Ella Fitzgerald: 1917-2017

Ella Fitzgerald en París en 1960

Ella Fitzgerald en París en 1960 / © Herman Leonard

Si la perfección tuviera nombre, sin duda podría ser el de Ella Fitzgerald. Nacida en Newport News (Virginia, Estados Unidos) tal día como hoy, 25 de abril, de hace cien años, es una de las más grandes cantantes –la más– de la historia del jazz y de la música en general.

Su voz es única: fresca, dulce, clara, cálida, cristalina, con una pureza de registro y entonación y un sentido del ritmo sin igual. Puede que no fuera la descubridora del scat, pero pocos vocalistas han alcanzado su dominio en tan difícil técnica, donde la voz se dispara como un instrumento solista. Usando su voz como un instrumento, es simplemente una improvisadora sin parangón y sus recursos vocales son extraordinarios. Cambiaba sin esfuerzo del swing al bebop y nadie cantaba como ella. Podía cantar cualquier cosa y, debido a su enorme arte, elevaba todo lo que cantaba. Era empezar a cantar Ella Fitzgerald y conseguir la inmediata entrega de quien la escuchase.

Solo quien posee tan prodigiosas cualidades vocales es capaz de versionar de este modo un tema nada fácil como es Air Mail Special, que compusieron en 1941 Benny Goodman, James Mundy y Charlie Christian. La grabación que escuchamos es en directo, corresponde al concierto que dio Ella en el Festival de jazz de Newport de 1957 y se publicó en disco un año después (Ella Fitzgerald and Billie Holiday at Newport). Su habilidad para jugar con la melodía, la precisión de sus imitaciones instrumentales en el momento adecuado, su entonación y entrega son asombrosas. Air Mail Special cristaliza por qué es la reina del jazz. Puro scat, pura improvisación, una maravilla.

Ella Fitzgerald se crió en Yonkers, en la frontera del municipio del Bronx neoyorkino, en un ambiente de permanente penuria, con una tía que hacía de madre tras fallecer esta cuando tenía quince años y sin prácticamente conocer a su padre, que las había abandonado después de nacer Ella. Deseaba por entonces ser bailarina y cantaba en un club escolar y en el coro de la Bethany African Methodist Episcopal Church, faltaba continuamente a la escuela y era muy poco disciplinada. Llegó a ser internada en un reformatorio, de donde trató de escapar varias veces, y luego estuvo en una especie de hospicio. Hasta que, en 1934, con 19 años, ganó el concurso Amateur Night Shows. Trabajó con la banda de Tiny Bradshaw y Benny Carter, que la vio en el Apollo, convenció a Chick Webb para que entrara en su orquesta en 1935. Para suerte de todos. Aunque ya contaba con el reconocimiento de crítica y público, su versión con la orquesta de Chick Webb en 1938 de A-tisket, A-tasket –una nana conocida desde mediados del siglo XIX– la llevó al estrellato. Del sencillo con el tema se vendieron más de un millón de copias.

Al fallecer Chick Webb en 1939, se hizo cargo de la orquesta (Ella Fitzgerald and Her Famous Orchestra). Sobrepasada por el esfuerzo de tener que dirigirla y actuar a diario, la disolvió y en 1941 empezó su carrera en solitario. Continuó contrato con Decca –la discográfica con la que ya había grabado con Webb– y comenzó a participar regularmente en los conciertos de Jazz At The Philharmonic, del empresario y productor discográfico Norman Granz, que acabó convirtiéndose en su mánager. Este creó nada más empezar 1956 el sello Verve y enseguida Ella fichó con él. En marzo aparecía el doble elepé Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook, con canciones de Cole Porter y arreglos y dirección orquestal de Buddy Bregman. Tan solo en el primer mes se vendieron cien mil ejemplares. Con este doble álbum Ella inició la grabación de una serie de songbooks –ocho en total– con algunos de los mejores temas de grandes compositores del gran cancionero estadounidense (Great American Songbook). Sin duda, son de lo mejor Ella Fitzgerald, aunque afirmar esto en una cantante que grabó más de doscientos álbumes y alrededor de dos mil canciones es un tanto subjetivo. Me voy a dejar llevar por mi personal gusto y elijo una canción de cada uno de ellos, comenzando por Ev’ry Time We Say Goodbye, que compuso Porter y publicó en 1944, estrenándose en Broadway dentro de la revista musical Seven Lively Arts, del mismo año.

