Capítulo IV.2

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

IV.2

A sus diecisiete años Marieta era una joven agraciada y doña Mercedes estaba muy contenta de sus servicios. Consideraba su timidez una preciada cualidad y admiraba su constancia y resolución en el trabajo. Por ello, al enterarse que le suministraba comida a Samuel a escondidas no la riñó y consintió que siguiera haciéndolo; es más, le dio en un par de ocasiones ropa usada de su hijo mayor, tres o cuatro años mayor que él. Marieta se preocupaba por su hermano y lamentaba que anduviese por ahí como un vagabundo, le animaba a volver a casa, pero Samuel se cerraba en banda y afirmaba preferir la forma de vida que había decidido llevar. Nada ni nadie podría hacerle cambiar de idea, tampoco su madre, a quien Marieta consiguió que fuera a ver al cabo de unas semanas sin saber nada de él. María recriminó la actitud de su hijo, no…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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