L’amour est un acte politique

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París. Mayo de 1968 / Gilles Caron

Que l’amour est un acte politique ella no podía saberlo, aunque así es. Y como no podía saberlo fracasó al casarse tras el ayuntamiento con alguien que estaba destinado a otros menesteres. Ella, una chica de acomodada familia, educada en un buen colegio, universitaria y con un prometedor futuro –de acomodada familia, pues– no lo sabía, no podía saberlo (era de acomodada familia). Brotó de pronto en su interior el enardecimiento de la pasión, se sintió fascinada ante un chico que no se parecía a ninguno de los que hasta entonces había conocido, quedó embarazada y se casaron. Los intentos de sus padres para que abortara solo sirvieron para que les reprochara lo pecaminoso que resultaba su forma de pensar, contraria a los principios que en casa y en el colegio le habían inculcado. Rompió con ellos y se casó con él. Él, que debía cumplir un horario en la fábrica a cambio de un mísero salario, hacer incluso horas o trabajos extras para que este no fuera tan mísero, sin dejar nunca de serlo, mísero. Para llegar luego a casa cansado, agotado, mejor exhausto. Para quedarse sin fuerzas siquiera para pensar, y así dormir, puede que incluso descansar. Hasta el día siguiente en que se repetiría el ciclo de nuevo. Y así sucesivamente, hasta el fin. Mientras días y días de soportar y soportarse, de aguantar y aguantarse, llegando a casa huraño, alicaído, desalentado, tras haber pasado un rato en el bar con otros como él, desesperados y apáticos, hablando de fútbol, mujeres y problemas de trabajo, e incluso de reivindicaciones laborales. Hasta que deciden finalmente marchar puesto que hay que madrugar al día siguiente. Hay que trabajar ocho más cuatro horas. Tal vez, a causa del alcohol, aún follaría esa noche. Mecánicamente. Para ahuyentar el desaliento. Otro hijo, otro problema, otra desazón. Y así sucesivamente. Y es que él tampoco podía saber que l’amour est un acte politique. Los únicos que lo sabían eran los padres de ella, pero no eran conscientes, tampoco podían.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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