A finales de agosto grababa otro songbook, el doble elepé Ella Fitzgerald Sings the Rodgers & Hart Songbook, también con arreglos y dirección orquestal de Buddy Bregman. De las 34 canciones de esta fantástica pareja que formaban Richard Rodgers (autor de la música) y Lorenz Hart, autor de las letras, que contiene el álbum nos quedamos con “Bewitched, Bothered and Bewildered”, de su musical Pal Joey, que se estrenó en Broadway en 1940.

Un año después, en otoño de 1957, salía a la venta Ella Fitzgerald Sings the Duke Ellington Songbook, en el que Ella, acompañada por la orquesta de Duke Ellington, interpretaba grandes éxitos del repertorio de El Duque. Fue lanzado en dos volúmenes de dos elepés cada uno: el primero con Ella y Duke y su orquesta, el segundo con un grupo más reducido. Otro gran éxito de ventas con el que Ella desplegó como nunca antes sus extraordinarias habilidades vocales y su incomparable scat, y con el que consiguió el premio Grammy a la Mejor cantante de jazz en su primera edición (1959). Comprobémoslo en esta estupenda versión del estándar del jazz que compuso Juan Tizol, y grabó El Duque en 1941 por primera vez, Perdido.

Con la orquesta de Paul Weston, grabó en 1958 el doble elepé Ella Fitzgerald Sings the Irving Berlin Songbook, con 31 temas de este excepcional compositor. Con él ganó su segundo Grammy, de un total de trece con que fue galardonada a lo largo de sus cincuenta años de carrera. Vamos a escuchar “Let’s Face the Music and Dance”, que compuso Berlin en 1932 y se estrenó en la película de 1936 Sigamos la flota (Follow the Fleet).

El cuarto álbum de la serie apareció en 1959: Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook. Grabado, como los demás, en estudio, con una orquesta dirigida por Nelson Riddle, contiene nada menos que 54 canciones –distribuidas en cinco elepés– con música de George Gershwin y letras de su hermano Ira. De ellas, Embraceable You es, a juicio de un servidor, una de las más bellas canciones de los hermanos Gershwin, quienes la compusieron en 1928 para la opereta East is West, que no llegó a estrenarse. En 1930, no obstante, triunfaría con el musical Girl Crazy.

Dos años después, en 1961, llegaba Ella Fitzgerald Sings the Harold Arlen Songbook, un doble elepé que grabó con la orquesta de Billy May e incluía 24 canciones de este prolífico compositor, autor de canciones tan conocidas como “Over the rainbow”, “Stormy Weather” o la que escuchamos acto seguido: Let’s Fall in Love (1933, letra de Ted Koehler).

Ella Fitzgerald Sings the Jerome Kern Songbook, acompañada de nuevo por la orquesta de Nelson Riddle, salió a la venta a principios de 1963. Jerome Kern (1885-1945) fue uno de los compositores más famosos de musicales para Broadway, tanto que se le ha calificado como el “padre del musical estadounidense”. Doce canciones suyas conforman este elepé. De ellas hemos seleccionado “All the Things You Are”, una de las canciones más bellas de la música contemporánea que, con letra de Oscar Hammerstein II, compuso Kern para musical Very Warm for May (1939).

