Flipantes vacaciones

Flipantes vacaciones

Entrada trasladada a El Blog de Manuel Cerdà

8 pensamientos en “Flipantes vacaciones

  1. Promete ser una historia muy “in”: Si el genio tiene in-genio, y si es así de in-Prudencio, será cosa de disfrutar leyéndola.
    ¿Habrá en el mundo real algún medico relativista capaz de acortar la enfermedad a la par que alarga la baja? Porque, de existir y tenerlo a mano, ¡juro por el mismísimo Hipócrates que sería capaz de cargar con la iguala con tal de que te ganara más tiempo para ese asalto!
    Un cordial abrazo, don Manuel, da gusto verte con tantas ganas.

    • Pues sí, lo hay, Israel. Créeme. Si no, lee el comentario con el que respondo en esta misma entrada a Alma Leonor. Pero mejor no tener que hacer uso de eso.
      No sé si la gente disfrutará leyendo la novela tanto como yo escribiéndola. Pero, como de entrada ya sé que se venderá poco (como todos los libros que no vayan respaldados por el sello de una destacada editorial), al menos me quedará ese placer.
      En fin, me voy, que esto del asalto sigo sin verlo claro. Un afectuoso abrazo.

    • La política no sé. Los políticos (profesionales) sí. Pero yo no me caso con nadie y no acepto imposiciones suyas bajo ningún concepto. Ya me lo decía mi madre: tú no sirves para la política ni para los negocios, eres demasiado cabezota. Puede que sí. Y puede que por ello haya tenido que pagar un precio muy alto. Pero lo volvería a hacer todo como dice Frank Sinatra: A mi manera.
      Un abrazo.

    • La verdad es que, aun cuando, al fin y al cabo, lo he parido yo, me tiene atrapado. Él y los muchachos. Todos buena gente. Ya sabes cómo son estas cosas. Cuando la imaginación se convierte en vivencia, es como si cobraran vida propia y condicionan lo que tenías preparado (en este caso el original, que escribí hace unos tres o cuatro años y ha estado ‘en reposo’ hasta ahora).
      Pienso seguir con las “vacaciones” y con la escritura. Pero también, y sobre todo, con la baja si es posible. Me explico. El 5 de octubre se cumplirá un año que sufrí un infarto causado a causa de la miocardiopatía de Takotsubo (síndrome del corazón roto). Este se desencadena a causa de un elevado estrés emocional y es poco frecuente, sobre todo en hombres. Ese estrés emocional, en mi caso, es fruto de una continuada decepción respecto a determinados comportamientos de aquellos que dicen ser amigos o compañeros en quehaceres diversos. ¡Qué quieres que te diga! Uno es así de sensible.
      En 1995 el PP ganó las elecciones municipales en el País Valenciano y se hizo con la Diputación de Valencia, de la que soy funcionario y de la que dependía el Centro de Estudios de Historia Local, que yo dirigía. Me cesaron inmediatamente y el Centro desapareció. Comenzaba así una etapa de ostracismo que bien podría calificarse de mobbing. Como sé que has leído mi biografía, te remito a ella y podrás ver como desde esa fecha no dejo de hacer cosas (una buena amiga mía dice que tengo una gran capacidad para ‘reinventarme’), pero prácticamente todas fuera de la Diputación. Cuando dejé la Universidad, que ya me pesaba como una losa, regresé de nuevo a mi despacho en el Museo de Etnología, al que siguió sin entrar prácticamente nadie. Y llegaron las elecciones municipales de junio de 2015. Cambió el gobierno, un tripartito formado por PSOE, Compromís y Podemos. ¿Y que pasó? Que me trataron peor todavía. El área de Cultura está en manos de Compromís (y dentro de esta coalición, del Bloc) y han pasado de mí como de la mierda. Nadie se ha puesto en contacto conmigo. Son tan buenos y tan listos que no necesitan de otras experiencias. Pero, sobre todo, son sectarios. Oficialmente nada. Extraoficialmente, y valiéndose de una supuesta “amistad”, sí ha habido quien ha hablado conmigo, pero para saber qué pensaba hacer yo y, de ese modo, poder blindar la plaza de dirección de un determinado servicio cultural para que, quien ya tenían designado, se hiciera con ella sin problema. Así ha sido. Hay quien ha recurrido y se montó el follón. Está todo en la prensa, no me invento nada.
      De nuevo condenado al ostracismo. Fichar al entrar y al salir es todo cuanto tengo qué hacer. Así un día, otro, otro más… Vale, tenía tiempo para hacer mis cosas, para escribir por ejemplo, pero en esas condiciones las ganas terminan por desaparecer.
      Y llega el infarto. Este pasado año cogí las vacaciones en septiembre. A medida que iba trascurriendo el mes y cada día se aproximaba más el regreso al Museo, me sentía muy nervioso, irritable, apenas podía conciliar el sueño, ni con pastillas ni un buen cigarrillo de marihuana. Nada. Me incorporé el 3 de octubre, lunes. El día 5 acudía a mi médico de cabecera y de allí, en ambulancia, al hospital.
      Un año va a cumplirse ahora de eso. Me aterra volver. Inspección laboral, gracias sobre todo al gran interés que se ha tomado mi médico (o médica), es consciente de la situación, y lo más probable es que me prorroguen la baja el medio año más que permite la ley. Si así fuera, ya me incorporaría en marzo del año que viene y tendría dos meses de vacaciones (las del 2017 y las de 2018) más catorce días, creo, por asuntos propios (moscosos). Dejaría pasar el verano y ya podría, por fin, jubilarme. Comprenderás, pues, imagino, que siga de baja. Simple cuestión de salud.
      En fin, Pilar, he aprovechado tu sobrenombre de Alma para vaciarte la mía. Disculpa el rollo, pero me sentía en la obligación de explicártelo. Besos y abrazos.
      Manuel.

      • Manuel, me siento muy honrada de que me hayas abierto tu alma y tus sentimientos. Créeme que es todo un honor para mi y para nada “un rollo”. Siento muchísimo tu situación laboral y personal, es un mal que nos ha sobrevenido de estos tiempos de crisis y vividores políticos y créeme si te digo que te entiendo perfectamente, pues mi marido se vio envuelto en una situación del mismo tipo (no similar, no tan grave), y de buenas a primeras en la calle y dando gracias a que no le pilló la nueva ley y pudo cobrar dos años de paro en lugar de menos tiempo… Y así lleva desde hace ya unos cuantos, con trabajos temporales y sin visos de tener un futuro claro. Y si preguntamos a amigos y conocidos son muchos los que están pasando por situaciones desesperantes que para nada pueden hacernos creer eso de que “la crisis se ha terminado”. Pero una cosa tenemos clara, debemos tener clara… ni la crisis ni ellos “terminarán con nosotros”. ❤ Mucha suerte y muchos ánimos Manuel. Tu recupérate de tu problema cardíaco y lo demás ya se irá solucionando.
        Un abrazo grande y gracias de nuevo por tu confianza.
        AlmaLeonor (Pilar).

    • Gracias de nuevo. De vez en cuando viene bien desahogarse. Veo que conoces una situación similar por lo que le sucedió a tu marido. En fin… Me enervo. No puedo evitarlo. Mejor me callo.
      Un sincero abrazo.

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