Jule Styne

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Jule Styne

Puede que no les suene el nombre de Jule Styne, pero estoy seguro, diría que al cien por cien, de que más de una vez ha escuchado alguna de sus canciones. Es más, apostaría lo que fuera a que así es. Vean, o mejor, escuchen, la siguiente canción que interpreta Michael Bublé.

Styne y Cahn

Jule Styne y Sammy Cahn. 1 de enero de 1940.

¿Ven cómo era cierto? Efectivamente, la canción que sonaba es Let It Snow! Let It Snow! Let It Snow!, o simplemente Let It Snow (Deja que nieve), una canción de Styne con letra de Sammy Cahn (1913-1993), uno de sus preciados colaboradores. La consideramos una canción navideña, pero lo cierto es que Styne y Cahn la compusieron Hollywood, California, un día de julio de 1945 que hacía tanto calor que se imaginaron estar en un lugar más frío y su letra no menciona la Navidad en ningún momento. En realidad, es una canción de amor de ese genial compositor que fue Jule Styne (1905-1994), un hombre hiperactivo que –como suele ser habitual entre quienes tienen, o tenemos, tal carácter– hablaba en un tono muy bajo y con una vocalización muy mala, por lo que muchas veces lo que decía resultaba ininteligible. Tal vez por ello daba gran libertad a los intérpretes y letristas. Tal vez. Más bien, creo yo, que porque era una persona generosa que estaba convencida de que una canción solo existía en la interpretación y consideraba la letra tan importante como la melodía, si no más. Prolífico como pocos y sumamente versátil, en 1987 él mismo estimó que había compuesto 2.000 canciones, de las cuales se habían publicado 1.500, 200 de ellas éxitos, no populares, éxitos; éxitos muchos más.

Styne nació el 31 de diciembre de 1905 en Bethnal Green, en el East End de Londres, en el seno de una familia originaria de Ucrania (Julius Kerwin Stein era su nombre real), que emigró a Estados Unidos cuando este tenía ocho años. Se establecieron en Chicago, donde Styne estudió piano, dando al poco buena muestra de su gran talento. Antes de cumplir los diez ya había actuado con las orquestas sinfónicas de Chicago, San Luis y Detroit. Con 13 años, el pianista Harold Bauer le dijo que nunca llegaría a destacar en conciertos porque sus manos eran demasiado pequeñas. Comenzó entonces a tocar música de baile en su escuela secundaria a la hora del almuerzo, y luego en un cabaret. Al terminar sus estudios de secundaria viajó con la orquesta de Edgar Benson y, en 1926, para impresionar a una joven, compuso una canción que terminó siendo su primer éxito, Sunday. Más tarde trabajó en las orquestas de Benny Goodman, Glenn Miller y Charlie Spivak.

Por mediación de Harry Richman, a quien asesoraba en canto y dirección de orquesta en Nueva York, consiguió un contrato con la 20th Century Fox, de asesor musical. Mas el todopoderoso Darryl F. Zanuck terminó por despedirle. ¿El motivo? Uno que les resultará familiar, muy usado ahora: “esto es un lujo, y tenemos que recortar lujos”. Zanuck le dijo asimismo que lo que debía hacer era componer canciones. Formó entonces su propia orquesta, que fue apoyada por Frank Sinatra y en la cual empezó a colaborar con el letrista Sammy Cahn, con el que escribiría, además de la ya mencionada, muchas otras canciones para el cine. Actuó en numerosos clubes en un momento en que, como él dijo, “más o menos, los músicos se alimentaban de la mafia. A la mafia siempre le han gustado los músicos. Yo hice mi trabajo y mantuve la boca cerrada”.

Por supuesto, siguió componiendo y, al final, acabó siendo reconocido como uno de los grandes compositores de la historia del teatro musical de Broadway y del cine musical de Hollywood, con canciones como Diamonds Are a Girl’s Best Friend, Three Coins in the Fountain o Just in Time y musicales como Gypsy, Gentlemen Prefer Blondes o Funny Girl.

Vamos ya con los vídeos que hemos seleccionado de la maravillosa música de Styne. El que sigue recoge la canción I Don’t Want to Walk Without You (letra de Frank Loesser). Compuesta en 1941, su primera intérprete fue la actriz y cantante Betty Jane Rhodes en la película Sweater Girl (1942), si bien la versión que triunfó y llegó al número 2 de la lista de la revista Billboard ese mismo año fue la que grabó la orquesta de Harry James, con Helen Forrest de vocalista.

A la película que dirigió George Sidney en 1945 Anchors Aweigh (Levando anclas) corresponde la siguiente secuencia, en la que Frank Sinatra interpreta I Fall in Love Too Easily, estupenda canción que había compuesto con Sammy Cahn un año antes.

Con letras de Cahn y coreografía de Jerome Robbins estrenó en 1947 High Button Shoes, su primer musical para Broadway. Tras 727 funciones, se estrenó en el londinense West End en 1948, el mismo año que llegaba al cine la película de Michael Curtiz Romance on the High Seas (Romanza en alta mar), en la que Doris Day cantaba esta deliciosa canción que es It’s Magic.

gentlemen-prefer-blondes-carol-channingDos años después, en 1949, también con coreografía de Robbins y letras esta vez de Leo Robin, llegó uno de sus mayores éxitos, el musical Gentlemen Prefer Blondes, que también catapultó al estrellato a esa estupenda actriz y cantante que es Carol Channing (1921). Una de sus canciones es la popularísima y conocidísima Diamonds Are a Girl’s Best Friend (“Los diamantes son los mejores amigos de una chica”, como cantaba Carol Channing en la producción original de Broadway de Gentlemen Prefer Blondes (1949, letra de Leo Robin). Mas el gran éxito le llegó a la canción tras el estreno de la película homónima (1953, Los caballeros las prefieren rubias), del gran Howard Hawks, como recoge el segundo vídeo que figura bajo estas líneas con la mítica secuencia que protagonizan Marilyn Monroe y Jane Russell. En el primero, de 1989, su intérprete es Carol Channing acompañada de la Boston Pops Orchestra, dirigida por John Williams.

Los años siguientes fueron muy prolíficos para Styne. Con letra de Betty Comden y Adolph Green, estrenó en 1951 la revista musical Two on the Aisle y en 1954 Peter Pan. Su protagonista fue Mary Martin (1913-1990), quien ya anteriormente, en 1938, había estrenado otra canción, esta de Cole Porter, que luego popularizaría de nuevo Marilyn Monroe, My Heart Belongs to Daddy. Vemos a Martin interpretando el número Never Never Land en esta adaptación del musical para televisión de 1960.

También en 1954 ganó el Oscar a la Mejor de la canción por Three Coins in the Fountain (letra de Sammy Cahn), uno de los dos que se llevó película del mismo título (Creemos en el amor la denominaron es su versión en castellano), dirigida por Jean Negulesco. La interpretaba Frank Sinatra. Hela aquí:

El mismo equipo (Styne, Comden y Green) volvió a triunfar en 1956 con el musical Bells Are Ringing, que incluye otra preciosa canción: Just in Time. En 1960 se adaptó para la pantalla grande con el mismo título (Suena el teléfono en la versión doblada al castellano), que dirigió otro de los grandes directores de la época dorada de Hollywood, Vincente Minnelli. Veamos la secuencia en que Dean Martin y Judy Holliday interpretan el tema.

