Patricia Petibon

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Uno siente especial querencia por esta una soprano francesa de coloratura conocida sobre todo por su repertorio de música barroca francesa y de obras de Mozart, aunque nunca ha querido especializarse solamente en un repertorio “porque –confiesa– la música clásica es muy amplia, abarca desde lo puramente clásico, lo muy antiguo, hasta lo más contemporáneo y por eso es como un viaje”.

Patricia Petibon (Montargis, Francia, 1970) estudió en el conservatorio de París, donde conoció al director William Christie, con quien debutó en el repertorio barroco y le despertó la pasión por la música moderna y, en particular, la obra de Francis Poulenc y Alban Berg. Tras debutar en la Ópera de París en 1996 en la ópera de Jean-Philippe Rameau Hipólito y Aricia, ha intervenido en óperas muy diversas, de Mozart a Offenbach, pasando por Donizetti y Verdi, que ha interpretado en los principales escenarios del mundo: HamletLakméLos cuentos de HoffmannWertherMitridate re di PontoEl rapto del serrallo o Cosi fan tutte. De sus últimas apariciones en escena han sido especialmente celebrados sus papeles de Blanche en Diálogos de carmelitas, el de Donna Anna en Don Giovanni y el de Lulú en la ópera homónima de Berg. Su discografía es ciertamente extensa e incluye títulos como Les Fantaisies de Patricia Petibon (una amplia muestra de su repertorio), French TouchAmoureusesMelancolía. Spanish Arias and Songs y otros de autores barrocos.

La excentricidad que algunos le atribuyen es simple transgresión y reflejo de su gran personalidad y su inmenso talento. Su total implicación en los personajes y esa actitud transgresora hacen que cada recital de Patricia Petibon sea memorable. La gran versatilidad y frescura de su voz, su excelente dominio de la coloratura, su expresividad y una gama inacabable de recursos interpretativos, hacen de esta mujer –de estética más cercana a una estrella del pop que una diva de la ópera– una de las mejores sopranos del panorama operístico internacional.

Lamentablemente –posee una gran capacidad gestual de interpretación– no se ha prodigado demasiado en el mundo de la opereta ni en otros géneros del teatro musical, aunque no los ha descuidado. Aun así, es de esta faceta suya de la que nos ocupamos hoy, conscientes de que presentamos una visión tangencial de su amplísimo repertorio y que dejamos fuera muchos de sus papeles operísticos que, con toda justicia, la han convertido en una celebridad.

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Prueba de sus dotes interpretativas y su amplio registro vocal es la interpretación que hace del “Romance de l’étoile”, de la opereta de Emmanuel Chabrier L’étoile, estrenada en el Théâtre des Bouffes Parisiens de Offenbach en 1877.

Offenbach, el gran compositor francés, el rey de la opereta, también ha despertado el interés de Patricia Petibon, a la que vemos ahora en la excelente producción que de su ópera Los cuentos de Hoffmann (1881) estrenó el Grand Théâtre de Genève en 2008 interpretando el número “Les oiseaux dans la charmille”.

Genial, ¿no creen? Pues no menos genial les resultará el siguiente vídeo, en el que lleva a cabo una divertida y heterodoxa versión de Les filles du Cadix (Las mujeres de Cádiz), bolero para voz y piano que compuso Léo Delibes en 1883.

De sus incursiones en los musicales de Broadway incluimos dos números. En el primero interpreta la canción “Glitter and be gay”, de la opereta de Leonard Bernstein Candide (1956), durante el festival anual de música clásica Un violon sur le sable, que desde 1987 se celebra en julio en la playa de la Gran Concha de Royan (Francia), en este caso en su edición de 2015. Aunque es evidente que el vídeo fue grabado por algún espectador y la imagen se mueve a veces bruscamente, la calidad del sonido es bastante aceptable.

El segundo vídeo es de 2008 y recoge un momento del concierto que dio durante el Festival Haydn, que se celebra anualmente en la ciudad austriaca de Eisenstadt, en el que nos deleita con esta versión espléndida de “Send in the Clowns”, canción que compuso en 1973 Stephen Sondheim para el musical A Little Night Music.

Vamos ahora con “La chanson des jumelles”, de Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort), película musical francesa de 1967 dirigida por Jacques Demy, que interpreta con otra gran soprano francesa, Natalie Dessay. La versión que escuchamos es la que aparece en el álbum de esta última Entre elle et lui (2013), que grabó con el autor de la música y letra de la canción –como de toda la banda sonora del filme–, Michel Legrand, y en el que colaboró Petibon.

