El teléfono de la desesperanza

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Pruebe a llamar al 961 973 793. Si consigue que alguien le conteste, es su día de suerte, un día de esos que rara vez se presentan y que hay que aprovechar. Es el día idóneo para jugar a los juegos de azar, para declararse a ese amor que creía imposible (le contestará que siente lo mismo por usted, o más), para conseguir el mejor trabajo imaginado, para ligar con ese sex symbol que tanto le erotiza y al despertar ver que está a su lado y que no ha sido un sueño, para hacer realidad –en definitiva–cualquier propósito no logrado hasta ahora. De todo ello, y de todo cuanto se le ocurra, tiene estadísticamente más probabilidades de que se cumpla que las que dispone de que le descuelguen el teléfono. La razón es muy simple: por sistema, no lo hacen.

¿A quién corresponde este número de teléfono? Pues, ni más ni menos, que al Servicio de Cardiología del Hospital Clínico de Valencia, perteneciente a la a la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública de la Generalitat Valenciana.

El pasado 24 de octubre me dieron el alta hospitalaria tras haber sido operado del corazón por una miocardiopatía de Takotsubo (conocida como síndrome del corazón roto) con los correspondientes informes, las recomendaciones sobre pautas de vida a seguir y una “solicitud de cita” para el cirujano y para el cardiólogo, que debían verme en dos meses. Para estas, tenía que llamar al teléfono mencionado, el 961 973 793. Al día siguiente llamé. Nadie respondió. Al siguiente también, y al otro, y el que seguía a este. Así días y días. Llamé a centralita (961 973 500) y me dijeron que lo hiciera entre las 8 y las 9:30 de la mañana y las 13:30 y 14:45 de la tarde, pues de 9:30 a 13:30 solo atendían pacientes. La historia se repitió. Ni a primera hora de la mañana ni a primera hora de la tarde. Un día, otro, otro más… Llamo de nuevo a centralita. Una señora muy amable, que también había sido operada del corazón, me dijo que desistiera y dejara de llamar, que no me iban a responder. Y me facilitó otro teléfono (961 973 790). Aquí conseguí que me atendieran y me dijeron que ya recibiría una carta notificándome la fecha de la cita con el cirujano (la recibí poco después citándome para el 23 de diciembre). ¿Y para el cardiólogo? La persona que estaba al otro lado del teléfono me dijo que ella solo podía darme cita para cirugía, pues cardiología no quirúrgica no dependía de ella, no podía hacerlo por mucho que quisiera. Me aconsejó que fuera en persona, que era la única solución, que acudiese a consultas internas, tercera planta, Cardiología, y preguntara por Eduardo. Eso hice. Eduardo resultó ser el enfermero que hacía curas y quien, se supone, debe atender el teléfono. Él mismo me confirmó que, efectivamente, nunca respondían, que estaban saturados de trabajo y había tomado esa decisión al no disponer de tiempo para todo. Finalmente, no sin insistir, logré que tomara nota de la cita (hace unos días he recibido otra carta en la que me dan hora para el 19 de enero del año que viene).

Ya ven. Toda una odisea que me ha dejado muy mal sabor de boca. Estamos hablando de un servicio que no es cualquier cosa, de enfermos del corazón, muchos de los cuales acaban de ser operados. Me siento, sobre todo, decepcionado, frustrado. ¿Cómo es posible que ocurra esto?, me pregunto. A ver. Cuando me dieron el alta hospitalaria con los informes y la solicitud de cita ¿no podría figurar ya una nota que dijera algo así como que en los próximos días recibirá una carta en su casa notificándole fecha y hora para el cirujano y el cardiólogo? Es cuestión de protocolo, de un simple clic con el ratón que haga la misma persona que redacta el informe al correspondiente servicio. ¿Tan complicado es esto? A lo mejor, incluso es aún más fácil que cómo acabo de sugerir. Pero no. Parece un problema insoluble una cuestión organizativa. Y que esto lo haga un hospital perteneciente a la Generalitat Valenciana, al frente de la cual hay ahora un Gobierno que dice ser “del cambio”, un “gobierno del pueblo” en palabras de la vicepresidenta. Pues no. No es eso. Esto nada tiene que ver con la herencia recibida del Gobierno anterior ni con la financiación insuficiente de las arcas públicas valencianas. Es un problema de organización, de control, de eficacia. El cabreo se me pasó, el desencanto no.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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25 respuestas a El teléfono de la desesperanza

  1. Ganas dan de llorar por una realidad que
    siempre azotò a este país de reyes,
    mangantes y vividores que condenan
    a su pueblo a la miseria y el hambre.

