“Hollaender, el genio”, que decía Marlene Dietrich

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Marlene Dietrich y Friedrich Hollaender en Berlín Occidente (1948).

“Ese Holländer  [o Hollaender] es un genio”, dijo un día de 1930 Marlene Dietrich a su marido, el ayudante de dirección director Rudolf Sieber, al regresar de una de las sesiones del rodaje de El ángel azul (Der blaue Engel), tras superar el casting para protagonizar la película. Veamos parte del mismo. No me atrevo a afirmarlo, pero al piano parece estar el propio Holländer.

A Dietrich no le faltaba razón. Para entonces, Friedrich Holländer era ya uno de los compositores alemanes más populares y prestigiosos y sus canciones se escuchaban en los espectáculos musicales teatrales y en los cabarets berlineses una y otra vez.

Marlene_Dietrich_actrice_der_blaue_engel_l-ange-bleu_sternberg_film_1930Así, cuando Josef von Sternberg decidió rodar El ángel azul no tuvo duda en que suyas debían ser las canciones que se incluyeran en la primera película sonora que se producía en Europa. Al parecer tampoco respecto a su intérprete, una joven que empezaba, que ya había hecho algún papel secundario y se prodigaba en los cabarets, casi una desconocida llamada Marlene Dietrich. Su papel en El ángel azul la elevó al estrellato. Ciertamente, su personaje era perfecto, lo que sin duda hay que atribuirlo no solo a sus dotes artísticas sino también a la gran labor que hizo ese enorme director que fue Von Sternberg. Pero si alguna secuencia nos viene enseguida a la mente cuando hablamos de El ángel azul es la de Marlene Dietrich con sus muslos descubiertos –algo prácticamente inédito hasta entonces en el cine– cantando Ich bin die Fesche Lola (Soy Lola la descarada). Vamos a escucharla (grabación original) en un vídeo con imágenes de El ángel azul, pues la secuencia de la película sí figura en Youtube pero no se puede insertar.

También a El ángel azul corresponde la siguiente secuencia en la que Dietrich interpreta otra canción de Hollaender: Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt (Hecha para el amor de la cabeza a los pies).

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Friedrich Holländer

Hollaender, decíamos, no era por entonces ningún desconocido. Sus revistas musicales contenían sarcásticas y corrosivas canciones de cuya música y letra era autor. Su popularidad, sin embargo, aumentó considerablemente al iniciar su exitosa carrera musical cinematográfica precisamente con El ángel azul.

Su biografía ya la contamos en tres entradas publicadas los días 5, 12 y 26 de marzo de 2013. De ellas se desprende que no le faltaba razón a Marlene Dietrich le calificó de genio. Vamos a ver por qué con vídeos de sus más famosas melodías y, en la medida de lo posible, que no hayamos incluido en nuestras anteriores entradas sobre este gran compositor. Comenzamos, así, con Jonny, wenn du Geburtstag hast, un tango que, se cuenta, escribió mientras esperaba que su mujer terminara de arreglarse. En 1931 lo grabó en disco Marlene Dietrich. Es a ella a quien vemos interpretarlo en un programa de la televisión sueca de mediados de la década de 1960.

Raus mit den männern aus dem Reichstag (¡Fuera los hombres del Parlamento!) es una sarcástica y corrosiva canción, una clara denuncia de la agresividad masculina con un mensaje antibelicista, que escribió en 1926. La interpreta la cantante y actriz alemana Manuela Romberg, acompañada al acordeón por André Thoma, en un programa de la televisión alemana de 2014.

Y es que las composiciones de Hollaender –quien falleció en 1976– no han perdido un ápice de actualidad, ni en su musicalidad ni en su letra. Otra cosa es que el cabaret –la música de y para cabaret– no atraviese, ni por asomo, su mejor momento. Otra época, otros gustos… Pero ahí está. Afortunadamente, como veremos, hay todavía cantantes que se dedican a este género, ahora minoritario, y mantienen viva la memoria de unos tiempos en que la música era…, era otra cosa.

