The Puppini Sisters

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The Puppini Sisters es un grupo vocal formado por la italiana Marcella Puppini y las inglesas Kate Mullins y Emma Smith. No son, pues, hermanas como podría deducirse del nombre, obedeciendo este a la intención de rendir así homenaje a The Andrews Sisters, el famoso grupo estadounidense –este sí compuesto por tres hermanas– de gran éxito durante la década de 1940 y principios de la de 1950. Fueron estos años convulsos en los que se puso de moda el close harmony, un estilo musical alegre y coral, de sones vocales sincopados, interpretado generalmente por cantantes del mismo sexo.

Se fundaron en Londres hace trece años, en 2004, a iniciativa de Marcella Puppini, a quien le vino la idea tras ver la película de animación Les Triplettes de Belleville (2003). El crítico de la revista Rolling Stone, Arion Berger, definió su estilo como una mezcla de retro vanguardista futurista y swing-punk. Ellas, por su parte, afirman en su web que se inspiran en The Andrews Sisters, The Boswell Sisters, Marlene Dietrich, Fred Astaire y Ginger Rogers, Kate Bush, Mike Flores, Joan Crawford, The Smiths y Tom Waits.

En todo caso, The Puppini Sisters –que desde 2004 han grabado varios álbumes y llevado a cabo numerosas actuaciones– son un divertido grupo que tiene en sus voces su mejor baza y que nos retrotrae a los tiempos del burlesque, el vaudeville americano, el cabaret francés, la pantomima británica y el Music hall británico.

Comenzamos la selección de vídeos con el que sirvió de promoción para una de las canciones de su primer álbum, Betcha Bottom Dollar (2006): Boogie Woogie Bugle Boy. La canción, que compusieron Don Raye y Hughie Prince en 1941, fue el mayor éxito de The Andrews Sisters y todo un icono de los años de la Segunda Guerra Mundial.

Vamos a verlas ahora en directo. En el vídeo que sigue interpretan el conocido tema del musical –llevado más tarde al cine (1953)– Los caballeros las prefieren rubias, estrenado en 1949, Diamonds Are A Girl’s Best Friends, de Jule Styne y Leo Robin. La actuación tuvo lugar en el marco del Festival de Jazz de Ascona (Suiza) de 2013.

Los siguientes tres vídeos corresponden al concierto que con The Pasadena Roof Orchestra –big band inglesa especializada en jazz y swing desde la década de 1920 en adelante– dieron en la ciudad alemana Ludwigshafen am Rhein el 5 de febrero de 2011. Las tres canciones que en ellos interpretan son Heebie Jeebies, un tema de Boyd Atkins que alcanzó fama en todo Occidente tras grabarla Louis Armstrong en 1926; Old Cape Cod, canción de Claire Rothrock, Milton Yakus y Allan Jeffrey que se publicó en 1957, un tema más sosegado aunque no por ello menos dinámico, y Sway, versión en inglés del mambo instrumental de los mexicanos Pablo Beltrán Ruiz y Luis Demetrio ¿Quién será? (1953).

Finalizamos con el tema Puttin’ On The Ritz –popular canción del compositor estadounidense de origen ruso Irving Berlin de 1929 para película musical homónima, a la que da título– y la conocida–sobre todo desde que se incluyó en Cantando bajo la lluvia– Good Morning, que Nacio Herb Brown y Arthur Freed compusieron para la película de 1939 Babes in Arms (Los hijos de la farándula), dirigida por Busby Berkeley. The Puppini Sisters la incluyeron en su álbum de 2011 Hollywood.

Que pasen un buen fin de semana.

Ella Fitzgerald: 1917-2017

Ella Fitzgerald en París en 1960

Ella Fitzgerald en París en 1960 / © Herman Leonard

Si la perfección tuviera nombre, sin duda podría ser el de Ella Fitzgerald. Nacida en Newport News (Virginia, Estados Unidos) tal día como hoy, 25 de abril, de hace cien años, es una de las más grandes cantantes –la más– de la historia del jazz y de la música en general.

Su voz es única: fresca, dulce, clara, cálida, cristalina, con una pureza de registro y entonación y un sentido del ritmo sin igual. Puede que no fuera la descubridora del scat, pero pocos vocalistas han alcanzado su dominio en tan difícil técnica, donde la voz se dispara como un instrumento solista. Usando su voz como un instrumento, es simplemente una improvisadora sin parangón y sus recursos vocales son extraordinarios. Cambiaba sin esfuerzo del swing al bebop y nadie cantaba como ella. Podía cantar cualquier cosa y, debido a su enorme arte, elevaba todo lo que cantaba. Era empezar a cantar Ella Fitzgerald y conseguir la inmediata entrega de quien la escuchase.

Solo quien posee tan prodigiosas cualidades vocales es capaz de versionar de este modo un tema nada fácil como es Air Mail Special, que compusieron en 1941 Benny Goodman, James Mundy y Charlie Christian. La grabación que escuchamos es en directo, corresponde al concierto que dio Ella en el Festival de jazz de Newport de 1957 y se publicó en disco un año después (Ella Fitzgerald and Billie Holiday at Newport). Su habilidad para jugar con la melodía, la precisión de sus imitaciones instrumentales en el momento adecuado, su entonación y entrega son asombrosas. Air Mail Special cristaliza por qué es la reina del jazz. Puro scat, pura improvisación, una maravilla.

