuto (“Somos cuarenta hermanos”), el último tema de Las corsarias (1919) antes de la Apoteosis y desfile de la compañía. Es su intérprete el gran Rafal Castejón.

“¡Lo mismo me da!” y “Mírame” son dos de los números de la revista Yola (1941), uno de los mayores éxitos de los años cuarenta que marcó un nuevo estilo dentro del género de la revista. Los vemos por Francisco Valladares y Esperanza Roy.

“¡Que viene el coco¡”, rumba de la “aventura cómica en tres actos” A La Habana me voy, de 1948 –libreto de Antonio y Manuel Paso y música de los maestros Francisco Alonso y Daniel Montorio– es el número que sigue y que protagoniza Rosa Valenty.

A ¡Eres un sol! (1949) pertenece este “¡Ay, Ramón!”, del maestro Montorio, que interpreta una sensual Esperanza Roy.

Como habrán observado, el vídeo anterior finalizaba con un breve fragmento de “Al pie de los olivares”, de Róbame esta noche (1947), del maestro Francisco Alonso. Con dicho pasodoble, que se incluye también en este, se inicia el número final, en el que suenan además fragmentos de los temas, al tiempo que van apareciendo los actores, “Voy a San Antonio”, de Los dos iguales (1949); “Palabritas”, de Tres días para quererte (1945), y “¡Viva Madrid!”, de El águila de fuego (1956).

En 1986 Por la calle de Alcalá se estrenó en México con Iran Eory. El éxito de Por la calle de Alcalá –en el que, en España, fue clave la presencia de Esperanza Roy– hizo que en 1987 se estrenara, de nuevo en el Teatro Alcázar, una segunda parte: Por la calle de Alcalá 2, también de Juan José de Arteche y Ángel Fernández Montesinos. Protagonizada igualmente por Esperanza Roy –con un elenco en el que figuraban, entre otros, María Rus, María Casal, Emma Ozores, Francisco Cecilio, Luis Perezagua y Tito Valverde– incorporaba nuevos números musicales de Las leandras (1931), Yola (1941), Si Fausto fuera Faustina (1942), Hoy como ayer (1945), Vacaciones forzosas (1946), ¡Róbame esta noche! (1947), Veinticuatro horas mintiendo (1947), A La Habana me voy (1948), Esta noche no me acuesto (1950) o S.E., la Embajadora (1958).

Esperanza Roy © Sergio Parra

Esperanza Roy © Sergio Parra

Nuestro admirado Eduardo Haro Tecglen reseñaba de este modo el estreno (“Recuerdo de la revista”, El País, 27 de septiembre de 1987): “Todo está en Esperanza Roy. En ella y en unas músicas de lo que fue la revista, que aún conservan un sabor de época, de Chueca a Moraleda, insistentemente madrileñista en esta selección, aunque no falten los números llamados exóticos. Esperanza Roy es muy buena actriz, lo que da a su actuación de vedette un fondo sabio, una ironía junto al desparpajo, una manera de ser y de estar que difícilmente tenían las originales: es una actriz que representa a una vedette, y esta condición es muy arreciada en nuestro tiempo, y hay todo un tejido teatral que se hace doblando lo antiguo, tomando de ellos unos valores de base y añadiéndoles como su propia crítica desde dentro. (…) Está todo el ornato característico, y también doublé, como se decía en la época: las luces, los oros, las plumas. Entran en el mismo juego”. Ahora bien, proseguía, “apenas hay voces en directo, como no hay orquesta: un largo playback, que no siempre suena como debe, y que falsifica las voces”.

De Por la calle de Alcalá 2 incluimos tres números. En el primero María Casal interpreta el son “Cachumbambé”, de la comedia musical de 1945 Hoy como ayer (libreto de Antonio de Lara Gavilán Tono y Enrique Llovet y música de los maestros Fernando Moraleda, Moisés Simons y J. Strauss).

El número que sigue, que Esperanza Roy canta con acento francés, se titula “Mujer fatal” (también conocido como “Para llegar a vampiresa”) y corresponde a la revista de 1946 Vacaciones forzosas (música de Fernando García Morcillo y José María Irueste, libreto de Carlos Llopis).

Finalizamos la entrada con la Apoteosis de Por la Calle de Alcalá 2.

Que pasen un buen día.

