Música de Comedia y Cabaret: Gala de entrega de los Premios 1.000.000 de visitas

Sin título

Como les decíamos ayer, cuatro años y medio después que Música de Comedia y Cabaret publicara su primera entrada (el 15 de noviembre de 2012) este blog ha alcanzado 1.000.000 de visitas. No es esta una cifra despreciable, aunque su valor, obviamente, es más simbólico que otra cosa.

Con motivo de este evento que a Música de Comedia y Cabaret, como es lógico, no se le va a volver a presentar otra vez en la vida (es imposible repetir cifra), servidor de ustedes –en calidad de paridor, administrador y máximo y único responsable de sus contenidos– ha acordado instituir los Premios 1.000.000 de visitas para esta ocasión. Así pues, un jurado formado por Yo, Mi, Me y Conmigo, ha determinado cuáles serían estos y a quienes se les otorgarían.

El fallo no ha sido nada fácil. Tras muchas horas de reflexión y debate (pueden decir de pajas mentales si prefieren), el jurado ha decidido por unanimidad, sin presiones de ninguna clase y de manera democráticamente arbitraria, establecer los premios que a continuación se relacionan y seleccionar los acreedores de los mismos. Vamos, pues, con ellos.

Premio Épater le bourgeois para Jacques Offenbach. “La vida (…) es absurda, pero también es perfectamente banal, y sería grotesco tomarla en serio. Sobre todo para indignarse o para atacarla. Lo cómico es lo serio que se excusa por medio de la bufonada; lo serio, tomado en serio, es inexorablemente bufonesco”. Esta frase es de Roger Shattuck, de su escrito “En el umbral de la `patafisica” publicado el año 90 de la Era ‘Patafísica (1960 según el calendario gregoriano). A juicio de este jurado a la obra Offenbach le va como anillo al dedo. Una muestra es el número de su opereta La vie parisienne (1873) Ne dansons pas tout de suite, que vemos en esta representación de la opereta a cargo de la Opéra National de Lyon de 2007, con la soprano Marie Devellereau. Bien hubiera podido ser otro número, la frase sigue siendo válida.

Premio ¿Es que no lo ves, so bobo? Para Friedrich Hollaender. De nuevo apariencia y realidad cara a cara. Berlín, en los ‘locos años 20’, había conseguido superar a París en número de teatros, salones de baile y cabarets. Todo el mundo en busca de diversión, trasgresora o no, encontraba aquí la horma de su zapato. Todo el mundo, o casi todo, no obstante, sabía que al fin y al cabo todo era mentira, como decía la canción Alles Schwindel (1931, Todo es un engaño), de Mischa Spoliansky: “Todo es mentira, una estafa, la política, la familia, todo es un timo, puro engaño”. No es de extrañar que un año antes Hollaender compusiera para la revista Phaea la canción que hemos elegido, Eine kleine sehnsucht (Un poco de nostalgia). “Todo el mundo necesita un poco de nostalgia para ser feliz. / Un poco de nostalgia, un pequeño pedazo de sol. / Un anhelo un día gris; / un deseo, ¡no importa qué! / Un poco de nostalgia, un sueño fugaz, /un anhelo que nunca se satisface”. La escuchamos por la artista alemana Fräulein Grethe Waldor, que lleva más de veinte años con sus espectáculos de canciones de los años 20 y 30 del pasado siglo.

Premio H. G. Wells para Cole Porter. “Si alguien inventa algún día una máquina del tiempo, quiero que me lleve justo al lado de Cole Porter”, escribió el escritor, guionista y director de cine español Ray Loriga. Pues lo mismo digo, que me lleve a mí también. Entre las canciones que le pediría que él mismo me cantara no faltaría So in Love, una de las más bellas canciones de amor de todos los tiempos. En el siguiente vídeo su interprete es Kevin Kline, y corresponde este a la película De-lovely (2004), un biopic sobre el magnífico compositor que se ajusta correctamente a lo que fue su vida.

Premio Más chulo que un ocho para Leonard Bernstein ex aequo con Irving Berlin. La calidad musical de uno y otro no la vamos ni a comentar. Se da por supuesta. Desde la estricta objetividad e imparcialidad de que puede hacer gala este jurado, se ha considerado un plus su actitud vital. “Continúo fumando, bebiendo y estando absolutamente comprometido en todos los frentes”, declaró Bernstein poco antes de su fallecimiento. Por su parte, Berlin siempre fue un celoso defensor de sus canciones, jamás vendió sus derechos, verificaba las interpretaciones y nunca permitió su utilización para campañas publicitarias. De Bernstein elegimos la canción America, de ese maravilloso musical que es West Side Story (1957); también la versión cinematográfica (1961), a la que corresponde que recoge el vídeo. De Berlin, A Couple of Swells, de Call Me Madam (1953), con Ethel Merman, La Gran Dama de Broadway.