Ella Fitzgerald se crió en Yonkers, en la frontera del municipio del Bronx neoyorkino, en un ambiente de permanente penuria, con una tía que hacía de madre tras fallecer esta cuando tenía quince años y sin prácticamente conocer a su padre, que las había abandonado después de nacer Ella. Deseaba por entonces ser bailarina y cantaba en un club escolar y en el coro de la Bethany African Methodist Episcopal Church, faltaba continuamente a la escuela y era muy poco disciplinada. Llegó a ser internada en un reformatorio, de donde trató de escapar varias veces, y luego estuvo en una especie de hospicio. Hasta que, en 1934, con 19 años, ganó el concurso Amateur Night Shows. Trabajó con la banda de Tiny Bradshaw y Benny Carter, que la vio en el Apollo, convenció a Chick Webb para que entrara en su orquesta en 1935. Para suerte de todos. Aunque ya contaba con el reconocimiento de crítica y público, su versión con la orquesta de Chick Webb en 1938 de A-tisket, A-tasket –una nana conocida desde mediados del siglo XIX– la llevó al estrellato. Del sencillo con el tema se vendieron más de un millón de copias.

Al fallecer Chick Webb en 1939, se hizo cargo de la orquesta (Ella Fitzgerald and Her Famous Orchestra). Sobrepasada por el esfuerzo de tener que dirigirla y actuar a diario, la disolvió y en 1941 empezó su carrera en solitario. Continuó contrato con Decca –la discográfica con la que ya había grabado con Webb– y comenzó a participar regularmente en los conciertos de Jazz At The Philharmonic, del empresario y productor discográfico Norman Granz, que acabó convirtiéndose en su mánager. Este creó nada más empezar 1956 el sello Verve y enseguida Ella fichó con él. En marzo aparecía el doble elepé Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook, con canciones de Cole Porter y arreglos y dirección orquestal de Buddy Bregman. Tan solo en el primer mes se vendieron cien mil ejemplares. Con este doble álbum Ella inició la grabación de una serie de songbooks –ocho en total– con algunos de los mejores temas de grandes compositores del gran cancionero estadounidense (Great American Songbook). Sin duda, son de lo mejor Ella Fitzgerald, aunque afirmar esto en una cantante que grabó más de doscientos álbumes y alrededor de dos mil canciones es un tanto subjetivo. Me voy a dejar llevar por mi personal gusto y elijo una canción de cada uno de ellos, comenzando por Ev’ry Time We Say Goodbye, que compuso Porter y publicó en 1944, estrenándose en Broadway dentro de la revista musical Seven Lively Arts, del mismo año.

A finales de agosto grababa otro songbook, el doble elepé Ella Fitzgerald Sings the Rodgers & Hart Songbook, también con arreglos y dirección orquestal de Buddy Bregman. De las 34 canciones de esta fantástica pareja que formaban Richard Rodgers (autor de la música) y Lorenz Hart, autor de las letras, que contiene el álbum nos quedamos con “Bewitched, Bothered and Bewildered”, de su musical Pal Joey, que se estrenó en Broadway en 1940.

Un año después, en otoño de 1957, salía a la venta Ella Fitzgerald Sings the Duke Ellington Songbook, en el que Ella, acompañada por la orquesta de Duke Ellington, interpretaba grandes éxitos del repertorio de El Duque. Fue lanzado en dos volúmenes de dos elepés cada uno: el primero con Ella y Duke y su orquesta, el segundo con un grupo más reducido. Otro gran éxito de ventas con el que Ella desplegó como nunca antes sus extraordinarias habilidades vocales y su incomparable scat, y con el que consiguió el premio Grammy a la Mejor cantante de jazz en su primera edición (1959). Comprobémoslo en esta estupenda versión del estándar del jazz que compuso Juan Tizol, y grabó El Duque en 1941 por primera vez, Perdido.

Con la orquesta de Paul Weston, grabó en 1958 el doble elepé Ella Fitzgerald Sings the Irving Berlin Songbook, con 31 temas de este excepcional compositor. Con él ganó su segundo Grammy, de un total de trece con que fue galardonada a lo largo de sus cincuenta años de carrera. Vamos a escuchar “Let’s Face the Music and Dance”, que compuso Berlin en 1932 y se estrenó en la película de 1936 Sigamos la flota (Follow the Fleet).

El cuarto álbum de la serie apareció en 1959: Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook. Grabado, como los demás, en estudio, con una orquesta dirigida por Nelson Riddle, contiene nada menos que 54 canciones –distribuidas en cinco elepés– con música de George Gershwin y letras de su hermano Ira. De ellas, Embraceable You es, a juicio de un servidor, una de las más bellas canciones de los hermanos Gershwin, quienes la compusieron en 1928 para la opereta East is West, que no llegó a estrenarse. En 1930, no obstante, triunfaría con el musical Girl Crazy.