Gypsy Rose Lee con Jerome Robbins, Stephen Sondheim, Arthur Laurents y Jule Styne en una audición de Gypsy

Gypsy Rose Lee con Jerome Robbins, Stephen Sondheim, Arthur Laurents y Jule Styne en una audición de Gypsy. / Fotografía: Friedman-Abeles.

En 1959 se estrenó en Broadway Gypsy, sin duda uno de los mejores musicales de todos los tiempos. Servidor de ustedes, está más que de acuerdo con esta apreciación. Si es uno de los pocos que vio el vídeo con que el pasado jueves les daba la bienvenida de nuevo –24 reproducciones lleva hasta ahora (22 de abril, 11:37 horas), contando las tres o cuatro que he hecho yo mismo–, la melodía que suena es la Obertura de Gypsy. El musical –con letra de otro reputado compositor, letrista y autor teatral estadounidense, Stephen Sondheim– se basa en la vida de Gypsy Rose Lee (1911-1970), actriz estadounidense y artista del burlesque norteamericano, género en el que se inició a los 15 años espoleada por su madre, que no dudó en falsificar la fecha de su nacimiento para cumplir su sueño de verla convertida en estrella.

Rose Thompson –así se llamaba la madre– anhelaba que sus hijas, June y Louise, fueran estrellas de variedades. Era la única posibilidad que vía para salir de la miseria en tiempos de la Gran Depresión. June prometía más en principio, pero esta se largó con un muchacho que actuaba con ellas en el vodevil y era el amor secreto de Louise. Entonces Rose decidió que Louise sería la nueva estrella del espectáculo, pero al final terminaron haciendo trajes en un cabaret. Un buen día, faltaba una de las strippers y Louise salió al escenario en su lugar. Y así fue como se convirtió en estrella de variedades. Cambió entonces su nombre de nacimiento (Rose Louise Hovick) y formó su nombre artístico anteponiendo al suyo la palabra Gypsy (gitana) –por su afición a leer las hojas de té para predecir el futuro– y añadiendo Lee porque le pareció que, de ese modo, sonaba mejor.

Al morir su madre, Gypsy Rose escribió un libro de memorias titulado Gypsy: A Memoir (Nueva York, Harper & Bros., 1957), en el cual se basó Styne para escribir el musical Gypsy: A Musical Fable. Gypsy se merece una entrada para él solo, que ya redactaré y publicaré más adelante. Hoy incluiremos únicamente un par de números: Everything’s Coming Up Roses (con la actriz británica Imelda Staunton como Rose, la medre, en un momento del nuevo montaje que se presentó en el teatro Savoy de Londres en 2015) y Let Me Entertain You, con Natalie Wood en el papel de Gypsy Rose Lee en la película de Melvin Leroy de 1962 Gypsy (La reina del Vaudeville en la versión doblada al castellano).

Funny GirlDos años después de estrenarse la película, en 1964, con letras de Bob Merrill, llega Funny Girl. La trama, semibiográfica, se basa en la vida y la carrera de la estrella de Broadway, la actriz de cine y comediante Fanny Brice, presentando su tormentosa relación con el empresario y jugador Nick Arnstein. Su título original era My Man. La versión cinematográfica se estrenó en 1968 y fue dirigida por William Wyler, con Barbra Streisand, Omar Sharif y Walter Pidgeon en los papeles estelares. Por él Barbra ganó el Oscar a la mejor actriz, ex aequo con Katharine Hepburn. Vamos con una secuencia de la misma en la que nuestra protagonista interpreta el conocido tema People.

Nueve meses estuvo en cartel Fade Out, Fade In (letra de Betty Comden y Adolph Green, desde el 16 de mayo de 1964, día de su estreno, hasta el 17 de abril de 1965. Su protagonista fue la popular Carol Burnett. La escuchamos en la grabación original de 1964 con tema It’s Good to Be Back Home.

En los años de 1970 el teatro y el cine musicales experimentaron una profunda transformación como resultado de los nuevos gustos derivados de la eclosión de la música pop-rock y otra manera de entender la realidad tras los grandes cambios de la década anterior. Styne, no obstante, siguió componiendo. En 1972 fue nombrado miembro del Songwriters Hall of Fame (Salón de la fama de los compositores), fundado, entre otros, por el también compositor Johnny Mercer para honrar a aquellos de cuya labor creativa surgieron los temas más célebres del cancionero (Songbook) popular estadunidense; en 1981, miembro del Theatre Hall of Fame (Salón de la fama del teatro) y en 1990 fue premiado en los Kennedy Center Honors en la ceremonia anual que se celebra para galardonar a cinco artistas por su contribución a las artes escénicas.

Tras Fade Out, Fade In –su decimoctavo musical– Styne estrenó Hallelujah, Baby! (1967), Darling of the Day (1968), Sugar (1972), Lorelei (1974), Bar Mitzvah Boy (1976), Pieces of Eight (1985) y The Red Shoes (1990). Pocos son los vídeos que hemos localizado de estos. Ninguno con una aceptable calidad de imagen y, lo más importante, de sonido. No es una excepción el que sigue, con el que concluimos la entrada, pero al menos el audio se salva. Registra este el momento de la ceremonia de la entrega de los Premios Tony de 1968 en que Angela Lansbury presenta a Leslie Uggams, interpretando la canción que da título al musical Hallelujah, Baby! (1967), una historia centrada en la lucha afroamericana por la igualdad durante la primera mitad del siglo XX, también con letra de Comden y Green, por el que Styne ganó otro Tony al Mejor Musical.

El 20 de septiembre de 1994, Styne fallecía en Nueva York a causa de una insuficiencia cardíaca. Pocos como él han dejado un legado musical tan importante, imperecedero.

Que disfruten de un buen día. Gracias por su visita.

Makin’ Whoopee! (o echando un quiqui, trepándose al guayabo, enterrando la batata…)

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Dijo Gabriel García Márquez que “el problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno”. Imposible –mera cuestión de cronología– que el personaje que protagoniza la canción de que se ocupa la entrada de hoy, Makin’ Whoopee!, pudiera conocer las palabras del escritor colombiano, pero lo cierto es que le vienen como anillo al dedo.

Makin’ Whoopee es un eufemismo que se usa para referirse a la intimidad sexual, a hacer el amor, como “echar un quiqui”, que empleamos los españoles, “treparse al guayabo” en México o “enterrar la batata”, que dicen los argentinos. La canción nos cuenta cómo lo que comienza con nervios y una buena dosis de lujuria pronto se convierte en monótona vida matrimonial y una eventual infidelidad. Tras la luna de miel, el matrimonio puede llegar a ser una trampa de la que no hay escapatoria.

No era mi intención publicar hoy esta entrada. En principio, traba de actualizar una primera que ya dediqué a este tema, pero me he encontrado con más datos y, sobre todo, otros vídeos. Así que la he rehecho y publicado. Aclaro esta cuestión con el único fin de evitar confusiones. Sigamos, pues, si les parece.

