J’attendrai

“Esperaré día y noche, / esperaré siempre tu regreso. / Esperaré, porque el pájaro que escapó / regresa a buscar lo que dejó en su nido”, dice la letra de J’attendrai, una canción típicamente francesa compuesta en 1933 que está inspirada en el tema “Coro a bocca chiusa”, de la ópera de Puccini Madame Butterfly.
Muy popular en la década de 1930, fue la melodía que los jerarcas nazis escogieron para que interpretara una orquesta de diez músicos prisioneros del campo de exterminio de Mauthausen cuando ahorcaron a Hans Bonarewitz, otro prisionero que había logrado escapar del campo escondido en una caja de madera. Antes dio dos vueltas completas dio al recinto, acompañado en todo momento por la orquesta que no paraba de tocar J’attendrai.
Y yo me pregunto, ¿cómo una canción con una melodía y una letra tan bellas como esta pudo utilizarse de manera tan alevosa?

MÚSICA DE COMEDIA Y CABARET

J'attendrai 2

Hans Bonarewitz junto a la caja de madera en que escapó en los momentos previos a ser ejecutado / Mauthausen Memorial (archivo fotográfico). Hans Bonarewitz junto a la caja de madera en que escapó en los momentos previos a ser ejecutado / Mauthausen Memorial (archivo fotográfico).

En julio del año 1942, el preso austriaco Hans Bonarewitz  logró algo casi imposible: escapar del campo de exterminio de Mauthausen. Se escondió en una caja de madera que iba a ser cargada en un camión y un rato más tarde estaba fuera del campo. Dieciocho días después fue capturado de nuevo y conducido otra vez a Mauthausen. Allí lo tuvieron encerrado en la misma caja durante una semana, hasta que fue ahorcado el 30 de julio. Bonarewitz era gitano y, por ello, llevaba un triángulo invertido de color negro cosido en su chaqueta; los judíos lo llevaban amarillo, los comunistas rojo, los homosexuales rosa, etc.

Bonarewitz es paseado por el campo antes de su ejecución mientras la orquesta de prisioneros interpreta “J’attendrai” / Mauthausen Memorial (archivo fotográfico). Bonarewitz es paseado por el campo antes de su ejecución mientras la orquesta de prisioneros interpreta “J’attendrai” / Mauthausen Memorial (archivo fotográfico).

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Berlín Cabaret. Canciones de Friedrich Holländer

friedrich-hollander

Uno de los compositores más populares y prestigiosos de la época dorada del cabaret berlinés durante la República de Weimar fue, sin duda y merecidamente, Friedrich Holländer (o Friedrich Hollaender, como prefieran). No es la primera vez que hablamos de él en Música de Comedia y Cabaret, pero –aun a riesgo de que la entrada sea algo más extensa de lo habitual– nos ha parecido oportuno recoger su biografía y sus mejores éxitos en una sola.

Holländer nació accidentalmente en Londres en 1896, pues su padre –un reputado compositor de operetas casado con una conocida cantante– trabajaba por entonces en la capital británica, en el circo Barnum & Bailey. En 1899 la familia de Friedrich regresó a Berlín, ciudad en la su tío Gustav era director del Stern’sches Konservatorium. Su padre empezó a dar clases en dicho conservatorio y el joven Friedrich pronto se convirtió en un aventajado alumno. En 1914, con 18 años, fue contratado como músico en el New German Theatre de Praga. Europa estaba en guerra y a Holländer se le encargó la producción de espectáculos para el entretenimiento de las tropas alemanas en el frente.

Finalizada la guerra, ya en Berlín, fue haciendo amistad con músicos, letristas, dramaturgos, cantantes…, con los que compartía gustos musicales e ideas políticas. Con ellos ─Kurt Tucholsky, Klabund, Walter Mehring, Mischa Spoliansky, Joachim Ringelnatz…─ abrió un cabaret en los sótanos del teatro Max Reinhardt, para cuyas producciones teatrales escribía dando así a conocer sus canciones, la mayor parte de las cuales interpretaba su mujer, la joven actriz y cantante alemana Blandine Ebinger (1899-1993), con quien se casó en 1919.

Con un tema que Ebinger estrenó en el Cabaret Megalomania con gran éxito empezamos nuestro repaso musical de la obra de Holländer durante la República de Weimar, es decir, desde el fin de la guerra europea de 1914-1918 a la llegada de los nazis al poder en 1933, año en que a causa de su ascendencia judía y su dedicación a lo que los nacionalsocialistas consideraban “música degenerada” se vio obligado a huir de Alemania. La canción a que nos referimos, de 1920, lleva por título Jonny, wenn du Geburtstag hast (Johnny, ¿cuándo es tu cumpleaños?) y se cuenta que Holländer la escribió mientras esperaba que su mujer terminara de arreglarse. Luego la cantó también Claire Waldoff y en 1931 la grabó en disco Marlene Dietrich y se convirtió en un hit mundial. La versión que figura a continuación corresponde al espectáculo Illusions (1992), protagonizado por Ute Lemper.

A medida que avanzaba la década de 1920 aumentaba la popularidad de Holländer, que empezó escribir revistas. Una de ellas fue Von Mund zu Mund (1926, De boca en boca), en la que se incluía el sarcástico y corrosivo tema Raus mit den männern aus dem Reichstag (¡Fuera los hombres del Parlamento!), una clara denuncia de la agresividad masculina con un mensaje antibelicista. “Los hombres son prescindibles, fuera, del Parlamento, de la existencia … se atreven incluso a jugar con la política … siempre ha sido así a lo largo de la historia … ¡Fuera!”, decía la letra. Escuchamos Raus mit den männern por Claire Waldoff en esta grabación de 1926.

Das Mädchen mit den Schwefelhölzchen (La chica de las cerillas de azufre) es otro tema de Holländer, compuesto en 1928 e interpretado por la que ya era entonces su ex mujer (se habían separado en 1926), Blandine Ebinger, con esa característica voz tan sensual y cálida como encantadoramente lujuriosa que tenía.