Dos años después, en 1961, llegaba Ella Fitzgerald Sings the Harold Arlen Songbook, un doble elepé que grabó con la orquesta de Billy May e incluía 24 canciones de este prolífico compositor, autor de canciones tan conocidas como “Over the rainbow”, “Stormy Weather” o la que escuchamos acto seguido: Let’s Fall in Love (1933, letra de Ted Koehler).

Ella Fitzgerald Sings the Jerome Kern Songbook, acompañada de nuevo por la orquesta de Nelson Riddle, salió a la venta a principios de 1963. Jerome Kern (1885-1945) fue uno de los compositores más famosos de musicales para Broadway, tanto que se le ha calificado como el “padre del musical estadounidense”. Doce canciones suyas conforman este elepé. De ellas hemos seleccionado “All the Things You Are”, una de las canciones más bellas de la música contemporánea que, con letra de Oscar Hammerstein II, compuso Kern para musical Very Warm for May (1939).

También con la orquesta de Nelson Riddle, se publicaba en 1964 el último de su serie de songbooks: Ella Fitzgerald Sings the Johnny Mercer Songbook, un elepé con 13 canciones de este compositor, letrista y cantante estadounidense en el que Ella nos muestra su gran dominio del swing, como podemos comprobar en esta versión de “Too Marvelous for Words”, composición de Richard A. Whiting con letra de Johnny Mercer para la película de 1937 Ready, Willing, and Able.

Con Norman Granz, Ella se convirtió en “la Reina del jazz”, “la Primera dama de la canción”. Grabó infinidad de discos, entre ellos los míticos Ella en Roma: The Birthday Concert (1958), aunque no fue lanzado hasta treinta años después, Get Happy! (1959), Ella in Berlin: Mack the Knife (1960) o Hello, Dolly! (1964). Escuchemos, deleitémonos, con esta sublime versión de “How High The Moon”, la famosa canción que compuso Nancy Hamilton, con arreglos musicales de Morgan Lewis, para la revista de Broadway Two for the Show (1940). Como escribe Alfonso Cardenal en la página del programa de la Cadena SER La banda sonora del mundo del 15 de octubre de 2015, “Esa misma noche [en que Francia detonaba su primera bomba atómica], en Berlín, Ella Fitzgerald dio una exhibición de otro tipo de poder, de uno hermoso e incontenible. En apenas unas horas, el ser humano mostró el brutal contraste de su existencia. Capaz de destrozar el mundo apretando un botón y de rendirse a la belleza de una sucesión de versos y acordes. La explosión atómica no dura mucho más que los siete minutos de ‘How high the moon’, pero en ambos momentos parece que el tiempo se detiene. Como esa nube asesina que asciende al cielo lentamente, la voz de Ella, también sin prisas, se expande, muta, se alza para luego bajar hasta casi desaparecer antes de convertirse en una mágica ola de frases sin sentido. Al escuchar la voz de Fitzgerald, los demonios que cada uno alberga se alejan, también se callan. Escuchan. Aquella noche, en aquel Berlín que se reconstruía de otra tormenta de bombas, Ella Fitzgerald grabó la interpretación más intensa de su carrera. Convirtió un viejo éxito de jazz en un momento emocionante, especial”.

También para Verve grabó tres primorosos álbumes con Louis Armstrong: Ella and Louis (1956), Ella and Louis Again (1957) y Porgy and Bess (1958), la famosa “ópera popular” que escribió Gershwin en 1935. Del primero incluimos “They Can’t Take That Away from Me”, canción que George e Ira Gershwin escribieron para la película Shall We Dance (1937, Ritmo loco) y del segundo un éxito de 1936, “These Foolish Things” (música de Jack Strachey y letra de Eric Maschwitz), que formaba parte de la comedia musical británica Spread it Abroad.

Ella Fitzgerald se convierte en esta época en una figura imprescindible de los más prestigiosos festivales de jazz, sus álbumes alcanzan ventas millonarias, todos los programas musicales y shows de la televisión desean su presencia, realiza giras por todo el mundo y sigue cantando como nadie. Impecable es esta versión que hace de la canción que escribió en 1934 Brooks Bowman East of the Sun (and West of the Moon) con arreglos del propio Bowman y el legendario Harry “Sweets” Edison, que aparece en su álbum Ella Fitzgerald Sings Sweet Songs for Swingers (1959).

Otra gozada. Veámosla con Frank Sinatra cantando, durante el especial que dedicó a este la cadena de televisión estadounidense NBC Frank Sinatra: A Man and His Music con motivo de su 50 aniversario y se emitió el 24 de noviembre de 1965, el tema de Rodgers y Hart “The Lady is a Tramp”, compuesto para el musical Babes in Arms, que se estrenó en Brodway en 1937.

En la década de 1970 Ella continuó trabajando tan intensamente como lo había hecho hasta entonces. Recorrió medio mundo, a veces realizando dos espectáculos al día en ciudades a cientos de kilómetros de distancia. Varios de los conciertos que dio en sus giras se registraron en disco, como Ella in Budapest (1970), Ella A Nice (1971), Montreux ’75 (1975), Montreux ’77 (1977) o A Perfect Match (1979, con la orquesta de Count Basie). A partir de los años ochenta su actividad fue ralentizándose por problemas de salud, agravándose la diabetes que padecía, lo que provocó que en 1993 tuvieran que amputarle sus piernas. Aun así, a principios de los 80 hizo una incursión en la música brasileña con el magnífico Ella abraça Jobim (1981).

