Desengaños y libertades

La Flaca

Pi y Margall desbordado por el federalismo, representado por figuras infantiles ataviadas con los distintos trajes regionales. Caricatura de la revista satírica “La Flaca” (1873)

―El pueblo está desengañado, don Anselmo. Las consabidas medidas de suprimir las quintas y el impuesto de consumos ya no son ninguna novedad cuando se cambia de gobierno, menos de régimen. Las clases obreras siguen sin percibir cambio sustancial alguno en su cotidianeidad. Es lógico que vean en la Internacional la única fuerza que verdaderamente les representa, la panacea de todos sus males. Puede haber libertad de imprenta, pero si los obreros no saben leer ni escribir en su inmensa mayoría ¿para qué sirve? Puede existir el sufragio universal, ¿mas para elegir a quién? ¿Y en base a qué? ¿Para qué la libertad de comercio si la mayoría no tiene con qué comerciar? ¿Pará que la libertad de pensamiento y expresión si nadie lee nada? ¿Qué van a expresar? Por supuesto para eso están las escuelas, y las hay gratuitas y nocturnas, pero ¿van a ir después de trabajar doce, catorce y hasta dieciséis horas? ¿Qué ha cambiado?

―A ver Samuel, no confundamos las cosas. Yo no estoy en contra de la Asociación, al contrario. Y suscribo tus razonamientos. Es cierto que el  industrialismo ha cometido muchos excesos y que los gobiernos no han llevado adelante política alguna encaminada a terminar con las monstruosas desigualdades originadas por el egoísmo de los patronos. Es natural ese desengaño por parte del pueblo de que hablas. Pero hay que entender que únicamente la República puede garantizar la libre asociación de las clases populares, y que solo con la libre asociación puede el proletariado alcanzar la regeneración y su mejoramiento moral y material. La República, federal, por supuesto, en tanto que se forma sobre la base de asociaciones locales de ciudadanos, promueve la participación ciudadana en los asuntos públicos. No deben sentir los obreros esto como algo ajeno, entonces sí se apoderaría de la sociedad la anarquía y el caos.

Manuel Cerdà: El corto tiempo de las cerezas (2015).

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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