Capítulo XIII.3

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

XIII.3B

Al principio parecía que La China erraba en su vaticinio. Samuel comenzaba a dudar del éxito de la inauguración del café y sentía pavor solo de pensarlo. Muchos curiosos se agolpaban a la puerta, pero pocos entraban, la mayoría se daba la vuelta al ver la lista de los precios. No tardó en pasar por delante un lujoso carruaje que se dirigió a la cochera, otro al poco, y luego uno más, y otro… La gente empezaba a hacer cábalas acerca de sus ocupantes y algunos aseguraban haber visto a ilustres personajes como el alcalde o el gobernador. El café. que contaba con servicio de restaurante ─francés por supuesto─, abría a las ocho de la noche y el espectáculo empezaba a las diez, la primera parte, y a las once y media, la segunda.

Todavía no habían dado las nueve y el local estaba a rebosar. Ahora el que estaba…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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