Con gran fidelidad al estilo del momento Max Raabe & Palast Orchester, excelente formación que goza de gran reconocimiento internacional, han rescatado del olvido muchos de los temas del cabaret berlinés de la época de entreguerras. Prueba de ello es la versión que hacen de Das Nachtgespenst (El coco, o El fantasma de la noche), otra canción de Hollaender de 1930, que cantó originalmente Kurt Gerron, de origen judío, quien murió en Auschwitz en 1944 en la cámara de gas nada más llegar. La versión del vídeo que figura bajo estas corresponde al documental Kurt Gerrons Karussell (1999).

Cantantes no tan consagrados como Max Raabe, ajenos a modas y a los dictados de las discográficas, movidos por la pasión más que por cualquier otra, siguen interpretando a Hollaender. Es el caso de Chizuru Mitsuhashi, cantante de cabaret japonesa, a quien vemos en el Kitazawa Town Hall (un hotel de Tokio) interpretar, este mismo año, la famosa canción, también de 1930, Sexappeal.

O el de la de cantante y violinista y alemana Jana Kühn, que interpreta en el escenario del Teatro Estatal de Mecklemburgo en Schwerin (Alemania) durante un concierto que dio en 2012, Münchhausen, canción de 1931. También –entre otros muchos casos, afortunadamente– el de la cantante estadounidense Aline Thomas, a quien escuchamos en otro tema de Holländer de 1931, Die Kleptomanin, desde el Metropolitan Room de Nueva York en una actuación de 2007.

Finalizamos con otra artista actual de trayectoria bien distinta pero que también ha dedicado parte de su labor a la recuperación (con una estética más acorde con la que actualmente nos identificamos) de canciones de los tiempos de la República de Weimar. Hablamos de Aranea Peel, vocalista de la internacionalmente conocida y aclamada banda alemana Grausame Töchter (Hijas crueles), fundada en 2009, que hace música industrial, punk, tecno… Con la banda, y con ese halo de misterio y sensual que la caracteriza, suele interpretar temas de temática sadomasoquista o sobre conflictos de pareja. El que sigue, “Ich weiß nicht, zu wem ich gehöre” (No sé quién soy), es, por supuesto, obra de Hollaender, quien lo escribió en 1932 para la película Stürme der Leidenschaft (Tormentas de pasión). Corresponde a una actuación que tuvo lugar el 16 abril de 2012 en el Bremer Kriminaltheater.

Que tengan un buen día.

Solo soy un gigoló

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Lotti Huber y David Bowie en un fotograma de la película “Just a gigolo” (1978).

Solo soy un gigoló y a donde quiera que voy / la gente sabe a qué juego. / Pagan por cada baile, vendo cada romance. / Ooohh lo que dice! / Llegará un día que la juventud pasará. / ¿Qué dirán entonces de mí? / Cuando llegue el final seré consciente de que no he sido más que un gigoló. / La vida sigue sin mí.

Así empieza esta maravillosa canción (“Just a Gigolo”) que originalmente no fue compuesta para el teatro musical y que retrata la parte más mórbida del ambiente de la noche berlinesa, cuando mutilados, mendigos y menesterosos en general se situaban frente a las puertas de los cabarets y salas de ocio nocturno en boga, junto a una legión de prostitutas, y prostitutos, movidos por la necesidad.

En realidad se trata de una canción austriaca titulada Schöner Gigolo, armer Gigolo, que compusieron en 1928 Leonello Casucci y Julius Brammer y que un año después el letrista y compositor de teatro musical Irving Caesar adaptó para el Tin Pan Alley con el título que la hizo famosa: Just a Gigolo.

Vamos con la versión original en un vídeo con imágenes de Berlín de las décadas de 1920 y 1930 en interpretación de la orquesta de Marek Weber (violinista y director de orquesta ucranio, establecido en Berlín desde 1906, que en 1933 migró a Estados Unidos dada su ascendencia judía) y el tenor Marcel Wittrisch. La grabación es de 1929.