También con la orquesta de Nelson Riddle, se publicaba en 1964 el último de su serie de songbooks: Ella Fitzgerald Sings the Johnny Mercer Songbook, un elepé con 13 canciones de este compositor, letrista y cantante estadounidense en el que Ella nos muestra su gran dominio del swing, como podemos comprobar en esta versión de “Too Marvelous for Words”, composición de Richard A. Whiting con letra de Johnny Mercer para la película de 1937 Ready, Willing, and Able.

Con Norman Granz, Ella se convirtió en “la Reina del jazz”, “la Primera dama de la canción”. Grabó infinidad de discos, entre ellos los míticos Ella en Roma: The Birthday Concert (1958), aunque no fue lanzado hasta treinta años después, Get Happy! (1959), Ella in Berlin: Mack the Knife (1960) o Hello, Dolly! (1964). Escuchemos, deleitémonos, con esta sublime versión de “How High The Moon”, la famosa canción que compuso Nancy Hamilton, con arreglos musicales de Morgan Lewis, para la revista de Broadway Two for the Show (1940). Como escribe Alfonso Cardenal en la página del programa de la Cadena SER La banda sonora del mundo del 15 de octubre de 2015, “Esa misma noche [en que Francia detonaba su primera bomba atómica], en Berlín, Ella Fitzgerald dio una exhibición de otro tipo de poder, de uno hermoso e incontenible. En apenas unas horas, el ser humano mostró el brutal contraste de su existencia. Capaz de destrozar el mundo apretando un botón y de rendirse a la belleza de una sucesión de versos y acordes. La explosión atómica no dura mucho más que los siete minutos de ‘How high the moon’, pero en ambos momentos parece que el tiempo se detiene. Como esa nube asesina que asciende al cielo lentamente, la voz de Ella, también sin prisas, se expande, muta, se alza para luego bajar hasta casi desaparecer antes de convertirse en una mágica ola de frases sin sentido. Al escuchar la voz de Fitzgerald, los demonios que cada uno alberga se alejan, también se callan. Escuchan. Aquella noche, en aquel Berlín que se reconstruía de otra tormenta de bombas, Ella Fitzgerald grabó la interpretación más intensa de su carrera. Convirtió un viejo éxito de jazz en un momento emocionante, especial”.

También para Verve grabó tres primorosos álbumes con Louis Armstrong: Ella and Louis (1956), Ella and Louis Again (1957) y Porgy and Bess (1958), la famosa “ópera popular” que escribió Gershwin en 1935. Del primero incluimos “They Can’t Take That Away from Me”, canción que George e Ira Gershwin escribieron para la película Shall We Dance (1937, Ritmo loco) y del segundo un éxito de 1936, “These Foolish Things” (música de Jack Strachey y letra de Eric Maschwitz), que formaba parte de la comedia musical británica Spread it Abroad.

Ella Fitzgerald se convierte en esta época en una figura imprescindible de los más prestigiosos festivales de jazz, sus álbumes alcanzan ventas millonarias, todos los programas musicales y shows de la televisión desean su presencia, realiza giras por todo el mundo y sigue cantando como nadie. Impecable es esta versión que hace de la canción que escribió en 1934 Brooks Bowman East of the Sun (and West of the Moon) con arreglos del propio Bowman y el legendario Harry “Sweets” Edison, que aparece en su álbum Ella Fitzgerald Sings Sweet Songs for Swingers (1959).

Otra gozada. Veámosla con Frank Sinatra cantando, durante el especial que dedicó a este la cadena de televisión estadounidense NBC Frank Sinatra: A Man and His Music con motivo de su 50 aniversario y se emitió el 24 de noviembre de 1965, el tema de Rodgers y Hart “The Lady is a Tramp”, compuesto para el musical Babes in Arms, que se estrenó en Brodway en 1937.

