La revista musical española durante la Segunda República

Revista S_R

El 14 de abril de 1931 se proclamaba la Segunda República española, iniciándose así la primera y única experiencia democrática parlamentaria de la España del siglo XX –y de lo que va de este– sin monarquía. De ello se cumplen hoy 85 años, y –como quiera que hace tiempo que no dedicamos una entrada a la revista musical española– nos ha parecido un buen momento para retomar un género prácticamente desaparecido del panorama escénico español pero enormemente popular en aquella época, como ya lo era antes y como continuó siéndolo hasta su definitiva decadencia en la década de 1980.

Al igual que ocurriera en Alemania durante la República de Weimar, la sátira política y la tolerancia en las costumbres, especialmente en ámbito de la sexualidad, fueron dos de los temas (sobre todo el último) que más marcaron los argumentos de las revistas musicales en España. Con la Segunda República, la llamada “revista verde” alcanzó el apogeo con títulos como Las  gatas republicanas (1931), Las faldas (1932), ¡Cómo están las mujeres! (1932), La camisa de la Pompadur (1934), Las de los ojos en blanco (1934),  Las comunistas (1934) o  Las de armas tomar (1935).

El gran éxito musical del primer año de la República, estrenado el 12 de noviembre en el Teatro Pavón de Madrid fue, sin embargo, Las Leandras, revista denominada “pasatiempo cómico-lírico” con música del maestro Francisco Alonso y libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román. Obra picante, que algunos la calificaron de escabrosa, y de enredo, explota el doble juego de palabras y situaciones a partir de una trama en la que Concha, la protagonista, joven vedette, se ve sorprendida por la visita de su tío don Francisco, al que trata de ocultarle su verdadera profesión. En el reparto de su première en Madrid –encabezado por la vedette de moda, Celia Gámez– figuraban Amparito Sara, Cora Gámez, Conchita Ballesta, Pepita Arroyo, Pepe Alba, Enrique Parra, José Bárcenas, Manuel Rubio y Julio Lorente. En Barcelona, donde se estrenó dos días más tarde, el 14 de noviembre, en el Teatro Cómico, fueron sus principales intérpretes Laura Pinillos, Sara Fenor y Arturo Lledó.

Del repertorio de temas que conforman Las Leandras vemos tres de sus números más recordados: la Java de las viudas: “Ay que triste es ser la viuda”, “El Pichi” y “Los nardos” (Por la calle, o la puerta, de Alcalá), los tres por Rocío Dúrcal en la película homónima de 1969 que dirigió Eugenio Martín.

De 1932 es este picante “Chotis del higo” perteneciente a la “revista lírica de aventuras galantes” La pipa de oro (libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y música de Ernesto Pérez Rosillo y Manuel Martínez Mollá). Estrenada el 4 de mayo de 1932 en el Teatro Romea de Madrid, son sus intérpretes Rosa Valenty y Rafael Castejón. El vídeo recoge un momento de Por la calle de Alcalá (Antología de la Revista), espectáculo con libreto de Juan José de Arteche, estrenado el 28 de septiembre de 1983 en el Teatro Alcázar de Madrid, que era un homenaje a la revista y rememoraba algunos de los números más celebrados del género de todas las épocas.

Continuamos con el foxtrot “Los pellizcos”, de la “humorada lírica” Piezas de recambio estrenada en 1933 (libreto de Pedro Sánchez Neyra y Felipe Ximénez de Sandoval y música del maestro Pablo Luna). La versión que vemos pertenece a la serie de programas que con el título La revista emitió TVE en 1995-1996 y la protagoniza Rosa Valenty. La caja de ritmos que se añadió a las melodías –en toda la serie– distorsionan en exceso el original, pero como dice el refrán que al respecto me recordaba un amigo no ha mucho “cuando no hay lomo, de todo como”.

El mismo año se estrenaba Las de Villadiego, “pasatiempo cómico-lírico” con libreto de José Muñoz Román y Emilio González del Castillo y música del maestro Francisco Alonso, los artífices de Las leandras, que no dejaron ya de cosechar triunfos. Las de Villadiego fue otro éxito del momento del que vemos, y escuchamos, en un programa de la serie que dirigió García de la Vega, los números “Si tuviera cerca un hombre” –por Irene Daina, gran vedette que como tal gozaba de gran renombre pero que los años sesenta, tras haber rodado varias películas, comenzó a actuar en televisión y mostró que podía hacer muchas más cosas y muy bien– y “Cuando salgo yo de ronda”, con Quique Camoiras y Zori.

El “pasatiempo cómico-lírico” Las de los ojos en blanco, escrito en 1934 por José Muñoz Román y Emilio González del Castillo con música de Francisco Alonso, jugaba con el doble sentido de las palabras (de ahí el título) y encandiló al público con sus exóticos decorados y su espectacular puesta en escena. No obstante, el número más celebrado de la revista fue el popular pasodoble “Horchatera valenciana”, que interpreta Concha Velasco en un momento de la representación de Mamá quiero ser artista, espectáculo estrenado en 1986 en el que junto a temas expresamente compuestos para el mismo, como el que da título a la obra, incluía también una selección de populares melodías del género.