Aunque su voz había perdido ya cierta frescura, su registro y su fraseo permanecían intactos cuando grabó en 1986 –cumplidos los 69 años–  con Joe Pass el álbum Easy Living. La delicadeza, la sensibilidad y virtuosismo de este excepcional guitarrista, fallecido en 1994, todavía la enaltece más y nos deja maravillas como esta versión de la canción que da título al álbum y escribieron en 1937 Ralph Rainger y Leo Robin.

Los últimos años de su vida los pasó retirada en su residencia de Beverly Hills y el 15 de junio de 1996 moría a los 79 años, dejándonos un fascinante legado musical imperecedero que deleitará nuestros sentidos cada vez que la escuchamos y seguirá cautivando a futuras generaciones.

Count Basie

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Count Basie en Hamburgo (1974). / Heinrich Klaff

Nacido como William Basie en 1904, este pianista, director de big band y compositor estadounidense –al que conocemos como Count Basie– es una de las grandes figuras de la historia del jazz. Pronto se le empezó a llamar El Conde por su porte aristocrático. Era a finales de la década de 1920 y se dedicaba a actuar como pianista –su madre, que también lo era, le enseñó a tocar el piano desde bien pequeño– en los arrabales de Kansas City, formando parte de bandas populares y acompañando a artistas de vodevil.

Basie era también majestuoso tocando el piano y destacaba por encima de los demás. Acompañó también a Bessie Smith y en 1926 ingresó en la banda de Walter Page, en Kansas City. En 1934 pasó a las filas de la banda de Benny Moten y comenzó a pensar en su propia formación, que –con el nombre inicial de Barons of Rhythm– creó a finales de 1936 y a la que se incorporaron muchos antiguos miembros de la banda de Moten como Walter Page (contrabajo), Freddie Green (guitarra), Jo Jones (batería) y Lester Young (saxo tenor). Jimmy Rushing era el cantante. Cuando les escuchó el cazatalentos y productor John Hammond les recomendó a varios agentes y compañías discográficas. El éxito acompañó a El Conde el resto de su vida.

Como pianista, Count Basie poseía un estilo potente, lleno de swing. Sobresalió tanto como solista como director de su big band, especialmente por sus arreglos musicales. Su estilo interpretativo se caracteriza por la repetición de una serie de riffs, breves frases rítmico-melódicas a manera de ostinato, que variaba inesperadamente con la introducción de un acorde original e impensado.

Realizó innumerables giras por el mundo, rodó varios filmes, grabó miles de discos y actuó con las grandes estrellas de la canción estadounidense como Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Sarah Vaughan o Frank Sinatra, entre otros. A mediados de la década de 1970 su salud empezó a deteriorarse, tras sufrir un ataque al corazón en 1976. Murió de cáncer de páncreas en Hollywood, en 1984.

Vamos a deleitarnos hoy con esta leyenda del jazz interpretando algunas de las melodías que compuso él mismo y otros conocidos estándares del jazz. Comenzamos con un tema de Basie de 1937, One O’Clock Jump, cuyo origen dimana de los diversos riffs que interpretaban los miembros de su orquesta y que un buen día dos de ellos, Eddie Durham y Buster Smith, sugirieron y ayudaron a Basie a darles forma. One O’Clock Jump fue el tema con que la Orquesta de Count Basie cerró sus conciertos durante más de cincuenta años, aun habiéndola interpretado ya en la función. La actuación que recoge el vídeo corresponde a una secuencia de la película de 1943 Reveille with Beverly, que dirigió Charles Barton y protagonizaron Ann Miller, Franklin Pangborn y Larry Parks.

Con similar criterio compuso Basie un año después, en 1938, Jumpin’ at the Woodside, magnífico tema en el que los riffs de los miembros de la orquesta van sucediéndose hasta llegar al clímax final con la suma de todos ellos. Jumpin’ at the Woodside y O’Clock Jump contribuyeron en gran medida al definitivo lanzamiento nacional e internacional de la big band. Escuchamos Jumpin’ at the Woodside durante un concierto que Basie y su orquesta dieron en Londres en 1965 y que registró la BBC.

A la misma actuación corresponde el vídeo que sigue en el la Orquesta de Count Basie nos ofrece esta cuidada versión de All of Me, canción que escribieron Gerald Marks y Seymour Simons en 1931 y que, merecidamente, se ha convertido en unos de los grandes estándares del jazz.

También de 1965, y para la BBC, Basie interpreta –con su orquesta– una muy, pero que muy, hermosa canción, April in Paris, que escribieron Vernon Duke (música) y E.Y. Harburg (letra) y se estrenó como número de Walk a Little Faster (1932), una revista musical con sketchs de S.J. Perelman y Robert MacGunigle.