En la década de 1970 Ella continuó trabajando tan intensamente como lo había hecho hasta entonces. Recorrió medio mundo, a veces realizando dos espectáculos al día en ciudades a cientos de kilómetros de distancia. Varios de los conciertos que dio en sus giras se registraron en disco, como Ella in Budapest (1970), Ella A Nice (1971), Montreux ’75 (1975), Montreux ’77 (1977) o A Perfect Match (1979, con la orquesta de Count Basie). A partir de los años ochenta su actividad fue ralentizándose por problemas de salud, agravándose la diabetes que padecía, lo que provocó que en 1993 tuvieran que amputarle sus piernas. Aun así, a principios de los 80 hizo una incursión en la música brasileña con el magnífico Ella abraça Jobim (1981).

Aunque su voz había perdido ya cierta frescura, su registro y su fraseo permanecían intactos cuando grabó en 1986 –cumplidos los 69 años–  con Joe Pass el álbum Easy Living. La delicadeza, la sensibilidad y virtuosismo de este excepcional guitarrista, fallecido en 1994, todavía la enaltece más y nos deja maravillas como esta versión de la canción que da título al álbum y escribieron en 1937 Ralph Rainger y Leo Robin.

Los últimos años de su vida los pasó retirada en su residencia de Beverly Hills y el 15 de junio de 1996 moría a los 79 años, dejándonos un fascinante legado musical imperecedero que deleitará nuestros sentidos cada vez que la escuchamos y seguirá cautivando a futuras generaciones.

20 años sin Ella Fitzgerald

Ella Fitzgerald

Veinte años se cumplen hoy (15 de junio de 2016) desde que nos dejara la gran Ella Fitzgerald. Espléndida voz, la de una de las más grandes cantantes de la historia del jazz y de la música en general: Ella Fitzgerald (1917-1996). Para muchos, la gran dama del jazz, la mejor de todos los tiempos. En todo caso, con Billie Holiday y Sarah Vaughan, una de las voces femeninas más importantes del jazz. Su voz, desde luego, es única: juvenil, dulce, clara y cálida, y sus recursos vocales extraordinarios. Puede que no fuera la descubridora del scat, pero pocos vocalistas han alcanzado su dominio en tan difícil técnica, donde la voz se dispara como un instrumento solista. Era empezar a cantar Ella Fitzgerald y conseguir la inmediata entrega de quien la escuchase.

Descubierta por Chick Webb en 1934, realizó tournées con su orquestra y la dirigió al morir este (1939-46). Alanzó gran fama mundial con sus interpretaciones y grabaciones en disco, que muestras sus grandes recursos vocales. Colaboró con Louis Armstrong con quien grabó, entre otras obras, Porgy and Bess, de Gershwin), Count Basie, Dizzy Gillespie, etc. Consiguió trece premios Grammy.

Hoy la recordamos con esta playlist confeccionada por Nuova Canaria en su canal de Youtube que recoge nada menos que 64 canciones. Muchas, sí, pero lo cierto es que se trata solo de una muestra de su dilatada carrera.

Sobre Ella Fitzgerald en Música de Comedia y Cabaret hemos publicado las siguientes entradas, a las que pueden acceder clicando en los respectivos títulos:

Ella Fitzgerald interpreta canciones de Broadway

Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook

Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook

 

Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook

Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook

A principios de este mes de julio publicamos una entrada con Ella Fitzgerald interpretando canciones de Cole Porter. Las diez canciones que en ella incluíamos formaban parte del songbook dedicado a este excepcional compositor que, como decíamos, era el primero de una serie de ocho que Ella –una de las más grandes cantantes de la historia del jazz y de la música en general, si no la más– grabó entre 1956 y 1964. Todos ellos fueron producidos por Norman Granz, conocido como la conciencia del jazz en los años cuarenta y cincuenta, figura clave en esa nueva época dorada del género. También comentábamos que en sucesivas entradas iríamos dando cuenta de todos ellos. Es lo que vamos a hacer hoy con el cuarto álbum de la serie, de 1959, Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook.