Las Leandras

Las Leandras

El gran éxito de la revista musical española de 1931, primer año de la Segunda República fue Las Leandras, probablemente la revista más famosa de todos los tiempos, que alcanzó las mil ochocientas representaciones consecutivas. Estrenada el 12 de noviembre en el Teatro Pavón de Madrid como “pasatiempo cómico-lírico” con libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román, la música –clave del éxito– es del maestro Francisco Alonso, quien compuso un excelente repertorio de canciones de entre las que destacan “El Pichi” y “Los nardos”, además de otras logradas melodías como “A dar la lección”, “Ay que triste es ser la viuda”, “Ahora casarse es cosa de juego”, “Clara Bow, gentil star”, “Al bailar el tajaraste” y “Dile al gomoso”, y los números orquestales con que se inicia cada uno de los dos actos de que consta la revista.

Obra picante y de enredo, fue tildada por algunos críticos conservadores de indecorosa, aunque no por ello negaron su calidad: “Precisa insistir en que es una obra maestra y en que es de una escabrosidad maestra”, escribía el crítico de ABC con motivo de su estreno. En el reparto de su première en Madrid –encabezado por la gran vedette de moda, Celia Gámez– figuraban Amparito Sara, Cora Gámez, Conchita Ballesta, Pepita Arroyo, Pepe Alba, Enrique Parra, José Bárcenas, Manuel Rubio y Julio Lorente. En Barcelona, donde se estrenó dos días más tarde, el 14 de noviembre, en el Teatro Cómico, fueron sus principales intérpretes Laura Pinillos, Sara Fenor y Arturo Lledó.

Celia Gámez en el estreno de “Las Leandras”

Celia Gámez en el estreno de “Las Leandras”

Las Leandras explota el doble juego de palabras y situaciones a partir de una trama en la que Concha, la protagonista, joven vedette, se ve sorprendida por la visita de su tío don Francisco, al que trata de ocultarle su verdadera profesión. Con la ayuda de su novio, Leandro, hacen pasar por un refinado colegio de señoritas lo que antes había sido un burdel. Naturalmente, profesores y alumnas no son otros que los miembros de la compañía teatral. El enredo se desencadena cuando Francisco, un hombre de provincias, que desconoce el cierre del prostíbulo, se presenta en el lugar con su sobrino Casildo esperando los servicios de las señoritas. Todos creen que se trata del tío de Concha (don Francisco), quien a su vez es confundido más tarde por Leandro como un pretendiente de la chica. Tras una sucesión de malentendidos y disparatadas situaciones, todo acaba resolviéndose favorablemente.

Durante el franquismo no se programó. El argumento y las letras de algunas de sus canciones eran demasiado procaces para la férrea censura que impuso el régimen. Llego a reponerse en 1964 aunque, eso sí, con otro título (Mami llévame al colegio), siendo uno de las últimas apariciones en escena de Celia Gámez. Así y todo, Las Leandras es una de las revistas más representadas, siempre con éxito. Ha sido llevada al cine en un par de ocasiones con el mismo título (Las Leandras). En 1961 se estrenó la producción mexicana que dirigió Gilberto Martínez Solares, con Rosario Dúrcal, Enrique Rambal y Andrés Soler en los principales papeles, y en 1969 hacía lo propio la producción española, una  versión un tanto descafeinada dirigida por Eugenio Martín con un reparto en el que figuraban Rocío Dúrcal, Celia Gámez, Antonio Garisa, Alfredo Landa, Isabel Garcés y Juanito Navarro.

Hoy les ofrecemos –gracias a la incansable labor del  amigo Tapioski– la versión de Las Leandras que emitió Televisión Española en 1985 dentro del espacio La comedia musical española y dirigió Fernando García de la Vega. Dicha versión sigue bastante fielmente el libreto original y en ella se grabaron todos los números de la revista, aunque también se incluyeron otros (tres números de Las tocas). Son sus principales intérpretes Paloma San Basilio (Concha), Pedro Civera (Leandro), Quique Camoiras (Francisco), Queta Claver (Manuela), Luis Varela (Ernesto), Fernando Santos (Don Francisco), Silvia Marsó (Chon) y María Barranco (Doncella).

 

   

 

Que pesen un buen día.

La Gran Vía

La Gran Vía CAP

La Gran Vía, considerada una de las mejores y más populares zarzuelas ─música de los maestros Federico Chueca y Joaquín Valverde y libreto de Felipe Pérez y González─, es en realidad una revista. Al menos como tal se estrenó, como “revista lírico-cómica, fantástico-callejera en un acto” y cinco cuadros, en el Teatro Felipe de Madrid el 2 de julio de 1886 con enorme éxito. Tanto que el teatro, modesto y de reducidas dimensiones, pronto se quedó pequeño para acoger la gran cantidad de público que deseaba ver el espectáculo. Pasó entonces al Teatro Apolo, donde prosiguió su éxito durante largo tiempo, cuatro temporadas ininterrumpidas. Su popularidad aumentaba día a día y pronto traspasó las fronteras, estrenándose en los años siguientes, traducida a los respectivos idiomas, en capitales como París, Viena, Turín, Praga, Londres o Nueva York.

