11 respuestas a “Más sabe el diablo por viejo que por diablo

  1. ¿Qué decirle yo a Manuel Cerdà? Chapeau! Aunque parece que en esa precisa y prolija enumeración del contenido del catecismo de todos los diablos habidos se te ha quedado -¿o se le quedó a C.S.Lewis?- algo de notable enjundia y consideración: el haberse adueñado del lenguaje, nacido este, no para la incomunicación precisamente, no, dignísimos señores de la guerra, por más que insistan a dentelladas secas y calientes en arrancarnos de la lengua el instrumento primigenio y esencial que podemos blandir contra cuantos nos quieren des-almados, en-ajenados, des-cerebrados, en-tontecidos, en-soberbecidos y alegremente derrotados de antemano.

    Y escucha bien, es la segunda vez que te lo digo, Manuel, y quizá no lo repita, por aquello de no engordar a tu Narciso: ¡Qué milagro y qué alegría el castellano que te gastas siendo tú catalanohablante! Cómo es posible, se dirá cualquiera, que las mediocres y envilecidas publicaciones “literarias” actuales, que son las más, no hayan hecho mella en ti…

    1. “Conversar. Hay que hablar. Con unos, con otros. Intercambiar palabras. Los argumentos no son necesarios. Es más, son accesorios, o inútiles. Hablamos con los demás para reafirmarnos en nosotros mismos. Y de nosotros mismos hablamos con los demás. Y los demás de ellos cuando hablan con nosotros.

      Hablar, para que cobre sentido la vida y así nos la podamos creer. Repitiendo siempre las mismas cosas, usando los mismos argumentos. Rutina. Lo de menos es llegar a conclusión alguna.
      Las palabras ya solo son sonidos, música ambiental. Hemos subvertido su significado. Nada dicen, pues nada decimos. Hablamos. Hablamos por hablar. ¿Comunicarse? No sé. Eso es otra cosa”.
      Esto lo escribí en una entrada del blog de hace un par de años, supongo que influenciado por el diablo, aunque este me reprochó que expresara en público opiniones de este tipo. Te lo cuento porque creo que este parece tener muy claro la importancia de adueñarse del lenguaje.
      En cuanto al segundo asunto de tu amable comentario, Luisa, me cuesta más responderte sin que mi narcisismo se desborde o caer en la simpleza de contestar con el consabido “muchas gracias por tus palabras, que no merezco” o algo similar. Solo un par de cosas. Uno (quién sea) poseerá una mayor o menor creatividad (lo que depende de muchos factores). Pero esto nada tiene que ver con escribir bien. Escribir bien puede hacerlo todo el mundo que no sea analfabeto. Y debe hacerlo. Es muy sencillo. Para eso están los diccionarios y los traductores. Me revienta que, aunque sea en un simple mensaje SMS, haya abreviaturas (q, xp…) o faltas de ortografía. Tanto en castellano como en catalán. No lo soporto, pues es perfectamente evitable. Es cuestión de querer. Pero el diablo, ¡ay, el diablo!, nos tiene bien controlados y dominados. Debe estar pasándoselo en grande.

  2. Impresionante Manuel, sabes mucho ¡ ¿no serás el diablo? jejeje
    Ahora en serio, magnífica entrada, la he leído cuatro veces y cada una le saco algún matiz nuevo. Deberíamos vernos reflejados como sociedad en lo que tan certeramente has escrito. Un abrazo Manuel ¡

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