De 2014 son los dos últimos vídeos con que cerramos este artículo, dos composiciones de Erik Satie. En el primero un vals que compuso para cabaret en 1902 Erik Satie (con texto de Henry Pacory) cuando trabajaba como pianista del cabaret Le Chat Noir y del café-concert La Scala: Je te veux (que incluye en su CD de ese año La belle excentrique, un recital de melodías francesas que incluye de Fauré, Satie, Hahn y Poulenc a Rosenthal y Férré). El segundo, con Olivier Py, es una muestra del delicioso recital que ambos dieron en la sala Pleyel de París el 29 noviembre de 2014. En él interpretan este tango (Le tango), también de Satie.

Que disfruten de un buen día.

Populares canciones inspiradas en la ópera

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O, siendo más precisos, conocidas canciones que en su momento fueron éxito y toman la melodía de fragmentos de famosas óperas. A ellas dedicamos la entrada de hoy. En concreto a seis que, como veremos, son muy distintas unas de otras pero tienen en común la característica apuntada. Las hemos ordenado según el año en que cada una de ellas fue compuesta y primero escucharemos el fragmento de la ópera en que se basan y acto seguido la canción en la primera versión que se grabó.

Comenzamos con An allem sind die Juden schuld (Los judíos tienen la culpa de todo), que compuso en 1931 Friedrich Hollaender para la revista Spuk in der Villa Stern (Fantasmas en la villa Stern), que se estrenó en el Tingel-Tangel-Theater. El teatro era propiedad suya, pues Hollaender era ya muy popular, y lo había abierto ese mismo año. Se trata de una canción de contenido político que satiriza el antisemitismo imperante en aquellos momentos en Alemania: “De todo tienen la culpa los judíos. / Los judíos tienen la culpa de todo”. Hollaender tomó la melodía de la popular habanera de la ópera de Bizet Carmen (1875) y fue su primera intérprete Annemarie Hase (1900-1971), cantante alemana de cabaret y actriz, judía, que se exilio a Inglaterra en 1936. Escuchamos primero la habanera por Elina Garanča en la producción que de la ópera de Bizet llevó a cabo el Metropolitan Opera de Nueva York en 2009 y después la canción de Hollaender por Annemarie Hase en este vídeo que elaboramos en su día para la sección de este blog Música de Comedia y Cabaret.

Tornerai es una canción de 1933 basada en el tema “Coro a bocca chiusa”, de la ópera de Puccini Madama Butterfly (1904). Con música de Dino Olivieri y letra de Nino Rastelli, fue un gran éxito desde el primer instante y alcanzó aún mayor notoriedad cuando en 1937 Louis Poterat adaptó la letra al francés y la grabaron, en 1938, con el título de J’attendrai, Rina Ketty y Tino Rossi. Fue traducida a varios idiomas, entre ellos el alemán. Es una hermosa, conmovedora, canción que no se merecía el perverso trato que le dieron los nazis, quienes durante la Segunda Guerra Mundial la utilizaron para “amenizar” algunas ejecuciones en el campo de exterminio de Mauthausen. La versión que de “Coro a bocca chiusa” escuchamos corre a cargo de Voces para la Paz (Músicos Solidarios), asociación independiente fundada en 1998 para recaudar fondos que contribuyan a la erradicación de la pobreza y a la mejora de las condiciones de vida de las personas y comunidades más vulnerables y desfavorecidas. Integran la orquesta músicos de las agrupaciones musicales más importantes de España y cada año organizan un concierto con una finalidad concreta dentro de su marco de acción. La grabación es del concierto de 2010, que dirigió Miguel Roa. La versión de Tornerai es la de Carlo Buti, la primera que se grabó, en 1937.

La melodía de “Largo al factótum”, aria del acto primero de Il Barbiere di Siviglia (El barbero de Sevilla), la ópera de Rossini estrenada en Roma en 1816, fue la que utilizaron el compositor Alec Wilder y el libretista Marshall Barer para el número “The Bigger The Figure”, del musical de ambos Once Over Lightly (1942). La obra fue un fracaso y solo tuvieron lugar nueve representaciones. Mas la canción fue grabada en 1952 por Louis Prima y se convirtió en un éxito que la situó en los primeros puestos del ranking de ventas de discos en Estados Unidos. El primer vídeo recoge la interpretación que de “Largo al factótum” hizo el barítono sueco Peter Mattei (en el papel de Figaro) en otra producción del Metropolitan Opera de Nueva York, esta vez durante la temporada de 2011-2012; el segundo, la canción de Prima: The Bigger The Figure.

“Stranger in Paradise” es una canción del musical de Robert Wright y George Forrest Kismet, estrenado en Broadway en 1953, todo él basado en la música de Aleksandr Borodín. Stranger in Paradise, cuya su melodía es la de la primera de las tres “Danzas polovtsianas” de su ópera El príncipe Ígor (1890), fue la que mayor popularidad alcanzó, sobre todo a raíz de que el mismo año del estreno del musical la grabara Tony Bennett, a quien escuchamos en el segundo vídeo. Antes, lógicamente, incluimos otro –con las tres danzas– a cargo de la compañía del Teatro Bolshói de Moscú en una representación de 2013.

