Palast Revue: música de baile y cabaret en el Berlín de entreguerras

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Nos vamos una vez más a los salones de baile y cabarets de Berlín de las décadas de 1920 y 1930. Hoy, de la mano de Max Raabe & Palast Orchester, que nos ofrecen un excelente concierto del que ha sido su proyecto más ambicioso hasta el momento, Palast Revue, un fastuoso espectáculo con ballet incluido de dos horas de duración que se estrenó en el Thalia Theater de Hamburgo y representaron hasta 2007. La actuación que vemos es de 2003 y está grabada en el Festspielhaus de Baden-Baden, un teatro con capacidad para 2.500 espectadores que es uno de los centros más importantes de la “música clásica” de Europa.
Max Raabe (Westfalia 1962) es un cantante alemán (barítono con un amplio registro vocal que puede alcanzar las tonalidades más elevadas reservadas generalmente a los tenores, o las más graves), enamorado de la música de la década de 1920 y principios de la de 1930, que tuvo la genial idea de fundar en 1985 la Palast Orchester y grabar los grandes éxitos de aquellos momentos, los cuales interpreta entre la alegría y la melancolía de caracterizaron la época.
El Berlín de entreguerras había conseguido superar a París en número de teatros: cincuenta y nueve frente a cuarenta y siete, pero por encima de todos los espectáculos, del cine, de los circos o de los teatros, los bailes y cabarets levantaban el entusiasmo como ningún otro. Crítica política y tolerancia en las costumbres eran los temas sobre que giraban las canciones más populares, hasta que en 1933 el NSAPD (el partido nacionalsocialista que lideraba Hitler) llegó al poder y se calificó como “arte degenerado” (Entartete Kunst) toda manifestación artístico-cultural contraria a sus principios, como parte de las canciones que incluimos en el artículo de hoy.
Para abrir boca, uno de los números del espectáculo de Max Raabe & Palast Orchester: Hallo, was machst du heut Daisy (You’re Driving Me Crazy), compuesta en 1930 por el estadounidense Walter Donaldson para la comedia musical Smiles y que en Alemania popularizaron los Comedian Harmonists.

En esta magnífica producción, de impecable puesta escena, Max Raabe & Palast Orchester nos ofrecen nada menos que 37 canciones que se escuchaban en los salones de baile y cabarets alemanes durante el turbulento período de la República de Weimar y los primeros años del nazismo, canciones de las décadas de 1920 y 1930 que interpretan con gran fidelidad y que incluyen temas de películas musicales alemanas (Mach’ mich glücklich, del film del mismo título de 1935, o Ich brech’ die Herzen der stolzesten Frau’n, de otra comedia musical de 1938, Fünf Millionen suchen einen Erben, ya en vísperas de la conflagración), populares melodías que interpretaban en los grandes salones de baile las más reputadas orquestas (Ich steh’ mit Ruth gut), canciones de compositores como Hollaender (Ich bin von Kopf bis FuB auf Liebe eingestellt) o Walter Jurmann (Cosi Cosa), o temas clásicos de la opereta (como Dein ist mein ganzes Herz, de Lehár, de Das Land des Lächelns, 1929), todo ello con otros clásicos del pop como Sexbomb y New York, New York en el estilo más genuino de la época que conforma en repertorio de esta genial orquesta.
En la actuación que tuvo lugar en el Festspielhaus de Baden-Baden, los temas incluidos en esta fascinante producción son los siguientes: 1.Mach’ mich glucklich, 2. Ich brech’ die Herzen der stolzesten Frau’n, 3. Erstens kuss’ ich nicht, 4. Bel Ami, 5. Ich steh’ mit Ruth gut, 6. Hallo, was machst Du heut’, Daisy (You Are Driving Me Crazy), 7. Muzik, Muzik, Muzik, 8. Salomé, 9. Wer hat Angst vor dem bosen Wolf, 10. Tabu, 11. Sexbomb, 12. Ninon, 13. No Bar Blues, 14. Lady Be Good, 15. Swinging On A Star, 16. Chicago, 17. New York, New York (Kein Schwin ruft an), 18. Schwanensee, 19. Ich tanze mit Dir in den Himmel hinein, 20. Kuckuckshwalzer, 21. Pop Goes The Weasel, 22. Capture Viennois, 23. Dein ist mein ganzes Herz, 24. Ich bin von Kopf bis FuB auf Liebe eingestellt, 25. Mein Bruder macht beim Tonfilm die Gerausche, 26. Ich hab ‘ne Leidenschaft, 27. Das hat mir noch gefehlt, 28. Irgendwo auf der Welt, 29. Nichts von Bedeutung, 30. O sole mio, 31. Capri-Fischer, 32. Cosi Cosa, 33. Klonen kann sich lohnen, 34. Mein kleiner gruner Kaktus, 35. Klonen kann sich lohnen (Slow Fox), 36. You’re The Cream In My Coffee y 37. Donna Maria.
Vamos con unos cuantos. El primero es la canción Salomé, schönste Blume des Morgenlands, un gran éxito desde que la compusieran en 1920 Robert Stolz (música) y Arthur Rebner (letra).

