Capítulo IX.2. Primera parte

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

IX.2_1a

Pasaban unos minutos de las tres de la tarde del día siguiente, 9 de julio, cuando Monllor dijo a Samuel:

―¿Has oído? Son disparos. Creo que vienen de la plaza.

Monllor había sufrido esa misma mañana una caída que le había producido un esguince en el tobillo, con rotura parcial del ligamento, y no podía caminar. Molesto, contrariado por la inoportuna lesión, pidió a Samuel que siguiera los acontecimientos.

―Voy a ver qué sucede. La plaza estaba a rebosar hace un par de horas. Había mucha tensión. Una comisión de internacionalistas, con Albarracín al frente, me dijeron, había llegado hacía poco y estaba reunida con Albors y algunos concejales. Querían que les entregase las varas.

―Ya lo estaba de buena mañana, cuando me torcí el puto tobillo. Se respiraba odio, o miedo, o las dos cosas. Ándate con ojo, Samuel.

Menos de cien metros separaban la redacción de El Diluvio

Ver la entrada original 2.162 palabras más

Anuncios

Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
Galería | Esta entrada fue publicada en Del blog 'El corto tiempo...'. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s