Mis queridos vegetales

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Marisa Karto ©

Una pasmosa abulia caracteriza nuestro tiempo, un tiempo que tiene en el sometimiento voluntario su rasgo más distintivo. Predomina una generalizada certidumbre de que nada se puede realmente transformar y puesto que siempre habrá quien mande, quien domine, quien esté arriba, y quien no, esto es lo que hay. Así es la vida, dice la gran mayoría. Vale. ¿Y ya?

Renunciando explícitamente a buscar un lugar en el mundo y aceptando sin reservas el que se nos adjudica nada más nacer, la misma percepción de la existencia humana ha ido alterándose hasta perder la capacidad de discernir lo útil de lo inútil, lo representado de lo real, abandonando la capacidad de elegir y la razón individual de las vidas.
Sentir, pues, el tedio sin sufrir a causa de él. ¿Es eso la felicidad? No sé, pero hay quien dice que sí. Igual tiene razón y resulta cierto aquello de que la ignorancia es la madre de la felicidad. A mí, la verdad, tal aseveración me irrita. Como a Pessoa,

“me irrita la felicidad de todos estos hombres que no saben que son desgraciados. Su vida humana está llena de todo cuanto constituiría una serie de angustias para una sensibilidad verdadera. Pero, como su verdadera vida es vegetativa, lo que sufren pasa por ellos sin tocarles el alma, y viven una vida que se puede comparar únicamente con la de un hombre con dolor de muelas que hubiese recibido una fortuna –la fortuna auténtica de estar viviendo sin darse cuenta, el mayor don que los dioses conceden, porque es el don de ser semejante a ellos, superior como ellos (aunque de otro modo) a la alegría y el dolor”.

Sí, me irrita profundamente, pero aun así prefiero terminar como Pessoa termina el párrafo: “Por eso, a pesar de todo, los amo a todos. ¡Mis queridos vegetales!” (Fernando Pessoa: Libro del desasosiego, edición de 1984, traducción de Ángel Crespo).

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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10 respuestas a Mis queridos vegetales

  1. Yo,hoja seca de parra en esta página del “libro del desasosiego” por donde se abre el libro, vegetal también

  2. jorgesapia dijo:

    El cuadro del mal estar contemporáneo presenta um sentimiento de monotonia que Olgária Matos llama de tédio crónico. Y así vamos.

  3. Maria-Eugenia Cavieres dijo:

    Fascinante, leer y volver a leer todo lo que escribes querido Manuel.Es como encontrarse con la sensibilidad e inteligencia; es como encontrarme con un pedazo de mi alma.No sé si parecerá cursi expresar así mis emociones, pero es simplemente lo que yo siento . Con cariño. Un abrazo M.Eugenia

    ________________________________

    • ¿Cursi? Pues o no lo es o mi cursilería está a tope. Lo bonito nunca es cursi, y estas palabras tuyas son hermosas. ¿Qué más pedir que lo que uno escribe llegue al interior de los demás?
      Gracias por tan halagador comentario. Y, de cursi a cursi, un fuerte abrazo.

  4. Si su felicidad consiste en lo que hacen y cómo, pues mejor. La vida de cada uno es como cada cual desea y quiere que sea. ¡Ay Pessoa! un libro de cabecera. Buen sábado.

    • Somos responsables de las decisiones que tomamos cada día, pero a unos les resulta más fácil tomarlas por su situación económica, su abanico de posibilidades es mayor. Para otros, en cambio, este es más reducido, pero así y todo si uno se queda en la indolencia sirve a los primeros, se jode él y jode a los demás.

  5. etarrago dijo:

    Seguramente es aceptable la actirud de Pessoa, quien soy yo para crticarla, pero yo estoy en eso que tanto le irrita a él y que tanto gusta, por contra, a los políticos: “la ignorancia es la madre de la felicidad”
    Yo aprendí de mi Madre una frase que siempre me cautivó y que aún hoy, me gusta que me guste y que decía algo, más o menos, así; “Lo importante no es ser feliz, lo importante es créerselo”
    Feliz sábado

    • Eso es cierto, pero es muy difícil sentirse feliz en un mundo como este con tanta desdicha e infortunio, por bien que uno esté. Se puede, pero a ratos. Si no, eso no es felicidad es egoísmo.
      Feliz domingo ya, Enrique.

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