Paul Lincke

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Paul Lincke (Carl Emil Paul Lincke) fue un brillante compositor alemán de música de revista y opereta y director de orquesta, sin duda el máximo representante de la denominada opereta berlinesa. Si Offenbach es el creador de la opereta francesa, Strauss de la vienesa y Gilbert & Sullivan de la anglosajona, Lincke lo es de la alemana. Su tema Berliner Luft (“Aires de Berlín”), de la opereta Frau Luna, es para los berlineses un himno oficioso de la ciudad. Vean, si no, al público en este vídeo del concierto celebrado en el  Berliner Waldbühne (Teatro del Bosque de Berlín) por la Filarmónica de Berlín en 2008 dirigida por Gustavo Dudamel y fíjense en la “complicidad” de los espectadores. “Es el aire de Berlín, con ese aroma encantador en el que casi nadie hace puf, en el aroma de este aire…”

linckeNació Lincke en Berlín a finales de 1866. Tras estudiar en la Wittenberger Stadtkapelle, comenzó su carrera como director de banda. Pero lo que en realidad deseaba era dedicarse a música para teatro. Dotado de gran facilidad para la composición, además de ser un virtuoso músico que tocaba el fagot, la trompa tenor, la percusión, el piano y el violín, fue contratado en el Apollo de Berlín, para el que trabajó dirigiendo la orquesta y componiendo. En 1897 viajó a París para una estancia de dos años y de regreso a Berlín conoció sus mayores éxitos. Compuso canción ligera, revistas y operetas, música de bailes y marchas, piezas de salón y cuplés. Sus melodías son pegadizas, fáciles de cantar, y sus composiciones elegantes al tiempo que enérgicas, llenas de colorido berlinés.

Frau LunaLa obra más célebre de Lincke es, como decíamos, la opereta Frau Luna, su segunda obra tras la revista Venus auf Erden (Venus en la Tierra). Se estrenó el 2 de mayo de 1899, en el Apollo Theater  de Berlín, siendo repuesta con nuevos números en 1922. Tres jóvenes de Berlín viajan a la Luna en un “barcoluna” (una especie de globo). La señora Luna (Frau Luna) está encantada de verlos. Por fin algo nuevo sucede en su aburrido reino, cuyo último visitante había sido el emigrante de la Tierra Theophil, hacía ya años. De nuevo en Berlín, Theophil se enamora de una mujer al tiempo que Frau Luna lo hace de Steppke (uno de los jóvenes). La Tierra y la Luna se acercan, lo que desencadenará algunos enredos. Pero todo saldrá bien.

Vamos con Frau Luna. Por el orden que figuran en el libreto de 1922 incluimos los números musicales “Es war an einem schönen Frühlingsabend/O Theophil” (en la representación de la opereta  en la localidad holandesa de Veendam-Wildervank), la famosa marcha “Berliner Luft” (con Edith Hancke y Harald Juhnke, en la producción de la televisión alemana de 1979 Paul Lincke-Revue) y, también de 1979, “Last den Kopf nicht hängen” (con la soprano Grit van Jüten).

 

Tras Frau Luna, Lincke estrenó Im Reich des Indra (En el reino de Indra) el mismo año, otra historia de enredo ambientada en la ficticia isla Muckipur, reino supuestamente situado junto a la India. Otro gran éxito del que insertamos los números “Es war einmal”, con Rudolf Schock, en el espectáculo televisivo ya mencionado Paul Lincke-Revue, y “Wenn auch die Jahre enteilen”, por el bajo alemán Karl Ridderbusch, uno de los grandes cantantes wagnerianos de la posguerra fallecido en 1997, en otro programa de televisión de 1979.

Tres años después triunfaba de nuevo con Lysistrata (Berlín, 1902), de la que vemos el vals “Das Glühwürmchen” (La luciérnaga), famoso mundialmente, por Liane Rudolph en el mismo espectáculo de 1979.

Casanova fue la siguiente opereta que estrenó Lincke, esta vez en Darmstadt, en 1913. Basada en la vida del famoso conquistador, aventurero, escritor, diplomático y agente secreto italiano Giacomo Casanova, incluimos de la misma “Nur den Frauen gilt mein Leben” y “Casanova”, de nuevo con Rudolf Schock en 1979.