Grabado también en estudio, con una orquesta dirigida por Nelson Riddle, contiene nada menos que 54 canciones –distribuidas en cinco elepés– con música de George Gershwin     –uno los mejores compositores de comedias musicales para teatro y cine, quien murió en 1937 con solo 38 años, dejando tras de sí una ingente producción– y letras de su hermano Ira. 54 canciones de los Gershwin es lo mismo que decir 54 delicias, 54 maravillas. De todas ellas hemos seleccionado diez, que insertamos en el orden que aparecen en el mismo. La primera, con la que se abre el álbum original –luego se han hecho varias reediciones y añadido algún tema, pues Riddle (responsable también de los arreglos) y Ella grabaron 59– es Sam and Delilah, que estrenó Ethel Merman en el musical de Broadway estrenado en 1930 Girl Crazy. También But Not for Me.

Del musical de 1927 Funny Face (Mueca) son las dos canciones que siguen: My One and Only y la conocida y tantas veces versionada S’ Wonderful.

Lady, Be Good –estrenado en 1924– fue el primer gran éxito de Gershwin. Se estrenó en el Liberty Theatre de Nueva York y se mantuvo en cartel trescientas treinta representaciones. La canción que del musical incluimos es The Man I Love. Curiosamente, no gustó al público y la retiraron del espectáculo a la semana del estreno. Pero poco a poco la calidad se impuso, empezó a ser grabada por intérpretes de la talla de Benny Goodman (1937), Billie Holiday (1938), Lena Horne (1941) o Lester Young (1943) y acabó triunfando.

De 1926 es Someone to Watch Over Me. Pertenece al musical Oh, Kay! y fue la actriz, cantante y bailarina Gertrude Lawrence, que la cantó en su estreno y la grabó ese mismo año (1926) por primera vez.

Gershwin fallecía el 11 de julio de 1937. Meses después, en noviembre, llegaba a las pantallas A Damsel in Distress (Señorita en desgracia), película dirigida por George Stevens e interpretada por Fred Astaire, Gracie Allen y Joan Fontaine. Entre las bellas canciones que incluía su banda sonora sobresale A Foggy Day.

Strike Up the Band fue escrita 1927 para el musical a la que da nombre, una sátira antibelicista que nada tiene que ver con la versión cinematográfica de 1940 que dirigió Busby Berkeley (con Judy Garland y Mickey Rooney de protagonistas), donde se convertía en una especie de himno patriótico.

Embraceable You es, a juicio de un servidor, una de las más bellas canciones de los hermanos Gershwin, quienes la compusieron en 1928 para la opereta East is West, que no llegó a estrenarse. En 1930, no obstante, triunfaría con el musical antes mencionado Girl Crazy.

Por último, la canción que cierra el álbum (original): I Got Rhythm, también de Girl Crazy, excelente musical con el que empezábamos y con el que finalizamos.

Buen fin de semana

 

Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook

Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook

En 1956, Ella Fitzgerald inició la grabación de una serie de songbooks –ocho en total– con algunos de los mejores temas de grandes compositores estadounidenses de la llamada –más bien mal llamada– “música popular”. Exceptuando el que dedicó a Duke Ellington (1957), los otros siete recogen lo más logrado de compositores de musicales para los teatros de Broadway: Rodgers y Hart (1956), Irving Berlin (1958), George e Ira Gershwin (1959), Harold Arlen (1961), Jerome Kern (1963), Johnny Mercer (1964) y el primero de todos, el que –en parte– vamos a escuchar hoy, el dedicado a Cole Porter (1956). De los otros hablaremos más adelante.

Grabado en estudio, con una orquesta dirigida por Buddy Bregman –autor también de los arreglos– y la producción del más que eficiente Norman Granz –que contó con el beneplácito del mismo Porter, entregado por completo a la voz de Ella– fue este un doble álbum (dos LP) con 32 canciones a cuál mejor, inolvidables todas, que en la voz de Fitzgerald suenan –si ello es posible– todavía más bellas. Y es que si unimos la calidad interpretativa de Ella Fitzgerald al talento de Cole Porter obtenemos un delicioso cóctel musical. ¿Se puede pedir más? En 1997 se relanzó en DD y se añadieron tres canciones más.

