El cine musical de Vincente Minnelli

Vincente Minnelli

Vincente Minnelli y Gene Kelly fotografiados por Bob Willoughby en 1954 durante el rodaje de “Brigadoon”.

Vincente Minnelli (1903-1986) es, sin duda, uno de los grandes directores de la época dorada de Hollywood, uno de los cineastas más personales y versátiles de la cinematografía estadounidense.

Nacido en Chicago, en el seno de una familia de inmigrantes europeos –su padre era el músico italiano Vincente Minnelli y su madre la actriz y cantante de origen francés Nina Le Beau– debutó en el espectáculo con tres años en el grupo familiar los Minnelli Brothers Show. Su familia quiso apartarlo del mundo de la farándula, pero en Minnelli la vocación artística estaba demasiado arraigada y a los 16 años dejó los estudios. Hizo algunos trabajos como fotógrafo y decorador y en 1931 comenzó a trabajar en Broadway (Nueva York), donde dos años más tarde fue nombrado director artístico del popular Radio City Music-Hall.

Iniciaba así una fulgurante carrera. Entre 1935 y 1936 dirigió algunas de las revistas más famosas de aquella época y en 1940 el productor cinematográfico Arthur Freed lo contrató para la Metro Goldwyn-Mayer (MGM) y lo llevó a Hollywood. Casi siempre ligado profesionalmente a la Metro, dirigió un total de 34 películas entre dramas, comedias y películas musicales. Nos vamos a ocupar únicamente de estas últimas, musicales de extraordinaria originalidad y vigor que rompían moldes y le llevaron a ser considerado como el padre del cine musical moderno.

Su debut como director llegaría con la segunda que firmó como tal: Cabin in the Sky (1943), un filme modesto y que pasó casi desapercibido pero en el que ya se manifestaban los rasgos esenciales de su filmografía. Hombre tenaz, insistió y peleó con ahínco hasta convencer a la MGM y a la propia Judy Garland –con quien se casaría en 1945 (fruto del matrimonio es la actriz Liza Minnelli)– para realizar Cita en San Luis (Meet me in Saint Louis). El filme se estrenó en 1944 y fue un rotundo éxito. Cita en San Luis incluía, entre otros números, la excelente canción The Trolley Song, que vemos interpretar a Judy Garland en una secuencia de la película.

Poco después triunfaba de nuevo con el remake de Ziegfeld Follies (1946), película que recrea diversos momentos estelares de las producciones musicales de MGM y codirigió con L. Ayers, Roy Del Ruth, R. Lewis, G. Sidney, M. Pye y C. Waters. Minelli fue el que más números dirigió: “This Heart of Mine”, “Limehouse Blues”, “A Great Lady Has an Interview”, “The Babbitt and the Bromide” and “Beauty”. Vamos a ver la larga secuencia del primero de ellos, con Fred Astaire y Lucille Bremer.

Durante los años siguientes, Minnelli dejó los musicales. En 1951 regresó para firmar una de las mejores películas musicales de la historia: Un americano en París (An American in Paris). Con música de George Gershwin, Johnny Green y Saul Chaplin, y protagonizada por Gene Kelly y Leslie Caron, narra la historia de un pintor americano, Jerry Mulligan (Gene Kelly), que se queda en París tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. No vende un cuadro ni de casualidad hasta que una americana millonaria decide promocionarlo. Al mismo tiempo, este conoce a una dependienta (Leslie Caron) y se enamora de ella. Un americano en París obtuvo en 1952 ocho nominaciones a los premios de la Academia, de los que consiguió seis, incluyendo el de Mejor película. De Un americano en París insertamos dos secuencias: en la primera, Gene Kelly interpreta la popular canción de Gershwin “I Got Rhythm”; en la segunda –con la que finaliza la película–, Kelly y Caron bailan el maravilloso poema sinfónico que Gershwin compuso en 1929 y que da título al filme. Esta, completa.

Tras el triunfo obtenido por Un americano en París, Minnelli rodó a continuación dos musicales más: Melodías de Broadway (1953, The Band Wagon) –con Fred Astaire y Cyd Charisse– y Brigadoon (1954), el nombre de un pueblo encantado que aparece después de cien años pero solo por un día. Allí van a parar casualmente dos turistas americanos (Gene Kelly y Van Johnson) y se ven envueltos desde el primer momento en el halo de misterio que rodea a la población. Junto a ellos, protagonizaba la película también Cyd Charisse, a quien Minnelli consideraba “una diosa de elegancia al danzar”. De Melodías de Broadway incluimos el numero “That’s Entertainment” (con Jack Buchanan, Nanette Fabray, Oscar Levant y Fred Astaire). De Brigadoon, “The Heather on the Hill”, con Kelly y Cyd Charisse.

En 1958 Minnelli rodó Gigi (1958), película basada en la célebre novela homónima de Colette. Aunque en mi modesta opinión Un americano en París es un filme que supera a Gigi en todos los aspectos, fue precisamente esta última la película que le proporcionó el único Oscar que ganó. Gigi fue la gran triunfadora en la ceremonia de entrega de los emblemáticos galardones de Hollywood que se celebró el 6 de abril de 1959. Protagonizada por Leslie Caron, Maurice Chevalier y Louis Jourdan, la acción transcurre en París, en 1900. Y es que Minnelli deseaba fervientemente rodar de nuevo en la capital de Francia. La música, de Frederick Loewe, es una maravilla, como muestran los números que a continuación insertamos: “Thank Heaven for Little Girls” (Oscar a la Mejor Canción), con Maurice Chevalier, y “The Night They Invented Champagne”. En este último escuchamos la voz de la propia Caron, pues la secuencia pertenece al primer montaje de la película, en la que finalmente fue doblada (cantando) por Betty Wand.

Gigi fue el último de sus grandes musicales que dirigió Minnelli. Dos años después, su comedia musical Suena el teléfono (Bells Are Ringing, 1960), protagonizada por Judy Holiday, fue un estrepitoso fracaso. Los gustos cambiaban y el público prefería otro tipo de musicales, como West Side Story. De todos modos, Suena el teléfono contaba con canciones tan fantásticas como “Just in Time”. Este es el número que incluimos, con Dean Martin y Judy Holliday.

El final de la carrera de Minnelli acabó con dos musicales: Vuelve a mi lado (On a Clear Day You Can See Forever, 1970) con Barbra Streisand, y una conmovedora Nina (A Matter of Time, 1976) interpretada por su hija Liza Minnelli, Ingrid Bergman y Charles Boyer, que sería su película póstuma.

Minnelli, como decíamos, no se limitó al musical, ni mucho menos. Suyas son una serie de magníficas películas que no sería justo dejar de nombrar aunque no sean musicales, como Cautivos del mal (1952), El loco del pelo rojo (1956), Como un torrente (1958), Con él llegó el escándalo (1960) o Los cuatro jinetes del apocalipsis (1962).

Que pasen un buen día.

 

 

 

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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