“Otra novia, otro junio, / otra alegre luna de miel, / otra estación, otra razón / para hacer el amor”. Pero “piensa en lo que un año puede dar de sí”. Al año, él lava los platos, la ropa de bebé e incluso cose. “Es lo que hay, amigos”, dice. Otro año más. Ella se siente abandonada, sospecha que él hace el amor con otra, él también duda de la fidelidad de su esposa. Llega divorcio, y la pensión que el magistrado fija que el hombre debe pasar a su ex. Este pregunta entonces al juez qué pasará si no cumple con el pago. Pues que irá a la cárcel, responde el magistrado, al tiempo que le aconseja que se quede con su esposa: es la forma más barata de ‘Makin’ Whoopee’, es decir, de echar un quiqui, treparse al guayabo o enterrar la batata. Es lo que viene a decir la letra de esta canción que compusieron Walter Donaldson (música) y Gus Khan (letra) para el musical de 1928 Whoopee! Eddie Cantor interpretó el tema en la obra. Producido por Florenz Ziegfeld, Whoopee! se mantuvo en cartel durante 379 representaciones, y estaba en pleno éxito cuando fue retirado al quebrar Ziegfeld.

Este vendió entonces los derechos a Samuel Goldwyn, quien –con Ziegfeld– produjo la película que, dirigida por Thornton Freeland, se estrenó en 1930. Fue este el primer filme sonoro de Eddie Cantor y el que lo consagró como una gran estrella. Veamos a Cantor en la secuencia del mismo en que interpreta Makin’ Whoopee!

La canción se convirtió en un tremendo éxito desde el mismo momento del estreno del musical. Ya en 1929 la había grabado la Orquesta de Paul Whiteman, con Bing Crosby, pero con la película su popularidad aumentaría aún más. No es esta la única en que la canción aparece. Lo hace también, entre otras, en la película de 1944 Show Business, de nuevo con Eddie Cantor; en I’ll See You in My Dreams (1951), donde la interpretan Danny Thomas y Doris Day; en Los fabulosos Baker Boys (1989), con una sensual versión a cargo de Michelle Pfeiffer; o Todos dicen I Love You (1996), de Woody Allen. Vamos con las dos últimas versiones mencionadas: la de Michelle Pfeiffer y la del filme de Allen, con Timothy Jerome, Daisy Prince, Linda Kuriloff, Arlene Martel, Helen Miles, The Helen Miles Singers y Dick Hyman y el New York Studio Players.

Asimismo, ha sido grabada por un gran número de cantantes, músicos instrumentistas y orquestas de jazz. Además de la ya mencionada versión de la Orquesta de Paul Whiteman con Bing Crosby, la han grabado, entre otros, Nat King Cole, Frank Sinatra, Dinah Washington, Ella Fitzgerald, Peggy Lee, Julie London, Ben Webster, Oscar Peterson, Sthéphane Grapelli, Dr. John y Rickie Lee Jones, Stacey Kent, Diana Krall y Norah Jones.

Julie London –con su sensual voz “teñida de humo, que exhalaba muy cerca del micrófono convirtiéndola en intimidad acariciadora” (José María Guelbenzu, Los poderosos lo quieren todo, 2016)– la grabó en 1959 en su álbum Your Number Please. Esta es su deleitosa versión.

De un late show de mediados de la década de 1960 es esta versión de Peggy Lee y Toots Thielemans. Genial. Lástima la escasa calidad del vídeo.

Lo mismo cabe decir del vídeo que sigue, de 1979, pero no puedo resistirme a incluirlo dada la pareja que lo protagoniza. Nada menos que Shirley Bassey y Henri Salvador, aunque para ello tendrán que esperar hasta el minuto 4:44, lo cual, tratándose de una cantante como ella, y acompañada por Henri Salvador, no será un sacrificio, ni mucho menos.

En 1981 la Donaldson Publishing Company, junto con la Gus Kahn Publishing Company, demandaron a Yoko Ono por considerar que la canción Yes, I’m Your Angel –que escribió para John Lennon poco antes de que este cumpliera los 40 años; poco después de cumplirlos sería asesinado– era un plagio de Makin’ Whoopee!. Recordemos que Donaldson fue el autor de la música y Kahn de la letra. Se llegó a un acuerdo extrajudicial y Ono pagó una cantidad de dinero que no se hizo pública pero que sin duda fue elevada, pues se le reconoció la autoría. Escuchemos el tema de Yoko Ono y juzguen ustedes mismos.

De 1992 es esta versión –también en un show televisivo nocturno– a cargo del pianista, cantante y compositor estadounidense Dr. John y la siempre inconformista Rickie Lee Jones.

Diana Krall la interpreta ahora en la segunda temporada (2009) del programa de televisión grabado en el Apollo Theater de Nueva York, Spectacle. Elvis Costello With… En este caso, obviamente, con Diana Krall (y la participación de Elton John).

Finalizamos con una versión instrumental a cargo de Ben Webster. A juicio de un servidor, uno de los mejores saxofonistas de la historia del jazz. Webster sabía extraer de su instrumento un sonido aterciopelado y envolvente único. Esta es la grabación que de Makin’ Whoopee! registró en su álbum de 1957 Soulville acompañado por el trío de Oscar Peterson.

Que pasen un feliz domingo, ya sea “makinwhopeando” o como más a gusto se encuentren.

Anything Goes (Todo vale)

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“Los tiempos han cambiado

y el reloj vuelve atrás con demasiada frecuencia,

desde que los puritanos se asustaron (…)

Buenos autores que en otros tiempos conocieron mejores palabras

ahora solo usan palabras de cuatro letras.

Escribiendo en prosa, todo vale. (…)

El mundo se ha vuelto loco

lo bueno es malo

lo blanco, negro

el día, noche.

Lo que no ocurre

es que anden mendigando un céntimo

los que poseían varias mansiones”.

Estos versos –que bien podrían reflejar la realidad actual (un mundo alienado rumbo a la deriva)– fueron escritos en 1934 y pertenecen a la letra de Anything Goes (Todo vale), canción que da título al musical homónimo de Cole Porter que se estrenó en Broadway dicho año con gran éxito, siendo representado con cierta regularidad desde entonces –con ciertas modificaciones que hizo el autor en las sucesivas reposiciones– y llevado al cine en un par de ocasiones.

Minneapolis

Manifestación de desempleados (Minneapolis, Estados Unidos, 1934).

No es, sin embargo, de este transgresor y provocativo musical del que vamos a ocuparnos en la entrada de hoy, aun cuando cuenta con temas tan fantásticos –de Porter, con esto está dicho todo– como “It’s De-Lovely”, “(You’d Be So) Easy to Love” o “You’re the Top”, además del excelente “Anything Goes”. Solo de esta última canción, cuya letra no puede ser más apropiada para los tiempos actuales. Y es que, en 1934, en plena Gran Depresión, se vivían tiempos tan dramáticos como ahora tras la crisis provocada por el hundimiento de Wall Street en 1929.