De las 32 que conforman este magnífico doble álbum, Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook, hemos seleccionado diez, las cuales insertamos en el orden que aparecen en el mismo. Así, la primera es Anything Goes (Todo vale), canción que da título al musical homónimo de Cole Porter que se estrenó en Broadway en 1934 con gran éxito.

Let’s Do It, Let’s Fall in Love la compuso Porter para su musical de 1928 Paris, en la que la interpretó por primera vez Irène Bordoni. Fue uno de los primeros grandes éxitos de Porter en Broadway.

Ev’ry Time We Say Goodbye (Siempre que nos decimos adiós) fue escrita por Porter y publicada en 1944, estrenándose en un teatro del neoyorkino Broadway dentro de la revista musical Seven Lively Arts, una de tantas que produjo el empresario teatral Billy Rose.

Begin the Beguine la compuso en 1935 durante un crucero que hizo por Indonesia y las islas Fiyi y en octubre de ese mismo año se estrenó en Broadway como un número del musical del propio Porter Jubilee. El título de la canción hace referencia al Beguine, un popular ritmo y baile de la época, semejante a una rumba lenta, que es originario de las islas Guadalupe y Martinica, de donde se había exportado a París y donde posiblemente lo conoció Porter. Nada, pues, de “Volver a empezar” como erróneamente se ha traducido alguna vez el título. “When they Begin the Beguine” debe traducirse algo así como “cuando comenzó el Beguine”, es decir, cuando la orquesta comenzó a tocar el Beguine.

Get Out of Town en una canción de 1938 del musical Leave It to Me! Fue su primera intérprete Mary Martin.

A Can-Can (1953), una historia sobre las coristas de los cabarets de Montmartre de finales del siglo XIX que en 1960 fue llevada a la gran pantalla con Frank Sinatra y Shirley MacLaine, pertenece I Love Paris.

Seguimos con You’d Be So Easy to Love, tema que compuso Porter para la banda sonora de la película Born to Dance (1936, Nacida para la danza).

It’s De-Lovely es otra maravillosa canción que se estrenó en 1936 en el musical de Porter Red, Hot and Blue, en el que fue dada a conocer por Ethel Merman y Bob Hope.

Night and Day –¿habrá alguien que no la haya escuchado nunca?– es una más que popular canción, y más que merecidamente, que compuso en 1932 Cole Porter para su musical Gay Divorce.

Finalizamos con So in Love. Cuando ya todos consideraban la carrera de Porter terminada, regresó el triunfo al estrenar, en 1948, Kiss me Kate, musical basado en La fierecilla domada, de Shakespeare, que se representó más de mil veces ininterrumpidamente. So in Love es, a juicio de un servidor, la mejor canción del musical y una de las mejores –que ya es decir– de Porter.

Que disfruten de un buen día.

Póquer de reinas

Jazz Band less red

Y menudo póquer. Nada menos que lo integran Billie Holiday (1915-1959), Ella Fitzgerald (1917-1996), Sarah Vaughan (1924-1990) y Anita O’Day (1919-2006), la mejor cantante blanca de jazz hasta la fecha a juicio de muchos (un servidor entre ellos). Cuatro auténticas reinas del jazz.

Las cuatro nos acompañarán este fin de semana con una selección de temas musicales, compuestos para teatro o para cine o pertenecientes a otro de los géneros de los que se ocupa nuestro blog (el cabaret en este caso). A Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan ya les dedicamos en su momento sendas entradas interpretando conocidas melodías de Broadway. También algún que otro vídeo de Billie Holiday y de Anita O’Day hemos incluido alguna vez. Los que hoy les ofrecemos, sin embargo, son –en su práctica totalidad– nuevos en este blog.

