Berlín Cabaret (II). Sexualidad y política

CAP_Berlin 2

Las huellas de la guerra europea de 1914-1918 formaban parte en los años veinte del paisaje cotidiano de Berlín en su aspecto más dramático. Era habitual la presencia de mutilados, mendigos y menesterosos en general frente a las puertas de los cabarets y salas de ocio nocturno en boga, junto a una legión de prostitutas, y prostitutos, movidos por la necesidad. La crisis de 1929 empeoró la situación. El paro aumentó vertiginosamente y, con él, la inseguridad y el miedo.

Había mucho que ver en Berlín, tanto que “Si quieres ver la ciudad de Berlín, el sol no es suficiente. / Para ver todo adecuadamente vas a necesitar unos pocos vatios. / Vamos a encender las luces para poder ver lo que hay que ver”. Esto decía la canción de Kurt Weill de 1928 Berlin im Licht, que escuchamos en versión del Ensemble Modern de Frankfurt, formado en 1980, aunque eso sí, con la imagen fija durante todo el vídeo del rostro de Kurt Weill.

“Marinero en un club nocturno” (1925), acuarela de George Grosz.

“Marinero en un club nocturno” (1925), acuarela de George Grosz.

La crítica a la política y la moral establecidas figuraban en gran parte de los temas que se podían escuchar en la noche berlinesa. La sexualidad libre y sin perjuicios estaba, así, presente en gran cantidad de canciones. Muchos aspectos de la tradicional condescendencia europea con las costumbres sexuales y los comportamientos contrarios a los preceptos generalmente aceptados, se desarrollaron como nunca antes en Berlín durante las décadas de 1920 y parte de la de 1930. Los cabarets tuvieron mucho que ver. Las mujeres medio desnudas eran uno de sus principales reclamos, pero incluso el erotismo era contemplado, especialmente por la intelectualidad, como un síntoma de libertad. Claro que una cosa era la libertad sexual plena y consciente y otra muy distinta la explotación con fines sexuales de mujeres y hombres, adolescentes incluidos. Lo denunciaban Kurt Weill y Bertolt Brecht en los temas de su famosa Ópera de tres centavos, estrenada en 1928, la obra de mayor éxito hasta la llegada al poder de los nazis en 1933. Obviamente, fue prohibida y sus autores se vieron obligados a exiliarse. De ella vemos un video con los temas Zuhälterballade (Balada del chulo) y Ballade von der sexuellen Hörigkeit (Balada de la esclavitud sexual), a cargo de nuevo del Ensemble Modern de Frankfurt, en un espectáculo que llevaron a cabo en dicha ciudad bajo la dirección de Nacho de Paz.

Portada del libro de Magnus Hirschfeld “Berlins lesbiche Frauen” (1928, Lesbianas de Berlín).

Portada del libro de Magnus Hirschfeld “Berlins lesbiche Frauen” (1928, Lesbianas de Berlín).

Das Lila Lied (La canción violeta), canción también conocida como The Lavender Song, es considerada por muchos una especie de primer himno gay. La música es de Arno Billing, seudónimo de Mischa Spoliansky, y la letra de Kurt Schwabach, quienes la compusieron en 1920. En Berlín, la vida gay se vivía abiertamente y proliferaban los locales regidos y frecuentados por hombres y mujeres homosexuales. El Cabaret of the Spider, el Alexander Palast o el Adonis Lounge eran los preferidos por los primeros. El Café Dorian Gray, el Hohenzoffern-Café, el Toppkeller o el Verona-Lounge captaban la mayoría de la clientela lésbica. A Eldorado solían acudir los turistas a ver hombres vestidos de mujer. En este caso sí hay algún vídeo que recoge su interpretación en directo, pero, aún así, hemos elegido el que sigue, que refleja el ambiente que describimos, y que, sobre todo, corresponde a la versión en inglés de Ute Lemper, cantante, bailarina y actriz alemana, de 1996. Inigualable.

Travestidos en el cabaret Eldorado (1929).

