Sombrero de copa

fredginger

Ginger Rogers y Fred Astaire durante el rodaje de “Sombrero de copa”.

Si hay un clásico indiscutible entre los musicales que Fred Astaire y Ginger Rogers protagonizaron a mediados de la década de 1930 es, sin duda, Sombrero de copa (Top Hat). Su argumento sigue la fórmula básica en la serie: Fred se enamora en el acto de Ginger, pero un estúpido malentendido (en este caso Ginger lo confunde con su amigo casado) alimenta la hostilidad de la joven hasta los últimos momentos del filme.

El director es el infravalorado Mark Sandrich, cuyo toque impecablemente superficial maximiza la destreza lujosa y sincopada que tan esencial es para la serie. Estrenada en 1935, en plena Gran Depresión, la espectacularidad, el lujo, los bailes, la música ensoñadora de Sombrero de copa hacen que la película rezume optimismo y que uno se abstraiga de todo durante los 101 minutos que dura su metraje. Obviamente, hasta que sale del cine y se encuentra otra vez con la cruda realidad.

Sombrero de copa, sin la maravillosa música de Irving Berlin, posiblemente no hubiese dejado de ser una película menor, una más entre tantas comedias que se rodaban en aquellos tiempos de penuria y escasez para contrarrestar la dramática situación que se vivía. Fue esta la primera banda sonora completa que compuso Irving Berlin, aunque sus canciones ya hacía años que gozaban de gran popularidad. Berlín, que ya era un autor consagrado, no vendió los derechos de sus canciones para Sombrero de copa y se reservó un diez por cien de los beneficios. El negocio le salió redondo. La película se estrenó el 29 de agosto en Nueva York. De las trece canciones que escribió para el filme se seleccionaron cinco, y las cinco figuraban entre las primeras quince canciones de la semana según el programa musical de radio y televisión Your Hit Parade a los pocos días.

Vamos primero con un sintético repaso de la música de Berlin en el tráiler de la película del momento de su estreno.

El número más famoso de la película, que le da título, es “Top Hat”, que presenta las filigranas que Fred y un grupo de caballeros tocados con sombrero de copa hacen con sus bastones.

Sin embargo, el corazón de Sombrero de copa son su dos grandes dúos románticos, “Isn’t this a Lovely Day” y “Cheek to Cheek”, el primero enmarcado en un quiosco de música de Londres durante una tempestad de truenos y el segundo (aunque no mientras Fred canta y baila con Ginger) junto a los centelleantes canales de la versión hortera y art déco de Venecia que montó la RKO.

Estos números, que progresan de la resistencia a la entrega, son el arma principal que emplea Fred para conquistar a Ginger, pero sería un error ver este proceso como una sencilla conquista sexual. Como deja claro el regocijo reprimido de Ginger, los dos personajes abordan con ironía sus respectivos papeles de amante del baile y muchacha difícil de conquistar y colaboran para prolongar e intensificar un juego erótico de deliciosa elegancia.

Naturalmente, no son los únicos. Como decíamos, cinco fueron las canciones de Berlin seleccionadas para la banda sonora de Sombrero de copa. Veamos los dos que nos faltan: “No Strings (I’m Fancy Free)” y “The Piccolino”.

Buen fin de semana.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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5 respuestas a Sombrero de copa

  1. iago lópez dijo:

    Un artista de primera fila (cuando vi de pequeño Cantando Bajo la lluvia soñé con convertirme en bailarín). El fantástico recopilatorio “Top hat. Hits form Hollywood” me demostró que no solo era un gran bailarín sino un cantante fuera de serie, que cantaba standards sin las pretensiones de gargantas más dotadas pero con bastante más gracia. Para mi su momento más mágico es la escena en la tienda de juguetes en “Easter Parade” en la que consigue birlar su juguete a un niño mientras lo despista con sus bailes y música:

    Enhorabuena por el blog!

    • No sé si es su mejor actuación pero sí estoy de acuerdo en lo mágico del momento. Gran cantante, gran actor, gran bailarín. Como también Gene Kelly, que tanto te impresionó cuando lo viste de pequeño.
      Gracias por tu elogio y feliz fin de semana (o lo que queda de él).

  2. Me acuerdo de cuando vi esta película por primera vez y el optimismo que destila. Como dices, si no llega a ser por la música de Irving Berlin, habría pasado un tanto desapercibida.

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