Conocidísima es Wer hat Angst vor dem bosen Wolf (¿Quién teme al lobo feroz?), popular canción compuesta por Frank Churchill, con letras adicionales de Ann Ronell, que originalmente apareció en 1933 en la película de dibujos animados de Walt Disney Los tres cerditos, siendo uno de los temas que figuraba en el repertorio de muchas orquestas que actuaban en los salones de baile berlineses.

La que sigue, Oh, Lady be Good! –del musical Lady, Be Good (1924), de George Gershwin– triunfó también en los salones de baile hasta 1993. Para los nazis, el jazz era un pernicioso ritmo extranjero que corrompía la pureza del espíritu alemán, como la que componían o interpretaban compositores y cantantes de origen judío o de ideas izquierdistas.

Este foxtrot, Mein Bruder macht beim Tonfilm die Gerausche (1931), no tuvo problemas con la censura. Sus autores –Charles Amberg, Fred Raymond y Luigi Bernauer– “alemanizaron” lo suficiente la canción de este ritmo nacido en Estados Unidos a principios de la década de 1910 que se había extendido con inusitada rapidez por todo el mundo occidental.

Tampoco presentaban problemas canciones como O sole mio, de 1898 con letra de Giovanni Capurro y música de Eduardo di Capua, universalmente famosa y grabada hasta la saciedad sobre todo por cantantes líricos.

De 1933 es Ich tanze mit Dir in den Himmel hinein (Bailando en el cielo contigo), de Friedrich Schröder y Hans Fritz Beckmann), que si ya era popular lo fue aún más tras incluirse en la banda sonora de la película de la UFA Sieben Ohrfeigen (1937), donde la interpretaban Lilian Harvey y Willy Fritsch.

Sí se consideró que era música degenerada Ich hab ‘ne Leidenschaft (Tengo una pasión), de la comedia musical del mismo título original de Henry Koster (1933). Pero es que Koster era judío.

Terminamos con otra canción de 1934, Mein kleiner gruner Kaktus (Mi pequeño cactus verde), de Comedian Harmonists, grupo musical activo entre 1928 y 1934, uno de los de mayor éxito en la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial que combinaba las voces a la perfección.

Que pasen un buen día.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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8 respuestas a Palast Revue: música de baile y cabaret en el Berlín de entreguerras

  1. Qué agradable ha sido escuchar la selección que nos presentas, Manuel.
    Cuando he escuchado You’re Driving Me Crazy me ha recordado una interesante iniciativa de uno de los blogs que sigo, La Guitarra de las Musas, Las 5 canciones de tu vida, en la que se nos anima a escoger 5 canciones que hayan sido importantes para nosotros y las acompañemos de un pequeño texto: mi colaboración se abría precisamente con You’re Driving Me Crazy en la versión de Guy Lombardo. Te dejo la información, por si te animas a participar.
    https://laguitarradelasmusas.com/2017/05/15/las-cinco-canciones-de-tu-vida-balance-anual/
    Por cierto, ¿qué tal fue tu conferencia en la Fiesta del Libro de Muro?

    • Muchas veces he pensado en hacer una entrada sobre ello, sobre las canciones “de mi vida”. No le he conseguido. Primero pensé en cinco, luego en diez, pero ni así. No por motivos de calidad musical, sino porque los recuerdos que me traen algunas, incluso tan banales como “Un rayo de sol” u otras más trascendentes como “Misty”, exceden la cifra. No hay manera. Limité una vez el número a las que me recordaban a mujeres que habían tenido importancia en mi vida. Ni por esas. Es algo que me apetece, pero por ahora se me resiste.
      El acto de Muro fue francamente bien, muy emotivo, ya que se trataba de mi pueblo. Además, vendí bastantes ejemplares, aunque eso en este caso era lo de menos.
      Gracias por interesarte, Eduardo. Un abrazo y feliz semana.

  2. almaleonor dijo:

    Que interesante… 🙂

  3. Pingback: Palast Revue: música de baile y cabaret en el Berlín de entreguerras | Mi Vida es Un Teatro

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