Despidos masivos, aumento considerable del paro y de la pobreza, desahucios, hambre… Los tiempos habían cambiado. También para el teatro: el público, pobre como las ratas, buscaba en él más que nunca la evasión. Pero Porter supo combinar esta con la mordacidad que le caracterizaba y escribir un musical que, aunque hoy pueda parecernos un tanto ingenuo, ahondaba en los problemas que realmente preocupaban a las gentes de entonces.

Vamos, pues, con la canción. Muchos la descubrieron por primera vez en la interpretación que de la misma hizo Kate Capshaw en la secuencia –espléndida la coreografía– con que se inicia la película Indiana Jones y el templo maldito (1984).

Continuamos con nuestra versión preferida: la de la actriz y cantante Sutton Foster, quien interpretó el papel de Reno Sweeney (la protagonista) en la reposición en Broadway del delicioso musical en 2011. La vemos en un momento de la ceremonia de entrega de los premios Tony de 2011, en la que compañía y actriz se llevaron sendos galardones.

Es ahora la excelente actriz, cantante y bailarina estadounidense Mitzi Gaynor quien nos deleita con el tema en una secuencia de la película del mismo título que, dirigida por Robert Lewis, se estrenó en 1956 y en la que compartió cartel con Bing Crosby, Donald O’Connor y Zizi Jeanmaire.

Regresemos al momento de su estreno para escuchar dos versiones de Anything Goes de ese año (1934). La primera a cargo del propio Cole Porter. El vídeo no es gran cosa –una imagen fija de Cole Porter–, pero como testimonio histórico no tiene precio. La segunda, por la Dorsey Brothers Orchestra, se registró prácticamente al mismo tiempo y es una de las primeras grabaciones de la canción que salió a la venta.

Seguimos con una versión a cargo de Frank Sinatra, de 1956, en un vídeo con extractos de películas anteriores a la aplicación del Código Hayes (reglamento de producción cinematográfico que determinaba una serie de normas restrictivas a cerca de qué se podía ver en pantalla y qué no de las películas estadounidenses y que estuvo en vigor desde 1934 a 1967).

Y finalizamos con el gran Tony Bennett y Lady Gaga en esta grabación de estudio de Anything Goes incluida en su álbum de 2014 Cheek to Cheek.

Que pasen un buen fin de semana.

El peor musical de la historia: Los productores

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“Un productor de Broadway, Max Bialystock (…), ha perdido su buena racha y acaba de estrenar una obra titulada Funny boy, un fracaso estrepitoso basado en Hamlet. Por si esto fuera poco, días más tarde le cae una inspección de sus libros de contabilidad. La vida no puede ir peor para él. El gris contable Leo Bloom (…), escudriñando los libros, descubre que el productor puede ganar más dinero con una obra que sea un fiasco que con un taquillazo. ‘Puede sumar un millón de dólares de inversores, gastar 100.000 y guardarse el resto’. El embrollo ya está montado. Bloom deja su triste trabajo para dedicarse a lo que siempre ha querido ser en esta vida: un productor de musicales, y ver su nombre escrito con cientos de bombillas amarillas. Ambos recorren todo Manhattan buscando el peor guión, el director más torpe y denostado y los peores actores para montar un desastre asegurado. También seducen a viejecitas multimillonarias para conseguir el capital con el que más tarde escapar a Río de Janeiro.

Contratan a un neonazi que está como una cabra y ha escrito un panegírico del Führer que terminará titulándose Primavera para Hitler. Con ese libreto se trasladan al barrio pijo, donde tras muchas peripecias logran embarcar en la empresa a un excéntrico director de escena, gay e histriónico. Una sueca despampanante y de nombre larguísimo, Ulla, para abreviar, llama a la puerta de Bialystock y Bloom (…) para avivar aún más el embrollo. Ella solamente quiere ser estrella de una comedia musical, pero terminará enamorada de uno de los protagonistas.

Más tarde comienzan las audiciones para los intérpretes de Primavera para Hitler. Papel que, por supuesto, es encomendado al propio autor de la obra. Y llega el día del estreno. Más líos y una rotura de pierna que impide al actor principal subir a escena, así que será finalmente el director alocado y amanerado quien asuma el personaje. Pero resulta que los ingredientes para el peor musical de la historia encajan como un engranaje de relojería suiza y el musical es un taquillazo. Bialystock termina en la cárcel y Bloom huye con Ulla a Río. Pero en un arrebato de gran amistad regresan para el juicio de Max. El resto de la trama, hasta completar tres horas, es igualmente enloquecida”.

Este es el argumento de uno de los musicales más delirantes hasta ahora estrenados. Quien nos lo contaba es Manuel Cuéllar, y lo hacía a través del diario El País en un artículo titulado “El peor musical del mundo” que se publicó el 10 de septiembre de 2006, con motivo del estreno de la obra en Madrid.

Los productores (The producers) –que así se titula– es un musical escrito por Mel Brooks y Thomas Meehan, con música y letras del propio Brooks y arreglos de Glen Kelly y Doug Besterman, basado en la película homónima que dirigió el propio Brooks en 1967 y se estrenó en 1968, con un reparto que encabezaban Zero Mostel, Gene Wilder, Kenneth Mars y Dick Shawn.

La première del musical en Broadway tuvo lugar el 19 de abril de 2001 con un elenco encabezado por Nathan Lane y Matthew Broderick. Se representó durante 2.502 funciones (hasta el 22 de abril de 2007), batiendo todos los records al ganar 12 premios Tony. En 2004 se estrenó en el West End londinense y en 2005 fue de nuevo adaptado a la gran pantalla. Al igual que la versión teatral, fue dirigida por Susan Stroman y contó con varios de los actores que habían formado parte del reparto original de Broadway: Nathan Lane como Max Bialystock, Matthew Broderick como Leo Bloom, Gary Beach como Roger De Bris y Roger Bart como Carmen Ghia. A ellos se unieron Uma Thurman y Will Ferrell en los papeles de Ulla y Franz Liebkind respectivamente.

El musical ha conocido numerosas producciones internacionales en diferentes países, entre los que se incluyen Argentina, España y México.

Vamos ya con los números más sobresalientes de este increíble y divertido musical con una serie de vídeos correspondientes tanto a la obra teatral como a las dos producciones cinematográficas. No todos los que verán son los que nos hubiera gustado incluir, pues hay algunos números de la película de 2005 que son ciertamente magníficos y sí están en Youtube, pero que cuando te dispones a insertarlos aparece la dichosa notita –de la cual siempre nos damos cuenta tarde, cuando ya prácticamente tenemos redactada la entrada– “Inserción desactivada por petición”.

Comenzamos con el primer número del musical –tras la Obertura y  “Opening Night”– de que podemos disponer: “The King of Broadway”, de la versión cinematográfica de 2005, con Nathan Lane. Esta secuencia fue suprimida en la película para acortar el metraje, si bien se incluyó cuando esta se editó en DVD.

Sigue el número “I Wanna Be a Producer”, que vemos en una representación de la obra en el Mercury Theater Chicago en 2016.

Vamos ahora con la audición para los intérpretes de Primavera para Hitler en una secuencia de la película de 2005.