Federico Chueca

Federico Chueca

Al ser una “revista de actualidades”, los números iban cambiándose, al tiempo que se añadían otros, de acuerdo con los cambios urbanísticos ─y sociales, obviamente: expropiación de casas, inmuebles y solares─ que iba experimentando la capital española. En 1886, año del estreno de La Gran Vía, la ciudad de Madrid estaba inmersa en una profunda remodelación urbanística iniciada décadas atrás. De hecho, ese mismo año se había aprobado el “Proyecto de prolongación de la calle Preciados, describiendo una gran avenida transversal este-oeste entre la calle de Alcalá y la plaza de San Marcial”, es decir la futura Gran Vía, cuyas obras definitivas, sin embargo, no se iniciarían hasta 1910. Contaba por entonces (1886) Madrid con unos 450.000 habitantes. Treinta años antes apenas superaba los 280.000. Como todas las urbes europeas, el vertiginoso crecimiento demográfico y las nuevas funciones de la ciudad tras las revoluciones burguesas, conllevaron planes de ensanche y transformaciones urbanísticas de gran calado.

La Gran Vía, obra de excelente calidad musical ─como muestran sus números con ritmos y bailes típicos de la época como polcas, valses, mazurcas, tangos, jotas, pasodobles o chotis─, tenía en el momento de su estreno una fuerte carga política. Algunos números también se cambiaron por ello. Un mes después del estreno se modificó el de “Los tres ratas”, pues iba a asistir el gobernador provincial de Madrid y la obra no dejaba precisamente en muy buen lugar a la autoridad y a la policía.Así pues, entre una cosa y otra, cuadros y números fueron transformándose a medida que lo hacía la ciudad.

Popularísima, reputadísima, celebradísima…, pero con muy pocos vídeos, al menos de mediana calidad, donde poder elegir. C’est la vie, que dicen los franceses. Pero, bueno, vamos con la selección que hemos hecho de los números musicales de la obra, con las lógicas limitaciones que decíamos.

Empezamos con la Introducción y polca de las Calles: “Somos las calles, somos las plazas”. Es una versión del Jarvis Conservatory en Napa, en Napa Valley, región vinícola de California (Estados Unidos), que tuvo lugar en 1996. Ya ven. Nos hemos tenido que ir bien lejos.

El segundo número del primer cuadro, y último (le sigue un “Intermedio”), corresponde al tema “Caballero de Gracia”: Caballero de Gracia me llaman… Creemos que se trata de la representación que se celebró en el Teatro Gran Vía de Madrid, en 2006, en conmemoración del centenario de la construcción de la Gran Vía.

El segundo cuadro se inicia con el “Tango de la Menegilda”, también, parece, del mismo espectáculo.

Sigue el “Tango de Doña Virtudes”, con la actriz Pili Miralles.

Tras un “Interludio instrumental”, finaliza el cuadro segundo con la “Jota de los ratas”, que vemos en el espectáculo Antología madrileña. Homenaje a Federico Chueca, de la Temporada de Zarzuela de Lima (Perú) de 2008.

La Mazurca de los marineritos: “Somos los marineritos” es uno de los números más celebrados de la  obra. Corresponde al cuadro tercero y lo contemplamos de nuevo en la representación del Jarvis Conservatory.

 “Yo Soy el Elíseo”, o Chotis del Elíseo, es el último número musical del cuarto cuadro. La representación corre a cargo esta vez representación en el Teatro Avenida de Buenos Aires dentro del espectáculo Lo mejor de la Zarzuela II (septiembre-octubre de 2006), dirigido por Giorgio Paganini, con Marina Biasotti. Lejos otra vez del Madrid de Chueca.

Hasta aquí, la práctica totalidad de los números musicales en la versión que se estrenó en 1886, es decir, la primera. Como señalábamos, la tremenda popularidad que alcanzó La Gran Vía hizo que progresivamente fueran añadiéndose números.  Uno de ellos es el que podemos ver a continuación: el “Vals de la seguridad” (“Soy salvaguardia de la sociedad”), que llegó a estar prohibido durante el franquismo por considerar que desprestigiaba a las fuerzas de seguridad. La representación es, una vez más, la del Jarvis Conservatory.

Que pasen un buen día.