En 1935 uno de los estrenos que alcanzó mayor notoriedad fue Mujeres de fuego, otra “fantasía cómico-lírica” de José Muñoz Román y Emilio González del Castillo con música de Francisco Alonso, uno de cuyos números más aplaudidos es otro pasodoble, “Carmen la cigarrera”, que vemos en interpretación de Paquita Rico en un actuación para televisión de la que lamentamos no poder ofrecer más datos.

De 1935 es también la “revista de gran espectáculo en dos actos” Las de armas tomar, una atrevida revista de espectacular montaje que se estrenó en el Teatro Martín de Madrid. “Esta ‘fantasía en el año 1950’ fue estrenada con gran éxito de público la noche del 8 de marzo del mencionado año en el Teatro Martín de Madrid y partía de un Real Decreto firmado por el Ministro de Guerra (…) en el que se obligaba a cumplir el servicio militar a las mujeres, equiparándolas en derechos a los hombres”, nos explica Juan José Montijano en su Historia del teatro olvidado: la Revista (1864-2009) (Granada, Universidad de Granada, 2009), gran aportación de uno de los mejores expertos en el tema. Con libreto original de Antonio Paso (hijo) y Francisco G. Loygorri, la música es también del maestro Francisco Alonso. La actriz, bailarina y vedette María José Nieto interpreta uno de sus números más famosos que otra vez más es un pasodoble: Abanicos pa los toros.

Uno de los grandes éxitos de 1936 fue la revista Las tocas, cuyo estreno tuvo lugar pocos meses antes de la rebelión militar de julio, el 23 abril, en el Teatro Pavón de Madrid. “Las tocas” es una sociedad de jóvenes viudas, que se dedican a raptar hombres para sus asociadas. Uno de estos es un confitero, de carácter débil, que se ve obligado a inventarse un hermano gemelo, de temperamento adusto, para deshacer los errores de aquel y, al mismo tiempo, enmendar el comportamiento de un sobrino tarambana y juerguista. De esta revista –cuya música, una vez más, compuso el maestro Alonso con libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román– incluimos el foxtrot “Cásate y verás” en interpretación de Eva Solá en la revista La Pepa trae cola, de 1986, una de las últimas antologías del género.

En julio de 1936 una sublevación militar contra el régimen legalmente establecido desembocó en una guerra civil que se prolongó hasta 1939 y sumió al país en la miseria económica, moral e intelectual bajo la férrea dictadura franquista.  Durante la guerra civil de 1936-1939 la revista continuó, especialmente en la zona republicana. Se repusieron algunos éxitos, como Las leandras o Las de Villadiego, se estrenaron otras, no muchas, como Soy una mujer fatal o ¡Que diga por la radio! y surgieron las “cooperativas de revistas”, en las que todos, del primero al último, cobraban el mismo sueldo. Lamentablemente, no hemos localizado vídeo alguno de ninguna de las estrenadas entre 1936 y 1939.

La Cubana

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La Cubana es un grupo teatral fundado en 1980, en Sitges (Barcelona), por Vicky Plana y Jordi Milán (actual director). Cuenta el propio grupo en su página web –de donde hemos extraído la mayor parte de la información– que “el nombre fue escogido en una noche de borrachera de 1980 de entre una larga lista de nombres (…) se hacían reformas en una tienda de ropa que tenía la madre de Vicky Plana. Al limpiar la fachada apareció el nombre de un antiguo negocio llamado ‘La Cubana’. Este nombre (…) sonaba a aventura y, además, tenía relación con Sitges”, pues “a principios del siglo XX muchos sitgetanos fueron a buscar fortuna a las Américas. A los pocos que volvían con dinero, se les llamaba popularmente ‘americanos’ o ‘indianos’, pero en Sitges, como casi todos fueron a Cuba, también se les llamaba cubanos’”.

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La Cubana se inició como grupo de teatro de calle con acciones provocadoras en las que buscaban la participación del público. Fue primero un grupo amateur, que en 1983 se profesionalizó. Su manera de hacer, sin embrago, no cambió sustancialmente aunque derivaran hacia unas actuaciones a caballo entre la revista, el musical y la comedia con las que ha conseguido un gran éxito gracias a su humor de raíz popular y unos montajes cada vez más elaborados. En los espectáculos de La Cubana se mantienen siempre una serie de particularidades: el juego como expresión teatral, la sorpresa, la transgresión de espacios y sus personajes, que adquieren vida propia más allá del guión preescrito, y la participación del público.

Entre sus espectáculos cabe destacar Cómeme el coco, negro (1989, reestrenado en 2007), Cegada de amor (1994), Equipatge per al 2000 (1999, Equipaje para el 2000), Una nit d’òpera (2001), Mamà vull ser famós (2003, Mamá quiero ser famoso) y Campanades de boda (2012, Campanadas de boda). Ha realizado también espectáculos y series cómicas para televisión, como Teresina S.A. (1992, TV3), La Telecena (1994, TVE) o Me lo dijo Pérez (1995, Telecinco). Le han sido otorgados los premios Nacional de Cultura (1995) y Max (1998).

