Capítulo IV.4

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

IV.4

Fue Samuel a llevar el tío Guisambola las hierbas que había recogido: ruda, tomillo, espliego…, las que en su momento le pidió. Ya controlaba su taxonomía y sabía distinguir unas de otras mirándolas u oliéndolas. Las entregaba y se marchaba enseguida, como si estuviera haciendo algo malo, o prohibido. Demasiado fácil, pensaba al contar los reales que Guisambola le daba a cambio. No eran muchos ─cuatro o cinco cada vez─ pero con ello, y con la ayuda de su hermana que siempre tenía algo de comida que darle, se las apañaba, a su juicio tan bien como los demás y con la ventaja de ser “libre”.

Guisambola contemplaba, entre divertido y extrañado, a aquel muchacho que siempre parecía tener prisa y que en poco tiempo había conseguido distinguir casi tan bien las hierbas como él. ¿Y este chico de dónde habrá salido? Es el hijo de Vicent, el de Muro

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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