Offenbach: Oberturas de opereta

The Theatre des Varietes

A la puerta del Theatre Varietés (bulevar Montmartre, París), donde Offenbach estrenó algunas de sus más exitosas operetas. Óleo de Jean Beraud (ca. 1886).

Para muchos, su música es una mordaz crítica de la sociedad burguesa; para otros –como Zola– un mero homenaje al sistema social en el Segundo Imperio. Lo cierto es que, sea como sea, la música de Offenbach no deja a nadie indiferente y sigue siendo uno de los autores de opereta más representados con puestas en escena que se ajustan muy bien a nuestro momento histórico.

Cuál hubiera sido la evolución de la opereta de no haber existido Jacques Offenbach (1819-1880) es imposible de saber, pero su trascendencia es tal que en su historia existe un antes y un después a partir de que este irrumpiera en la escena musical. Más concretamente desde que en 1855 abriera las puertas de su Théâtre des Bouffes-Parisiens, donde estrenaría buena parte de sus obras, tras obtener una importante concesión por parte del Estado: la explotación en exclusiva de una sala pública de espectáculos con capacidad para trescientas personas.

De la vida y obra de Offenbach hemos publicado varias entradas en Música de Comedia y Cabaret, pero ninguna en exclusiva a sus oberturas, esas piezas instrumentales que dan inicio a las obras y nos introducen en ellas. Y eso es lo que vamos a hacer hoy.

Comenzamos así, con la obertura de Orphée aux enfers (Orfeo en los infiernos), una burlesca adaptación del mito de Orfeo y Eurídice que se estrenó en París en 1858 en el Théâtre des Bouffes-Parisiens, de la que cabe señalar que es la primera opereta larga de la historia, pues las anteriores constaban de un solo acto ya que la legislación francesa no permitía otra cosa. Esta, sin embargo, y gracias a los contactos del compositor, tenía nada menos que cuatro. Escuchamos si obertura por la Orquesta Sinfónica de Corea, dirigida por Lee Dong-Shin, en un concierto celebrado en 2008 en el Korean Art Centre Music Hall (Seúl, Corea del Sur).

A comienzos de 1862, Offenbach dejó la dirección de las Bouffes-Parisiens para dedicarse solamente a componer. Cuando dos años más tarde Napoleón III decretó la libertad de espectáculos, no pudo más que congratularse. Su portentosa imaginación, su gran talento, su enorme capacidad de composición, se desbordaron y se inició la etapa más brillante y de mayor éxito económico de su carrera. Fue en ese mismo año, 1864, que estrenó –en el Théâtre des Variétés de París– una de sus mejores operetas: La belle Hélène (La bella Elena). El licencioso mensaje de la obra escandalizó en el momento de su estreno. La obra cuenta la historia de Elena de Esparta, esposa de Menelao, mujer caprichosa y un tanto atolondrada, bella como pocas, o como ninguna, que vivía atada a las rígidas normas de comportamiento que imposibilitan su amorío con Paris y, en soledad, lloraba sus penas mientras en su interior luchaba por llevar adelante sus deseos frente al papel que, como reina y mujer casada, estaba obligada a representar. Nada nuevo. Pero Offenbach invirtió los roles y montó una extravagante historia en la que Elena no era más que una frívola mujer, Menelao un cornudo y el sumo sacerdote un corrupto.

Una orquesta de jóvenes músicos, la Portland Youth Philharmonic Alumni Orchestra, bajo la batuta de David Hattner, hace que suene así de bien en el vídeo que sigue, grabado en el Arlene Schnitzer Concert Hall de Portland (Oregon) el 26 de diciembre de 2012.

“Esta es la vida parisina, la del placer sin fin”, cantan los actores de La vie parisienne (La vida parisina), una de las operetas de Offenbach más populares y divertidas en la que abandona las referencias mitológicas en su acerada crítica a la sociedad de la Belle Époque. Con libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, se presentó al público el 31 de octubre de 1866 en el Palais-Royal de París, con cinco actos. El 25 de septiembre de 1873 se estrenó otra versión en la que el número actos quedaban reducidos a cuatro (se eliminó el cuarto del libreto original) en el Théâtre des Variétés de la capital francesa. Esta es la que actualmente se representa.

Es otra orquesta de jóvenes músicos, la Joven Orquesta Sinfónica de San Petersburgo, dirigida por de Jean-François Gonzales-Hamilton, la que interpreta su obertura en la ciudad rusa en un concierto que tuvo lugar en octubre de 2015.

También en Théâtre des Variétés estrenaba Offenbanch al año siguiente (1867), La Grande Duchesse de Gerolstein (1867; La Gran Duquesa de Gérolstein), una mordaz crítica del militarismo que tres años más tarde, al estallar la guerra franco-prusiana, sería prohibida. La versión que de su obertura escuchamos corre a cargo de la Orquesta Sinfónica de Brescia, dirigida por Giovanna Sorbi, durante el Concierto de Año Nuevo celebrado en el Teatro Grande de la ciudad italiana el 1 de enero de 2006.

La Périchole, estrenada en 1868, inició una nueva etapa en la que Offenbach buscó un mayor refinamiento. Se representó por primera vez en el el Théâtre des Variétés con una fenomenal acogida. Es la adaptación, según Offenbach, de la figura de Micaela Villegas (1748–1819), más conocida como La Perricholi, popular actriz y amante de Manuel de Amat y Juniet, virrey de Perú entre 1761 y 1776. Lamentablemente, el vídeo no recoge una interpretación en directo pero la versión que interpreta la Orquesta Lamoureux, orquesta sinfónica fundada en París en 1881, es excelente. Con dirección de Igor Markevitch escuchamos una grabación de 1958. Con este al frente entre 1957 y 1962, la Orquesta Lamoureux conoció una de sus mejores épocas.

Lo mismo sucede en el vídeo que sigue, el último que incluimos, con la obertura de La fille du tambour-major (1879, Théâtre des Folies-Dramatiques de París), obertura que puede recordarnos a la La fille du régiment (1840), de Gaetano Donizetti. La acción tiene como telón de fondo la invasión de Lombardía por las tropas de Napoleón, entonces bajo la ocupación de Austria, en mayo-junio de 1800, y se centra en un regimiento días antes de la batalla de Marengo. La que escuchamos acto seguido es una de las mejores versiones que se pueden encontrar en disco. Fue grabada en 1966 por la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Richard Bonynge.

Que pasen un buen día.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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2 respuestas a Offenbach: Oberturas de opereta

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