Cómeme el coco....2Vamos a empezar con el que fue su primer gran éxito: Cómeme el coco, negro, estrenado en 1989 y repuesto, como decíamos, en 2007. El argumento de la obra, de Jordi Milán, se centra en una compañía ambulante de Music-hall, el Teatro Cubano de Revista, formado por artistas ya en sus horas bajas, que interpreta una revista musical titulada Cómeme el coco, negro. Por un error, el público llega tarde a la función y nada más sentarse en la butaca finaliza la revista. Los actores hacen su habitual bis, saludan y se cierra el telón. Y es entonces cuando empieza el verdadero espectáculo. La compañía debe irse rápidamente –al día siguiente actúan a 600 kilómetros–, pero el público protesta y los cómicos, mientras desmontan, explican sus intimidades, sus secretos y sus miserias. Con música del maestro Juan de la Prada, Cómeme el coco, negro está lleno de ocurrentes, divertidos y bien construidos números musicales, que incluyen también populares canciones de la revista musical española, como “Que viene el coco” o “Mírame”, y del espectáculo en general: el tango “A media luz”, el charlestón “Madre, cómprame un negro” o la copla “Soy minero”. Al reponerse en 2007 se añadieron algunos números, como esta “Estudiantina Portuguesa”, de la revista La hechicera en palacio (1950). Lo vemos en una representación de 2008, a la que pertenece la imagen con que encabezamos la entrada.

También a esta reposición corresponden los cuatro números que siguen: “Las viuditas”, “El tirachinas”, “Mírame” (de la revista Yola, estrenada por Celia Gámez en el Teatro Eslava de Madrid el 14 de marzo de 1941) y “Yo soy la vedette”.

Cegada...Cegada de amor –idea y dirección de Jordi Milán (con la colaboración de Joaquim Oristrell, José Corbacho y Fernando Colomo)  y música de Joan Vives– es otro de los triunfos de La Cubana. Estrenada el 28 de enero de 1994 en el teatro Tívoli de Barcelona, la obra obtuvo el premio Max al Mejor espectáculo teatral en la primera edición de estos galardones (1998).

Cegada de amor se basa en la proyección de una película –al más puro estilo de los años de 1960– protagonizada por la incombustible “niña-prodigio” Estrellita Verdiales. Estrellita, una muchacha huérfana de 17 años, conoce a un estudiante de medicina y se enamoran. Un tiempo después, Estrellita visita París y el chico le regala un pastel de aniversario con una jaula y dos palomas. Una de estas se caga, con tan mala fortuna que embadurna los ojos de Estrellita y la deja ciega. El espectador escucha entonces “¡Corten!”. Y es que, en realidad, lo que está viendo es el rodaje de una película. El argumento sigue por este camino. Estrellita es una señora de casi 60 años que a base de tratamientos y “disimulos” ornamentales mantiene la apariencia de joven ante las cámaras. Ya con la proyección en marcha, el público comienza a protestar: un señor por el contenido de la película, gritan unos gamberros, se queja una señora de que la tocan… hasta que los personajes empiezan a ponerse nerviosos y piden al público un poco de respeto. En medio de la tensión entre unos y otros, uno de los protagonistas del filme traspasa la pantalla y sale ante los espectadores. A partir de este momento, todo es una locura, con los personajes entrando y saliendo de la pantalla constantemente, interactuando con el público y creando, así, otro espectáculo.

Nos hubiera gustado incluir más números de esta disparatada y genial obra, pero –como siempre– estamos sujetos a la disponibilidad de los mismos. Vamos con tres de ellos: “Estrellita mon chérie”, “Mancheguita” y “Saeta de la luz” / “Veo, veo, veo, veo”.

De una de sus creaciones para televisión –Me lo dijo Pérez (Telecinco, 1999)– es este alucinante número: “Segurata’s fashion – Tibidabo”.

Pasamos al año 2003, cuando La Cubana estrenó Mamá quiero ser famoso –idea y guión de Jordi Milán y música y letra de Joan Vives–, obra que tiene un planteamiento muy sencillo: hacer desfilar sobre el escenario parte de todo aquello que, según el criterio de la compañía, forma parte del fenómeno social tan en boga de querer ser famoso a toda costa. A este espectáculo pertenece el número “Andares de reina”.

CampanadesEn 2012 presentaron su espectáculo –aún en gira– Campanades de boda (Campanadas de boda), una parodia de la “gran parodia” que todos hacemos al casarnos, un espectáculo teatral que todos montamos y en el que acabamos siendo los protagonistas, una “comedia-vodevil-costumbrista” sobre bodorrios. Hasta el momento se han realizado más de 600 funciones y ha sido visto por más de 400.000 espectadores.

Escrita y dirigida por Jordi Milán –e interpretada por Xavi Tena, Toni Torres, Annabel Totusaus, Maria Garrido, Meritxell Duró, Álex González, Bernat Cot, Babeth Ripoll, Montse Amat, Oriol Burés y Álex Esteve– cuenta la historia de la familia Rius, que regenta una de las floristerías más conocidas de la ciudad por tener las puertas abiertas del negocio las 24 horas del día. El matrimonio Florència Capdet y Francisco Rius, oriundos de un pueblo de Cataluña (Sitges), llegaron a la ciudad junto a sus dos hijas Margarita y Hortensia a finales de los años 60 montando una pequeña floristería en la calle Mayor. Margarita y Hortensia, a la muerte de sus padres, como no tenían heredero, fueron las encargadas de tirar el negocio adelante y se convirtieron en dos mujeres emprendedoras que transformaron el pequeño negocio en una gran empresa dedicada a la flor. Margarita es soltera. Hortensia se casó con Paco Zamora, un policía nacional natural de Valladolid. Del matrimonio nacieron tres hijos, Narciso, Violeta y Jacinto. Aunque los tres hijos han estudiado y tienen carreras universitarias, todos han trabajado en el negocio familiar. Narciso es quien, en realidad, lleva la voz cantando. Violeta se ocupa de la parte administrativa y Jacinto de la parte artística. Ahora, Violeta se casa. Lo hace con Vickram Sodhi, un actor de la India que conoció en el teatro.

