Capítulo III.1. Primera parte

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

III.1

Una semana después de aquel nefasto día de 1862 en que Esclafit perdió los dedos en el martinete Samuel volvió a encontrarse con su amigo, del que nada sabía desde el fatal accidente. A la puerta de la fábrica, esperaba que salieran los del turno de noche.

―¿Crees que me darán trabajo? ─preguntó Esclafit.

―Claro que sí. Con la otra mano ─refiriéndose a la derecha, que conservaba intacta─ puedes seguir con los trapos, te ayudas con la mala ─de la que solamente quedaba completo el dedo pulgar.

La apreciación de Samuel, sin embargo, distó mucho de lo que finalmente sucedió. Cuando Pellerot le vio soltó un contrariado ¿Y tú qué haces aquí?, y sin siquiera detenerse entró en la fábrica, ni miró hacia atrás. A pesar de ello, Esclafit le siguió hasta traspasar el umbral de la puerta. Allí permaneció a la espera de que el encargado reparase en…

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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