Premio Esa doble pareja feliz para Richard Rodgers y Lorenz Hart y Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II. Ninguna traición, menos aún ninguna infidelidad, que conste, debe desprenderse de esta doble pareja en la que Rodgers es uno de sus miembros en ambos casos. Rodgers y Hart formaron uno de los tándems más exitosos y creativos del mundo de los musicales, hasta que el segundo falleció en 1943. Parecía difícil que se formara otro con tanto talento, pero ese mismo año Rodgers inició su colaboración con otro gran letrista, Oscar Hammerstein II, surgiendo así la pareja Rodgers y Hammerstein, que funcionó igualmente a las mil maravillas. Eran unos tipos listos que sabían muy bien lo que hacían, los tres, y por supuesto que tuvieron que hacer más de una concesión a los productores, pero no por ello renunciaron a la esencia de su música. Hoy, eso sería imposible. Entre las muchísimas canciones de Rodgers y Hart, el jurado elige para esta gala Little Girl Blue, de su musical de 1935 Jumbo, que interpreta Doris Day en la adaptación cinematográfica de 1962 (Billy Rose’s Jumbo), y, en cuanto a Rodgers y Hammerstein –no podía ser de otro modo– una de las canciones de ese gran musical que es The Sound of Music (Sonrisas y lágrimas), en este caso la que da título al filme homónimo de 1965 (el musical se estrenó en 1959), con Julie Andrews.

Premio San Toulouse-Lautrec (El hada verde) ex aequo para Aristide Bruant, Yvette Guilbert y el Moulin Rouge. Habrán observado que  hemos  elevado a Toulouse-Lautreca a la categoría santo y a su asno Lolo a la de beato. Ningún miembro del jurado cree en Dios o en cualquier otra divinidad creadora, nuestras deidades son la imaginación y la creatividad. También hemos hecho lo mismo con algunos de los demás personajes cuyo nombre hemos tomado para el premio. Ninguno de ellos figura en el santoral del Calendario ‘Patafísico, pero el jurado admira profundamente a Alfred Jarry y hay algunas cosas en común entre este y Toulouse-Lautrec. Cuando se estrenó Ubú rey en 1896, algunos de los decorados eran obra de Toulouse-Lautrec. Por otro lado, Jarry escribió que el agua solo era un líquido “disolvente y corrosivo (…) elegido entre todas las sustancias para las abluciones y los lavados, y una de cuyas gotas, volcada en un líquido puro –el ajenjo, por ejemplo– lo enturbia”. No creemos que Toulouse-Lautrec desmintiera tal aseveración. Pero, bueno, vamos al premio. La elección de Aristide Bruant, Yvette Guilbert y el Moulin Rouge obedece a que forman parte de la obra de Toulouse-Lautrec y a que tienen entrada propia en Música de Comedia y Cabaret. En primer lugar, vamos a ver al Cabaret Aristide Bruant (representación: 2009, Palais Mascotte de Ginebra) interpretando muy al estilo de la época el tema de Bruant Ah!, les salauds! (¡Ah! Los hijos de puta!). A continuación, una secuencia de la película Si Paris nous était conté (1956), en la que Micheline Dax hace de Yvette Guilbert y recrea fielmente una actuación de la premiada interpretando Madame Arthur, su canción más popular. Finalmente, otra secuencia, esta de French Cancan (1955), que tan bien refleja la atmósfera del popular cabaret, en la que Cora Vaucaire interpreta La complainte de la Butte.

Premio San Erik Satie ex aequo para Édith Piaf y Juliette Gréco. Satie empezó su trayectoria artística como pianista del cabaret Le Chat Noir. Los cabarets parisinos han sido una cantera de muchos músicos e intérpretes, que comenzaron en sus escenarios, como Satie, su trayectoria musical. Podrían ser muchos más los premiados por este motivo, pero finalmente nos hemos quedado con Édith Piaf y Juliette Gréco. De Piaf hemos elegido un vídeo en el que interpreta su conocido y conmovedor Hymne á l’amour (1950, letra suya). A Juliette Gréco en una actuación para la televisión francesa de 1956 con el tema Chanson pour l’auvergnat (1954), de Brassens.