De 1929 es Guck doch nicht immer nach dem Tangogeiger hin (¿Puedes dejar de mirar al violinista del tango?), uno de sus grandes éxitos –el tango estaba en Europa en plena efervescencia–, que interpreta Leo Monosson con la Dajos-Béla-Tanzorchester en la primera grabación que se llevó a cabo de la misma.

Ese año, 1929, comenzó una larga y exitosa carrera musical cinematográfica al ser contratado por la potente productora alemana UFA para componer la música de Der Blaue Engel (El ángel azul), dirigida por Josef von Sternberg y protagonizada por Emil Jannings y Marlene Dietrich. El ángel azul, la primera película europea sonora, estrenada en 1930, fue un gran éxito que consolidó el prestigio de Holländer y lanzó al estrellado a Marlene Dietrich. Vamos con dos conocidas canciones de la película: Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt (Hecha para el amor de la cabeza a los pies), con Marlene Dietrich y sus muslos descubiertos, algo prácticamente inédito hasta entonces en el cine, y Ich bin die Fesche Lola (Soy Lola la descarada), su tema más popular, también con Dietrich.  Ambos en sendos vídeos con imágenes del filme.

Tras el éxito de El ángel azul, las canciones de Holländer eran cada vez más celebradas. Al tiempo que colaboraba con la UFA, continuó escribiendo para las obras que producía Reinhardt.  De la revista Phaea, de 1930, escuchamos Eine kleine sehnsucht (Un poco de nostalgia), otro tema a ritmo de tango por la artista alemana Fräulein Grethe Waldor, que lleva más de veinte años con sus espectáculos de canciones de los años 20 y 30 del pasado siglo.

Con música de Marcellus Schiffer, en 1930 estrenó otro gran éxito del momento: Sex Appeal, parodia del tópico de la mujer fatal tan difundido por el cine de la época. La cantó por primera vez Margo Lion, esposa de Marcellus Schiffer, y su éxito fue inmediato. La grabación de Lion que escuchamos es del mismo 1930.

La notoriedad alcanzada por Holländer le permitió, en 1931, abrir su propio teatro: el Tingel-Tangel-Theater. En el vídeo que figura bajo estas líneas podemos ver lo que sería una noche de espectáculo en el Tingel-Tangel gracias a la recreación que hizo en 2011 el Vaganten Bühne de Berlín su producción Friedrich Holländers Tingel Tangel, en la que interpretan varios temas del genial músico. Lástima que la calidad de la imagen no sea mejor.

Siguió componiendo para taquilleras películas como Der Mann, der seinen Mörder sucht (El hombre que buscaba su asesino), una comedia dirigida por Robert Siodmak en 1931, de la que insertamos el tema Wenn ich mir was wünschen dürfte (Si pudiera desear cualquier cosa). En el filme la cantaba Greta Keller, a quien escuchamos a continuación.

La situación política en Alemania se volvía cada vez más enrevesada. El nazismo seguía su imparable ascenso, que la mayoría de la sociedad alemana celebraba complaciente, y en las calles grupos de camisas pardas (la Sturmabteilung o SA) campaban a sus anchas. Palizas indiscriminadas y humillaciones públicas estaban a la orden del día. Comunistas, homosexuales y, finalmente, judíos eran el blanco de sus fechorías. Estos últimos terminaron por convertirse en tristes protagonistas de su exacerbado odio hacia quienes consideraban verdugos de la patria. An allem sind die Juden schuld (Los judíos tienen la culpa de todo) es una canción que compuso Friedrich Holländer en 1931 tomando la melodía de la popular habanera de la ópera de Bizet Carmen. “De todo tienen la culpa los judíos. / Los judíos tienen la culpa de todo”. Formaba parte de de la revista Spuk in der Villa Stern (Fantasmas en la villa Stern), valiente sátira política en la que el Fantasma decía “¡Huhu! ¡Tú, tú! ¡Soy un pequeño Hitler y de repente muerdo! ¡Os meteré a todos en el malvado saco! ¡Huhu! ¡Hihi!”. Nadie le hacía caso, más bien lo contrario: eran risas lo que su intervención conseguía. “¿Haha? ¡Guauguau! ¡Ni el apuntador se ha asustado!”. Se estrenó, lógicamente, en el cabaret de Hollaender, el Tingel-Tangel. El vídeo que sigue –con imágenes de la barbarie nazi contra los judíos– lo hicimos hace tiempo pero ahora lo hemos subido a Vimeo y mejorado la imagen. Escuchamos An allem sind die Juden schuld en versión de la cantante alemana de cabaret y actriz Annemarie Hase (1900-1971), judía, fundadora de la Liga Cultural Judía en 1933, que se exilio a Inglaterra en 1936 y regresó a Berlín, su ciudad natal, en 1947.

Ich weiß nicht zu wem ich gehöre (No sé de quién soy) es una melancólica y bella canción de 1932 que Holländer compuso para la película Stürme der Leidenschaft (Tormentas de pasión), dirigida por Robert Siodmak. En ella la interpretaba Anna Sten. He aquí su versión.

Comenzó 1933 con el estreno de una película dirigida por el propio Holländer cuya estética se aproxima mucho al expresionismo alemán: Ich und die Kaiserin (La emperatriz y yo), con un reparto plegado de estrellas internacionales: Lilian Harvey (que le obligó a cambiar el final), Conradt Veidt, Charles Boyer, Heinz Rühman, Willy Fritsch… Fue la única que dirigió y coincidió prácticamente con el acceso al poder del nacionalsocialismo. Veamos la secuencia en la que Lilian Harvey interpreta el emotivo tema “Wie hab’ ich nur leben können ohne Dich?