Hasta 1940 no estrenaría nueva opereta (Ein Liebestraum), de la que no hemos encontrado vídeos, lo que no significa que dejara de componer. Ya dijimos que su obra abarca todo tipo de melodías para revistas y operetas, música de bailes y marchas, piezas de salón y cuplés. Una de sus composiciones que particularmente más nos agrada y que elegimos para nuestro vídeo de presentación es la marcha Folies-Bergère, de 1919. Nos hubiese gustado ofrecer otra versión, pero las pocas que hemos podido ver no parece que, ni de lejos, superan la que grabó en 1979 la Rundfunkorchester des Südwestfunks Kaiserslautern, por lo que insertamos de nuevo el vídeo que en su momento hicimos.

Lincke fue declarado ciudadano ilustre de Berlín. En 1943, mientras se dirigía a su apartamento, este fue bombardeado y nunca más regresó a la capital germana. Falleció en Hannenklee el 3 de septiembre de 1946.

Que pasen un buen día.

Margo Lion

Margo Lion en 1927. Fotografía de Alexander Binder

Margo Lion en 1927. Fotografía de Alexander Binder

Margo Lion* –nombre artístico de Marguerite Hélène Barbe Elisabeth Lion– fue una de las grandes figuras del cabaret berlinés de la época de la República de Weimar (1919-1933). Nacida en 1899 en Estambul – entonces Constantinopla–era hija de padres franceses. En 1921 se trasladó a Berlín buscando un sitio como modelo, pero conoció al poeta y autor de letras para canciones de cabaret Marcellus Schiffer y su vida cambió. Se enamoraron, más tarde se casaron, y ella pasó a llamarse Margo Lion y a interpretar sus canciones, cuya música corría a cargo de compositores de la talla de Mischa Spoliansky o Friedrich Hollaender.

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Debutó en 1923 en el cabaret Wild Bühn (Escenario Salvaje), propiedad de Trude Hesterberg. Ante la incrédula mirada de esta, su actuación fue todo un éxito. Así lo contó la propia Hesterberg: “Una noche, después de la función, vino a verme Marcellus Schiffer y me pidió que le hiciese una prueba a Margo Lion. Me dijo que le había escrito una canción y quería cantármela. ‘Creí que se dedicaba a la moda’, le dije. ‘Así es, pero creo que también interpreta muy bien’. (…) ‘Bien’, le dije, ‘¿has traído algún vestido?’. ‘Sí, aquí está’, me contestó, y se sacó un paquete de cigarrillos del guante. ‘¿Eso es todo?’, pregunté sorprendida. ‘Puedes asegurarlo’, replicó. Un instante después estaba sobre el escenario. No podía creer lo que veía. Se había ceñido una larga tela de seda negra alrededor del cuerpo, sujeta solo con alfileres. El resto de la tela arrastraba por detrás como una cola. En la cabeza, sobre el pelo ondulado, llevaba un pequeño sombrero negro. Sus largos brazos acababan en dos pequeños guantes negros. De su cara empolvada de blanco sobresalían tan solo los ojos perfilados también de negro. Era una visión realmente grotesca y macabra. Y entonces arrancó (no hay otra manera de describirlo). Con los brazos desplegados a derecha e izquierda, allí estaba, como una cruz negra sobre un fondo vacío, y desgranaba con su voz profunda la canción sobre el perfil de la moda: ‘En el escaparate, a la vista de todo el mundo, permanece inmóvil una delgada mujer…'”

Margo Lion, una mujer delgada con el pelo a lo garçon, liso y negro, afilada nariz, boca de piñón y grandes ojos, pasó a ser el súmmum de la modernidad. “Cómo me gustaría tener sex-appeal / tanto de frente como de perfil. / Debe de ser maravilloso sentir / el sex-appeal a lo Greta Garbo”, cantaba en Margo Lion en Sex Appeal, tema que compusieron Hollaender y Schiffer en 1930.

tumblr_mps50sfXD21s2drfjo1_500Antes de interpretar este conocido tema, Margo ya era una popular cantante. El año 1928 fue clave su carrera. Con música de Spoliansky se estreno la revista Es liegt in der Luft  (Está en el aire), que Schiffer había escrito para su esposa y en cuyo elenco figuraba una desconocida llamada Marlene Dietrich. La primera representación tuvo lugar en el Komödie am Kurfürstendamm de Berlín, con notable éxito. La canción que interpretaban ambas “Wenn die beste Freundin” (algo así como Cuando la mejor amiga…) elevó aún más la notoriedad de Margo y lanzó a la fama a Marlene: “Hoy en vez de amantes, tenemos novias”, cantaban a dúo, mostrándose insatisfechas con sus maridos e intimando entre ellas a medida que avanzaba la canción.

