Capítulo IV.1. Segunda parte

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

IV.1_2

Samuel hizo de aquel alejado rincón, ajeno a razones defendidas a base de golpes y gritos, su hogar. La vieja caseta ─que ahora podía usar sin temor, contaba con el consentimiento de su dueño─ le servía de abrigo por la noche. Pasó el verano y con la llegada del otoño las temperaturas comenzaron a descender. Allá arriba la dureza del tiempo era mayor y, llegado el mes de octubre, las heladas eran frecuentes, había mañanas que amanecía sobre un manto de escarcha. Despertaba hecho un ovillo, tiritando de frío, lo que, por otra parte, no era en absoluto una sensación desconocida para él. Las peras, sin embargo, agradecían la natural inflexión del tiempo y estaban listas para ser recolectadas. Samuel se dedicó a vaciar las ramas de frutos y pronto acumuló gran cantidad, un montón casi tan alto como él. Los perales estaban bien cargados ese año. ¿Cómo se las…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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