Comenzamos con dos canciones a cargo de Billie Holiday (haremos lo mismo con cada una de las cuatro). La primera My Man (Mon Homme), tema que lanzó a la fama a Mistinguett en 1916. Esta la grabó en disco en 1920 y en 1921 apareció la versión inglesa. Nadie la interpretó mejor que Billie Holiday. Este, precisamente, es uno de los vídeos que no insertamos por primera vez. La actuación de Billie, entre 1956 y 1958. La segunda canción es The Blues Are Brewin’ –composición de Eddie DeLange y Louis Alter– que canta con Louis Armstrong en una secuencia de la película New Orleans (1947), dirigida por Arthur Lubin.

Vamos ahora con Ella Fitzgerald, a la que vemos en el primer vídeo en una película también de Arthur Lubin de 1942, Galopa, muchacho (Ride ‘Em Cowboy), en la que interpreta  A-Tisket, A-Tasket, una canción de cuna grabada por primera vez en Estados Unidos a finales del siglo XIX que sirvió de base para base para la exitosa grabación de Ella (1938). En el segundo nos deleita con la canción Love For Sale, que escribió Cole Porter para el musical The New Yorkers, el cual abrió la temporada en Broadway en diciembre de 1930 y la cerró en mayo del siguiente año. La vemos en una actuación en directo en Bruselas (Bélgica) en 1957.

De Sarah Vaughan hemos elegido –dentro de las limitaciones que supone encontrar vídeos que se ajusten a las temáticas de este blog– las canciones My Funny Valentine y September in the Rain. La primera –cuyo vídeo corresponde a un momento del concierto que dio en el North Sea Jazz Festival (Rotterdam, Holanda) 1981– la compuso Richard Rodgers (con letra de Lorenz Hart) para el musical Babes in Arms (1937). La segunda es otra popular canción de Harry Warren y Al Dubin de 1937 que se estrenó en la película musical Melody for Two. El vídeo recoge la versión de La Divina en Estocolmo, en el marco de la gira europea que llevó a cabo en 1959, y es una grabación de la televisión sueca de ese año.

Finalizamos con Anita O’Day y, en consecuencia, con los dos últimos temas. Se trata de You’d Be So Nice to Come Home To, también de Cole Porter, para el filme de 1943 Something to Shout About, y de Fly me to the Moon (Llévame volando a la Luna), canción escrita en 1954 por Bart Howard. Cantada por primera vez por Felicia Sanders en cabarets, se tituló en un principio “In Other Words” (En otras palabras), pero popularmente siempre se conoció como “Fly me to the Moon” (por su primera estrofa), por lo que algunos años después los editores cambiaron el título oficialmente. Las dos actuaciones de Anita son de 1963 –año en que dio una gira por diversos países– y están grabadas en Tokio, la primera, y Estocolmo la segunda.

Buen fin de semana.

Ella Fitzgerald interpreta canciones de Broadway

Ella Fitzgerald, Duke Ellington y Benny Goodman en Nueva York (1948), por Herman Leonard.

Ella Fitzgerald, Duke Ellington y Benny Goodman en Nueva York (1948), por Herman Leonard.

Hoy les dejamos en compañía de una espléndida voz, la de una de las más grandes cantantes de la historia del jazz y de la música en general: Ella Fitzgerald (1917-1996). Para muchos, la gran dama del jazz, la mejor de todos los tiempos. En todo caso, con Billie Holiday y Sarah Vaughan, una de las voces femeninas más importantes del jazz. Su voz, desde luego, es única: juvenil, dulce, clara y cálida, y sus recursos vocales extraordinarios. Puede que no fuera la descubridora del scat, pero pocos vocalistas han alcanzado su dominio en tan difícil técnica, donde la voz se dispara como un instrumento solista. Era empezar a cantar la Fitzgerald y conseguir la inmediata entrega de quien la escuchase.

Hemos seleccionado para esta entrada ─entre lo que hemos podido localizar a través de Internet, que no es tanto como cabría esperar para una artista de tal calibre─ diez canciones de diversos musicales de Broadway que ordenamos siguiendo las fechas de las distintas actuaciones que reflejan los vídeos.