Aunque también, al igual que sucedía en el vídeo anterior, con imágenes que acompañan la canción escuchamos la misma en la grabación original de 1928 por Margo Lion y Marlene Dietrich. A ambas corresponden las fotografías.

El nombre de Margo Lion traspasó fronteras y esta iniciaba su carrera como actriz, debutando en el cine en 1931 en la versión francesa de Die Dreigroschenoper (La ópera de cuatro cuartos) que dirigió el gran director alemán Georg Wilhelm Pabst, en el papel que en la versión teatral interpretara Lotte Lenya. La técnica del doblaje aún no se había establecido en aquella época y las películas que se consideraba que podían tener éxito fuera de Alemania se filmaban a la vez en dos o más idiomas. Veamos una secuencia del filme.

Antes del estreno, sin embargo, apareció otra película que había rodado después: Ich geh’ aus und du bleibst da (1931). A esta siguieron otras como 24 Stunden aus dem Leben einer Frau o Die Koffer des Herrn O.F, junto a Peter Lorre, y Nie wieder Liebe!, de Anatole Litvak, (todas ellas de 1931). A esta última pertenece la secuencia que vemos en el siguiente vídeo, en la que interpreta el tema de Spoliansky y Schiffer “Lebe ohne Liebe kannst du nicht”.

 

margo-lion CAP 2Aquejado de una profunda depresión, Schiffer se suicidó arrojándose por una ventana de su domicilio en 1932 y Margo marchó a París. Realizó una incursión en el cine norteamericano, apareciendo junto a Curt Bois en Nueva York, en el Kabaret der Komiker, que Kurt Robitschek intentaba relanzar en Broadway. Tras el fracaso de esta empresa, Margo Lion regresó a Europa. Entre los años 1934 y 1939 también se dedicó al cine, apareciendo en una docena de films franceses. Después de 1946 se afianzó Margo Lion como actriz de cine y televisión en Francia, trabajando con directores como Jacques Demy, Claude Boissol o Julien Duvivier. En los años 60 volvió a Berlín y, al igual que otras glorias del cabaret alemán, no fue capaz de reconocer la ciudad en la que había triunfado, completamente transformada tras la guerra. Regresó por última vez a Alemania el 7 de septiembre de 1977. Actuó en el Renaissance-Theater de Berlín, y allí volvió a interpretar sus antiguas canciones acompañada al piano por Mischa Spoliansky. Murió el 25 de febrero de 1989, poco antes de su 90 cumpleaños, en París.

Nos despedimos de esta fantástica mujer con una canción que interpretó en la película de 1933 … Und wer küßt mich?, canción que evidentemente ya no compuso su marido (es de Franz Grothe y R.Gilbert) en la que su voz tiene un aire mucho más melancólico y triste, o eso nos parece. El vídeo, nuevamente, recoge imágenes de la cantante y actriz.

Mañana volvemos. Que tengan un buen día.

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* Para redactar esta entrada nos hemos basado en “Margo Lion (1900-1989)”, del blog Kabarett. Una historia del Kabaret alemán.

Noche de cabaret en Berlín

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Con más de cuatro millones de habitantes, Berlín se convirtió durante el periodo de la República de Weimar –es decir, desde el fin de la Primera Guerra Mundial hasta el ascenso del nacionalsocialismo al poder en 1933– en una ciudad cosmopolita, rabiosamente innovadora y moderna para el gusto de la época, el centro social y cultural del mundo occidental, el espejo en que todas las capitales se miraban. También, en una metrópolis desmesurada y terriblemente desigual para sus habitantes.

En la década de 1920 superaba a París en número de teatros: cincuenta y nueve frente a cuarenta y siete. La industria del cine había producido grandes obras del expresionismo y de la cinematografía de todos los tiempos: El gabinete del Doctor Caligari (1920) y Metrópolis (1927). Pero por encima de todos los espectáculos, del cine, los circos o los teatros, las salas de bailes y los cabarets levantaban el entusiasmo como ningún otro. Todo el mundo amante de la diversión, trasgresora o no, encontraba en Berlín lo que buscaba.