Volvemos a Puccini, ahora con su ópera La bohème (1896). A ella corresponde “Quando m’en vò”, el famoso vals de Musetta, del acto segundo. Su melodía sirvió al letrista y compositor Bobby Worth para escribir en 1959 la canción Don’t You Know? La versión operística que hemos elegido es la que interpretó Kiri Te Kanawa durante la Gala de Invierno de 1993 del Royal Opera House; la de Worth, la de la primera que la grabó el mismo 1959: Della Reese.

Finalizamos con una jocosa versión de la aria “Caro nome”, de la ópera de Verdi Rigoletto (1851). Hablamos de Juanita Banana, canción que Tash Howard y Murray Kenton compusieron en 1966 y grabó The Peels, un grupo de estudio que formó el propio Howard. En 1966 Henri Salvador hizo una desternillante versión y el mismo año Los Tres Sudamericanos y Luis Aguilé la popularizaron en español. Diana Damrau –de nuevo en una producción del Metropolitan Opera de Nueva York, en esta ocasión de 2013– es quien interpreta “Caro nome”. En cuanto a Juanita Banana escuchamos la primera grabación, la de The Peels.

Que pasen un buen día.

80 años de ‘Summertime’

Mums and Babies

Mums and Babies

Tal día como hoy, 10 de octubre de hace ochenta años (1935), se estrenaba en Boston Porgy and Bess, la única ópera que compuso George Gershwin. Su creador la denominó “ópera popular”, pero la crítica no supo cómo calificarla. ¿Qué era realmente aquello? ¿Una ópera? ¿Un ambicioso musical? De tema afroamericano, se basaba fundamentalmente en ritmos de jazz, blues y góspel, y es una de las obras recurrentes de los repertorios internacionales de ópera. En su estreno, Porgy and Bess fue un fracaso de taquilla. Ambientada en la ficticia ciudad de Catfish Row en Charleston (Carolina del Sur, Estados Unidos) a principios de la década de 1930, la historia de Porgy, un inválido afroamericano que lucha por rescatar a Bess, su amada, de los delincuentes que se aprovechan de su fragilidad y belleza, desconcertó a más de uno tanto por el retrato costumbrista que hace de la sociedad negra de Carolina del Sur como por el hecho –insólito y audaz para la época– de conformar un reparto exclusivamente con cantantes negros.
De todos los temas, magníficos temas, de la obra, “Summertime” es el que mayor notoriedad alcanzó. “Summertime” –cuya letra escribió DuBose Heyward, autor de la novela Porgy, en la que se basa la ópera– es una aria, una nana, que suena en los tres actos en que está dividida la obra. En el primero, Clara (una de las protagonistas, mujer de un pescador) la canta a su bebé: “Es verano y la vida es fácil. / Los peces saltan y el algodón está alto. / ¡Oh!, tu papi es rico y tu mami guapa. / Así que calla, pequeño, no llores. / Una de estas mañanas te vas a levantar cantando, / extenderás tus alas y tomarás el cielo. / Pero hasta esa mañana, nada te puede hacer daño / con papi y mami cerca de ti”. En el segundo, se usa como contrapunto a la escena del juego de dados. Y en el tercero es la propia Bess quien la canta al bebé de Clara, que ha desaparecido buscando a su marido, pescador, que ha naufragado en una tormenta.

Escuchemos el momento en que “Summertime” suena por primera vez en la obra en la versión original de 1935 –con la soprano Abbie Mitchell, que hacía de Clara en el estreno de Porgy and Bess y fue la primera en grabar la canción– y en la reposición que de la misma se llevó a cabo en el Festival de Glyndebourne (Inglaterra) en 1989 con Harolyn Blackwell en el papel de Clara y la Orquesta Filarmónica de Londres dirigida por Simon Rattle. El vídeo corresponde a la adaptación que se hizo para televisión (para  la BBC) en 1993

Vamos ahora con otras grabaciones de “Summertime”, una de las canciones más versionadas de la historia. Solo un año después de que la grabara por vez primera Abbie Mitchell, en 1936, lo hacia Billie Holiday. Y de este modo, sencillamente sublime.

Otra extraordinaria voz, la de Ella Fitzgerald lo hizo con Louis Armstrong en el álbum publicado en 1959 Porgy and Bess, si bien la grabación, en estudio, se efectuó en 1957.

