Capítulo IX.2. Segunda parte

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

IX.2_2a

―¿Vienes? ─preguntó Esclafit.

―¿Dónde?

―A la federación. Quedé con Tomás que acudiría allí, aunque con todo esto a saber dónde estará.

―Sí, claro, te acompaño.

―Samuel, sé que tu mayor interés es averiguar lo que pasa, que Monllor… Por cierto, ¿dónde está?

―Se ha torcido el pie. No puede caminar.

―Vaya momento. Razón de más.

―¿De qué?

―Razón de más de que me acompañes. Si vienes conmigo podrás dar cuenta a Monllor de cosas que de otro modo no podrías ver, y a Monllor se lo debemos, eso y lo que haga falta. Es un buen tipo. Pero, ¡ojo!, nada de lápices ni libretas. Aquí nos conocemos todos y quien más y quien menos sabe que trabajas en El Diluvio, o lo que es lo mismo: con los republicanos.

―El periódico de los republicanos es El Propagandista.

―A estas alturas no hay diferencia, Samuel. Tú vienes como republicano…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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