Pronto la canción se hizo muy popular en los cabarets y salones de baile de Viena y Berlín y enseguida llegó a Europa. En Francia, por ejemplo, se tituló C’est mon gigolo y fue grabada por Damia y Berthe Sylva. Tras la versión de Caesar, también triunfó en Estados Unidos. A partir de entonces fue un tema recurrente de espectáculos musicales y en 1931 dio título a una película, en la que naturalmente se interpretaba la melodía. Lamentablemente, no hemos encontrado ningún vídeo del filme. Sí, en cambio, está disponible el fantástico cortometraje homónimo de dibujos animados que rodó en 1932 Max Fleischer, uno de los pioneros de las películas de animación dibujos animados, creador de Betty Boop, entre otros personajes. En el corto, de ocho minutos de duración, mezcla dibujos animados (con Betty Boop, por supuesto) con imágenes reales en las que Irène Bordoni, actriz de moda de Broadway en aquellos momentos, interpreta la canción.

Si por entonces la canción ya era famosa, su éxito se disparó a raíz de la grabación que de ella hizo Louis Prima en 1956, quien añadió al tema el popular estándar I Ain’t Got Nobody (compuesto en 1915). Vamos con ella en un programa de la televisión estadounidense de 1959.

Además de Prima, otros músicos grabaron tan estupenda melodía, entre ellos grandes del jazz como Louis Armstrong, Django Reinhardt, Sarah Vaughan o Thelonious Monk. Es a este mítico pianista a quien vemos en el siguiente vídeo interpretar “Just a Gigolo” durante uno de los conciertos que dio en Japón en su gira de 1963.

Finalizamos la entrada con Marlene Dietrich en la película homónima dirigida en 1978 por David Hemmings, en la que intervenían también David Bowie, Sydne Rome, Kim Novak, Marlene Dietrich –en la que fue su última aparición en el cine– y Maria Schell. Después de la Primera Guerra Mundial, un héroe de guerra regresa a Berlín. Como les ocurrió a tantos otros en su misma situación, no encuentra manera de ganarse la vida más que en trabajos serviles y mal remunerados, por lo que decide convertirse en un gigoló para solitarias mujeres ricas.

Que pasen un buen domingo.

Marlene Dietrich

Marlene Dietrich en un fotograma de “El ángel azul”.

Marlene Dietrich en un fotograma de “El ángel azul”.

El 27 de diciembre de 1901 nacía en Berlín Marie Magdalene von Losch, quien desde 1919 –cuando comenzó su carrera artística (primero como cantante de cabaret, después como actriz y cantante)– pasó a llamarse Marlene Dietrich y se convirtió en uno de los grandes mitos del siglo XX.

Margo Lion y Marlene Dietrich interpretando “Wenn die beste Freundin” (1928).

Margo Lion y Marlene Dietrich interpretando “Wenn die beste Freundin” (1928).

Estudió violín en la Academia de Música de Berlín y después en la Max-Reinhardt-Schule, prestigiosa escuela de teatro fundada por este gran director austriaco en 1905. Fue en su teatro precisamente que protagonizó el primer papel que hizo que su nombre empezara a ser conocido. Sucedió en 1928, cuando se estrenó la revista Es liegt in der Luft  (Está en el aire), que Marcellus Schiffer había escrito para su esposa, Margo Lion, con música de Mischa Spoliansky. Margo Lion ya gozaba de cierta popularidad, pero la canción que interpretaban ambas “Wenn die beste Freundin” (algo así como Cuando la mejor amiga…) elevó aún más la notoriedad de Margo y aúpo a Marlene. “Hoy en vez de amantes, tenemos novias”, cantaban a dúo, mostrándose insatisfechas con sus maridos e intimando entre ellas a medida que avanzaba la canción. Escuchamos la grabación original de 1928 de Margo Lion y Marlene Dietrich en este vídeo con imágenes de ambas.