Escribía Antonio Muñoz Molina en su artículo “Otro Gershwin” (El País, 19 de abril de 2014): “Yo tendría 14 o 15 años cuando escuché por primera vez una música de George Gershwin, pero ese nombre tardé bastante en descubrirlo, y la canción suya que me hizo tanta impresión, ‘Summertime’, creí que pertenecía a quien la cantaba, que era Janis Joplin”. Más o menos lo mismo me pasó a mí y supongo que a muchísimos otros que a finales de la década de 1960 o principios de la de 1970 descubríamos una música sorprendente que rompía nuestros esquemas, que nos entusiasmaba y devorábamos hambrientos como estábamos por conocer cosas nuevas. Joplin grabó “Summertime” con la Big Brother and the Holding Company, en 1968, en su álbum Cheap Thrills y hacía una versión tan conmovedora como desgarrada. La escuchamos, y vemos, en esta actuación en directo en Estocolmo de 1969.

Una versión muy que se ajusta mucho a la composición original es la que nos ofrece la excelente soprano Kathleen Battle con la Orquesta Sinfónica de Montreal, dirigida por Charles Dutoit, durante un concierto celebrado en la ciudad canadiense en 1994.

Finalizamos con Caetano Veloso, que incluyó “Summertime” en su magnífico álbum A Foreign Sound (2004).

Que pasen un buen día.

Summertime

CAP

“Summertime” es una de las canciones más bellas que compuso George Gershwin, lo que no es poco en una obra tan colosal como la que nos dejó este brillante compositor que falleció a la temprana edad de 38 años. La compuso en 1933 para Porgy and Bess, su única ópera, que estrenó en Boston en 1935 como “ópera popular” y que la crítica, en su día, no supo cómo calificar. ¿Qué era realmente aquello? ¿Una ópera? ¿Un ambicioso musical? De tema afroamericano, se basaba fundamentalmente en ritmos de jazz, blues y góspel, y es una de las obras recurrentes de los repertorios internacionales de ópera. En su estreno, Porgy and Bess fue un fracaso de taquilla. Ambientada en la ficticia ciudad de Catfish Row en Charleston (Carolina del Sur, Estados Unidos) a principios de la década de 1930, la historia de Porgy, un inválido afroamericano que lucha por rescatar a Bess, su amada, de los delincuentes que se aprovechan de su fragilidad y belleza, desconcertó a más de uno tanto por el retrato costumbrista que hace de la sociedad negra de Carolina del Sur como por el hecho –insólito y audaz para la época– de conformar un reparto exclusivamente con cantantes negros.

Con el tiempo, no obstante, ha ido ganando adeptos, gracias entre otras cosas a canciones tan hermosas como “Summertime”. “Summertime” –cuya letra escribió DuBose Heyward, autor de la novela Porgy en la que se basa la ópera– es una aria, una nana, que suena en los tres actos en que está dividida la obra. En el primero, Clara (una de las protagonistas, mujer de un pescador) la canta a su bebé: “Es verano y la vida es fácil. / Los peces saltan y el algodón está alto. / ¡Oh!, tu papi es rico y tu mami guapa. / Así que calla, pequeño, no llores. / Una de estas mañanas te vas a levantar cantando, / extenderás tus alas y tomarás el cielo. / Pero hasta esa mañana, nada te puede hacer daño / con papi y mami cerca de ti”. En el segundo, se usa como contrapunto a la escena del juego de dados. Y en el tercero es la propia Bess quien la canta al bebé de Clara, que ha desaparecido buscando a su marido, pescador, que ha naufragado en una tormenta.

Escuchemos el momento en que “Summertime” suena por primera vez en la obra en la versión original de 1935 –con la soprano Abbie Mitchell, que hacía de Clara en el estreno de Porgy and Bess y fue la primera en grabar la canción– y en la reposición que de la misma se llevó a cabo en el Festival de Glyndebourne (Inglaterra) en 1989 con Harolyn Blackwell en el papel de Clara y la Orquesta Filarmónica de Londres dirigida por Simon Rattle. El vídeo corresponde a la adaptación que se hizo para televisión (para  la BBC) en 1993

Vamos ahora con otras grabaciones de “Summertime”, una de las canciones más versionadas de la historia. Solo un año después de que la grabara por vez primera Abbie Mitchell, en 1936, lo hacia Billie Holiday. Y de este modo, sencillamente sublime.

Otra extraordinaria voz, la de Ella Fitzgerald lo hizo con Louis Armstrong en el álbum publicado en 1959 Porgy and Bess, si bien la grabación, en estudio, se efectuó en 1957.

Escribía Antonio Muñoz Molina en su artículo “Otro Gershwin” (El País, 19 de abril de 2014): “Yo tendría 14 o 15 años cuando escuché por primera vez una música de George Gershwin, pero ese nombre tardé bastante en descubrirlo, y la canción suya que me hizo tanta impresión, ‘Summertime’, creí que pertenecía a quien la cantaba, que era Janis Joplin”. Más o menos lo mismo me pasó a mí y supongo que a muchísimos otros que a finales de la década de 1960 o principios de la de 1970 descubríamos una música sorprendente que rompía nuestros esquemas, que nos entusiasmaba y devorábamos hambrientos como estábamos por conocer cosas nuevas. Joplin grabó “Summertime” con la Big Brother and the Holding Company, en 1968, en su álbum Cheap Thrills y hacía una versión tan conmovedora como desgarrada. La escuchamos, y vemos, en esta actuación en directo en Estocolmo de 1969.