Continuamos –seguimos el orden de los diversos números musicales en la versión teatral– con “When You Got It, Flaunt It”, que interpreta Uma Thurman. La actriz –que no había actuado en el musical– tuvo que aprenderse el guión, y  también a cantar y bailar. “Aprendió muy rápido, Uma es fantástica, y tiene las piernas más largas nunca vistas”, dijo Brooks.

Por supuesto, “Primavera para Hitler” (“Springtime for Hitler”) es el plato fuerte de la obra y uno de sus números más disparatados, que ya es decir. Vamos a verlo en las dos versiones cinematográficas, la de 1968 (solo la primera parte del número) y la de 2005 (número completo).

Lo mismo que decíamos respecto al anterior vídeo es aplicable al que sigue: “’Til Him”, un número fantástico –uno de los últimos– del que debemos conformarnos con un vídeo de un momento de la ceremonia de entrega de los premios Tony, presentada por Matthew Broderick, de 2001, año en que The producers obtuvo los galardones al Mejor musical, Mejor actor principal (Nathan Lane), Mejor música, Mejor dirección y Mejor coreografía, entre los doce que logró. Digo conformarnos por la calidad del mismo. Por lo demás es excelente.

Que pasen un buen día.

Kurt Weill y Lotte Lenya. 25 años de amor y música

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Lotte Lenya y Kurt Weill en Berlín (1930).

En 1925, cuando Berlín vivía en todo su esplendor los “felices años veinte” y era el centro de la modernidad, dos grandes nombres de la música de teatro y cabaret contraían matrimonio: Kurt Weill y Lotte Lenya. Duró este veinticinco años, hasta la muerte de Weill, si bien con un paréntesis desde finales de 1933, cuando se separaron estando exiliados en París, hasta 1935, cuando se reencontraron en EE UU y volvieron a casarse.

Kurt Weill (1900-1950) nació en la ciudad alemana de Dessau en el seno de una familia judía. Siendo adolescente, comenzó a estudiar música con Albert Bing. Pronto empezó a componer y mostró una temprana predilección por la música vocal, que lo condujo al teatro musical. Se trasladó a Berlín a principios de la década de 1920 y se hizo un hueco en su vibrante escena cultural. En 1922 se integró en el Novembergruppe, grupo de artistas de izquierda de Berlín en el que figuraban, entre otros, el compositor de música clásica Hanns Eisler y el también compositor ligado a la Bauhaus y los dadaístas, Stefan Wolpe, quienes solían representar trabajos de compositores como Berg, Schönberg, Stravinsky o Krenek.

En cuanto a Lotte Lenya (1898-1981), nacida en Viena en 1898 en el seno de una familia de clase obrera, se crió en un ambiente de miseria, con un padre despótico y una madre incapaz de protegerse de él y de proteger a su hija. Según Donald Spoto (Lotte Lenya, 1990) para escapar de los maltratos de su padre, que llegó a violarla, y de la pobreza empezó en la prostitución a los 11 años. Pero luego marchó a Zúrich, donde estudió música, consiguiendo en 1914 un primer trabajo en el Schauspielhaus Zürich con el nombre artístico de Lotte Lenja. Y de Zúrich a Berlín en 1921. En la capital alemana se relacionó con el círculo de artistas que incluía a Kurt Weill y Bertolt Brecht tras conocer al primero en 1924 debido a la amistad que unía a ambos con el dramaturgo Georg Kaiser, con quien Weill había colaborado en su ópera de un solo acto Der Protagonist (1926).

El encuentro, parece ser, resultó más que satisfactorio y en 1925 contraían matrimonio. Este hecho resultaría decisivo en la orientación de la carrera de Lotte y, aunque en menor medida, de Weill, para quien su mujer se convirtió en su musa. El mismo Brecht escribió papeles especialmente pensados para ella en La ópera de cuatro cuartos Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, ambas con música de Weill.

Fue así que en 1928 protagonizó su primer gran papel haciendo de Jenny en Die Dreigroschenoper (La ópera de cuatro cuartos). La poderosa música de Weill combinada con el cinismo y la crítica social del libreto de Brecht produjeron una de las creaciones culturales más importantes de la Europa de entreguerras. De ella incluimos una secuencia –con subtítulos en español– de la película alemana de 1931 Die 3 Groschen-Oper (en la versión doblada al español La comedia de la vida), dirigida por Georg Wilhelm Pabst, con Lotte interpretando “Seeräuberjenny” (Pirata Jenny).

En marzo de 1930 se estrenó en Leipzig Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny (Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny). Simpatizantes del NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), el partido nazi, boicotearon el estreno y a duras penas se consiguió finalizar la representación. Tras Leipzig, se presentó en Berlín en diciembre de 1931, con Lotte Lenya en el papel de Jenny Smith. A principios de 1933, cuando los nazis llegaron al poder, se prohibió. A Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny pertenece la canción “Rasch wuchs-Oh, Show Us the Way”, más conocida –por cantarse en inglés– como “Alabama Song” que suena el primer acto en interpretación de Jenny y las chicas, que han perdido su patria y no ven otra salida que venderse a los hombres de Mahagonny. La grabación que sigue es la que grabó Lenya en 1930 con The Three Admirals.

Tanto Lenya como Weill y Brecht huyeron del nazismo y se refugiaron en París. El matrimonio entre el compositor y la actriz y cantante estaba en crisis y pronto se divorciaron. Aun así, intervino –como Anna I– en Los siete pecados capitales (Die sieben Todsünden), un ballet satírico con libreto de Brecht con canciones y nueve escenas: prólogo, los siete pecados –“La pereza”, “La soberbia”, “La ira”, “La gula”, “La lujuria”, La avaricia” y “La envidia” (por este orden)– y epílogo, que se estrenó el 7 de junio de 1933 en el Théâtre des Champs-Élysées en París. El millonario Edward James financió la obra e incluyó una cláusula en el contrato por la que su mujer, la bailarina Tilly Losch, que según este tenía gran parecido con Lotte Lenya, debía aparecer en la obra. De este modo el personaje central Anna se dividió en dos: una contaba la historia y la otra la bailaba. La obra fue un fracaso de público y crítica y el mismo mes de junio se presentó en el Savoy Theatre de Londres con el título de Anna-Anna, en una traducción al inglés improvisada por la propia Lotte. Escuchamos la interpretación que del prólogo grabó Lenya en 1956, desgraciadamente en un vídeo con imagen fija de la portada del álbum que se editó en dicho año.

La obra de Weill era conocida en EE EU, aunque en ambientes reducidos del mundo musical. En 1933 se había estrenado en Broadway la versión en inglés de Die Dreigroschenoper con el título de The Threepenny Opera (de ahí muchas veces aparezca su título original traducido al español como La ópera de los tres centavos o de los tres peniques), que solo llegó a representarse trece veces. Ello no fue óbice para que siguiera colaborando y se estableciera definitivamente –junto a Lotte Lenya, convertida de nuevo en su esposa– en el país norteamericano en 1935. En 1936 Weill estrenaba, con libreto de Paul Green, Johnny Johnson, una sátira antibelicista ambientada en la Primera Guerra Mundial. Su música sonaba aún muy “alemana” y la obra se mantuvo en cartel durante 68 funciones. Veamos a Lotte interpretar –si bien en un vídeo que recoge un momento del programa de televisión que grabó en Boston en 1966 con George Voskovec The World of Kurt Weill y se emitió en febrero de 1967– la canción de Johnny Johnson “Song of the Goddess”.