Poco después de su estreno, al regresar Holländer a casa el portero le avisó de que había oído rumores de que su nombre figuraba en la lista negra de los nazis. Marchó de inmediato a Londres, pero desde Alemania le llegaban cartas que le hicieron creer que la situación no era para tanto. Pensando que igual se había precipitado, regresó a Berlín. Una vez allí, nada más llegar, su suegra le explicó que la Gestapo andaba tras sus pasos y que habían registrado su casa y preguntado cuándo volvería. Es en ese momento, marzo de 1933, que se exilia en Estados Unidos con su segunda esposa, Hedi Schoop. Allí continuó su carrera en el cine en títulos como Destry Rides Again (1939, Arizona en España), A Foreign Affair (de Billy Wilder, 1948, Berlín Occidente) o The 5,000 Fingers of Dr. T (1953, Los 5.000 dedos del Dr. T). Regresó a Alemania en 1956 y se instaló en Múnich. Con poco convencimiento por su parte y ante la insistencia de algunos amigos compuso nuevas revistas, pero los tiempos del cabaret habían pasado, nada era como antes. Siguió componiendo a pesar de todo e incluso hizo breves papeles para el cine, como su aparición en la película de Billy Wilder Un, Dos, Tres.

Holländer falleció el 18 de enero 1976 poco antes de cumplir los ochenta años. En 2012 Alemania honró a uno de sus más grandes compositores en forma póstuma al dedicarle una plaza en el centro de Berlín: la Friedrich Holländer Platz.

Que comiencen bien la semana y la terminen mejor.

Berlín Cabaret (II). Sexualidad y política

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Las huellas de la guerra europea de 1914-1918 formaban parte en los años veinte del paisaje cotidiano de Berlín en su aspecto más dramático. Era habitual la presencia de mutilados, mendigos y menesterosos en general frente a las puertas de los cabarets y salas de ocio nocturno en boga, junto a una legión de prostitutas, y prostitutos, movidos por la necesidad. La crisis de 1929 empeoró la situación. El paro aumentó vertiginosamente y, con él, la inseguridad y el miedo.

Había mucho que ver en Berlín, tanto que “Si quieres ver la ciudad de Berlín, el sol no es suficiente. / Para ver todo adecuadamente vas a necesitar unos pocos vatios. / Vamos a encender las luces para poder ver lo que hay que ver”. Esto decía la canción de Kurt Weill de 1928 Berlin im Licht, que escuchamos en versión del Ensemble Modern de Frankfurt, formado en 1980, aunque eso sí, con la imagen fija durante todo el vídeo del rostro de Kurt Weill.

“Marinero en un club nocturno” (1925), acuarela de George Grosz.

“Marinero en un club nocturno” (1925), acuarela de George Grosz.

La crítica a la política y la moral establecidas figuraban en gran parte de los temas que se podían escuchar en la noche berlinesa. La sexualidad libre y sin perjuicios estaba, así, presente en gran cantidad de canciones. Muchos aspectos de la tradicional condescendencia europea con las costumbres sexuales y los comportamientos contrarios a los preceptos generalmente aceptados, se desarrollaron como nunca antes en Berlín durante las décadas de 1920 y parte de la de 1930. Los cabarets tuvieron mucho que ver. Las mujeres medio desnudas eran uno de sus principales reclamos, pero incluso el erotismo era contemplado, especialmente por la intelectualidad, como un síntoma de libertad. Claro que una cosa era la libertad sexual plena y consciente y otra muy distinta la explotación con fines sexuales de mujeres y hombres, adolescentes incluidos. Lo denunciaban Kurt Weill y Bertolt Brecht en los temas de La ópera de cuatro cuartos, estrenada en 1928, la obra de mayor éxito hasta la llegada al poder de los nazis en 1933. Obviamente, fue prohibida y sus autores se vieron obligados a exiliarse. De ella vemos un video con los temas Zuhälterballade (Balada del chulo) y Ballade von der sexuellen Hörigkeit (Balada de la esclavitud sexual), a cargo de nuevo del Ensemble Modern de Frankfurt, en un espectáculo que llevaron a cabo en dicha ciudad bajo la dirección de Nacho de Paz.

Portada del libro de Magnus Hirschfeld “Berlins lesbiche Frauen” (1928, Lesbianas de Berlín).

Portada del libro de Magnus Hirschfeld “Berlins lesbiche Frauen” (1928, Lesbianas de Berlín).

Das Lila Lied (La canción violeta), canción también conocida como The Lavender Song, es considerada por muchos una especie de primer himno gay. La música es de Arno Billing, seudónimo de Mischa Spoliansky, y la letra de Kurt Schwabach, quienes la compusieron en 1920. En Berlín, la vida gay se vivía abiertamente y proliferaban los locales regidos y frecuentados por hombres y mujeres homosexuales. El Cabaret of the Spider, el Alexander Palast o el Adonis Lounge eran los preferidos por los primeros. El Café Dorian Gray, el Hohenzoffern-Café, el Toppkeller o el Verona-Lounge captaban la mayoría de la clientela lésbica. A Eldorado solían acudir los turistas a ver hombres vestidos de mujer. En este caso sí hay algún vídeo que recoge su interpretación en directo, pero, aún así, hemos elegido el que sigue, que refleja el ambiente que describimos, y que, sobre todo, corresponde a la versión en inglés de Ute Lemper, cantante, bailarina y actriz alemana, de 1996. Inigualable.

Travestidos en el cabaret Eldorado (1929).

Travestidos en el cabaret Eldorado (1929).