Una versión muy que se ajusta mucho a la composición original es la que nos ofrece la excelente soprano Kathleen Battle con la Orquesta Sinfónica de Montreal, dirigida por Charles Dutoit, durante un concierto celebrado en la ciudad canadiense en 1994.

Finalizamos con Caetano Veloso, que incluyó “Summertime” en su magnífico álbum A Foreign Sound (2004).

Que pasen un buen día.

Patricia Petibon

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Es esta una soprano francesa por la uno siente especial querencia. Patricia Petibon (Montargis, Francia, 1970) es conocida por su repertorio de música barroca francesa y de obras de Mozart. Estudió en el conservatorio de París, donde conoció al director William Christie, con quien debutó en el repertorio barroco. Sin embargo, no ha querido especializarse solamente en un repertorio “porque –confiesa– la música clásica es muy amplia, abarca desde lo puramente clásico, lo muy antiguo, hasta lo más contemporáneo y por eso es como un viaje”.

Petibon ha participado en óperas como Hamlet, Lakmé, Los cuentos de Hoffmann, Werther, Mitridate re di Ponto, El rapto del serrallo o Cosi fan tutte. De sus últimas apariciones en escena han sido especialmente celebrados sus papeles de Blanche en Diálogos de carmelitas, el de Donna Anna en Don Giovanni y el de Lulú en la ópera homónima de Berg.

Patricia Petibon

Su discografía es ciertamente extensa e incluye títulos como Les Fantaisies de Patricia Petibon (una amplia muestra de su repertorio), French Touch, Amoureuses, Melancolía. Spanish Arias and Songs y otros de autores barrocos.

La gran versatilidad y frescura de su voz, su excelente dominio de la coloratura, su expresividad y una gama inacabable de recursos interpretativos, hacen de esta mujer –de estética más cercana a una estrella del pop que una diva de la ópera– una de las mejores sopranos del panorama operístico internacional.

Lamentablemente, no se ha prodigado demasiado en el mundo de la opereta ni en otros géneros del teatro musical, aunque no los ha descuidado. Prueba de ello –y de sus grandes dotes interpretativas y su amplio registro vocal– es la interpretación que hace del “Romance de l’étoile”, de la opereta de Emmanuel Chabrier L’étoile, estrenada en el Théâtre des Bouffes Parisiens de Offenbach en 1877.

Offenbach, el gran compositor francés, el rey de la opereta, también ha despertado el interés de Patricia Petibon, a la que vemos ahora en la excelente producción que de su ópera Los cuentos de Hoffmann estrenó el Grand Théâtre de Genève en 2008 interpretando el número “Les oiseaux dans la charmille”.

Genial, ¿no creen? Pues no menos genial les resultará el siguiente vídeo, en el que lleva a cabo una divertida y heterodoxa versión de Les filles du Cadix (Las mujeres de Cádiz), bolero para voz y piano que compuso Léo Delibes en 1883.

De sus incursiones en los musicales de Broadway incluimos dos números en los que interpreta, en el primero, la canción “Glitter and be gay”, de la opereta de Leonard Bernstein Candide, en 2008, durante el Festival Haydn que se celebra anualmente en la ciudad austriaca de Eisenstadt; el segundo recoge su versión de la espléndida “Send in the Clowns”, canción que compuso en 1973 Stephen Sondheim para el musical A Little Night Music.

Finalizamos con “La chanson des jumelles”, de Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort), película musical francesa de 1967 dirigida por Jacques Demy, que interpreta con otra gran soprano francesa, Natalie Dessay. La versión que escuchamos es la que aparece en el álbum de esta última Entre elle et lui (2013), que grabó con el autor de la música y letra de la canción –como de toda la banda sonora del filme–, Michel Legrand, y en el que colaboró Petibon.

Que tengan un buen día.

Mario Lanza: la ópera y Hollywood

Portada del álbum recopilatorio de éxitos de Mario Lanza “Mario Lanza: An Opera Legend” (2011).

Portada del álbum recopilatorio de éxitos de Mario Lanza “Mario Lanza: An Opera Legend” (2011).

Justo el año en que fallecía el gran tenor Enrico Caruso, en 1921, nacía en Filadelfia (Estados Unidos) otro destacado tenor: Mario Lanza. Hijo de inmigrantes italianos, siendo adolescente descubrió que cantar era su gran pasión. Su madre –a quien le hubiera gustado ser cantante– le apoyó y comenzó a recibir lecciones de canto. Un buen día lo escuchó Serguéi Kusevitski –por entonces director de la Orquesta Sinfónica de Boston– y le gustó tanto que le animó a seguir y le consiguió una beca para que pudiese continuar perfeccionando su voz. Fue entonces cuando decidió usar Mario Lanza –el apellido de su madre– como nombre artístico.

