Capítulo V.4. Primera parte

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

MUSEO DEL MARQUES DE CERRALBO

Tres días después, Samuel visitaba una vez más la imprenta de Bernácer, pero en esta ocasión para recoger las galeradas de El Diluvio. Lo mismo sucedió al día siguiente, y al otro, y al que siguió después. Todos los días acudía a la imprenta, varias veces, para entregar originales, llevarse las pruebas, devolverlas corregidas, recogerlas de nuevo para su final comprobación… Por lo menos cuatro veces hacía el breve trayecto que separaba la imprenta de la redacción de El Diluvio, redacción que básicamente formaban Monllor y él. El resto de las firmas del periódico era de colaboradores que redactaban artículos de opinión o divulgación en sus casas.

No llevaría un mes trabajando en El Diluvio, cuando Samuel confesó a su amigo un asunto que le concomía.

―Monllor quiere que me venga a vivir a la ciudad.

―Pues no estaría de más.

―Dice que no puedo seguir viviendo…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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