    Que la paz y el amor, no solo en estas fiestas comerciales de despilfarro,
    sino todo el año reine en todos los hombres de buena voluntad,

  2. Elficarosa dijo:

    Me parece inadmisible, es terrible ver la desorganización de esta sanidad nuestra, soy de Granada y no paramos de manifestarnos por el sistema infernal al que nos han sometido. Un abrazo, cuídate mucho.

  3. chus dijo:

    El mundo de las citas hospitalarias, ese gran desconocido. A mi una vez me dieron cita para una revisión con un especialista que ¡ojo, al dato! sabían en la fecha de la cita que se iba a jubilar. Resultado: un retraso de dos meses al pedir una nueva cita, pero no contentos con eso, al cabo de un tiempo, recibiendo una carta volviendo a retrasar la cita “por necesidades del servicio” (¿?), nuevo resultado y final: un retraso de unos cuatro o cinco meses sobre la fecha inicial. Conclusión que saco por experiencia propia: la atención médica es correcta tirando a buena y en ocasiones excelente, pero la gestión administrativa deja mucho que desear.

    Saludos.

    • Completamente de acuerdo. La atención de médicos, enfermaras, auxiliares de enfermería, celadores, estudiantes en prácticas…, fue excelente. Ninguna queja. Todo lo contrario. La gestión administrativa es el problema. Parece que el “cambio” es de rostros. Y no es eso, no.

  4. vozdemoscu dijo:

    Es tristemente que el sistema de la citación funciona inperfectamente. Por lo menos la sanidad pública en España es la mejor del mundo, y eso es algo de consuelo. Un cordial saludo.

  5. Acá en Buenos Aires es igual; la atención médica Premio Nobel,
    la administrativa Medalla de Cartón. Y desde las 4 / 5 de la mañana
    los pacientes tienen que hacer fila para que se les entregue un talón
    numerado… ¡y a ver cuándo te atienden..!!
    Manuel: deseo de corazón (nunca mejor empleada esta célebre frase)
    que toda vaya bien en Tu Vida y cada día, mejor y mejor; qué ahora
    lo importante es tu salud, pero también comprendo que el mal
    momento, no te lo quita nadie.-
    Todos los Gobiernos son idénticos:
    – la culpa la tiene siempre, el anterior…
    Y ese criterio “fundacional” que tiene el que llega..??
    No hubo Gobierno, que no dijera:
    …porque ésta, será una Nueva Argentina.-
    Así nos mienten desde 1810…
    Salud y Saludos Manuel..!!

    • “Lo que la experiencia y la historia enseñan es que los pueblos y los gobiernos jamás han aprendido algo de la historia ni han actuado según las lecciones que hubieran tenido que sacarse de ella” (Hegel).
      Mienten ahí, aquí y acullá. Y es que no gobiernan en realidad, siguen el dictado del verdadero poder: el financiero.
      Gracias por tus ánimos. Afortunadamente, la recuperación va muy bien. Un abrazo.

  6. Si querido Manuel, así están las cosas en Valencia, en Madrid, en Asturias y supongo en toda España. La gestión hospitalaria es compleja. Las decisiones se toman muy lentamente y lo que parece razonable a ojos de cualquiera tiene que pasar por tropecientos comités. Yo soy de “la casa” y me pasa lo mismo que a ti. Puedo sugerirte que traslades tu queja al servicio de atención al paciente. Lamentablemente es la única “prueba” para demostrar la necesidad de un sistema más eficiente y razonable. Suerte! Un abrazo

    • Lo hice. Como le decía antes a Chus, la atención de médicos, enfermaras, auxiliares de enfermería, celadores, estudiantes en prácticas…, fue excelente. Ninguna queja. Todo lo contrario. La gestión administrativa es el problema. Parece que el “cambio” es de rostros. Y no es eso, no.

  7. Pingback: El teléfono de la desesperanza — EL BLOG DE MANUEL CERDÀ – reneamadorpontazablog

  8. Querido Manuel, podría escribir un libro sobre el tema que acabas de mencionar. Siento decirte que, por lo menos aquí en Galicia, no se trata sólo de la gestión administrativa, hay médicos y enfermeras fantásticos. Sin embargo, también es muy normal que nos encontremos con profesionales totalmente deshumanizados, que no miran a la cara al paciente, que están de muy mal humor, con gente que lo está pasando mal. Médicos y enfermeras que no se dan cuenta de que, es mejor tener mucho trabajo, que estar enfermo. Profesionales de la salud, según ellos se hacen llamar, que ya no ven a un ser humano en su despacho y que no hablan mirándote a la cara, sino sin separar los ojos de su ordenador.