Lanza_MGMDebutó en 1942 con la ópera de Carl Otto Nicolai Las alegres comadres de Windsor en el Festival de Tanglewood, que desde 1936 se celebra cada año en verano en Tanglewood (entre las pequeñas ciudades de Lenox y Stockbridge, en el estado de Massachusetts, Estados Unidos). Pero la Segunda Guerra Mundial –fue asignado a los Servicios Especiales de la Fuerza Aérea Estadounidense– interrumpió su carrera. Finalizada esta, volvió a cantar en un concierto en Atlantic City con la Orquesta Sinfónica de la NBC en septiembre de 1945 y un mes más tarde reemplazó al tenor Jan Peerce en el programa de radio que emitía en directo la CBS Great Moments in Music (Grandes momentos de la música).

Tras actuar en el famoso anfiteatro de Los Ángeles Hollywood Bowl en 1947, Louis B. Mayer –director de producción y presidente de la Metro-Goldwyn-Mayer–, que se hallaba entre el público, le ofreció un contrato de siete años con la MGM, que Lanza no dudó en aceptar. Al año siguiente hacía de Pinkerton en la ópera de Puccini Madama Butterfly en Nueva Orleans y en 1949 debutaba en el cine a las órdenes de Norman Taurog en la película That Midnight Kiss, junto a Kathryn Grayson, José Iturbi y Ethel Barrymore. Veamos la secuencia en que interpreta el aria “Celeste Aida”, de la ópera de Verdi Aida. La introducción corre a cargo de José Iturbi, quien dirige la orquesta.

En 1950 la canción de Nicholas Brodszky y Sammy Cahn “Be My Love” que interpretaba con Kathryn Grayson en la película de ese año, también de Taurog, The Toast of New Orleans se convirtió en su primer éxito millonario en ventas.

Fue precisamente en el papel de su admirado Caruso en El gran Caruso (1951, The Great Caruso), de Richard Thorpe, con Ann Blyth y Dorothy Kirsten, que alcanzó la fama internacional. Fue la película más taquillera del año y se estrenó en numerosos países. En ella cantaba conocidos temas del repertorio lírico y de la música popular italiana, entre ellos los tres que figuran bajo estas líneas: “La donna è mobile”, aria de la ópera de Verdi Rigoletto; la tarantela de Rossini “La danza”, octava canción de Les soirées musicales, y la canción napolitana de Ernesto de Curtis Torna a Surriento.

De la película que dirigió en 1952 Alexander Hall Porque eres mía (Because You’re Mine) es esta interpretación de la archiconocida Granada, de Agustín Lara.

En 1954 solo se utilizó su voz para doblar a Edmund Purdom en El príncipe estudiante (1954, The Student Prince). Y es que por esta época Lanza empezó a ser una estrella en decadencia. Sus dotes como cantante superaban ampliamente sus cualidades interpretativas y no había conseguido librarse del envaramiento que caracterizaba sus actuaciones en el cine. Tenía, además, problemas de sobrepeso. Habían pasado sus siete años de contrato con la MGM y probó suerte con la Warner. En 1956 estrenaba Dos pasiones y un amor (1956, Serenade), de Anthony Mann, un exótico filme en el que le acompañaban Joan Fontaine y Sara Montiel, que obtuvo una muy buena acogida y relanzó su carrera. A ella corresponden los dos vídeos que siguen en los que canta Ave Maria, lied compuesto por Franz Schubert en 1825, y “Nessun dorma”, de la ópera de Giacomo Puccini Turandot.

Tras Dos pasiones y un amor rodó la producción ítalo-estadounidense, dirigida por Roy Rowland, Las siete colinas de Roma (1957, Arrivederci Roma). Vamos a verle en la secuencia en que, con Luisa Di Meo, interpreta la más que popular canción compuesta en 1955 por Renato Rascel que da título a la película: Arrivederci Roma.

A finales de agosto de 1958 realizó varias grabaciones operísticas en la Ópera de Roma para la banda sonora de la que sería su última película, For the first time (Por primera vez), estrenada en 1959. Dirigida por Rudolph Maté, incluimos tres fragmentos de la misma en los que interpreta “Vesti la Giubba”, aria de la ópera de Ruggero Leoncavallo Pagliacci; Come Prima (traducida al inglés por Buck Ram con el título For the First Time), de Vincenzo di Paola y Mario Panzeri, y la no menos famosa canción napolitana de 1898 (letra de Giovanni Capurro y melodía de Eduardo di Capua) O Sole Mio.