Claire Waldoff, lo decíamos en la entrada anterior de esta serie, era en aquellos años una de las cantantes preferidas por el público. Como otras grandes de la escena berlinesa, era lesbiana y, por supuesto, no ocultaba su orientación sexual. Solo a algunos advenedizos podía escandalizar dicha cuestión, para los parroquianos de los numerosos establecimientos berlineses de ocio era únicamente testimonio de la libertad individual, indicio de un tiempo que quería hacer tabla rasa con el pasado y mirar siempre hacia adelante. Claro que también había mucho buen intencionado ciudadano ─como los retratados por Brecht en La boda de los pequeños burgueses─ que no acudía a tales antros de perversión y seguía fiel a “la tradición”. A la Waldoff la multaron por vestir de hombre; eso sí, ¡pasadas las once de la noche! Escuchémosla ─lamentablemente no hay filmaciones suyas de la época, al menos disponibles, pero el vídeo que sigue recoge imágenes de Berlín y diversas escenas de las producciones cinematográficas del expresionismo alemán─ en el tema Wegen Emil seine unanständige Lust (A causa del deseo lujurioso de Emil), música de Paul Strasser y letra de Julian Arendt.

Wenn die beste Freundin, algo así como Cuando la mejor amiga, es un tema de 1928 de ese magnífico dúo que formaron Mischa Spoliansky y Marcellus Schiffer. “Hoy en vez de amantes, tenemos novias”, cantaba una desconocida Marlene Dietrich a dúo con la ya consagrada Margo Lion, mostrándose insatisfechas con sus maridos e intimando entre ellas su  a medida que avanza canción. Ingenio y musicalidad de la mano de Viola Robakowski, Zeitz Ulrike y Maryna Dorf (piano), especializados en espectáculos de canciones y tangos de autores alemanes.

Finalizamos con dos canciones de acerada crítica política. La primera, otra canción de Weill, Das Lied von den braunen Inseln (La canción de las islas marrón), con letra del escritor alemán Lion Feuchtwanger –al que el régimen nazi le retiró la ciudadanía alemana y le declaró “enemigo número uno del Estado”, pudiendo huir a Estados Unidos en 1940 desde Marsella–, para su obra de teatro Die Petroleum-Inseln (Las islas del petróleo), una parodia del capitalismo estadounidense que se estrenó en 1928 en el Teatro Estatal de Berlín. “El petróleo apesta, la isla apesta (…) pero el dólar no apesta”. Su primera intérprete fue Lotte Lenya, esposa de Weill, si bien la versión que insertamos corre a cargo de Laurence Guillod, (soprano), Birgit Frenk-Spilliaert (piano) y Etienne Frenk (violonchelo) y corresponde a su espectáculo de 2914 Grandeurs & Décadences.

Collage de John Heartfield. Portada de la revista AIZ (El Periódico Ilustrado de los Trabajadores), núm. 31, 1933. / Deutsches Historisches Museum (Berlín).

Collage de John Heartfield. Portada de la revista AIZ (El Periódico Ilustrado de los Trabajadores), núm. 31, 1933. / Deutsches Historisches Museum (Berlín).

La segunda es Der Marsch Ins Dritte Reich (La marcha del Tercer Reich) –un tema de Hanns Eisler con texto de Bertolt Brecht– cuya música parodia It’s a Long Way to Tipperary, canción de music-hall compuesta en 1912 que fue adoptada por el ejército británico durante la guerra europea de 1914-1918, siendo muy popular en la década de 1920. Eisler y Brecht la compusieron en 1932, cuando aún creían que los alemanes se dejarían llevar por la razón y no darían el triunfo al NSAPD en las elecciones. Se equivocaron, claro está. La interpreta en el vídeo que sigue –con imágenes suyas– Ernst Buch (1900-1980), cantante y actor berlinés muy popular en la escena del cabaret de Berlín de la década de 1920. Cuando los nazis comenzaron a perseguir a los “artistas degenerados” consiguió escapar de la Gestapo y se exilió en la Unión Soviética, estableciéndose luego en la Alemania del Este. Luchó con las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española, habiendo grabado muchos temas de los que cantaban estas. En 1971 le fue concedido el Premio Lenin de la Paz.

Que pasen un buen día.

Berlín Cabaret (I). Los felices años 20

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Tras el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Berlín se convirtió en el centro de la modernidad, el escaparate social y cultural del mundo occidental que todos miraban. Con más de cuatro millones de habitantes, la ciudad exhibía su pujanza y en ella se daba cita la vanguardia artística de uno de los periodos más fructíferos de la historia cultural alemana, el comprendido entre 1919 y 1933, fecha esta última en que los nazis llegaron al poder y empezaron a perseguir a compositores, directores, actores…, de lo que llamaban “arte degenerado”. Muchos de ellos no tuvieron otro remedio que exiliarse. La mayoría de los que no lo hicieron terminaron sus vidas en los campos de exterminio. Algunos, además de dedicarse a componer o interpretar una música “depravada y viciosa”, eran judíos, otros homosexuales y otros más declarados izquierdistas.

El cabaret Weisse Maus de Berlín en 1924.

El cabaret Weisse Maus de Berlín en 1924.

En aquel Berlín de los felices años veinte había de todo y para todos. O eso parecía. En 1920 había conseguido superar a París en número de teatros: cincuenta y nueve frente a cuarenta y siete, pero por encima de todos los espectáculos, del cine, de los circos o de los teatros, los bailes y cabarets levantaban el entusiasmo como ningún otro. Todo el mundo en busca de diversión, trasgresora o no, encontraba en Berlín la horma de su zapato. Todo el mundo, o casi todo, no obstante, sabía que al fin y al cabo todo era mentira, como decía la canción Alles Schwindel (Todo es un engaño), compuesta en 1931, con música de Mischa Spoliansky y letra de Marcellus Schiffer. Todo es mentira, una estafa, la política, la familia, todo es un timo, puro engaño, dice la letra. La intérprete es Ute Lemper.