Actuaciones descacharrantes, coplas, música de Bollywood y una acción orquestada sin desmayo son los principales ingredientes de Campanadas de boda, de la que vemos una acción de calle del grupo para presentar su espectáculo en Málaga en el primer vídeo, y el número de la boda en una colaboración para la cadena de televisión catalana TV3 en una maratón para recaudar fondos con que paliar la pobreza.

Nos despedimos con un momento del espectáculo Homenatge al Paral·lel i al Mestre Juan de la Prada (Homenaje al Paralelo y al Maestro Juan de la Prada) que se llevó a cabo el 20 de mayo de 2008 en el Teatro Coliseum de Barcelona, donde La Cubana representaba –hemos visto antes algunos números– Cómeme el coco, negro. Con dicho motivo se realizó una función especial en la que los personajes de ficción de La Cubana se mezclaban con artistas reales del Paralelo de todas las épocas que les habían servido de inspiración, como Lita Claver La Maña, Pirondello, Israel, Eva Soler, Pastora Reyes, Ondina o Sara Montiel. Juan de la Prada puso música a los entrañables espectáculos de la gran vía barcelonesa, de El Molino al Arnau, pasando por el propio Cómeme el coco, negro. Vemos a La Maña y los actores de La Cubana en “Vuelvo a vosotros”, de Prada, número con el que se abrió el espectáculo.

Que disfruten de este largo fin de semana.

The Rockettes: baile de precisión en época navideña

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“The Radio City Christmas Spectacular” (2006). Fotografía: Paul Kolnik/MSG Entertainment.

The Rockettes son el cuerpo de baile del famoso Radio City Music Hall de Nueva York, uno de los teatros y sala de espectáculos más grandes del mundo. Suelen actuar en sus representaciones –también en las de otros, como veremos– y son una de las atracciones navideñas de Nueva York. Durante la época de Navidad, The Rockettes presentan cinco espectáculos al día durante los siete días de la semana navideña, cosa que llevan haciendo desde hace 80 años.

The Rockettes en sus inicios en Radio City

The Rockettes en sus inicios en Radio City.

1946, Rockette Rehearsal

The Rockettes ensayando (1946).

El grupo se creó en San Luis (Misuri, EE UU) en 1925 por iniciativa del coreógrafo Russell Market, tras asistir en Broadway al espectáculo Ziegfield Follies of 1922, del que salió francamente impresionado. Tanto que, al parecer, dijo algo así como “si alguna vez tengo la oportunidad de reunir un grupo de chicas americanas que sean altas y de piernas largas que puedan realizar coreografías de tap [claqué] realmente complicadas y levantarlas a la altura de los ojos (…) sorprenderán”. Y así fue. Las reunió, las dirigió y su éxito fue inmediato. Inicialmente se presentaban cono The Missouri Rockets. Poco después, el conjunto fue llevado a la ciudad de Nueva York por el empresario Samuel Roxy Rothafel para presentarse en su teatro Roxy Theater, pasando a llamarse The Roxyettes. Cuando Rothafell dejó el teatro Roxy para abrir el Radio City Music Hall, el grupo de baile siguió y más tarde fueron conocidas como The Rockettes.

En el siguiente vídeo –realizado por Madoff Productions para el Radio City con motivo del 75 aniversario de The Rockettes en dicha sala– podemos ver un breve resumen la historia de este singular grupo de baile.

El grupo actuó en la noche de apertura en el Radio City Music Hall en 1932 y su actuación no dejó a nadie indiferente. Su popularidad fue en aumento, sobre todo desde que, un año después, empezara a programarse el show Radio City Christmas Spectacular. Desde entonces no ha dejado de representarse y, como decíamos al principio, este es una de las grandes atracciones que ofrece Nueva York durante las Navidades, siendo visto cada año por más de dos millones de personas. Radio City Christmas Spectacular se presenta también en numerosas ciudades estadounidenses y canadienses por un grupo de Rockettes en gira.

Vamos con un par de momentos del espectáculo de 2012 en sendos vídeos. La precisión, como verán, es absoluta.

The Rockettes en el desfile de Macy’s de 1958

The Rockettes en el desfile de Macy’s de 1958.

En 1957 los grandes almacenes Macy’s tuvieron la idea de celebrar el Día de Acción de Gracias –que se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre– con un desfile (Macy’s Thanksgiving Day Parade) en el que participan The Rockettes. También la ceremonia del encendido del árbol de Navidad de la cadena televisiva NBC en el Rockefeller Center cuenta con la actuación de este grupo de baile. Veamos a continuación un momento del desfile de Macy’s de 2010.