Sonny Cohn, Pete Minger, Darle Carley y Bob Summers (trompetas), Bill Hughes, Dennis Wilson, Grover Mitchell y Booty Wood (trombones), Danny Turner (saxo alto), Bobby Plater (saxo alto, fiscorno), Kenny Hing (saxo tenor), Eric Dixon (saxo tenor, fiscorno), John Williams y Cleveland Eaton II (contrabajos), Freddie Green (guitarra) y Gregg Field (batería) son los integrantes de la big band de Count Basie (al piano) que interpretan el gran estándar de jazz Sweet Georgia Brown –composición de 1925 de Ben Bernie y Maceo Pinkard (música) y Kenneth Casey (letra)– durante un concierto celebrado en el Carnegie Hall de Nueva York el 20 de marzo de 1981.

Escuchamos ahora a Basie y su orquesta acompañando a Ella Fitzgerald en esta estupenda canción que es Satin Doll (música de Duke Ellington y Billy Strayhorn, letra de Johnny Mercer) en 1953. La grabación es de 1963.

Y ahora acompañando a Frank Sinatra en un tema de Cole Porter de 1936, I’ve Got You Under My Skin, que formó parte de la banda sonora de la comedia musical que dirigió Roy Del Ruth Born to Dance (Nacida para la danza), en la que la interpretaba Virginia Bruce. I’ve Got You Under My Skin es una de las grandes canciones que asociamos a Frank Sinatra. La actuación tuvo lugar en St. Louis (Estados Unidos) en 1965.

Finalizamos la entrada con El Conde en su faceta de pianista con una reducida formación, un cuarteto, en un éxito de 1936, These Foolish Things (música de Jack Strachey y letra de Eric Maschwitz), que formaba parte de la comedia musical británica Spread it Abroad. La actuación tuvo lugar durante el festival de jazz de Montreux de 1977. Los integrantes del cuarteto son, además de Basie, Benny Carter (saxo alto), Ray Brown (contrabajo) y Jimmie Smith (batería).

Feliz domingo o feliz puente, según sea su caso.

Swing con la Pasadena Roof Orchestra y las Puppini Sisters

Puppini Sisters und Pasadena Roof Orchestra

Más o menos como despedimos la semana que pasó, iniciamos la que hoy comienza. Si el viernes publicábamos una entrada con cinco vídeos de animación con la música de jazz como motivo de central, hoy haremos algo parecido con protagonistas no animados sino reales que llevan el swing en sus venas: la Pasadena Roof Orchestra y las Puppini Sisters.

Por separado, ya hemos hablado de ambas formaciones en sus respectivas entradas. E incluso incluido algún que otro vídeo en el que actuaban juntos. Hoy vamos a ver unos fragmentos del concierto que la Pasadena Roof Orchestra y las Puppini Sisters ofrecieron en la ciudad alemana de Ludwigshafen el 5 de febrero de 2011, seis de los temas que interpretaron, los que hemos conseguido localizar, pues estoy seguro de que –al igual que un servidor– se quedarán con ganas de más. Tal es la alegría que nos transmiten unas y otros con sus interpretaciones de este estilo de jazz vivo y contagioso. Excelente manera, pues, de comenzar la semana: con el ánimo elevado.

La Pasadena Roof Orchestra se fundó en Manchester 1969 por el bajista y saxofonista John Arthy, un aficionado de la música de baile de los años 20 y 30. John Arthy –que se retiró en 1997– puso un buen día un anuncio preguntando sobre música de baile. Una dama londinense dijo que podía ayudarle y le cedió más de dos mil arreglos originales de canciones de las décadas de 1920 y 1930. La primera en aquella enorme pila de partituras era Home In Pasadena. De ahí el nombre de la orquesta. Sus actuaciones en directo atraían cada vez más público y en 1974 grabaron su primer álbum (The Pasadena Roof Orchestra). A partir de aquí comenzaron las giras y el éxito internacional. Desde entonces han publicado 40 discos (entre LP, singles, CD y DVD) con un total de más de 300 títulos.

Las Puppini Sisters es un grupo vocal formado por la italiana Marcella Puppini y las inglesas Kate Mullins y Emma Smith. No son, pues, hermanas como podría deducirse del nombre, obedeciendo este a la intención de rendir así homenaje a The Andrews Sisters, el famoso grupo estadounidense –este sí compuesto por tres hermanas– de gran éxito durante la década de 1940 y principios de la de 1950. Se fundaron en Londres hace diez años, en 2004, a iniciativa de Marcella Puppini, a quien le vino la idea tras ver la película de animación Les Triplettes de Belleville (2003). Las Puppini Sisters –que desde 2004 han grabado varios álbumes y llevado a cabo numerosas actuaciones– son un divertido grupo que tiene en sus voces su mejor baza y que nos retrotrae a los tiempos del burlesque, el vaudeville americano, el cabaret francés, la pantomima británica y el Music hall británico.

El primer tema que escuchamos, lleno de ritmo y tremendamente pegadizo, es Boogie Woogie Bugle Boy (música de Hughie Prince y letra de Don Raye), uno de los mayores éxitos de las Andrews Sisters que grabaron en 1941, año en que Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, y que se convirtió en una de las canciones icónicas del periodo.