Crítica política y tolerancia en las costumbres, especialmente en ámbito de la sexualidad, eran los temas sobre que giraban las canciones más populares, como podremos ver en la selección de canciones que figuran en esta y en las dos entradas que seguirán de esta serie de tres sobre el cabaret berlinés de los tiempos de la República de de Weimar (1919-1933). Comenzamos con una famosa canción de Otto Reutter (1870-1931), comediante alemán, cupletista y cantante, que en la décadas de 1910 y, especialmente, 1920 escribió más de mil que han sido cantadas por muchos conocidos artistas. Se titula Nehmen Sie nen Alten, algo así como “Escoge a un viejo”, pues este lo que “le falta en temperamento, lo reemplaza con talento”, dice su letra. “Puede que no bese tan a menudo como un joven pero se toma más tiempo, ya que piensa que cada beso puede ser el último”. La versión que incluimos corre a cargo del actor berlinés Walter Plathe durante una actuación en la capital alemana en 2002.

Claire Waldoff.

Claire Waldoff.

De Friedrich Hollaender (1896-1976) ya hemos hablado otras veces en este blog. Hollaender se vio obligado en 1933 a exiliarse, primero a Gran Bretaña y luego a Estados Unidos, pues la Gestapo le seguía los talones. No hubiera sido así si se hubiera seguido la recomendación de su canción Raus mit den männern aus dem Reichstag (¡Fuera los hombres del Parlamento!), un tema de 1926, una clara denuncia de la agresividad masculina con un mensaje antibelicista. “Los hombres son prescindibles, fuera, del Parlamento, de la existencia (…) se atreven incluso a jugar con la política (…) siempre ha sido así a lo largo de la historia … ¡Fuera!”, decía la letra. Pero los alemanes estaban deslumbrados con Hitler. Y es que, como diría Guy Debord en 1967, “Allí donde el mundo real se cambia en simples imágenes, las simples imágenes se convierten en seres reales y en las motivaciones eficientes de un comportamiento hipnótico”.

Escuchamos Raus mit den männern… en la grabación original de Claire Waldoff (1884-1957), la “reina del cabaret”, con su particular estilo arrastrando las erres, una de las cantantes más aplaudidas en los escenarios, una de las voces más escuchadas de la radio y que más discos vendía, cuya carrera se vio truncada en 1936 cuando el ministro de propaganda Joseph Goebbels le prohibió actuar en el Scala. Como resultado de ello, cada día tenía menos contratos y prácticamente despareció de la escena.

Blandine Ebinger y Friedrich Hollaender.

Blandine Ebinger y Friedrich Hollaender.

Otra de las “reinas” de cabaret berlinés de la época de Weimar era Blandine Ebinger (1899-1993), cantante y actriz de apariencia tierna y frágil, como su voz, que cantaba a su marido, Hollaender. De nuevo un vídeo con fotografías, ahora de ella. La canción que suena es Das Mädchen mit den Schwefelhölzchen (La chica de las pastillas de azufre), compuesta en 1928, cuando ya Ebinger y Hollaender se habían separado (en 1926). Las pastillas de azufre se usaban, entre otras cosas, como remedio contra la sífilis.

Das Wunderkind (El prodigio) es otro tema de Hollaender para Blandine Ebinger, de 1929, una canción sobre la trivialidad del mundo del espectáculo. Esta vez contamos con un estupendo vídeo en que vemos interpretar el tema a la escritora y compositora de cabaret y también cantante alemana Uschi Flacke, cuya voz y gesticulación tanto recuerda a Ebinger, en una actuación para la televisión de su país de 1985.

También de Uschi Flacke, acompañada esta vez de de la cantante alemana Katja Ebstein, vemos a continuación su versión Zwei dunkle Augen, zwei Eier im Glas (Dos ojos oscuros, dos huevos en un vaso). “El tipo todavía está sentado, sin la cartera, / con los vasos vacíos en nuestro café favorito”, empieza la canción sobre la atracción del mundo del cabaret entre escritores, artistas y bohemos en general. Un tema de Hollaender a ritmo de tango para la revista Es liegt in der Luft, estrenada en el teatro de Max Reinhardt de Berlín el 15 de mayo de 1928 con música de Mischa Spoliansky y letra de Marcellus Schiffer.

Que pasen un buen día.

Mischa Spoliansky. Canciones de cabaret del Berlín de entreguerras

Mischa Spoliansky (al piano) con el tenor Richard Tauber (clavándole el sombrero) en los estudios de la UFA. Ella parece que es Georgia Lind.

Mischa Spoliansky (al piano) con el tenor Richard Tauber (clavándole el sombrero) en los estudios de la UFA. Ella parece que es Georgia Lind.

Nació este gran compositor en 1898 en la ciudad polaca de Bialystok, en aquellos momentos rusa y de población predominantemente judía, que en 1905 fue escenario de un infame pogromo. Y lo hizo en el seno de una familia de músicos (su padre era barítono).

Mischa Spoliansky.

Mischa Spoliansky.

Poco después de nacer, la familia se trasladó a Varsovia. Al morir su madre se marcharon a Viena y en 1914 Spoliansky, ya fallecido también su padre, se estableció en Berlín. Allí trabajó como pianista en cafés y cabarets para costearse los estudios en el Stern’sche Konservatorium. Otro magnífico compositor ya conocido, Friedrich Hollaender, le escuchó y le invitó a componer temas para el cabaret literario Schall und Rauch en el sótano de la Schauspielhaus Große, que Max Reinhardt había fundado en 1919.

En 1920, bajo el seudónimo de Arno Billing compuso el que se considera primer himno homosexual: Das lila Lied (La canción violeta), que dedicó a Magnus Hirschfeld, médico y sexólogo judío alemán que fue un firme activista defensor de los derechos de los homosexuales. En Berlín, la vida gay se vivía abiertamente y proliferaban los locales regidos y frecuentados por hombres y mujeres homosexuales. Vemos a continuación la interpretación de Das lila Lied (también conocida como The Lavender Song) a cargo del grupo sueco Norman Bates Trio, cuyo repertorio suele incluir temas de cabaret.

No queremos pasar por alto otra versión de la canción, esta vez en inglés, tan “cabaretera” como la anterior, puede que más “gamberra”, por The Love Markets, grupo musical de Seattle (Washington) cuyos espectáculos están inspirados en los artistas de cabaret del Berlín de entreguerras anterior a la llegada al poder de los nazis.

