Capítulo XIII.2. Segunda parte

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

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Desde que se conocieran Samuel y La China, escasos días después de manifestar este a Yákov sus reparos acerca del papel que aquella desconocida mujer debía desempeñar en el café, se estableció entre ambos una relación más que cordial. Localizar a La China fue fácil. Valentina, la amante de Yákov, llevaba poco tiempo en Barcelona y no había oído hablar de ella, pero fue suficiente con que preguntase a un par de compañeras para dar con su paradero ─el Café Barcelonés había sido precisamente el último en el que actuó La China─ y confirmar que Barrera no mentía respecto a su adusto carácter. No salía de casa más que en contadas ocasiones, las justas y necesarias ─dijo Valentina que decían─, y rara vez recibía a alguien. También les explicó que, al parecer, era una mujer muy ambiciosa. ¡Ah!, y que llevaba una especie de mascarilla dorada que le cubría…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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