De finales de los década de 1920 es Bei Mir Bist Du Schön (Para mí, eres hermosa), canción compuesta en yiddish por Jacob Jacobs (letra) con música de Sholom Secunda que más tarde Sammy Cahn y Saul Chaplin tradujeron la letra al inglés.

De la misma década es Heebie Jeebies, un tema de Boyd Atkins que alcanzó fama en todo Occidente tras grabarla Louis Armstrong en 1926.

Relajamos un poco el ánimo con Old Cape Cod, canción de Claire Rothrock, Milton Yakus y Allan Jeffrey que se publicó en 1957, un tema más sosegado aunque no por ello menos dinámico. El single, grabado por Patti Page, se convirtió en disco de oro al haber vendido más de un millón de copias.

Jeepers Creepers es una composición de Harry Warren y Johnny Mercer para la película de 1938 Going Places.

No sé si les entraron ganas de bailar, pero seguro que habrán movido los pies al ritmo de la canción, como puede que también les suceda con Sway, versión en inglés del mambo instrumental de los mexicanos Pablo Beltrán Ruiz y Luis Demetrio ¿Quién será? (1953).

Que empiecen bien la semana y la terminen mejor. Y recuerden en todo caso estas palabras de Manuel Vicent (“Swing”, El País, 25 de julio de 2004): “El swing es (…) un don del alma, cuya gracia no se adquiere a ningún precio. Se tiene o no se tiene. (…) Las personas privilegiadas que tienen swing lo transfieren sin darse cuenta a cualquier acto cotidiano de su vida con una especie de ondulación espiritual. (…) El swing va más allá de la armonía corporal, del encanto personal no aprendido en ninguna escuela. El swing también es una forma de encajar con elegancia los golpes bajos que da la vida y de volver al anonimato después de un gran éxito: en este sentido tiene una conexión íntima con la moral laica o la fortaleza de espíritu. Quien tiene la gracia del swing aplica esta fórmula ondulante, oscilante, balanceante para salir indemne de cualquier infortunio, obligándolo a girar suavemente sobre sí mismo hasta controlarlo por completo. Algunos placeres tienen swing, otros no. La melancolía tiene swing, la molicie también; en cambio, ningún cabreo lo tiene”.

Benny Goodman. El rey del swing

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Benny Goodman (1909-1986) es una de las figuras legendarias del jazz y del swing en particular, ese estilo del género que se originó en Estados Unidos a mediados de la década de 1920 y se extendió por el mundo occidental con inusitada rapidez y del que fue considerado “el rey”. Si bien el swing era un asunto de negros, en la década de 1930 –cuando se puso de moda– su rey tenía que ser necesariamente blanco. Así, proclamaron a Benny Goodman como el rey de este estilo de ritmo vivo. Se ha discutido mucho la legitimidad del título, si bien a Benny Goodman no parecía desagradarle, pues su autobiografía se tituló The Kingdom of Swing (1939).

Benny Goodman en 1937.

Benny Goodman en 1937.

Nacido en Chicago, este clarinetista y director de orquesta empezó a tocar en una orquesta, la de Benny Meroff, a los 12 años y a los 17 realizó su primera grabación con la orquesta de Ben Pollack (”El padre del swing”). En 1934, con el productor y músico John Hammond, formó su propia orquesta (permanente), con trece músicos, y un año después un trío –siempre con músicos de su orquesta– con el que compaginó su actividad musical.

Goodman fue el primero en integrar negros y blancos en sus formaciones, en las que colaboraron algunos de los músicos más relevantes de la historia del jazz, como Teddy Wilson, Lionel Hampton y Charlie Christian. Interpretó también música clásica: Béla Bartók escribió para él Contrastes, y Aaron Copland y Paul Hindemith sus respectivos conciertos para clarinete. Pero fue, sobre todo, con su orquesta que alcanzó gran fama y cosechó sus mayores éxitos. Durante la década de 1930 la popularidad de El rey del swing fue enorme y su música se bailaba frenéticamente en las mejores salas de baile y cabarets. En 1944 la disolvió –los costes económicos era cada vez mayores y el bebop se abría paso con fuerza– y, aunque volvió a organizarla ocasionalmente, siguió actuando con formaciones más reducidas hasta poco antes de su fallecimiento, acaecido en Nueva York en 1986.

Benny Goodman y su orquesta a mediados de la década de 1930.

Benny Goodman y su orquesta a mediados de la década de 1930.

Vamos con Benny Goodman en su época de esplendor en esta secuencia de la película de 1937, dirigida por Busby Berkeley, Hollywood Hotel, interpretando un tema de 1936 obra de Louis Prima: Sing, Sing, Sing. Rodeado siempre de buenos músicos, podemos ver, entre otros, a Gene Krupa, Harry James y Lionel Hampton.

A otra película, también de Berkeley, The Gang’s All Here (1943, Toda la banda está aquí) corresponde el número “Minnie’s in the Money” (música de Harry Warren y letra de Leo Robin) que Goodman canta e interpreta con su orquesta al clarinete.

De The Powers Girl (1943), filme dirigido por Norman Z. McLeod, es Let’s Dance, un tema de Fanny Baldridge, Josef Bonime y Gregory Stone que Goodman grabó por primera vez en 1935.