Pocos cuerpos de baile tienen la precisión de The Rockettes, quienes consiguen levantar las piernas al unísono en una impecable línea de coro que, desde luego no está al alcance de todos. Para ser una rockette es necesario ser mujer, obviamente, joven, tener eso que llaman “buena presencia” y medir entre 1,65 y 1,76 metros de estatura. Además, por supuesto, saber bailar, y bien. Durante muchos años todas las componentes de The Rockettes eran blancas. La excusa –pues eso era– para segregar a las no blancas era que distorsionaba la imagen idéntica del conjunto. Hasta 1985 no se cambió esta política discriminatoria. Ese año fue contratada una joven asiática y dos años después pasó a formar parte del grupo la primera mujer afroamericana.

Como les decíamos, The Rockettes participan habitualmente en otros espectáculos. En el siguiente vídeo las vemos con Hugh Jackman durante la ceremonia de entrega de los Premios Tony de 2004 interpretando “One Night Only”, del musical Dreamgirls (1981). Lástima que la calidad de la imagen no sea más nítida.

Dreamgirls es un exitoso musical del dramaturgo, letrista y director de teatro Tom Eyen, con música de Henry Krieger, acerca de un joven trío de cantantes femeninas de rhythm and blues, oriundas de Chicago, Illinois, llamadas The Dreams que se convierten en grandes estrellas. En 1984 Eyen –con la colaboración musical de Alan Menken– intentó resucitarlo y adaptarlo a otra situación: la historia de The Rockettes durante la Segunda Guerra Mundial. Kicks: The Showgirl Musical, como se tituló, no llegó a estrenarse, si bien sus números se representan frecuentemente en concierto, como en el caso que nos ocupa: una actuación en directo en el Carnegie Hall de Nueva York (septiembre de 1998).

Finalizamos la entrada con un fragmento del especial de televisión de 1978 A Holiday Tribute to Radio City Music Hall, en el que vemos a Ann-Margret cantando y bailando con The Rockettes.

Que pasen un buen día.

Mon homme / My Man / Mi hombre

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En este mundo, mi única alegría, mi única felicidad, / es mi hombre. / He dado cuanto tengo, mi amor y todo mi corazón / a mi hombre. / Y por la noche, / cuando sueño es con él, con mi hombre. / No es guapo, ni rico, ni fuerte, / sé que soy idiota pero le amo. / Él me pega, / me roba, / yo no puedo más, / pero así y todo / ¡qué quieren que les diga! / Estoy tan colgada de él, / que me vuelvo loca. / En cuanto se me acerca ya nada existe, / solo él. / Cuando me mira / me rindo. / Estoy tan colgada de él / que con apenas una palabra / me haría hacer cualquier cosa, / incluso mataría. / Sé que me hace ser malvada, / pero no soy más que una mujer / y lo tengo tan metido en mi piel… / Para dejar esta locura me han ofrecido muchas cosas / otros hombres. / Entre nosotras, ya sabéis que no valen mucho, / todos los hombres. / La mujer, a decir, verdad / solo está hecha para sufrir / a causa de los hombres. / Para intentar olvidarlo recorrí bailes, me emborraché. / En vano, no puedo. / Cuando él me dice: “Ven” / soy como un perro, / no hay manera, / es como un lazo / que me retiene. / Lo tengo tan metido en mi piel, / estoy tan enloquecida, / que solo aquella que no ha vivido lo mismo / se atrevería a lanzarme la primera piedra. / Estar tan colgada de alguien / es el peor de los males. / Pero también es conocer el amor, / su verdadero rostro. / Y digo yo que habrá que perdonar / a la mujer que se entrega / al hombre de quien está colgada.

Esta es la letra que escribieron André Willemetz y Jacques Charles para la canción Mon Homme, a la que puso música Maurice Yvain. Mon Homme fue el primer gran éxito que conoció Mistinguett, en 1916. Unos años después, en 1920, la grabó por primera vez en disco y desde entonces no ha dejado de ser grabada al tiempo que interpretada por músicos de todos los géneros –instrumentistas y cantantes–, sobre todo en la versión inglesa (My Man). Escuchemos, si les parece, la versión de Mistinguett en el primer registro sonoro del tema.

Al año siguiente, 1921, Fanny Brice –cantante, animadora y actriz teatral y cinematográfica estadounidense– la interpretó, ya con el título de My Man, en la revista Ziegfeld Follies. La canción fue el gran éxito del espectáculo, tanto que en 1928, Fanny Brice protagonizó el filme My Man, que dirigió Archie Mayo. Vamos, pues, con la versión de Fanny Brice en una grabación de 1927.

Mon homme –o My Man, o Mi hombre según el idioma en que se cantara– ha sido interpretada y grabada, entre otros, por Edith Piaf (1940), Ella Fitzgerlad (1941), Billie Holiday (1956), Sara Montiel (1958), Peggy Lee (1959), Barbra Streisand (1965), Juliette Gréco (1968), Diana Ross (1970) y Dee Dee Bridgewater (2005).

Puro sentimiento es esta versión de Billie Holiday. Desde luego, la relación de Billie Holiday con los hombres –exceptuando al buenazo de Lester Young– fue más que complicada. El vídeo que figura bajo estas líneas está datado entre 1956 y 1958.

Y de Billie Holiday a Sara Montiel. ¡Menudo salto!, sí. En él vemos a Sara en una secuencia de la película La violetera, dirigida en 1958 por Luis César Amadori. La letra, como observarán, está “ligeramente suavizada”.