Marlene_Dietrich_actrice_der_blaue_engel_l-ange-bleu_sternberg_film_1930Fue así que Josef von Sternberg se fijó en esta joven que empezaba, que ya había hecho algún papel secundario y se prodigaba en los cabarets pero todavía era casi una desconocida. En 1929 le ofreció el papel que la elevaría al estrellato: la Lola de El ángel azul (Der blaue Engel). Cuando se estrenó la película en 1930, una ola de sensualidad y erotismo invadió las pantallas de los cines en los que se proyectó. Pocos espectadores estaban acostumbrados a ver aquellos muslos al aire que con tanta voluptuosidad exhibía Marlene. Ciertamente, su personaje era perfecto, lo que sin duda hay que atribuirlo no solo a sus dotes artísticas sino también a la gran labor que hizo ese enorme director norteamericano de origen austriaco que fue Von Sternberg. Tampoco, ni mucho menos, fue ajena la música, de ese genio –así lo definió la propia Dietrich– que fue Friedrich Hollaender. Creo que es este –no me atrevo a asegurarlo– quien la acompaña al piano en esta prueba del casting realizado para protagonizar la película.

“Soy Lola la descarada, la niña mimada, y tengo en casa una pianola. Soy la pícara Lola, los hombres me adoran, pero nadie toca mi pianola”, canta nuestra protagonista en la famosa canción “Ich bin die Fesche Lola” (Soy Lola la descarada), que escuchamos en su grabación original en un vídeo con imágenes de El ángel azul, pues la secuencia de la película sí figura en Youtube pero no se puede insertar.

También a El ángel azul corresponde la siguiente secuencia en la que Dietrich interpreta otra canción de Hollaender: “Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt” (Hecha para el amor de la cabeza a los pies).

El mito estaba creado. “La energía sexual que despertaba la actriz provocó ríos de tinta desde su irrupción en la pantalla. Fascinado con su misterio, Max Brod, legendario amigo y editor de Kafka, dijo de ella: ‘Levanta el muslo, muy quieta, de manera casi pasajera, como sin querer, y ese único movimiento equivale a una orgía entera’.” (Elsa Fernández-Santos, “Marlene Dietrich, biografía de juventud”, El País, 2 de agosto de 2014).

De 1930 es también Peter, Peter, magnífica canción con texto de Friedrich Hollaender  y música de Rudolf Nelson que escuchamos otra vez en la grabación original de los años 30 del siglo pasado en un vídeo con imágenes de la cantante y actriz.

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Marlene Dietrich en “El expreso de Shanghai” (izquierda) y en “La Venus rubia” (derecha).

Ese año, 1930, tras el éxito de El ángel azul, marchó a Hollywood, donde Josef von Sternberg la convirtió en uno de los grandes mitos eróticos del star-system. Juntos trabajaron en Marruecos (1930, Morocco), El expreso de Shanghai (1932, Shanghai Express), La Venus rubia (1932, Blonde Venus), El diablo era mujer (1935, The Devil is a Woman) y otros filmes. También intervino en Angel (1937), Berlín Occidente (1948, A Foreign Affair, de Billy Wilder), Pánico en la escena (1950, Stage Fright, de Alfred Hitchcock), Sed de mal (1958, Touch of Evil, de Orson Welles), Vencedores o vencidos (1961, Judgement at Nuremberg, de Stanley Kramer), entre otras películas.

Marlene Dietrich en Nueva York (1942).

Marlene Dietrich en Nueva York (1942).