También de 1943 es la película de Frank Borzage Stage Door Canteen (Tres días de amor y fe), en la que vemos a Benny Goodman y su orquesta interpretando Bugle Call Rag, famosa composición de 1922 obra de Elmer Schoebel, Billy Meyers y Jack Pettis. En la secuencia vemos también a Marjorie Riordan y Lon McCallister.

“I Got Rhythm” es una popular canción del musical Girl Crazy (1930), compuesta por George e Ira Gershwin. La grabación de este vídeo es de 1959, cuando Goodman actuaba generalmente con grupos pequeños de instrumentistas (tríos, cuartetos…). En este caso con Gene Krupa (batería), Lionel Hampton (vibráfono) y Jess Stacy (piano).

Finalizamos con un par de momentos del concierto que tuvo lugar en el marco del Aurex Jazz Festival (Budokan, Tokio, Japón) en su edición de 1980. Interpreta Oh, Lady be Good! –del musical Lady, Be Good (1924), de George Gershwin– y Body and Soul, canción escrita en Londres en 1930 para la actriz y cantante Gertrude Lawrence por Johnny Green (música) y Edward Heyman, Robert Sour y Frank Eyton que cosechó gran éxito y que ese mismo año triunfó también en Nueva York en la revista musical de Broadway Three’s a Crowd. Le acompañan, como siempre, excelentes músicos: Tony Terran (trompeta), Dick Nash (trombón), Teddy Wilson (piano), Eddie Duran (guitarra), Al Obidinski (contrabajo) y John Markham (batería).

Que pasen un buen día.

Pasadena Roof Orchestra

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El swing en todo su esplendor, un viaje en el tiempo que nos traslada a cualquier momento comprendido entre finales de la década de 1920 y finales de la de 1940, cuando el jazz empezó a abandonar progresivamente el papel de música de baile. Eso es lo que nos propone la Pasadena Roof Orchestra, una formación británica que nos recuerda las big band de Duke Ellington, Louis Armstrong, Ray Noble, Fletcher Henderson o Jack Hylton.

Fue fundada en Manchester 1969 por el bajista y saxofonista John Arthy, un aficionado de la música de baile de los años 20 y 30. John Arthy –que se retiró en 1997– puso un buen día un anuncio preguntando sobre música de baile. Una dama londinense dijo que podía ayudarle y le cedió más de dos mil arreglos originales de canciones de las décadas de 1920 y 1930. La primera en aquella enorme pila de partituras era Home In Pasadena. De ahí el nombre de la orquesta. Tras Arthy, lideró la banda James Langton (1996-2002) y desde esta última fecha Duncan Galloway, director de orquesta y cantante.

Pasadena Roof Orchestra 2Sus actuaciones en directo atraían cada vez más público y en 1974 grabaron su primer álbum (The Pasadena Roof Orchestra). A partir de aquí comenzaron las giras y el éxito internacional. Desde entonces han publicado 40 discos (entre LP, singles, CD y DVD) con un total de más de 300 títulos.

Vamos hoy a deleitarnos con el swing y la música de baile de esta singular formación a través de algunas de las melodías más populares de aquellas décadas en que la música sonaba sin cesar y se bailaba en salones y cabarets. Por supuesto, condicionados como siempre a la disposición de vídeos que puedan ser insertados. Comenzamos con Yes! We Have No Bananas, un tema que compusieron Frank Silver e Irving Cohn en 1922 para la revista musical de Broadway Make It Snappy. Interpretada por Eddie Cantor en el espectáculo, en 1923 se convirtió en un auténtico hit tras ser grabada por varios cantantes y orquestas. La versión de la Pasadena Roof Orchestra corresponde a un momento del concierto que la banda dio en Londres en 2009 con motivo de su cuarenta aniversario. Además de Yes! We Have No Bananas interpretan también Royal Garden Blues (1919, Clarence Williams y Spencer Williams).

Seguimos con una famosa, y hermosa, canción de George Gershwin (con letra de su hermano Ira), S’ Wonderful, compuesta para su musical de 1927 Funny Face (Mueca). La actuación esta vez de la Pasadena Roof Orchestra tuvo lugar durante el Aschermittwoch der Kabarettisten (algo así como Miércoles de Ceniza de los comediantes), evento que dicho día se celebra en Múnich desde 2007 y que desde 2008 cuenta regularmente con la colaboración de la big band inglesa. De dicho último año es el vídeo que figura bajo estas líneas.

Singin’ in the Rain es otro famoso, famosísimo, tema que dio título a la película de Stanley Donen y Gene Kelly Cantando bajo la lluvia (1952), pero que fue compuesto por Nacio Herb Brown en 1929 para el filme The Hollywood Revue of 1929. Vemos a la Pasadena Roof Orchestra de nuevo en el Aschermittwoch der Kabarettisten (edición de 2009).

De Walter Donaldson –autor de canciones como Makin’ Whoopee o My Baby Just Cares for Me– es There’s a Wah Wah Gal in Agua (A-Wah) Caliente, que lanzaron al éxito en 1930 Rube Bloom and his Bayou Boys. La Pasadena la interpreta en una actuación en Ludwigshafen am Rhein (Alemania) en 2011.