Tres versiones más para finalizar: una en inglés, otra en francés y una tercera solo con la melodía. La primera corre a cargo de Barbra Streisand, quien la interpretó en el filme de 1968, que dirigió William Wyler, Funny Girl y que relata la vida de Fanny Brice (papel que interpreta Barbra Streisand). La segunda la interpretan Maria de Medeiros y Enzo Enzo en una actuación para televisión de 1998. La tercera es una grabación de 1944 de ese magnífico saxofonista (tenor) que fue Coleman Hawkins.

Que disfruten de un buen día.

Mistinguett

CAP 3

Jeanne Bourgeois, más conocida como Mistinguett, es una de las figuras más relevantes de la historia del cabaret y de la revista musical. Esta vedette, cantante y actriz, que nació en Enghien-les-Bains (Île-de-France) en 1875, en el seno de una familia humilde –su padre era jornalero y su madre costurera─ fue una de las artistas más populares en el primer tercio del siglo XX.

Mistinguett a mediados de los años 20. Fotografía: P. Apers.

Mistinguett a mediados de los años 20. Fotografía: P. Apers.

¿Qué te gustaría ser de mayor?, se suele preguntar a los niños. Mistinguett –Jeanne todavía– hubiera respondido con una determinación, impropia de su edad, ¡artista! Y es que, por lo que parece, desde pequeña tenía clara su vocación, pues ya entonces vendía flores en un restaurante mientras cantada populares melodías.

Empezó a estudiar teatro y canto en París. Un día, en el tren que la llevaba a sus clases, conoció a Saint-Marcel, director de las revistas del Casino de París, que la contrató. Eso sí, como tramoyista. Pero ya estaba allí. Y no dejó pasar la oportunidad. Tras probar con varios nombres artísticos –Miss Helyett, Miss Tinguette, Mistinguette– se quedó finalmente con el de Mistinguett. Y con él debutó en el Casino de París en 1895, a los 20 años.

Mistinguett en 1934. Fotografía: Horst P. Horst.

Mistinguett en 1934. Fotografía: Horst P. Horst.

Trabajó con las estrellas del momento y fue gustando cada vez más, pasando a actuar en cabarets como Folies Bergère, Moulin Rouge y Eldorado. Su sugerente manera de interpretar canciones subidas de tono cautivó pronto París y en 1910 actuó por primera vez en el Folies Bergère con Maurice Chevalier, al que descubrió y con quien mantendría una larga relación amorosa.

Famosa también por sus extravagancias –llegó a asegurar sus piernas por 500.000 francos–, en 1916 conoció su primer gran éxito: la magnífica canción Mon Homme, con letra de André Willemetz y Jacques Charles, y música de Maurice Yvain, que grabó por primera vez en disco en 1920 y que desde entonces no ha dejado de ser grabada al tiempo que interpretada por músicos de todos los géneros, sobre todo en la versión inglesa (My Man). Escuchemos la grabación original de Mistinguett en un vídeo con imágenes suyas.

Ça c’est Paris es una popularísima canción de José Padilla (Almería, 1889- Madrid, 1960), compositor de temas tan conocidos como La violetera, Valencia o El relicario, quien residió casi toda su vida en París y cuya música ha sido declarada de Interés Universal por la Unesco. A la entrada del número 10 de la calle Pergolèse figura una placa que recuerda que allí vivió Padilla y compuso “partituras universales”, entre ellas este Ça c’est Paris, considerado por muchos una especie de himno oficioso de los parisinos. Mistinguett fue la primera en interpretar la canción. Escuchémosla –en un vídeo con imágenes suyas– en una grabación de 1926.

Otro gran éxito de Mistinguett fue Il m’a vue nue. De nuevo recurrimos a un vídeo que recoge imágenes suyas y del París de la época. La grabación corresponde también a 1926.

Escuchamos de nuevo la voz de Mistinguett interpretando el mismo tema en una bella escena de la La vie en rose (película francesa cuyo título original es La Môme), dirigida en 2007 por Olivier Dahan y que narra la vida de Edith Piaf, en que la actriz Emmanuelle Seigner canta la canción a Piaf cuando era pequeña y, acto seguido, continúa la escena con la versión de Mistinguett. La imagen no comienza hasta los 40 segundos del vídeo.

El tango estaba de moda en Europa en aquellos años y Mistinguett, como tantas otras figuras de la escena musical del momento, grabó en 1928 este Tout ça c’est pour vous, un tango que podríamos calificar de “afrancesado” y que fue uno de sus grandes éxitos en el Moulin Rouge. En el vídeo que sigue figuran unas imágenes de Mistinguett en el balcón de su habitación en el hotel Adlon de Berlín sobre 1931.

De 1933 es C’est vrai, una canción de C. Oberfeld y A. Willemetz, que –esta vez sí– interpreta en vivo Mistinguett en una actuación en la gala benéfica de 1934 Bal des Petits Lits Blancs (fundada en por el periodista francés Léon Bailby para de recaudar fondos a favor de los niños con tuberculosis) que se celebraba todos los años en la Opéra Garnier. El número pertenece a la revista Folies en Folie y el vídeo es un magnífico trabajo hecho a base de recopilar diversas fuentes.

Mistinguett en el Bois de Boulogne (1938). Fotografía: Roger Schall.

Mistinguett en el Bois de Boulogne (1938). Fotografía: Roger Schall.