Cuando la película se estrenó, Lanza estaba ya gravemente enfermo. En abril de 1959 había sufrido un ataque cardíaco y en agosto una neumonía doble. Murió en Roma el 7 de octubre de 1959 a los treinta y ocho años de una embolia pulmonar sin haber llegado nunca a cantar una ópera completa sobre un escenario, exceptuando las dos representaciones en Nueva Orleans de Madama Butterfly, pero dejando un buen número de grabaciones la mayoría de las cuales fueron grandes éxitos. Lanza fue el primer artista que logró vender dos millones y medio de álbumes.

Que pasen un buen día.

La ópera de cuatro cuartos (Die Dreigroschenoper)

Carátula del álbum con la música de “La ópera de cuatro cuartos” en la producción de 1976 del New York Shakespeare Festival (el cartel es de Paul Davis)

Carátula del álbum con la música de “La ópera de cuatro cuartos” en la producción de 1976 del New York Shakespeare Festival (el cartel es de Paul Davis)

Solo un año después del estreno de esta famosa obra, a caballo entre el musical y el teatro, el mundo capitalista se iba a ver inmerso en una tremenda crisis económica tras el hundimiento de la bolsa en Wall Street, de gravedad solo comparable a la actual. Con libreto de Bertolt Brecht y música de Kurt Weill, La ópera de cuatro cuartos (Die Dreigroschenoper) se estrenó en 1928 en el Theater am Schiffbauerdamm de Berlín.

Kurt Weill

Kurt Weill

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Bertolt Brecht

El título original, Die Dreigroschenoper, se ha traducido al español de diversas maneras: “La ópera de tres centavos”, “La ópera de tres peniques”, “La ópera de los tres reales”, “La ópera de cuatro cuartos”… De todas ellas, nos quedamos con esta última. Creemos que es la expresión española que mejor se ajusta a su sentido inicial: pedir un Groschen (moneda de poco valor), una insignificante cantidad de dinero (cuatro cuartos).

La ópera de cuatro cuartos es una revisión actualizada que hizo Brecht de la parodia musical del siglo XVIII The beggar’s Opera (La ópera de los mendigos), del inglés John Gay. Es esta una irreverente obra que tenía en su punto de mira al gobierno de su época: el jefe de los ladrones (Macheath) era una burda caricatura del entonces primer ministro británico, Robert Walpole, y la banda de ladrones su gabinete.

El argumento de La ópera de cuatro cuartos transcurre en Londres, en plena época victoriana. Peachum, el rey de los mendigos, y Mackie Messer (Mackie el Navaja), un gánster con pocos escrúpulos, son sus principales protagonistas. Ambos dirigen su actividad criminal con la profesionalidad que se le supone a cualquier hombre de negocios; lo suyo, al fin y al cabo, es una empresa, una empresa que, además, genera importantes beneficios. Peachum es el jefe de la sociedad Amigo del mendigo y sigue cuidadosamente los principios de la mercadotecnia para que el negocio funcione lo mejor posible. Así, vigila que su apariencia sea lo suficiente mísera para despertar la conmiseración de la gente. Y le va de maravilla, es prácticamente imposible mendigar en Londres sin una licencia suya, a cambio de la cual, obviamente, sus beneficiarios entregan a este la mayor parte de sus ingresos. Al tiempo que Peachum controla la mendicidad, el gánster Makie el Navaja es el dueño del hurto callejero y el robo. Es un acuerdo al que ambos llegaron en su día que se romperá cuando Polly, la hija de Peachum, se casa con Mackie. Peachum no está de acuerdo con la boda; como buen hombre de negocios que es, sabe que el matrimonio de una hija no deja de ser una transacción. Decide entonces sacar partido del hecho, no lo consigue y denuncia  a su yerno, que acaba en la cárcel. En el último momento, no obstante, la reina indulta a Mackie, le da un título nobiliario, le regala un palacio y le da una renta vitalicia. Ha triunfado la injusticia.

Cartel del estreno en 1928 de “Die Dreigroschenoper”

Cartel del estreno en 1928 de “Die Dreigroschenoper”

La ópera de cuatro cuartos es una ácida y corrosiva critica del mundo capitalista, el capitalismo no es otra cosa que un delito organizado. “¿Qué es el asalto de un banco comparado con la fundación de un banco?”, se pregunta Mackie Navaja, el macarra y desalmado malhechor que inspiró al malogrado autor de historietas Ivà en la genial serie Makinavaja: el último choriso que publicó la revista satírica El Jueves entre 1986 y 1994, llevada luego al cine y a la televisión en España (la mejor versión, la serie en 39 episodios Makinavaja que emitió La2 de TVE entre 1995 y 1997, con el gran y, por desgracia fallecido, Pepe Rubianes como Makinavaja).

En un ambiente de cabaret, jazz y decadencia, la obra de Brecht y Weill retrata un mundo al borde del precipicio, aunque nadie creía que el precipicio existiera en realidad. Como hoy. No ha perdido, pues, un ápice de actualidad, si bien no se representa a menudo.

