Capítulo XII.3

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

XII.3

Habían transcurrido cuatro meses de su estancia en Barcelona cuando le llegó la primera carta. Previamente, él había escrito otra a Valencia comunicando que nadie había acudido a la cita. En el remite figuraba “Almacenes Vera Calabuig, calle del Mar, Valencia”. En unos años, toda la correspondencia que recibió procedía de la misma dirección. Así debía ser, tal como se lo habían explicado en Valencia. Un correo en el que figurasen sus señas en Alcoi sería inmediatamente detectado. Para comunicarse con su esposa o amistades ─De momento, cuanto menos escribas mejor, lo justo y necesario, le habían advertido─, y con los amigos de don Anselmo en Valencia, tenía que dirigirse a los almacenes de Vera, su supuesto tío. Ellos leerían la carta, si ese era su destino, o la mandarían de nuevo a Alcoi a través de un complicado procedimiento: la carta llegaba a Cocentaina, cuyo administrador de…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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