Aunque Mistinguett trabajó sobre todo en espectáculos de revista (en el Moulin-Rouge, el Folies-Bergère, etc.), también actuó en teatro y cine (Fleur de pavé, 1910; Les misérables, 1913; Rigolboche, 1936). De este último film, de Christian-Jaque, el único sonoro en que participó, vemos a continuación los números musicales “Oui, je suis de Paris” y “Chantez”. Con ellos nos despedimos.

Que pasen un buen día.

Ziegfeld Follies

Ziegfeld Model - Non-Risque - Dancers by Alfred Cheney Johnston. Restored by Nick and jane. Enjoy!

El Folies Bergère de París –inaugurado en 1869– marcó desde que en 1871 se hiciera cargo de su dirección Léon Sari, avispado hombre del mundo del espectáculo que lo transformó en sala de variedades, un nuevo modelo de espectáculo de cabaret que pronto traspasó las fronteras y se extendió por Occidente.

Florenz Ziegfeld, estadounidense nacido el mismo año que el Folies Bergère abrió sus puertas, tan avispado o más que Sari, decidió en 1907 llevar a los escenarios de Broadway una serie de revistas musicales que seguían el patrón del famoso cabaret parisino y que gozaron de un  inmediato éxito. Tanto que estas –que intercalaban sketchs cómicos con actuaciones musicales– continuaron cosechando triunfos hasta 1931. En ellas se dieron a conocer artistas como Eve Arden, Joan Blondell, Fanny Brice, Louise Brooks, Eddie Cantor, Marion Davies, Paulette Goddard, Beatrice Lillie, Dorothy Mackaill, Mae Murray, Ruth Etting, Doris Eaton Travis  o Barbara Stanwyck.

Ziegfeld Follies, 1912.

Ziegfeld Follies, 1912.

La fórmula funcionó hasta el punto que marcó un antes y un después en la evolución de la revue en Estados Unidos. Público y crítica, al referirse a este tipo de espectáculos, hablaban de forma generalizada del “estilo Ziegfeld”.

No es mucho el material fílmico de la época que, lógicamente, se conserva, o al menos que está disponible en internet, pero alguna cosa hay. Vamos con una primera muestra. Eddie Cantor –el blanco que se pintaba de negro; los negros no podían actuar por entonces en los teatros de Broadway (menos en papeles principales)– protagoniza el cortometraje A Ziegfeld Midnight Frolic (1929), de casi catorce minutos, que incluimos completo. Cantor debutó en Broadway con la revista Ziegfeld Follies de 1917 y siguió con las diferentes revistas que Ziegfeld estrenaba cada temporada hasta 1927, un período considerado como el mejor de la revista musical. Acompañan a Cantor –que interpreta las canciones “I Faw Down an’ Go Boom”, “If I Give Up the Saxophone” y “Eddie Cantor’s Automobile Horn Song”– las Ziegfeld Follies Girls y Eddie Elkins y su Orquesta.

Florenz Ziegfeld con algunas de las “Follies Girls” en 1931.

Florenz Ziegfeld con algunas de las “Follies Girls” en 1931.

Seguimos con dos números musicales pertenecientes también de 1929. El primero, el número final de Glorifying the American Girl, comedia musical que produjo Florenz Ziegfeld con sus chicas, encabezadas por Mary Eaton, con música, entre otros, de Irving Berlin y Walter Donaldson. Este último es el autor del tema que recoge el vídeo: “There Must Be Somebody Waiting for Me (In Loveland)”. La apariencia de desnudez que dan las chicas se debe al uso de bodys elásticos, recurso muy frecuente dado el puritanismo que reinaba en la sociedad. El joven que sale es Johnny Weismuller. En el segundo las chicas Ziegfeld interpretan  “Look for a Nook” en un filme dirigido por Sammy Lee.

Doris Eaton Travis sobre 1920.

Doris Eaton Travis a finales de la década de 1920.

Una de las chicas más conocidas de las revisas de Ziegfeld fue Doris Eaton Travis (1904-2010), actriz teatral y cinematográfica de nacionalidad estadounidense, además de instructora de baile y autora. Debutó en Broadway en 1917 y al año siguiente, con catorce años, se convirtió en “chica Ziegfeld”, actuando en las ediciones de 1918, 1919 y 1920 de las famosas revistas. Trabajó también en Hollywood y su carrera comenzó a declinar con la Gran Depresión, dedicándose desde entonces especialmente a dar clases de danza. Fue la última de las supervivientes de las Chicas Ziegfeld (falleció a los 106 años). Veamos a continuación un magnífico vídeo en homenaje a su trayectoria en el que aparece cantando y bailando y, ya en sus últimos años, dando aún unos pasos.

Ruth EttingRuth Etting fue otra de las actrices y cantantes que gozó de gran popularidad durante la década de 1930 tras debutar en Broadway en 1927 Ziegfeld Follies of 1927 y consolidar su éxito con otra producción de Ziegfeld: Whoopee!

Estrenada en 1928, con Eddie Cantor, se mantuvo en cartel durante 379 representaciones y estaba en pleno éxito cuando fue retirada al quebrar Ziegfeld.

Para Whoopee!, Walter Donaldson y Gus Kahn compusieron la hermosa canción “Love Me or Leave Me”, que interpreta Etting en una grabación de la época. El vídeo recoge imágenes suyas.