Su estreno –el 31 de agosto de 1928– fue un éxito, el mayor que conocieron los teatros berlineses hasta que los nazis se hicieron con el poder en 1933. Weill y Brecht se vieron entonces obligados a huir de Alemania, pero la obra ya se había traducido a dieciocho idiomas y representado más de diez mil veces en los escenarios europeos. La poderosa música de Weill combinada con el cinismo y la crítica social del libreto de Brecht produjeron una de las creaciones culturales más importantes de la Europa de entreguerras.

Lotte Lenya y Rudolf Forster en un fotograma de la película de 1931 “Die 3 Groschen-Oper”

Lotte Lenya y Rudolf Forster en un fotograma de la película de 1931 “Die 3 Groschen-Oper”

No existe vídeo alguno de la representación teatral, pero sí de la versión cinematográfica –una coproducción franco-alemana– que se estrenó en 1931 (Die 3 Groschen-Oper; La comedia de la vida se tituló la versión doblaba al español). Dirigida por G. W. Pabst, el reparto lo encabezaron Rudolf Forster (Mackie el Navaja), Fritz Rasp (Peachum), Carola Neher (Polly), Valeska Gert (mujer de Peachum) y Lotte Lenya (Jenny), esposa de Kurt Weill. Cuando los nazis llegaron al poder en 1933 la película fue prohibida y se destruyeron las copias. No todas, afortunadamente, encontrándose una en la década de 1960 que fue restaurada. A ella pertenecen las secuencias que siguen –las que hemos podido conseguir– con el conocido tema “Die moritat von Mackie Messer” (“La balada de Mackie el Navaja), con el que un cantante callejero (Ernst Busch) nos introduce en la personalidad de Mackie y sus fechorías; “Die Seeräuberjenny” (“La pirata Jenny”, subtitulada al español), que interpreta Lotte Lenya (Jenny, una prostituta que ha tenido una relación con Mackie), “Der Kanonensong” (“La canción de los cañones”, con Rudolf Forster (Mackie) y Reinhold Schünzel (jefe de la Policía),  y “Das Lied von der Unzulänglichkeit menschlichen Strebens” (“La canción de la insuficiencia de la actividad humana”), con Ernst Busch.

Aunque, como decíamos antes, La ópera de cuatro cuartos no se representa demasiado en la actualidad –en las estadísticas de Operabase aparece en el número 110 de las óperas representadas en el periodo 2005-2010, ocupando el puesto 22 en Alemania– lo cierto es que nunca ha dejado os escenarios. Lotte Lenya siguió haciendo de Jenny en una nueva producción primero en concierto –con Leonard Bernstein (1952)– y después en Broadway (1954). Por su papel consiguió un premio Tony en 1956. Veámosla de nuevo, en Broadway esta vez, interpretando “Pirate Jenny” (“Die Seeräuberjenny”).

Vamos ahora con una producción más reciente, de 2007. Se trata de la versión del Ensemble Modern de Frankfurt, con dirección musical de Nacho de Paz y dirección de escena de André Wilms, en su retransmisión por el canal de televisión franco-alemán ARTE. Wolfram Koch encarnó a Mackie el Navaja, Joachim Nimtz a Peachum, Yvon Jansen a Jenny, Sascha Icks a Polly y Karin Neuhauser a Frau Peachum. Incluimos tres momentos de la misma (según el orden del libreto): “Der Kanonensong”, “Zuhälterballade” (Balada del chulo) y “Ballade von der sexuellen Hörigkeit” (Balada de la esclavitud sexual), y “Dreigroschenfinale” (Tercer final de la ópera), número con el que termina la obra.

Terminaba el vídeo anterior con un bis en el que escuchábamos la que, sin duda, es la  canción más popular de La ópera de cuatro cuartos: “Die moritat von Mackie Messer” (La balada de Mackie el Navaja). Tras la presentación de La ópera de cuatro cuartos en Broadway, la canción pasó a ser conocida como “Mack the Knife”, aumentó enormemente su popularidad y comenzó a ser grabada por infinidad de músicos, principalmente de jazz. Buena muestra de ello son los dos vídeos que insertamos bajo estas líneas, con Ella Fitzgerald –que grabó una excelente versión en su álbum Ella in Berlin– en una actuación en televisión en Estocolmo (1963) y Frank Sinatra en un recital de 1985.

Finalizamos con una de las más reputadas intérpretes del repertorio del cabaret berlinés de la época de entreguerras, Ute Lemper, y su versión de “Die moritat…” en una secuencia de la película de 1999 Kurt Gerron’s Karussell (El carrusel de Kurt Gerron), dirigida por Ilona Ziok, sobre la vida de este comediante judío que murió en las cámaras de gas del campo de exterminio de Auschwitz en 1944.

Que disfruten de un buen fin de semana.