Conciencia

Conciencia

“En la tienda de comestibles Winther en Skagen”, interior de la taberna (1886), óleo de Peder Severin Krøyer.

―¿Conciencia dices? Conciencia tienen, saben lo que quieren: ser como sus amos. ¿Tanto crees que han cambiado aquellos con los que trabajamos en el martinete?, ¿actuarían ahora de otro modo? ¿Se negaría Pasqualet a aceptar tratos como el que hizo con Blanes? Y los amigotes aquellos con que celebraba su suerte, ¿rechazarían los embutidos que les obsequió, una mierda comparándolos con los que comerá en su casa?, ¿ya no le invitarían a sentarse con ellos?

―También nosotros hemos comido de los manjares de Blanes.

―Éramos unos críos.

―¿Ahora no lo haríamos? Ahora no lo necesitamos, podemos comprarlos nosotros, puede que no tan buenos pero igual de sabrosos. ¿Pero y si no tuviéramos nada que llevarnos a la boca? ¿No los cogeríamos otra vez si Marieta viniese con una cesta llena, aunque fuera de los restos de lo que come Blanes?

―Es posible.

―Pues lo mismo, Samuel.

―La gente se mueve, pues, por necesidad, por interés.

―Por supuesto. ¿Por qué va a ser si no?

―Me das la razón entonces.

―De ningún modo. La situación es otra, Samuel.

―Las personas no.

―Pero sí sus intereses. Ahora estos son comunes, ahora son de clase, del conjunto de los trabajadores. Claro que quieren paliar su necesidad, pero no con parches, saben que solo conseguirán emanciparse si se construye una sociedad distinta, sin explotadores y explotados, y saben también que eso depende de ellos mismos, de nosotros, de todos los trabajadores.

―¿Y quién regirá esa nueva sociedad? Si la mayoría no tiene siquiera idea de leer ni de escribir, ni se preocupa por ello. Mientras la ignorancia anide en su interior como algo natural, inherente a su condición, nada se podrá hacer. Mi padre no sabía leer ni escribir, nada de nada sabía más que trabajar, y eso es lo único que hizo hasta su muerte. Ignorante toda su vida ¿qué podía ser si no un esclavo de los ricos? Ellos sí saben leer y escribir, y hacer cuentas, y redactar leyes. ¿Y mi madre?, siempre en la iglesia, rezando e incluso pidiendo perdón por sus pecados. ¿Qué pecados? Y Marieta, ya ves a Marieta, como si fuera un perro faldero de doña Mercedes.

―Pero no es culpa suya.

―Yo no digo eso. Digo que ninguna revolución será posible sin una mínima instrucción. Tu mismo me insistías en la necesidad de que aprendiese a leer y escribir. Tenías razón. Lo he reconocido muchas veces. ¿Ya no es necesario, Blas? Una revolución no puede tener éxito si su objetivo solo es la destrucción del orden existente. Las revoluciones se hacen tanto con la cabeza como con los brazos. Al final, otros acabarán mandando y los más seguirán en la ignorancia, acostumbrados a la docilidad y a contentarse con unas migajas.

―Sí, Samuel, todo eso está muy bien. Pero la revolución hay que hacerla cuando se presenta, y puede que este sea el momento preciso. Cada día entiendo menos tu actitud, tu incredulidad ante todo, tu desconfianza hacia la gente.

―Supongo que así salí del gran taller donde fue fabricada esta vida.

―Bonita frase, Samuel, pero…

―No es mía.

―Imagino que la leerías en alguno de los libros de la biblioteca de don Anselmo.

―La leí en uno de ellos, sí. ¿No te parece bien?

―No digas bobadas, Samuel. Pero no todo el mundo tiene acceso a algo así.

―Y aunque lo tuviera, Blas, aunque lo tuviera.

―Cada vez te comprendo menos.

―¿Sabes? Creo que a mí me pasa lo mismo.

―¿Qué?

―Que cada día me entiendo menos. Muchas veces me pregunto qué hago aquí.

―¿Cómo dices?

―Que hago aquí, si toda mi vida va a ser igual, el periódico, las diligencias… Me cansa, empieza a pesarme.

―¿Y quieres hacer?

―No lo sé.

Manuel Cerdà: El corto tiempo de las cerezas (2015).

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
Galería | Esta entrada fue publicada en Literatura y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

13 respuestas a Conciencia

  1. Hola Manuel

    Hoy dejo de lado (por un momento, nomás) el texto y me dedico
    a mirar y observar, esa maravillosa pintura del Maestro
    Peder Severin Krøyer. . .

    Leo en “wiki” :
    Son muy valorados sus cuadros naturistas de vívidas escenas
    cotidianas, influenciados por la aparición de la fotografía.-

    Y sí, así parece cuando uno mira por primera vez un cuadro de
    Don Peder; impresiona su trazo “fotográfico”, pero si lo observamos
    con detenimiento. . .

    Muchas gracias y te dejo un saludo cordial. Atte.-

  2. Pingback: Conciencia — EL BLOG DE MANUEL CERDÀ | nz

    • El = artículo determinado / masculino singular

      Sudaca = lo he visto escrito con “k”, con “k” de Kirchner

      Renegau = se lo afanaste a Roberto Fontanarrosa

      Lopariooo = se lo afanaste a Mendieta

      Me gustó mucho tu “extenso” comentario
      y realmente, muy gracioso..!!

      Muchas Gracias. Saludos.-

  3. Pingback: Reto: Día 3. – Chaz Chaz… Efraín Alvarado

  4. Shhhh!!!! Me descubrió…. En versión de incógnito soy El Sudaca Renegau, de anteojos, como Clark Kent, pero cuando hace falta, me saco los anteojos y soy Inodoro Pereyra, el Renegau 🙂
    Su análisis del qué hacer leniniano en clave narrativa literaria realmente me gustó, pero hay que apelar al qué lo parió, porque todo lo demás sabría a poco.
    Abrazo y ahora que lo sabe, no “levante la perdiz” sobre mi verdadera identidad.

    • ¿No será : “quehacer”, mejor..??

      Porque éso del “qué hacer leniniano”, no le entendí
      camarada, disculpe mi ignorancia. Borges dixit. . .

      Y me voy a molestar pa’ los pagos de “El Rezongo”..!!

      A propósito de la fotografía de portada;
      ¿usted anduvo por Tierra del Fuego..??

      Saludos para todas y todos; y mis disculpas para
      el señor Manuel Cerdà, que le ocupamos
      su espacio y su tiempo. –
      (últimamente estuve leyendo alguito de
      Don Albert Einstein)

      Por Favor : ¿cómo “reblogueo”..??

      Me llegó entre 15 y 20 años tarde, la internet..!!

      Atte.-

  5. Sí, sí… La historia la conozco muy bien; viví en TDF por 20 años aprox.-
    Muertos por el hombre blanco y también por las “mínimas”
    enfermedades que les llevamos.-
    Un simple resfrío, significaba su muerte segura.-
    Mejor, demos vuelta la página. Saludos a Don Mendieta.-

  6. Así es Estimado Manuel Cerdà :

    A uno de ellos lo bautizaron “Jimmy Button”, lo llevaron a Inglaterra
    en 1830 y una vez que lo regresaron a Tierra del Fuego en 1860
    parece que se comió -literalmente- a varios gringos. . .

    También parece, que el hombre tenía “buena memoria” pa’l
    escarnio, a que fuera sometido en tierras británicas.-

    Saludo cordial.-

    https://es.wikipedia.org/wiki/James_Button

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