Tras morir Ziegfeld (1932), su viuda autorizó el uso de su nombre para las revistas de 1934 y 1936. Este último año se rodó la película The Great Ziegfeld, dirigida por Robert Z. Leonard e interpretada en sus papeles estelares por William Powell, Myrna Loy y Luise Rainer. El vídeo que sigue es el tráiler oficial de su estreno.

La influencia de Ziegfeld se dejó sentir mucho tiempo tanto en los espectáculos de Broadway como en las películas musicales de Hollywood. Sirvan como ejemplo este par de escenas del film Ziegfeld Follies con las que despedimos la entrada de hoy. Es este un  filme de la Metro de 1945 –trece después del fallecimiento de Ziefeld– que recrea diversos momentos estelares de sus producciones. En la primera Fred Astaire nos presenta a las maravillosas chicas Ziegfeld: “Here’s to the Girls”; en la segunda Judy Garland interpreta “A Great Lady Has An Interview”.

Que pasen un buen fin de semana.

 

Rudolf Nelson

CAP D

Rudolf Nelson (1878-1960) fue un compositor alemán –también intérprete– de exitosas canciones, música de películas, eventos y vodevil, y el fundador y director de la Revue Nelson, una importante compañía de cabaret protagonista de la vida nocturna de Berlín en la década de 1930.

Nacido en el seno de un pobre familia prusiana judía, se crió en Berlín. Nelson comenzó a estudiar piano a una edad muy temprana; a los cinco años ya mostraba grandes dotes como intérprete. Después de la escuela secundaria, cuando se ganaba la vida como aprendiz y, posteriormente, como oficinista, consiguió una beca para estudiar en el Conservatorio Stern de Berlín.

Nelson con las coristas de sus revistas musicales en 1925.

Nelson con las coristas de sus revistas musicales en 1925.

De formación clásica, pues, llevó la canción de cabaret a las más elevadas cotas artísticas. En 1904 fundó en el cabaret Roland  von Berlin con el cantante Paul Schneider-Duncker. Tres años después dejaron la sociedad y Nelson montó su propio cabaret, al que llamó Le Chat Noir, como el famoso local parisino, y más tarde su propio teatro.

Le Chat Noir de Nelson.

Le Chat Noir de Nelson.

Las canciones y revistas de Nelson eran cada día más populares. Él lanzó a la fama a “la reina del cabaret”, Claire Waldoff, con él trabajaron los mejores artistas del momento –como Joséphine Baker– y para él trabajaron los más reputados compositores y letristas. Problemas económicos llevaron a Nelson, que no escatimaba en gastos de producción, a cerrar su teatro en 1927. Durante ese año y el siguiente llevó a cabo varias giras con su compañía, regresando a Berlín en 1929. A partir de este año, con Hollaender y Schiffer, creó exitosos espectáculos.

Cartel anunciador de la revista “Der Rote Faden”.

Cartel anunciador de la revista “Der Rote Faden”.

Cuando los nazis llegaron al poder a principios de 1933, Nelson marchó de Alemania y fundó una nueva compañía de teatro en Ámsterdam. En 1940 –ya había estallado la Segunda Guerra Mundial– el ejército del Tercer Reich ocupó Holanda, Nelson fue detenido e internado en el campo de concentración de Westerbork. Sobrevivió al holocausto y en 1949 regresó a Berlín, donde reabrió el Nelson-Revue-Gastspiel. Nada era, sin embargo, como antes. Nelson falleció a principios de 1960.

Vamos ya con algunas de las más conocidas canciones de los espectáculos de Nelson. Comenzamos con Wenn Du Meine Tante Siehst (1924) –un gran éxito en Alemania que interpreta el propio Nelson al piano tanto al inicio como al final del cortometraje de 1929 con los Weintraub Syncopators– que incluimos acto seguido, de diez minutos de duración, que contiene también, entre otras, las melodías Leutnant warst du einst bein den Husaren y Mon coeur incognito, y que nos aproxima a lo que eran sus revistas.

De 1927 es este foxtrot suyo, Die Lichter von Berlin, que da título a otra conocida revista, otro gran éxito del momento, que enseguida incorporaron a su repertorio las grandes orquestas del momento. La primera que lo grabó fue la de Dajos Béla. Esta es su versión.

A Das Ladenmädel, revista de 1930, corresponde la canción Erst kamen die Blusen und Kleider, que interpretan la soprano Raphaela Stürmer y la pianista Tatiana Rostovtseva.

De 1930 es también Peter, Peter, magnífica canción con texto de Friedrich Hollaender que hizo célebre Marlene Dietrich, a quien escuchamos en una grabación de los años 30 en este vídeo con imágenes de la cantante y actriz.

También de 1930 es Herr Doktor Herr Doktor, de Revue Quick, que interpreta Kurt Gerron, artista de cabaret, actor de teatro y cine, e importante director de teatro y de las primeras películas sonoras, uno de los artistas más reputados del Berlín de entreguerras, que murió en la cámara de gas de Auschwitz nada más bajar del tren en 1944.

Finalizamos con una de sus melodías más famosas: Tamerlan, que interpreta Loni Heuser en el filme Liebe in Uniform de 1932, si bien Nelson la compuso diez años antes.

Que tengan un buen día.