Capítulo V.1

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

V.1.CAP

El de 1866 fue un verano sofocante. Una vez más, todo el mundo hubiese agradecido ver el cielo cubierto de nubes y escuchar el martilleante ruido de las gotas de agua contra el suelo. Era preferible pisar el molesto barro que llenaba las calles cuando llovía a respirar el invisible polvo que flotaba en el aire. La falta de lluvias ─ese año ni siquiera hicieron acto de presencia las acostumbradas tormentas de finales de agosto─ había secado los dos principales ríos que daban energía a las fábricas. La sequía preocupaba a unos y otros. El Diluvio publicó a principios de septiembre un artículo que registraba los años secos desde la década de 1820, nada menos que nueve. Hacía ya dos o tres que las lluvias seguían presentándose en los habituales momentos de siempre. Así pues, tocaba ya, otra vez. La gente sabía de la periódica y pertinaz presencia de las…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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