Por el día, era una ciudad dinámica que poco se diferenciaba de las otras grandes urbes del mundo occidental, como París, Londres o Nueva York: numeroso tráfico de personas y vehículos ─coches (más de cincuenta mil matriculados), autobuses, tranvías…─, mucha gente de un lado para otro, lujosos escaparates, tiendas y grandes almacenes en los que se podía encontrar de todo sin más impedimento que tener suficiente poder adquisitivo, cafés y restaurantes llenos a todas horas. Por la noche, los mismos escaparates iluminados, mucho rótulo fluorescente, mucha gente en busca de distracción, mucha gente en todas partes, mucho de todo. Y es que en el Berlín nocturno, aún más que el diurno, había de todo, y para todos.

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Margo Llion

Margo Lion

Hoy, vamos intentaremos aproximarnos a ese ambiente, trataremos de pasar una noche en el Berlín de Weimar, en sus locales de ocio nocturno, en sus salas de baile y cabarets, donde las grandes orquestas del momento –alemanas y de otros países (Estados Unidos sobre todo)– hacían danzar a millares de parejas con los éxitos de moda y donde las estrellas de la época –Claire Waldoff, Margo Lion, Blandine Ebinger, Anita Berber, Curt Bois, Leo Monosson, Willy Fritsch…– interpretaban fantásticas melodías de compositores como Friedrich Hollaender o Mischa Spoliansky (por citar solo aquellos a quienes hasta ahora hemos dedicado especial atención en nuestro blog). Pero, antes, veamos cómo era la ciudad por el día y cómo empezaba a transformarse tras el anochecer.

La noche de Berlín, decíamos, era otra cosa. Vamos con ella a través de un fragmento de la película que en 1927 dirigió Walter Ruttmann Berlin: Die Sinfonie der Grosstadt (Berlín, sinfonía de una ciudad) –film documental basado en la vida, durante un día, de la ciudad de Berlín– y de un corto de 1932.

Si recuerdan las imágenes de Ruttmann, no todos los lugares de esparcimiento eran iguales. Nada era igual en Berlín. Ni en París, Londres, Nueva York o cualquier otra ciudad del mundo occidental, grande o pequeña. Los “felices años veinte”, obviamente, no fueron para todos del mismo modo. El vídeo que sigue nos muestra el ambiente nocturno berlinés del final de la década de 1920 hasta que en 1929 estalló la crisis y, con ella, llego el paro, la miseria, la pobreza. Las heridas no cerradas de la derrota en la Primera Guerra Mundial afloraron y el ascenso del nazismo fue imparable. La música es de Kurt Weill y pertenece a La ópera de cuatro cuartos; la interpreta la Orquesta Ruth Lewis bajo la dirección de Theo Mackeben.

Berlín era la capital europea con mayor número de cabarets, clubs, salas de baile y otros lugares para el esparcimiento nocturno. Los de los barrios más marginales, de austera ornamentación y pocas pretensiones poco tenían que ver con los de Friedrichstadt. Puede que fueran menos correctos políticamente, pero igual de licenciosos. El descoco era común a ambos, como el humo y el bullicio, la presencia de prostitutas, mendigos y drogadictos.

AnitaHabía locales de ocio para todos los gustos. Desde los grandes salones de baile –Haus Vaterland, Winter Garten, Moka-Efti, Atlantis, Scala, Aldon Ballroom, Tü-Tü, Komödie…– a los cabarets más desenfrenados: Dorian Gray, Hohenzoffern-Café, Toppkeller, Verona-Lounge, Alexander Palast, Adonis Lounge, Eldorado…

Los dos vídeos con que finalizamos la entrada creemos que reflejan con verosimilitud un par de tantas actuaciones que podrían haberse dado en alguno de ellos. En el primero vemos a una joven Marlene Dietrich interpretar “Falling in love again”, de la genial película Der Blaue Engel (El ángel azul), dirigida en 1930 por Josef von Sternberg. La música es del gran Friedrich Hollaender, uno de los compositores más populares y prestigiosos de la época dorada del cabaret berlinés durante la República de Weimar. El segundo presenta un ambiente mucho más refinado. La canción que interpreta Sydne Rome –Don’t Let Me Wait Too Long– no es de la época; se trata de un tema compuesto por Günther Fischer (Teplice, República Checa, 1944). El vídeo recoge una secuencia de la película Just a Gigolo, dirigida en 1978 por David Hemmings, en la que intervenían David Bowie, Sydne Rome, Kim Novak, Marlene Dietrich y Maria Schell.

      Que pasen un buen día. Esperamos seguir contando con su visita.