Marcellus Schiffer y Mischa Spoliansky.

Marcellus Schiffer y Mischa Spoliansky.

En 1922 conoció al poeta Marcellus Schiffer y se casó con la bailarina Elsbeth (Eddy) Reinwald, con quien compartió el resto de su vida. Su colaboración con Marcellus Schiffer resultó de lo más fructífera. 1928 fue un año culminante de su carrera, la de ambos. Estrenaron la revista Es liegt in der Luft  (Está en el aire), que Schiffer escribió para su esposa, Margo Lion, en cuyo elenco figuraba una desconocida llamada Marlene Dietrich. La primera representación tuvo lugar en el Komödie am Kurfürstendamm de Berlín, con notable éxito. De esta revista vemos el número Wenn die beste Freundin, algo así como Cuando la mejor amiga, de 1928. “Hoy en vez de amantes, tenemos novias”, cantaba en su momento, en Berlín, Marlene Dietrich (que la grabó ese mismo año) a dúo con la ya consagrada Margo Lion, mostrándose insatisfechas con sus maridos e intimando entre ellas a medida que avanza la canción. Incluimos bajo estas líneas dos versiones: la original de 1928, con Margo Lion y Marlene Dietrich a quienes corresponden las imágenes del vídeo– y una estupenda, aunque breve, interpretación a cargo de Viola Robakowski, Zeitz Ulrike y Maryna Dorf (piano), especializadas en espectáculos de canciones y tangos de autores alemanes.

Otra de las melodías que formaban parte de Es liegt in der Luft es L’heure bleue, que vemos interpretado por la comediante y cantante de cabaret natural de San Francisco Wiggy Darlington.

Alles Schwindel (Todo es un engaño) es una canción de la revista del mimo título de 1931, con Margo Lion. Todo es un engaño, todo es una farsa, espectáculo, representación, la política, las costumbres sociales, las relaciones… Ya sabemos: la vida es un cabaret. Interpreta Alles Schwindel Ute Lemper en un vídeo con imágenes de la época que en su momento realizamos expresamente para este blog.

También de 1931 es este tema de Spoliansky y Schiffer, “Lebe ohne Liebe kannst du nicht”, perteneciente a la película de ese mismo año Nie wieder Liebe!, que dirigió Anatole Litvak y que interpreta Margo Lion.

Finalizamos la entrada con Ich Bin Ein Vamp! (Soy una vampiresa), una de las últimas composiciones de Spoliansky en Berlín para la revista musical 100 meter glück (100 metros para la felicidad), estrenada en 1933, el mismo año que Hitler era nombrado presidente y canciller de Alemania. La versión es de Janusz Radek, actor y cantante polaco nacido en 1968.

Spoliansky se había convertido por entonces en un popular compositor, pero que escribía, a juicio de los nacionalsocialistas, Entartete Musik, es decir, música degenerada. Y como tantos otros, el mismo 1933 tuvo que huir de Alemania. Se estableció en Londres, donde residió hasta su fallecimiento en 1985, y donde desarrolló una segunda carrera como compositor de bandas sonoras.

Que tengan un buen día.

Cabaret Berlín: Walter Kollo

 el gran bulevar que constituía el centro neurálgico de la vida berlinesa.

Postal de 1900 con varias imágenes de Untern den Linden, el gran bulevar que constituía el centro neurálgico de la vida berlinesa.

Walter Kollo (Walter Elimar Kollodzieyski) nació en Neidenburg (Prusia Oriental; actual Nidzica, Polonia) el 28 de enero de 1878. Hijo de un hombre de negocios próspero y una concertista de piano, su madre le animó a estudiar música desde muy temprana edad para decepción de su padre, que más tarde lo desheredó.

Walter Kollo © Marguerite Kollo

Walter Kollo © Marguerite Kollo

Coincidiendo con el cambio de siglo comenzó a trabajar como profesor y compositor en Königsberg, entonces capital de Prusia Oriental. Allí conoció a Marie Preuss, cantante que actuaba con el nombre de artístico de Mizzi Josetti, con quien se casó. En 1904 tuvieron un hijo, Willi –que también sería un destacado cantante y compositor–, y la familia se trasladó a Berlín, donde cambió su nombre por el de Walter Kollo.

El joven pianista y compositor pronto se hizo un lugar entre los compositores de los cabarets y teatros de Berlín y empezó a trabajar en el cabaret Schall und Rauch, que había fundado Max Reinhardt en 1901, así como en el famoso teatro Roland von Berlin. En este último conoció a Claire Waldoff y, con el letrista Herman Frey, compuso en 1907 la canción Schmackeduzchen para la entonces aún desconocida joven de 23 años que acabaría siendo conocida como la reina del cabaret. Es la actriz y cantante alemana Sigrid Grajek quien la interpreta en un momento de su espectáculo Claire Waldoff: Ich will aber gerade vom Lebensingen… (Claire Waldoff: solo quiero cantar acerca de la vida…, más o menos).

Durante los siguientes dos años, Kollo y Waldoff interpretaron la canción casi todas las noches, trabando una amistad de por vida. De Kollo son algunos de los temas que auparon a Claire Waldoff al estrellato, como este Ach Jott wat sind die Männer dumm!, algo así como “¡Oh¡, cielos, qué estúpidos son los hombres”, de su opereta Drei alte Schachteln (Tres cajas viejas), estrenada el 6 de Octubre 1917 en el Theater am Nollendorfplatz de Berlín, que se representó más de mil veces. Viola Robakowski, Zeitz Ulrike y Maryna Dorf (piano), especializadas en espectáculos de canciones y tangos de autores alemanes, son sus intérpretes.