A principios de 1938, con el éxito musical de Knickerbocker Holiday, escrito por el dramaturgo Maxwell Anderson, Weill finalmente tuvo acceso a la escena teatral de los musicales de Broadway. Los otros dos grandes éxitos que Weill tuvo en Broadway fueron escritos durante la guerra: Lady in the Dark (1941), con letra de Ira Gershwin, y One Touch of Venus (1943, Venus era mujer), una comedia musical que alcanzo las 567 representaciones. En estos años, Lotte intervino en la ópera-oratorio de Weill The Eternal Road, estrenada en 1937 en la Manhattan Opera House (Nueva York); cantó en el club de moda neoyorkino Le Ruban Bleu; estrenó la obra de teatro de Maxwell Anderson Candle in the Wind (1941), grabó algunas canciones de su marido, colaboró con la emisora La Voz de América, creada en 1942 por la Oficina de Información de Guerra del Gobierno de Estados Unidos, y se retiró de los escenarios.

1942

Kurt Weill y Lotte Lenya en Nueva York en 1942. Robert Kradin-Associated Press/The New Yorf Times.

Kurt y Lotte, como acabamos de ver, trabajaron pocas veces juntos en EE UU. Otros eran los parámetros musicales y otros también los criterios por lo que se regía el mundo del espectáculo. Weill difícilmente podía componer para su esposa y su música era más “americana”, lo que no le quita un ápice de calidad. Vamos a comprobarlo en este vídeo con una muy bella canción: Speak low, de One Touch of Venus, en interpretación de Lenya, quien no formó parte del reparto original pero la grabó en 1957.

En 1950 fallecía Weill. Lotte accedió, a regañadientes, participar en un concierto homenaje del ayuntamiento de Nueva York. Aunque confiaba demasiado en su talento, obtuvo un gran éxito. Un año después se casaba con el escritor y editor George Davis, quien la convenció para que encarnara a Jenny en una nueva producción de La ópera de cuatro cuartos, primero en concierto –con Leonard Bernstein (1952)– y después en Broadway (1954). Por su papel consiguió un premio Tony en 1956.

Durante las dos décadas que siguieron a la muerte de Weill, Lenya retomó, pues, su carrera internacional como cantante y actriz, dedicándose casi en exclusiva a interpretar la obra de Weill. Es a partir de los años 50 del siglo pasado, cuando Lotte empieza a aparecer en programas de televisión, que disponemos de algún vídeo más suyo interpretando las más celebradas canciones del que había sido su marido. Al mismo tiempo, graba diversos álbumes con estos y otros temas de Weill, incluyendo algunos de sus musicales completos.

Algunas de estas interpretaciones las hemos incluido ya. Vamos con unas pocas más. En los dos vídeos que siguen interpreta, en el primero “Bilbao Song”, de Happy End (1929), incluida en el álbum de 1955 Lotte Lenya sings Berlin Tehatre. En el segundo “September Song”, del musical compuesto por Kurt Weill con letra y argumento de Maxwell Anderson que dirigió Joshua Logan, Knickerbocker Holiday (1938). La grabación corresponde al álbum September Song and Other American Theatre Songs of Kurt Weill, grabado en 1967, que salió a la venta en febrero de 1958.

De 1958 es esta versión de “Alabama Song” –la original ya la hemos escuchado– que interpretó Lotte para el programa de la cadena de televisión CBS Camera Three. Está extractado del DVD Theater Music of Brecht & Weill, que recoge diversas actuaciones de Lotte Lenya y Gisela May entre 1958 y 1963.

Y de 1965 este vídeo correspondiente a la serie de programas de televisión que presentaba Aaron Copland para la WGBH-TV de Boston, en el que Lotte interpreta “Havanna-Lied” y “Surabaya Johnny”.

Finalizamos con otro vídeo con fotografías suyas, y con Weill y Brecht, para escuchar ese hermoso tango-habanera que es “Youkali”. Weill escribió la música para la obra de Jacques Deval Marie galante, que se estrenó en el Teatro Hébertot de París en 1934. Un año más tarde se rodaba una primera versión cinematográfica en Estados Unidos dirigida por Henry King. En un principio, “Youkali” era un tema instrumental para el que en 1935 Roger Fernay escribió la letra. La grabación pertenece a The Lotte Lenya Album (1970), que incluye grabaciones suyas de 1955 y 1957.

Como he dicho otras veces, si han llegado hasta el final de esta larga entrada cuenten con mi reconocimiento, pues es una de esas que cuesta mucho de elaborar –no tanto por la redacción como por la búsqueda de documentación y de vídeos– y luego, cuando miras las estadísticas, adviertes que pasa al grupo de las que menor número de visitas ha recibido. De todos modos, sarna con gusto no pica, que dice la paremia.

Richard Rodgers (y Oscar Hammerstein II)

Songwriting Duo

Richard Rodgers y Oscar Hammerstein en Londres durante la promoción del musical “Flower Drum Song” (9 de marzo de 1960). / Keystone-Getty Images.

El fallecimiento del letrista Lorenz Hart en 1943 ponía fin a una de las parejas más exitosas y creativas del mundo de los musicales, la que formaba con el compositor Richard Rodgers, conocida y etiquetada como Rodgers y Hart, a la que dedicamos una entrada el pasado 4 de diciembre. Parecía difícil que se formara otra con tanto talento, pero ese mismo año Rodgers inició su colaboración con otro gran letrista, Oscar Hammerstein II (1895-1960). Nacía así la pareja Rodgers y Hammerstein, otro tándem que funcionó a las mil maravillas. No en balde fueron recompensados con treinta y cinco premios Tony, quince Oscars, dos Grammys, dos Pulitzers y dos Emmys.

Hammerstein no era ningún desconocido cuando comenzó a trabajar con Hart. Había colaborado, entre otros, con Rudolf Friml en el libreto de la famosa opereta Rose-Marie (1924) –que se mantuvo en cartel hasta 1927–, con George Gershwin en la opereta Song of the Flame (1925), con Sigmund Romberg en la opereta The Desert Song (1926), y con Jerome Kern: suyo es el libreto de Show Boat (1927), la primera obra en integrar texto con canciones logrando conformar una suerte de opereta estadounidense que sentó las bases del musical moderno de Broadway.