Marlene no regresó a Berlín mientras los nazis se mantuvieron el poder y se nacionalizó estadounidense en 1937. Durante la Segunda Guerra Mundial actuó para las tropas norteamericanas. Entre su repertorio figuraba una famosa canción alemana compuesta por Norbert Schultze en 1938 con la letra de un poema escrito por el novelista, poeta y dramaturgo alemán Hans Leip en 1915, durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, no fue publicado hasta 1937 y fue un año después que Schultze le puso música. Nacía así Lili Marleen.  Lili trabajaba en una verdulería mientras que Marleen era enfermera. Al joven Leip le gustaban las dos, a cual más. Decidió titular el poema –una historia de amor al tiempo que una triste despedida, pues debía partir hacia el frente– con el nombre de ambas. En un principio, los nazis prohibieron la canción, que había grabado en 1939 la cantante alemana Lale Andersen. Pero en 1941, al capitular de Yugoslavia, los alemanes se hicieron con Radio Belgrado y la canción siguió sonando hasta el punto que se convirtió en una de las favoritas de los soldados germanos. En 1944 apareció la versión en inglés y entre los aliados se volvió tan popular como entre sus enemigos. Todos la cantaban, cada uno en su idioma. Aunque Marlene Dietrich la grabó en 1945, la interpretación que de la misma hace en el siguiente vídeo es de mediados de la década de 1960.

Como decíamos, Marlene no volvió a Alemania hasta que finalizó la guerra. Entonces, en agosto de 1945, regresó a su ciudad natal convertida ya en mito viviente y cantó In the ruins of Berlin, otra canción de Hollaender que después se incorporaría a la banda sonora de la película de Billy Wilder Berlín Occidente (1948). “En medio de las ruinas de Berlín / los árboles florecen (…) / No volverán los fantasmas del pasado, / una nueva primavera comienza”. Escuchamos el tema por Marlene en este vídeo en el que se aprecia cómo quedó Berlín inmediatamente después de que las tropas soviéticas consiguieran entrar en la ciudad en mayo de 1945.

Hablábamos de Berlín Occidente (A Foreign Affair), película que dirigió Billy Wilder –austriaco que en nada más llegar los nazis al poder se exilió (primero en París, luego en Estados Unidos) dado que era judío (su madre murió en Auschwitz)–, con música de Hollaender –otro judío que se vio obligado a huir en 1933 y se refugió en Estados Unidos– y protagonizada por Dietrich. Vamos con una secuencia de la misma en que la actriz y cantante interpreta el tema de Hollaender –al que vemos al piano– “Black Market”. Hay un gesto de Marlene, cuando manda callar al público y que comience la orquesta, que a nuestro juicio revela como pocos la personalidad de esta artista prototipo de femme fatale.

Aunque no eran películas musicales las que protagonizó, en la mayoría aparecía cantando. Es el caso de Pánico en la escena (1950, Stage Fright), de Alfred Hitchcock, donde interpretaba entre otros temas, esta hermosa canción de Cole Porter: “The Laziest Gal in Town”.

En esta película interpretaba también La vie en rose, si bien el vídeo que incluimos corresponde a una actuación suya en Estocolmo (Suecia) de 1963.

Marlene Dietrich en un descanso durante una de las sesiones de grabación en los estudios de Columbia Records (Nueva York 1952). Fotografía de Eve Arnold©.

Marlene Dietrich en descanso durante una de las sesiones de grabación en los estudios de Columbia Records (Nueva York 1952). Fotografía de Eve Arnold ©

A principios de la década de 1950 retomó su faceta como cantante llevando a cabo varias giras internacionales que incluía canciones de sus tiempos en el Berlín de Weimar y canciones de sus películas. Intervino también en la película de Stanley Kramer Vencedores o vencidos (1961, El juicio de Núremberg en Latinoamérica). Grabó también varios álbumes con las discográficas Decca y Caolumbia Records.

En 1974 se rompió una pierna durante una actuación y abandonó los escenarios. Su última aparición en el cine fue un breve papel en la película de David Hemmings estrenada en 1979 Gigoló (Just A Gigolo), película en la que interpretaba la canción Just A Gigolo, adaptación al inglés por Irving Caesar de la canción austriaca Schöner Gigolo, armer Gigolo que compusieron en 1928 Leonello Casucci y Julius Brammer. Veámosla.

Con su cálida voz de contralto y su belleza reservada y ausente, creó un nuevo estilo de mujer que desde entonces ha sido frecuentemente imitado en el cine. Tras más de una década de vivir totalmente aparatada en París –ni siquiera se dejó ver en público– falleció en la capital de Francia el 6 de mayo de 1992.

Que pasen un buen día.