A lo largo de su carrera –murió en Berlín en 1940, a los 62 años– Kollo compuso más de cuarenta operetas, que se estrenaron en diversos teatros de Berlín y poco después en Hamburgo, Múnich, Maguncia, Colonia y París. Uno de sus primeros grandes éxitos fue la opereta Wie einst im Mai (Como aquella vez en mayo), con textos de Rudolf Bernauer y Rudolph Schanzer, estrenada en el Berliner Theater de Berlín en octubre de 1913. De la misma escuchamos “Die Männer sind alle Verbrecher” (Los hombres son todos unos criminales) por Nathalie Kollo, cantante alemana-danesa, presentadora y autora de libros infantiles nacida en Locarno en 1967, biznieta de Walter Kollo.

A Wie einst im Mai –su opereta más celebrada– corresponde también el siguiente popurrí en esta gala de 2006 con los siguientes temas: 1. “Es geht doch nischt über Berlin”, con Walter Plathe y Peter Bause; 2. “Das war in Schöneberg im Monat Mai”, con René  Kollo (su nieto) y Susanne Risch; 3. “Wir fahren Eisenbahn”; 4. “Los, wir wollen kegeln gehn” / “Überhaupt, was geh’n uns denn die Sorgen an”; 5. “Denk nur, wie schön wird das Wiederseh’n”, con Eva Lind y René Kollo, y 6. “Untern Linden, Untern Linden”.

Unter der Linden a la altura del famoso Café Bauer (1900)

Unter der Linden a la altura del famoso Café Bauer (1900)

De todas las canciones que compuso Kollo la más famosa probablemente sea la marcha que cerraba el popurrí que acabamos de ver: Untern Linden, Untern Linden. Unter den Linden (Bajo los tilos) es un emblemático bulevar de Berlín que hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y tras la profunda remodelación experimentada en el siglo XIX de lo que era una antigua senda, se convirtió en el centro neurálgico de la vida berlinesa. Por el día, la gente paseaba entre sus hileras de tilos, se sentaba en sus lujosos cafés o se dedicaba a comprar en selectos establecimientos toda clase de productos. Por la noche, letreros luminosos indicaban la presencia –en él y en sus alrededores– de cabarets, teatros, salas de baile, de espectáculos y de ocio en general. Veamos dos versiones del popular tema: la primera por Marlene Dietrich (la más famosa), la segunda a cargo de la banda de música de Höhenkirchen-Siegertsbrunn durante el Concierto de Año Nuevo de 2014.

En 1923, Walter comenzó a trabajar con su hijo Willi, quien también sería un conocido cantante y compositor. Con él compuso la opereta Marietta, estrenada en Berlín, en el teatro Metropol, en diciembre de 1923. A ella pertenece este número, “Was eine Frau im Frühling träumt”, que interpreta el hijo de Willi y nieto de Walter, René Kollo, en esta actuación para televisión de 1996.

Ese mismo año, Walter Kollo estrenaba también la revista Drunter und Drüber, que contenía otra conocida marcha dedicada al paseo de los tilos: “Solang noch Untern Linden”. La escuchamos en la voz del cantante alemán Erwin Hartung (1901-1986).

Muchas canciones de las operetas de Kollo eran interpretadas enseguida como piezas independientes en los cabarets. Con ellas, otras que había compuesto Kollo y no pertenecían a obra alguna. Es el caso de Mein Papagei frißt keine harten Eier (Mi loro no come huevos duros), un foxtrot de 1928 compuesto por Walter Kollo, con letra de Hermann Frey, un gran éxito del momento que fue interpretado y grabado por diversos cantantes y orquestas, y que se estrenó en Radio Berlín. La versión que sigue es de la Kareol Tanzorchester (Orquesta de baile Kareol), una formación actual liderada por el trompetista y cantante Klaus Huck que recrea el estilo jazzístico de las orquestas de baile de la época.

A partir de 1930 Kollo fue reduciendo progresivamente su trabajo. Estrenó algunas operetas más, la mayoría en colaboración con su hijo. Kollo no era judío y permaneció en Berlín tras la subida de los nazis al poder y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. De esta última etapa de su vida –falleció, como hemos dicho, en 1940– son estos dos temas con que finalizamos la entrada de hoy: “Heimat, du Inbegriff der Liebe”, de opereta Derfflinger (1934), por René Kollo, y Nachts ging das Telefon, un tango de 1937 compuesto por él y su hijo que interpreta Hilde Hildebrand en un vídeo con imágenes de la actriz y cantante alemana.

Que pasen un buen fin de semana.

Canciones de cabaret del Berlín de Weimar

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“Berlín se transformó a sí misma en el Babel del mundo. Bares, parques de atracciones y tabernas florecieron como champiñones. Fue un verdadero gran sabbath, que convirtió en perversión su vehemencia y amor por el sistema. Entre el colapso general de los valores, una clase de demencia prendió precisamente en los círculos de clase media que hasta el momento eran inquebrantables en el orden y la disciplina. En medio de esta ruptura, el cabaret, visto antes como la obsesión de cierto tipo de liberación individual, se convirtió en anzuelo para la audiencia burguesa y bohemia”. Con estas palabras describía el escritor austríaco Stefan Zweig el ambiente de Berlín durante la República de Weimar, que abarcó desde el final de la Primera Guerra Mundial y la firma del tratado de Versalles (1919) a la subida de los nazis al poder (1933).

Hoy les proponemos recrearnos en aquel periodo histórico a través la música, lógicamente. En concreto a partir de algunas de las canciones que más se escuchaban en los cabarets berlineses, elegidas de entre la obra de cinco de los compositores más famosos: Friedrich Hollaender, Mischa Spoliansky, Kurt Weill, Rudolf Nelson y Ralph Benatzky. Todos ellos tienen en común, además de ser grandes autores, el haberse exiliado de Alemania cuando sus conciudadanos decidieron elevar a Hitler y los suyos a lo más alto del poder.

De los tres primeros hemos hablado en otras entradas; de Nelson y Benatzky, no. También parte de sus canciones las hemos comentado ya, pero hoy las incluiremos –prácticamente todas, en la medida de lo posible– en versiones que no hemos visto hasta ahora.

