Contra el desasosiego del espíritu nada pueden palabras y pensamientos

Contra los...

“La noyade”. Benoit Courti ©

Conocí la oscuridad cuando el sol estaba en lo más alto, al iniciar el camino del olvido el día que decidí huir del futuro ante la imposibilidad de vivir el presente y cambiar el pasado.

La oscuridad, así, se presentó como un elemento nuevo, confuso e inaccesible, mayor con los ojos abiertos pero sin dejar de estar asociada a la noche y la muerte, un silencioso campo de batallas del que solo se puede salir perdedor. Percibí entonces que no servía de nada pelear con la oscuridad, ni con aquella que cuando somos pequeños creemos siempre que proviene del exterior ni con la que después se nos muestra enraizada en lo más íntimo de nuestro ser, un laboratorio donde experimentar con indisciplinadas angustias y culpas supuestas, un palimpsesto que conserva a pesar de cualquier argumento o raciocinio huellas de temores pasados, aparentemente vencidos, que cobran de nuevo carta de naturaleza.

Una sola opción me quedaba: aprender a vivir en la oscuridad, cual ciego que nunca ha visto y sabe que nunca verá. Cerré los ojos y no los volví a abrir. Habrá que vivir como sea, me dije. Me amoldé. Contra el desasosiego del espíritu nada pueden palabras y pensamientos. Tal vez sentir. Solo tal vez. Y, en todo caso, sin pensar.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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8 respuestas a Contra el desasosiego del espíritu nada pueden palabras y pensamientos

  1. Ups…piña a la boca del estómago. Me cagó. Abrazo

  2. Nuestra monstruosa sombra termina por ser tan grande como todos esos errores que hemos olvidado, que nos permitimos olvidar incluso cuando juramos, quizá con lágrimas, quizá sin ellas, que recordaríamos por siempre el pasado para así impedir que este al repetirse nos consumiera. Pero qué fácil olvidamos y qué fácil crece la sombra hasta envolvernos a nosotros, a la tierra y al mismo sol, en la oscuridad.

    • Dejarse llevar es lo más fácil. Solo hay que seguir los sentimientos más primarios del ser humano. Lo demás exige demasiado. Así las coas, la sombra nos envuelve y arropa. Y esta crece porque deseamos cobijarnos en ella.

  3. ¿Es un imperio
    esa luz que se apaga
    o una luciérnaga?
    – Jorge Luis Borges

    Hay sombras que palidecen
    dentro de la oscuridad
    y otras que tienen luz propia
    nadie las ha de apagar.
    – Los Chalchaleros

    No es que se vuelque mi vino
    lo derramo de intención,
    mi sombra bebe y la vida
    es de los dos.
    – Atahualpa Yupanqui

    A propósito de tu excelente último párrafo, Manuel…
    hoy estoy un poco literal y me dejo llevar por
    aquéllos que se han referido -valientemente-
    cada cual, a su sombra.-

    Abrazo, mi estimado amigo..!!

  4. La oscuridad, tan necesaria a veces, tan incómoda otras…Precioso texto y preciosa foto. Saludos!

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