¡A vivir, que son dos días! O uno si no te portas bien (dicen)

A vivir que...

Desde que venimos al mundo, a este por lo menos, dominado por la codicia y la vanidad, se nos instruye en la idea que necesariamente hemos de vivir más años que las generaciones anteriores, y estas a su vez más que las previas a ellas, y así sucesivamente desde que los expertos contemporáneos elevaron vida y muerte a categorías políticas.

Se nos instruye para que temamos a la muerte en la ambición de una vida lo más longeva posible, eso sí, basada en el trabajo y en la indolencia. No fumes, no bebas, no te drogues, no comas esto ni aquello, no estés tanto tiempo sentado, no te estreses… No, siempre no, la vida desde la negación, la prohibición. Nos sentimos obligados a hacer esfuerzos continuamente si queremos vivir, y lógicamente luego exigimos la recompensa, pues nos creemos dueños de nuestro destino. Normas, reglas, dictámenes, exámenes. Desde pequeños. Y, si no, el castigo: la muerte. Si no comes, si no duermes lo que debes, si no cumples con los preceptos de Dios o de los superiores, si no te arrepientes, si no rezas, si no eres casto, si no cumples las obligaciones con los maestros, con los padres, con los que deciden y determinan, el castigo: la muerte, prematura y presumiblemente dolorosa. O el apartamiento, que viene a ser lo mismo, o parecido.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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13 respuestas a ¡A vivir, que son dos días! O uno si no te portas bien (dicen)

  1. Muy bueno Manuel y es asi uno viene arrastrando costumbres y pre conceptos que nos inculcaron basados en la vida de ellos , excelente desarrollo Manuel muy bueno

  2. sadire dijo:

    Así es, se trata de una vida prohibitiva camuflada de “libertad”.

  3. Es verdad. La verdadera vida debe estar exenta de miedos y de prohibiciones, para eso está la responsabilidad de cada uno. Desde que nacemos, nos inculcan un temor a las posibles consecuencias que hacen que no nos desarrollemos plenamente.

    • Completamente de acuerdo, Eduardo. Los miedos, las angustias, son sensaciones humanas que todos podemos sentir en algún momento de muestra vida. Intervenir con las sensaciones, manipularlas, para el control de unos sobre otros (sean quienes sean unos y otros) es, como poco, indecente, impúdico y despreciable.

  4. TERESA dijo:

    Dejar que tomemos nuestras decisiones en base a nuestro criterio, aún sabiendo que las consecuencias pueden ser malas, como diciendonos: Bajo tu propio riesgo.

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