El siguiente tema se titula Happy Feet y fue compuesto en 1930 por el estadounidense Milton Ager (con letra de Jack Yellen). Es también durante el Aschermittwoch der Kabarettisten (edición de 2010) que se grabó esta versión de la Pasadena Roof Orchestra.

I Can’t Dance, I Got Ants in My Pants es una popular canción de Charlie Gaines y Clarence William de 1931 que no podía faltar en el repertorio de cualquier orquesta de baile que se preciara. Volvemos al festival muniqués del Miércoles de Ceniza (edición de 2009) para escucharla por la orquesta que lidera Duncan Galloway.

También al mismo evento, pero en 2010, corresponde esta versión de Lullaby of Broadway, que Harry Warren (música) y Al Dubin (música) escribieron para la película de 1935 Gold Diggers of 1935 (Vampiresas 1935 en la versión doblada al español), dirigida por Busby Berkeley. Excelente melodía que se alzó con el Oscar a la Mejor canción en 1936.

Con la Pasadena Roof Orchestra han colaborado diversos cantantes y grupos vocales. Entre estos últimos destacan los tríos The Swing Sisters y The Puppini Sisters. Con estas últimas –y la Pasadena, por supuesto– nos despedimos por hoy. Las dos canciones que hemos elegido son Bei Mir Bist Du Schön (Para mí, eres hermosa) –canción de finales de los años veinte compuesta en yiddish por Jacob Jacobs (letra) con música de Sholom Secunda (más tarde Sammy Cahn y Saul Chaplin tradujeron la letra al inglés)– y Jeepers Creepers, composición de Harry Warren y Johnny Mercer para la película de 1938 Going Places.

Por si quieren disfrutando con la Pasadena Roof Orchestra insertamos este vídeo de 53 minutos de duración del concierto que, con motivo de cumplirse su 30 aniversario, celebró en el Regent’s Park (Londres) en agosto de 1999. Interpretan nada menos que 25 melodías, cuyos títulos vienen indicados en el vídeo. El cantante es James Langton.

Bailando a ritmo de swing les dejamos hasta el lunes. Que disfruten de un buen fin de semana.

El fascinante mundo del swing y las big-bands

Tommy Dorsey y su Orquesta (1941)

Tommy Dorsey y su Orquesta (1941)

Hoy les proponemos pasar casi una hora de swing, de buen jazz, de baile con algunas de las mejores orquestas (big bands) de las décadas de 1930 a 1950 en actuaciones en salones de baile y cabarets.

Duke Ellington y su Orquesta

Duke Ellington y su Orquesta

El swing es un estilo de jazz que se desarrolló en Estados Unidos a mediados de la década de 1920 y se extendió por el mundo occidental con inusitada rapidez. Los avances tecnológicos en el campo de la radiodifusión y del registro sonoro tuvieron mucho que ver. La radio, sobre todo en Estados Unidos, empezó a mostrar por aquellos años algunas de las evidentes ventajas de su capacidad comunicadora: ahora los oyentes, incluidos quienes no tenían presupuesto suficiente para asistir a teatros o salas de conciertos, podían escuchar, en directo, a sus músicos preferidos al prescindirse de la barrera de los cinco minutos de duración que permitía la grabación en disco. Por otra parte, en 1925 se había inventado el tocadiscos, heredero del fonógrafo, que reproducían los discos de forma eléctrica y no mecánica; el plato giraba a una velocidad constante 78 r.p.m., mejorando la calidad del sonido, cuyo volumen podía, además, regularse. Cada vez se vendían más, también los aparatos de radio, presentes en casi dos millones de hogares estadounidenses.

Count Basie y su Orquesta

Count Basie y su Orquesta

Así las cosas, las big bands –esas grandes orquestas de quince o más músicos que habían comenzado a proliferar como resultado de la expansión del jazz de Nueva Orleans– experimentaron un notable desarrollo tanto en su formación (más músicos, más instrumentos) y bien a través de sus actuaciones en salones de baile o cabarets, bien a través de sus discos, popularizaron muchas de canciones de musicales de Broadway u otras composiciones generalmente escritas para ser interpretadas por músicos (la grabación posterior en disco era resultado de su éxito).

Hoy les proponemos un acercamiento a este fascinante mundo a través de tres vídeos de unos quince minutos de duración cada uno. Su autor –o quien los ha subido a Youtube–, Roy Gardnerra, ha tenido el detalle de indicar antes de que empiece cada tema rotular cuál es y quién lo interpreta.

Harry James y su Orquesta

Harry James y su Orquesta

En ellos veremos en vivo orquestas como las de Tommy Dorsey, Ray Anthony, Benny Carter (con el trío de Nat King Cole), Tony Pastor (con Rosemary Clooney), Harry James, Count Basie (con Billie Holiday), Charlie Barnet, Duke Ellington o Gene Krupa, entre otras, interpretando temas de la talla de “Opus one”, “Skip to muy Lou”, “Movie Tonight”, “Charmaine”, “God Bless the Child”, “Redskin Rhumba” o “Lover”.

 

Gracias por su visita. Que tengan un buen día.