Premio San Dashiell Hammett para Paul Robeson ex aequo con Joséphine Baker. A Paul Robeson por ser un ejemplo de coherencia, integridad y compromiso, y un incansable luchador de los derechos civiles. A Joséphine Baker igualmente por su implicación en el movimiento estadounidense por los derechos y las libertades civiles, llegando a trabajar para la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) y conseguir, además, que las mujeres quisieran parecerse a ella y se lanzaran a comprar un producto llamado Bakerfix para conseguir alisar su cabello y que fuera como el suyo. El jurado no olvida que todos somos negros. Obviamente, esto es solo un valor añadido al talento de ambos, que es lo primero que el jurado ha tenido en cuenta. A Baker la vemos bailando un charlestón de la Revue nègre en un cortometraje de 1925. Lógicamente, la música es añadida. A Robeson en una secuencia de la versión cinematográfica (1932) del musical de Jerome Kern, el padre del musical moderno, Show Boat (1927), en la que interpreta Ol’ Man River, su mayor éxito, o al menos la canción por la es más recordado.

Premio Calíope, la de la bella voz a Ingeborg Hallstein. Su nombre es posible que no les suene a muchos, a no ser que sean entusiastas de la ópera y la opereta, pero Ingeborg Hallstein fue –lo es todavía; ya no actúa, pero sigue impartiendo clases magistrales– una de las mejores sopranos de coloratura, poseedora de una voz de gran pureza y alcance. Dos son los vídeos que insertamos de ella, pues son de corta duración. En ambos interpreta temas de Johann Strauss. En el primero, Klänge der Heimat (Csárdás) de la operta Die Fledermaus (1874), en una para la televisión alemana de 1964. En el segundo, con el tenor René Kollo, Ich war ein echtes Wiener Blut, de la opereta Wiener Blut (1899), también en una película para la televisión alemana, esta de 1972.

Premio Cupido y Psique a Kurt Weill y Lotte Lenya. En 1925, cuando Berlín vivía en todo su esplendor los “felices años veinte” y era el centro de la modernidad, dos grandes nombres de la música de teatro y cabaret contraían matrimonio: Kurt Weill y Lotte Lenya. Duró este veinticinco años, hasta la muerte de Weill, si bien con un paréntesis desde finales de 1933, cuando se separaron estando exiliados en París, hasta 1935, cuando se reencontraron en EE UU y volvieron a casarse. Como Cupido y Psique, Kurt y Lotte tuvieron que pasar y superar momentos difíciles –estamos en pleno ascenso del nazismo–, pero finalmente pudieron unirse y estar juntos. No quiero decir con esto, ni mucho menos, que Lotte alcanzara el prestigio que alcanzó por ser esposa de Weill, sino porque era una magnífica actriz y cantante. Vamos a verla interpretando Seeräuberjenny (Pirata Jenny), de La ópera de cuatro cuartos, en una secuencia de la película alemana de 1931 Die 3 Groschen-Oper (en la versión doblada al español La comedia de la vida).

Premio Bon viveur, meilleur chanteur a Frank Sinatra. “Tienes que amar la vida, baby, porque morir es un coñazo”, era el lema de Frank Sinatra, un hombre que vivió a su manera, y a su manera también cantó, una manera única, irrepetible. La Voz. Pocas veces se le ha dado a alguien un apodo tan preciso. Le preocupaba mucho que se le notara la respiración cuando cantaba. Nunca se le notó, y eso que fue uno de los pocos cantantes capaz de interpretar cualquier tema cigarrillo en mano. Era su manera de hacer las cosas, una manera que le llevó codearse con políticos y mafiosos, a los que seducía con tanta facilidad como a las más bellas mujeres, eso sí, con otros fines. Un tipo que amaba la vida, la juerga, la sensualidad… Único y genial. Vamos a verlo en una secuencia de película Young at Heart (1954, Siempre tú y yo), interpretando Someone to Watch Over Me, composición de George Gershwin (con letra de su hermano Ira) para el musical Oh, Kay! (1926).

Premio Poción de Panoramix para Charles Aznavour (1924) y Tony Bennett (1926). Convencido el jurado de que ambos conocen su fórmula y por eso siguen en activo nada menos que con 94 y 91 años, y a ver si así nos la dicen, por unanimidad ha decidido otorgarles este premio. El jurado quiere hacer una mención especial a la gran Carol Channing (1921), aunque ya no está en activo. De este pasado año (2017) es el primer vídeo, correspondiente a un programa para la cadena de televisión France 2, con Michel Sardou (1947), interpretando Je m’voyais déjà, canción compuesta por el propio Aznavour y publica en 1961 (álbum Charles Aznavour). El de Tony Bennet es algo anterior, de 2011, y recoge un momento del concierto que con motivo de su 85 aniversario se celebró en London Palladium. Interpreta Smile, canción de 1945 surgida al poner John Turner letra a un tema instrumental de la película de Charles Chaplin Tiempos modernos (1936) que compusieron él mismo y John Turner.