Durante los diecisiete años que colaboraron juntos crearon nueve musicales para Broadway –la mayoría de los cuales fueron adaptados a la gran pantalla–, la música de una película y un musical para televisión. El primero de ellos, Oklahoma!, se estrenó en 1943, cuando Hart se encontraba sumido en una profunda depresión por la muerte de su madre y sus problemas con el alcohol, que le impedían seguir escribiendo. Oklahoma!, una historia de amor entre un vaquero y una granjera que se ve alterada por la llegada de un forastero, introducía una serie de nuevos elementos narrativos y técnicas que integraban todas las canciones en la línea argumental. Su puesta en escena fue espectacular y se mantuvo en cartel durante 2.248 representaciones, siendo galardonado al año siguiente con un Premio Especial Pulitzer. En 1955 fue llevado al cine. La homónima película, que dirigió Fred Zinnemann, ganó dos Oscar: Mejor sonido y Mejor música. De esta es la secuencia que sigue, en la que Gordon MacRae, Charlotte Greenwood, James Whitmore, Shirley Jones, Jay C. Flippen y coros interpretan la canción que da título al musical y a su adaptación cinematográfica.

Su segundo musical para Broadway, Carousel, se estrenó en abril de 1945 y fue un éxito inmediato tanto para los críticos como para el público, manteniéndose en cartel durante dos años (890 representaciones). Aunque nunca ha alcanzado la repercusión de Oklahoma!, la obra se ha repuesto repetidamente y ha sido grabada varias veces. En 1956 llegó la adaptación cinematográfica (Carrusel se tituló la película en la versión doblada al español), que dirigió Henry King, con Gordon MacRae y Shirley Jones encabezando el reparto. Entre las canciones del musical se encuentra “You’ll Never Walk Alone” (Nunca caminarás solo), que en el filme interpretan Shirley Jones (Julie Jordan) y Claramae Turner (Nettie Fowler, su prima en la película) en una emotiva escena tras la muerte del marido de la primera, Billy Bigelow, papel que encarna MacRae. “You’ll Never Walk Alone” consiguió gran popularidad y empezó a ser cantada por los aficionados del Liverpool FC para animar a su equipo antes de empezar el partido, llegando a convertirse el himno oficial del club, en cuyo escudo figura la frase “You’ll Never Walk Alone”. Curiosamente, otra canción de Rodgers –esta con letra de Hart–, “Blue Moon”, lo es de otro equipo británico, el Manchester City.

También en 1945 se estrenaba State Fair, película musical de 1945 dirigida por Walter Lang, de la que se hizo un remake en 1962 que dirigió José Ferrer. Fue esta la única composición que Rodgers y Hammerstein escribieron directamente para el cine, si bien en 1996 se presentó en Broadway una versión teatral de la misma. De la película de 1962 incluimos esta maravillosa canción que es “It Might as Well Be Spring” –ganadora del Oscar a la Mejor canción original– con Pamela Tiffin doblada por Anita Gordon.

Su tercera colaboración para Broadway tuvo lugar en 1947. Se trata de Allegro, musical que no fue un gran éxito, pero que, así y todo, se mantuvo durante nueve meses. Rara vez se ha repuesto. Una de ellas fue en 2014 a cargo de Classic Stage Company, del circuito off-Broadway. A esta producción de Allegro corresponde este vídeo, que mezcla las versiones de 2014 y 1947, en el que suena “You Are Never Away”.

Triunfal acogida tuvo South Pacific, musical estrenado en Broadway en 1949 que fue nominado a diez premios Tony y ganó en todas las categorías, incluyendo las de Mejor musical, Mejor actor principal en un musical, Mejor actriz principal en un musical, Mejor actor de reparto en un musical, Mejor actriz de reparto en un musical, Mejor director de un musical, Mejor música original y Mejor guion de un musical. Todo un récord no igualado hasta la fecha. Se representó durante 1.925 funciones, el álbum con los números musicales vendió más de un millón de copias y en 1950 le fue otorgado el Premio Pulitzer de teatro. En 1958 Joshua Logan dirigió la adaptación cinematográfica con la película del mismo título (Al sur del Pacífico en la versión doblada al español), que protagonizaron Rossano Brazzi y John Kerr y dio prestigio internacional a Mitzi Gaynor por su papel como Ensign Nellie Forbush. Veamos a Mitzi en la secuencia en la que interpreta “I’m Gonna Wash That Man Right Out Of My Hair” (con la pista de audio completa).

Basado en la novela de 1944 Anna y el rey, de Siam de Margaret Landon, que a su vez se inspira en las memorias de Anna Leonowens, la institutriz de los hijos del rey Mongkut de Siam a principios de 1860, Oscar Hammerstein escribió el libreto y las letras de las canciones de uno de los musicales más famosos y representados, The King and I (El rey y yo). La música, obviamente, es obra de Rodgers. Se estrenó el 29 de marzo de 1951 en el teatro St. James de Broadway y se mantuvo durante tres años. Gertrude Lawrence, en el que fue su último papel, representó a Anna y Yul Brynner interpretó el papel del rey. Ambos se llevaron el premio Tony a Mejor actriz y Mejor actor respectivamente, y The King and I el codiciado premio a Mejor musical. Brynner repitió papel, no así Gertrude Lawrence, en la versión cinematográfica del mismo título que, dirigida por Walter Lang, se estrenó en 1956. El papel de Anna recayó en Deborah Kerr, quien fue doblada por Marni Nixon. Consiguió también los Oscar a Mejor actor principal (Yul Brynner), Mejor dirección de arte y escenografía, Mejor vestuario, Mejor adaptación musical (Alfred Newman, Ken Darby) y Mejor sonido. Todas las reposiciones que de él se han hecho han sido un éxito. La última tuvo lugar en Broadway en 2015 y se llevó los Tony a la Mejor reposición musical, a la Mejor actriz principal de musicales (Kelli O’Hara), a la Mejor actuación de una actriz de reparto en musicales (Ruthie Ann Miles) y al Mejor diseño de vestuario. De esta reposición vemos la compañía (con Kelli O’Hara) durante la ceremonia de entrega de los Premios Tony de ese año interpretando “Getting To Know You” y “Shall We Dance”.

El fulgurante éxito de los anteriores musicales de Rodgers y Hammerstein despertó una enorme expectación al anunciarse el estreno de su siguiente obra: Me and Juliet. Se estrenó en Broadway el 28 de mayo de 1953 en el Majestic Theatre y el gran número de entradas vendidas por adelantado hacían prever otro éxito. Sin embargo, y posiblemente a causa de la expectativa creada, cerró tras 358 representaciones. La gente esperaba más, u otra cosa. Sería exagerado decir que fue un fracaso, pero este lo conocerían en 1955 con Pipe Dream. Recibió muy malas críticas y, a pesar de representarse 245 veces, fue un desastre financiero.

Dos años después se aventuraban en un medio para el que nunca habían trabajado: la televisión. El 31 de marzo de 1957 se emitió en directo a través de la CBS Cinderella, musical basado en el cuento de hadas Cenicienta, particularmente en la versión francesa Cendrillon, ou la Petite Pantoufle de Vair, de Charles Perrault, que fue visto por más de cien millones de personas. Una adaptación para el teatro se estrenó en el londinense West End en 1958. Luego llegaron varios remakes y en 2013 una nueva versión para Broadway con el libro reescrito y canciones nuevas. La Cinderella de 1957 dio el paso definitivo al mundo audiovisual a una joven actriz –ya conocida en el teatro musical por haber protagonizado My Fair Lady– llamada Julie Andrews, a la que vemos en el siguiente vídeo interpretando uno de los temas más celebrados del musical: “In my own little corner”.