    De hecho, basándome en anécdotas varias que me han contado, escribí hace un tiempo una entrada, en tono de humor, que te dejo aquí, por si te apetece leer sobre el tema de la Sanidad Pública: http://liviadeandres.com/2016/05/11/el-doctor-calma/

    Un saludo y gracias por tu estupendo artículo que nos hace a todos reflexionar, a ver si a ellos también 🙂
    Livia

    • Muy buena tu entrada, tan crítica como irónica. Me he divertido de lo lindo leyéndola.
      Profesionales deshumanizados los hay en todos lados. Estando en la UCI estos días pasados, entro un médico, un cirujano supongo por su bata verde, un tipo de estos estirados que se planta ante mí y lo primero que me dice es “Soy el doctor X”, sin mediar palabra antes, ni un simple buenos días. Le di la mano y le dije “Buenos días. Permítame que me presente: yo soy el doctor Cerdà”. Se quedó parado. “Usted es doctor en Medicina, yo en Historia. Siga, siga”. Claro que los hay, pero mi experiencia (poca, afortunadamente) me dice que son los menos.
      A ver, a ver si reflexionan, la Administración sobre todo, pues muchos de los problemas derivan de una mala gestión.

      • Gracias, Manuel, me alegro de que te haya gustado mi entrada.
        Y muy buena tu respuesta al “doctor”. Hay de todo, como en todas partes. Y no depende de la profesión, depende de la persona que seas.
        Sin embargo, creo que es bueno que se hable sobre ello, como hemos hecho tú yo, además de todas las personas que han comentado tu entrada. Es bueno compartir opiniones y experiencias. Quedarse callado no suele servir de mucho.
        Un saludo,
        Livia

  9. Es un problema generalizado y lo malo de todo esto es que solo suena lo que les interesa, del resto nada de nada. Enarbolan la bandera de la calidad en Sanidad pública que si no fuera por los buenos profesionales que hay ya hubiese hecho “crack”. Feliz noche.

  10. Hanna dijo:

    He caído en tu blog por… ¡Qué más da! Acabo de terminar de leer este texto y, al margen de su valor en más de un sentido, incluidos el de la paciencia y la denuncia -quizá debiera Puig and company inscribirse en Facebook al modo de Ribó, y me refiero a la parte de atender variadas quejas ciudadanas-, me ha extasiado la perfecta expresión de la lengua, puntuación incluida, en tiempos en los que ni los Nobel de Literatura cuidan detallitos así de nimios y despreciables (y, si no me crees, solo pedir relación de delincuentes). Créeme, no imaginas la alegría inmensa que acabas de darme. Así que, volveré como las obscuras (sí, oBscuras, soy conservadora pero en solo esta lid, aunque tremenda, al punto de que la RAE ha de tenerme fichada por desertora)… como las obscuras golondrinas, decía, de tu blog las entradas a zampar.

    • Suelo emplear el símil de que escribir es como cocinar. Mal plato será aquel que no se haya hecho con los ingredientes adecuados, por nimios que puedan parecer. Imagínate una paella sin colorante (ya no azafrán, colorante, que no le aporta sabor). ¿La comerías? El genio (la capacidad para crear o inventar cosas) y el ingenio (la facultad para discurrir o inventar) son incompatibles con la desidia. No sirve para para nada decirles a los comensales que la paella, aun así, está buena. ¿Cómo un escritor (en el más amplio sentido de la palabra, es decir, persona que escribe) puede excusarse alegando que se trata de un descuido? No es de recibo, no puede ser aceptable.
      Vuelve cual oBscura golondrina cuando quieras a este nido, y cuando lo hagas lo que en él haya colgado espero que sea de tu agrado.
      Un abrazo.

  11. Pepe dijo:

    Es lamentable que paguemos impuestos para que luego los tiren por la borda. Si (man)tenemos un Estado es para que nos cuiden y nos faciliten la vida, no para complicarla.
    Espero que hayas podido solucionarlo.
    Un abrazo.

  12. Te entiendo perfectamente! Parece mentira pero todavía seguimos en la España del VUELVA USTED MAÑANA de Larra.
    Un abrazo, Manuel.

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