Premio Siempre es domingo a Un americano en París ex aequo con Cantando bajo la lluvia. ¿Se acuerdan de aquella canción que cantaba Gelu a principios de la década de 1960: ‘Siempre es domingo, no me preocupa mi asusta el porvenir, cada día, cada hora, es domingo para mí’? Pues así es como se siente este jurado cuando ve alguna de estas dos soberbias películas. Siempre encontramos algo en ellas que hace que terminemos con un agradable sabor de boca, con ganas de vivir continuamente en domingo, independientemente del estado de ánimo que cada uno tuviera antes de verla. De Un americano en París (1951, dirección de Vincente Minnelli, música de George Gershwin con arreglos de Johnny Green y Saul Chaplin), insertamos la secuencia en la que Kelly protagoniza un divertido baile con unos chicos con la canción I Got Rhythm (1930). De Cantando bajo la lluvia (1952, dirección de Gene Kelly y Stanley Donen, canciones de Nacio Herb Brown y Arthur Freed), aquella en la que Gene Kelly interpreta “Singin’ in the Rain”, original de la película Hollywood Revue of 1929 (1929).

Premio Musas unidas jamás serán vencidas al musical Gypsy, de Jule Styne (letras de Stephen Sondheim). En la Grecia clásica se decía que las musas eran las diosas inspiradoras de los poetas y de todas las artes. De ahí que la palabra música proceda del griego mousikē, relativo a estas. Sin embargo, la música se consideraba más que un arte, algo de carácter sagrado, por lo que no se solía hablar del ‘arte de la música’ y eran varias las musas inspiradoras: Euterpe era la musa del ‘arte de tocar la citara’, Calíope la de ‘la bella voz’, Terpsícore ‘la de la danza’, Talía la de la comedia y la poesía bucólica… Si así es, parece que todas se pusieron de acuerdo en penetrar en la mente de Styne para que este compusiera el que a juicio de muchos críticos –yo no soy crítico, pero comparto la opinión– es el mejor musical de la historia de Broadway: Gypsy. Gypsy no tiene aún entrada propia –en eso estoy, entre otras cosas, pero es que ha de quedar de puta madre–; sí, en cambio Jule Styne. Hay que aclarar que Styne puso las cosas muy fáciles a las musas, pues era un hombre hiperactivo, un trabajador incansable dotado de un enorme talento y con una gran imaginación (a ver a quien se le ocurre componer en el mes de julio y en uno de los días más calurosos que se recuerdan en California, una canción que, sin tener nada que ver, terminaría convirtiéndose en un icono la música navideña). Y es que si uno no es perseverante y exigente consigo mismo, ya puede esperar a las musas, ya. Vemos a continuación a la gran Imelda Staunton interpretando uno de los números más famosos del musical en una representación en el West End de 2015: Everything’s Coming Up Roses.

Y, por último, nuestro premio más querido, el que otorgamos a todos ustedes, a todos aquellos que nos siguen y han hecho posible ese millón de visitas: el Premio Música de Comedia y Cabaret. El jurado ha deliberado mucho tiempo acerca de con qué tema finalizaba la gala. Inspirados por Santa maría [así, en minúscula] y con la ayuda de San Juanito, el Caminante azul, ha tomado la decisión de que este sea Tap Your Troubles Away, del musical de Jerry Herman, otro gran merecedor de ser premiado, Mack and Mabel (1974). Así pues, para todos ustedes, si es que a estas alturas de la gala alguien continúa siguiéndola, en directo desde el Royal Albert Hall de Londres –la grabación, el vídeo, por supuesto, pero queda muy bien así– Anna-Jane Casey y los Maida Vale Singers, con la orquesta de John Wilson dirigida por él mismo y el cuerpo de baile, el contagioso, delicioso y deleitoso Tap Your Troubles Away, con el que finaliza esta larguísima gala –ya saben lo que pasa en este tipo de ceremonias– y con el que esperamos que les entren ganas de bailar y se les quede un buen sabor de boca de este ‘espectáculo’ que hemos preparado con única finalidad: que lo disfruten.


3 respuestas a “Música de Comedia y Cabaret: Gala de entrega de los Premios 1.000.000 de visitas

  1. Una entrada muy original. Estoy de acuerdo con todos los premios (y con la música que los acompaña 😃). Ya decías ayer que Gypsy tendría algo que ver con la entrada de hoy.
    Cuando he visto el último vídeo me ha recordado otra de título parecido, Shaking the Blues Away que canta Ann Miller en Desfile de Pascua.

  2. Berlin, Tap, Ann Miller… Fantástico.
    Estoy por dar otro premio: “A la única persona que ha llegado hasta el final de la entrada”. Es suficiente para mí, pues. Gracias y saludos, Eduardo.

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