Flower Drum Song fue el octavo musical del tándem Rodgers-Hammerstein, que se basó en la novela de 1957, The Flower Drum Song, del autor chino-estadounidense CY Lee. Se estrenó en Broadway en 1958 (600 representaciones), luego se representó en el West End y fue adaptado al cine en 1961, con el mismo título (Prometidas sin novio en España, Flor de loto en Argentina y México) y dirección de Henry Koster. Fue nominada a cinco premios Oscar, pero no se llevó ninguno. Del filme incluimos esta secuencia en la que Nancy Kwan (doblada por B.J. Baker) interpreta su canción más popular: “I Enjoy Being a Girl”.

La última colaboración de Rodgers y Hammerstein es, sin duda, la más famosa de todas: nada menos que The Sound of Music. Se basa en una historia verídica, la de la familia Von Trapp, si bien con alguna que otra licencia que Rodgers y Hammerstein –o más bien Howard Lindsay y Russel Crouse, autores del libreto– consideraron pertinente para su puesta en escena. Los Von Trapp fueron una familia que existió en realidad. De hecho, el musical está basado en el libro La historia de los cantantes de la familia Trapp (1949), de María von Trapp. Su estreno en Broadway tuvo lugar el 16 de noviembre de 1959 y se mantuvo en cartel hasta junio de 1963, cerrando tras 1.443 funciones. Con un reparto en el que figuraban Mary Martin (María), Theodore Bikel (capitán Von Trapp) y Patricia Neway (madre abadesa), se llevó cinco premios Tony: Mejor musical, Mejor actuación a una actriz principal en un musical (Mary Martin), Mejor actuación a una actriz de reparto en un musical (Patricia Neway), Mejor director y Mejor diseño escénico en un musical.

El argumento puede que sea algo cursi y almibarado, pero la popularidad de sus números musicales lo acreditan como lo que ha pasado a ser: uno de los grandes clásicos de la historia del teatro musical. Y del cine, pues en 1965, ya fallecido Hammerstein, se rodó la película homónima (Sonrisas y lágrimas en España; La novicia rebelde en Latinoamérica), que sería nominada para diez Oscar y se llevaría cinco: Mejor película, Mejor director, Mejor sonido, Mejor banda sonora original adaptada y Mejor montaje. La dirigió en 1965 Robert Wise y la protagonizaron Julie Andrews (María) y Christopher Plummer (el capitán Von Trapp), con Peggy Wood en el papel de madre abadesa. Vemos acto seguido a Julie Andrews interpretando el tema que da título al filme (“The Sound of Music”), el primero que suena y que se repite más adelante, y, con los siete hijos del capitán Von Trapp la conocidísima canción “Do-Re-Mi”, aparentemente simple y repetitiva, pero muy bien construida y enormemente contagiosa.

Tras fallecer Oscar Hammerstein (23 de agosto de 1960), Rodgers siguió trabajando. Compuso las melodías para los musicales No Strings (1962, letras del propio Rodgers y libreto de Samuel A. Taylor), que ganó dos Tony, Do I Hear a Waltz? (1965, letras de Stephen Sondheim y libreto de Arthur Laurents), Two by Two (1970, letras de Martin Charnin y libreto de Peter Stone), Rex (1976, letras de Sheldon Harnick y libreto de Sherman Yellen) y I Remember Mama (1979, letras de Martin Charnin y Raymond Jessel y libreto de Thomas Meehan). Poco después del estreno de este último, el 30 de diciembre de 1979, Rodgers moría en Nueva York a la edad de 77 años.

Si han llegado hasta el final de esta larga entrada cuenten con mi reconocimiento, pues es una de esas que cuesta mucho de elaborar –no tanto por la redacción como por la búsqueda de documentación y de vídeos– y luego, cuando miras las estadísticas, adviertes que pasa al grupo de las que menor número de visitas ha recibido. De todos modos, como dice la paremia, sarna con gusto no pica.

Irma la dulce

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El 5 de junio de 1963 se estrenaba en Nueva York una de esas películas inolvidables –bueno, como todas la Billy Wilder– que me parece imposible que exista alguien que diga que no le gusta. Me refiero a la maravillosa Irma la dulce (Irma la Douce), una delicia como pocas, llena de encanto. No es una película musical –aunque André Previn ganó el Oscar a la Mejor banda sonora (adaptada)–, pero está basada en un musical francés –del que toma el título Wilder– estrenado en el Teatro Gramont de París el 12 de noviembre de 1956, encarnando a Irma la famosa actriz y cantante francesa Colette Renard. Con música de Marguerite Monnot y letras y libro de Alexandre Breffort, Irma la Douce fue un gran éxito y, posteriormente, se produjo en el West End en 1958 y, dos años después, en Broadway, por David Merrick. Elizabeth Seal –ganadora del premio Tony a la Mejor actriz de musical por su papel de Irma–, Keith Michell y Clive Revill fueron sus principales protagonistas.

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Jack Lemmon y Shirley MacLaine en “Irma la dulce” (1963).

Y en 1963, el gran Billy Wilder, con su inseparable compañero de guiones I.A.L. Diamond, lo llevó a la pantalla con un sensacional reparto encabezado por Jack Lemmon y Shirley MacLaine y con grandes actores secundarios entre los que destaca Lou Jacobi, entrañable en su papel de Moustache, el dueño y camarero del bar donde se reúnen prostitutas, chulos e incautos como Lemmon. Los argumentos son similares, aunque hay algunas diferencias. La más notable radica en que en el musical es un estudiante de Derecho quien se enamora de Irma y no puede soportar que esta alterne con clientes, mientras que en la película es un gendarme.

Con un breve fragmento que apenas supera el minuto de la versión cinematográfica –y que es cuanto podemos ofrecer del filme de Wilder que no sean secuencias de diálogo– comenzamos, con Shirley McLaine bailando en el famoso número “Dis-Donc”.

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Colette Renard en “Irma la dulce” (1956).

El mismo tema lo vemos a continuación por la primera que lo interpretó, que como dijimos fue Colette Renard, durante un momento del musical Irma la Douce en 1956. Asimismo, de la misma representación incluimos “Il y a rien à dire”.

Uno de los mejores temas de Irma la dulce es “Valse Milieu”. Con él se abre el musical. Es su intérprete también Colette Renard, aunque el vídeo no es de una actuación suya en directo sino un montaje con imágenes de París de finales de la década de 1950 que recoge la versión del tema que figura en su doble sencillo de 1956.

Continuamos con tres números en la versión de Irma la douce que produjo la Ópera de Metz representada en 2013 en el Grand-Théâtre de Limoges con dirección y coreografía de Bernard Pisani: la “presentación” de Irma, la de los chulos y “Le langage de l’amour”.

Finalizamos con quien empezamos, con Shirley MacLaine, que nos deleita –a pesar de la mala calidad del vídeo– con “Valse milieu”, al que añade “If They Could See Me Now”, del musical Sweet Charity, en una actuación que tuvo lugar en Los Ángeles en 1985 (o 1986).

Que pasen un buen domingo.