Empezamos con una intervención suya en el show de Nat King Cole en 1956 en la que ambos interpretan It’s All Right With Me, un tema compuesto por Cole Porter para el musical Can-Can (1953). 

Del siguiente año, 1957, es la versión de April in Paris que podemos contemplar en un concierto que dio Ella Fitzgerald en Ámsterdam. April in Paris es una canción de Vernon Duke (música) y E.Y. Harburg escrita en 1932 para el musical Walk A Little Faster. El vídeo es de mala calidad, pero así y todo nos ha parecido que valía la pena incluirlo.

Seguimos con Mack The Knife, versión en inglés del tema Moritat von Mackie Messer, de Kurt Weill, con letra de Bertolt Brecht, compuesto en 1928 e incorporado un año después a La ópera de cuatro cuartos.

Otra hermosa canción que forma parte de repertorio habitual de Ella es Just One Of Those Things, melodía de Cole Porter perteneciente a su musical de 1935 Jubilee. La grabación del vídeo que insertamos es de 1957.

El trío de Tommy Flanagan acompaña a la gran diva del jazz en Night and Day, otra famosa canción de Cole Porter que compuso en 1932 para el musical Gay Divorce (Alegre divorcio), un gran éxito sobre todo en la versión cinematográfica en 1934, con Fred Astaire y Ginger Rogers, titulada The Gay Divorcee (La alegre divorciada). El vídeo no es muy bueno, pero la versión es excelente. Pertenece a una actuación suya en la televisión japonesa en 1963.

De nuevo con el trío de Tommy Flanagan, esta vez en un programa de la televisión estadounidense de 1965, creemos, nos ofrece otra bella canción: Here’s That Rainy Day, original de Jimmy Van Heusen y Johnny Burke que interpretó por primera vez Dolores Gray en el musical Carnival in Flanders (1953).

Popularísimo tema el que sigue: Hello, Dolly!, canción que da título al musical homónimo de Jerry Herman y Michael Stewart estrenado en Broadway en 1938, que alcanzaría tremenda popularidad tras ser llevado al cine en 1969 con Barbra Streisand de protagonista y la dirección de Gene Kelly. Una vez más el acompañamiento corre a cargo del trío de Tommy Flanagan, con quien tan bien se entendía Fitzgerald. Les vemos durante un recital en Helsinki en marzo de 1965.

Body and Soul es una canción escrita en Londres en 1930 para la actriz y cantante Gertrude Lawrence por Johnny Green (música) y letra de Edward Heyman, Robert Sour y Frank Eyton que cosechó gran éxito. Ese mismo año triunfó también en Nueva York en la revista musical de Broadway Three’s a Crowd. En esta ocasión es otra maravillosa voz, la de Frank Sinatra, la que acompaña a Ella Fitzgerald en una actuación para el programa de televisión de 1967 A Man and His Music.

De 1968 es la versión del popular tema Summertime, de la ópera de George Gershwin Porgy and Bess (1935), correspondiendo el vídeo que la recoge al celebrado concierto que nuestra protagonista de la entrada de hoy dio en Berlín en 1968.

En la última actuación que incluimos de Ella podemos disfrutar de otra fantástica canción de George e Ira Gershwin: The Man I Love. La compusieron en 1924 y originalmente formaba parte del musical Lady, Be Good (con el título “The Girl I Love”). Sin embargo ─cosas de los productores─, finalmente no se incluyó en Lady, Be Good y ya con el título de The Man I Love fue incorporada a la sátira antibelicista de 1927, también de Gershwin, Strike Up the Band. La versión que vemos en este vídeo con que cerramos la entrada pertenece a un programa de la televisión alemana de 1974. Entre los miembros de la formación, de auténtico lujo, que acompañan a la magnífica cantante figuran Joe Pass a la guitarra, Tommy Flanagan al piano y Roy Eldridge en la batería.

Que pasen un buen día.