Comenzamos con Friedrich Hollaender, de cuya biografía apenas diremos nada pues ya dedicamos tres entradas a la misma. Recordar solo que fue uno de los compositores de más éxito y que tras marchar de Alemania prosiguió su carrera en Estados Unidos. Una de sus más famosas canciones es Raus mit den männern aus dem Reichstag (¡Fuera los hombres del Parlamento!), una clara denuncia de la agresividad masculina con un mensaje antibelicista. “Los hombres son prescindibles, fuera, del Parlamento, de la existencia … se atreven incluso a jugar con la política … siempre ha sido así a lo largo de la historia … ¡Fuera!”. La interpreta la cantante alemana Julia von Miller en una actuación de este mismo año, 2013.

De 1930 es Sex Appeal, con letra de Marcellus Schiffer, parodia del tópico de la mujer fatal tan difundido por el cine de la época. “Cómo me gustaría tener sex-appeal / tanto de frente como de perfil. / Debe de ser maravilloso sentir / el sex-appeal a lo Greta Garbo”, dice el estribillo de este tema que canta en el vídeo siguiente la también alemana Micaela Leon en una actuación de 2008 en The Metropolitan Room de Nueva York.

Mischa Spoliansky también ha tenido su entrada propia en este blog y en ella contamos su vida e hicimos un repaso a su obra, obra que incluye canciones como la que sigue: Das lila Lied (La canción violeta), que compuso en 1920 bajo el seudónimo de Arno Billing y se considera primer himno homosexual de la historia. Vamos con Das lila Lied (también conocida como The Lavender Song) en un vídeo que no nos cansamos de ver a cargo de The Love Markets, grupo musical de Seattle (Washington) cuyos espectáculos están inspirados en los artistas de cabaret del Berlín de entreguerras anterior a la llegada al poder de los nazis.

También el que sigue –que realizamos expresamente para Música de Comedia y Cabaret–figura ya en este blog, pero es que resulta muy difícil mejorar la versión que Ute Lemper hizo de Alles Schwindel (Todo es un engaño), canción de la revista del mimo título de 1931 (con música de Spoliansky). Todo es un engaño, todo es una farsa, espectáculo, representación, la política, las costumbres sociales, las relaciones… Ya sabemos: la vida es un cabaret.

La entrada sobre Kurt Weill fue una de esas que uno hace con gran ilusión, pues le encanta la música de Weill, aunque luego no haya recibido demasiadas visitas. Y al hablar de este genial compositor es preciso referirse a su primera gran obra: La ópera de cuatro cuartos (1928), con libreto y letras de Bertolt Brecht. Fue un gran éxito y ubicó a Weill como uno de los compositores más exitosos de la Alemania de Weimar. La poderosa música de Weill combinada con el cinismo y la crítica social del libreto de Brecht produjeron una de las creaciones culturales más importantes de la Europa de entreguerras. Su tema más conocido es, sin duda, Die moritat von Mackie Messer (Mack the Knife en la versión en inglés), que escuchamos de nuevo por Ute Lemper en una secuencia de la película de 1999 Kurt Gerron’s Karussell (El carrusel de Kurt Gerron), dirigida por Ilona Ziok, sobre la vida de este comediante judío que no marchó y murió en las cámaras de gas del campo de exterminio de Auschwitz en 1944.

Ya en París, tras haberse visto obligado a marchar de Alemania al enterarse que la Gestapo le buscaba, en 1934, Weill escribió la música para la obra de Jacques Deval Marie galante. La contribución de Weill resultó decisiva para su éxito, rodándose ese mismo año ya una primera versión cinematográfica en Estados Unidos dirigida por Henry King. Marie galante incluye temas tan hermosos como el tango habanera Youkali, que interpreta Teresa Stratas en una secuencia del filme The Music of Kurt Weill: September Songs, película canadiense para televisión de 1994 que dirigió Larry Weinstein.

Rudolf Nelson fue un compositor alemán de exitosas canciones, música de películas, revistas y vodevil, y el fundador y director de la Revue Nelson, una importante compañía de cabaret protagonista de la vida nocturna de Berlín en los 30. Como sus colegas, se exilió en 1933. De Rudolf Nelson insertamos acto seguido dos vídeos. El primero, un cortometraje alemán de 10 minutos, con los Weintraub Syncopators, prácticamente completo: Und Nelson spielt (1929), que incluye los temas: “Englisches Chanson”, Meine Schwester und inch”, “Leutnant warst du einst bein den Husaren” y “Mon coeur incognito”, entre otras. El segundo, una de sus melodías más famosas: Tamerlan, que interpreta Loni Heuser en el filme Liebe in Uniform (1932).

Finalizamos la entrada con Ralph Benatzky, compositor austriaco de origen checo. El único de los cinco que no era judío, aunque se casó dos veces con mujeres judías. Benatzky compuso, sobre todo, óperas y operetas, como Casanova (1928), Die drei Musketiere (Los tres mosqueteros, 1929), Im weißen Rössl (La posada del Caballito Blanco, 1930) y Meine Schwester und ich (1930). Cuando los nazis subieron al poder marchó a Suiza, y luego a Estados Unidos, trabajando en Hollywood. No volvió a Europa hasta después de la guerra. Las canciones de las operetas de Benatzky eran muy populares y se interpretaban con gran frecuencia en los cabarets.

De Benatzky incluimos los temas Peter, Peter –una canción de 1930 con texto de Hollaender que hizo célebre Marlene Dietrich– y Yes Sir, de la película finlandesa de 1937 dirigida por Douglas Sirk Zu neuen Ufern (La golondrina cautiva). Es otra vez Micaela Leon –esta vez acompañada por Adrienne Haan– la intérprete del primero. La del segundo, una de las cantantes favoritas de los nazis: la actriz y cantante sueca Zarah Leander (en una secuencia de la película mencionada).

Que pasen un buen día (o lo mejor posible).