Travestidos en el cabaret Eldorado (1929).

Claire Waldoff, lo decíamos en la entrada anterior de esta serie, era en aquellos años una de las cantantes preferidas por el público. Como otras grandes de la escena berlinesa, era lesbiana y, por supuesto, no ocultaba su orientación sexual. Solo a algunos advenedizos podía escandalizar dicha cuestión, para los parroquianos de los numerosos establecimientos berlineses de ocio era únicamente testimonio de la libertad individual, indicio de un tiempo que quería hacer tabla rasa con el pasado y mirar siempre hacia adelante. Claro que también había mucho buen intencionado ciudadano ─como los retratados por Brecht en La boda de los pequeños burgueses─ que no acudía a tales antros de perversión y seguía fiel a “la tradición”. A la Waldoff la multaron por vestir de hombre; eso sí, ¡pasadas las once de la noche! Escuchémosla ─lamentablemente no hay filmaciones suyas de la época, al menos disponibles, pero el vídeo que sigue recoge imágenes de Berlín y diversas escenas de las producciones cinematográficas del expresionismo alemán─ en el tema Wegen Emil seine unanständige Lust (A causa del deseo lujurioso de Emil), música de Paul Strasser y letra de Julian Arendt.

Wenn die beste Freundin, algo así como Cuando la mejor amiga, es un tema de 1928 de ese magnífico dúo que formaron Mischa Spoliansky y Marcellus Schiffer. “Hoy en vez de amantes, tenemos novias”, cantaba una desconocida Marlene Dietrich a dúo con la ya consagrada Margo Lion, mostrándose insatisfechas con sus maridos e intimando entre ellas su  a medida que avanza canción. Ingenio y musicalidad de la mano de Viola Robakowski, Zeitz Ulrike y Maryna Dorf (piano), especializados en espectáculos de canciones y tangos de autores alemanes.

Finalizamos con dos canciones de acerada crítica política. La primera, otra canción de Weill, Das Lied von den braunen Inseln (La canción de las islas marrón), con letra del escritor alemán Lion Feuchtwanger –al que el régimen nazi le retiró la ciudadanía alemana y le declaró “enemigo número uno del Estado”, pudiendo huir a Estados Unidos en 1940 desde Marsella–, para su obra de teatro Die Petroleum-Inseln (Las islas del petróleo), una parodia del capitalismo estadounidense que se estrenó en 1928 en el Teatro Estatal de Berlín. “El petróleo apesta, la isla apesta (…) pero el dólar no apesta”. Su primera intérprete fue Lotte Lenya, esposa de Weill, si bien la versión que insertamos corre a cargo de Laurence Guillod, (soprano), Birgit Frenk-Spilliaert (piano) y Etienne Frenk (violonchelo) y corresponde a su espectáculo de 2914 Grandeurs & Décadences.

Collage de John Heartfield. Portada de la revista AIZ (El Periódico Ilustrado de los Trabajadores), núm. 31, 1933. / Deutsches Historisches Museum (Berlín).

Collage de John Heartfield. Portada de la revista AIZ (El Periódico Ilustrado de los Trabajadores), núm. 31, 1933. / Deutsches Historisches Museum (Berlín).

La segunda es Der Marsch Ins Dritte Reich (La marcha del Tercer Reich) –un tema de Hanns Eisler con texto de Bertolt Brecht– cuya música parodia It’s a Long Way to Tipperary, canción de music-hall compuesta en 1912 que fue adoptada por el ejército británico durante la guerra europea de 1914-1918, siendo muy popular en la década de 1920. Eisler y Brecht la compusieron en 1932, cuando aún creían que los alemanes se dejarían llevar por la razón y no darían el triunfo al NSAPD en las elecciones. Se equivocaron, claro está. La interpreta en el vídeo que sigue –con imágenes suyas– Ernst Buch (1900-1980), cantante y actor berlinés muy popular en la escena del cabaret de Berlín de la década de 1920. Cuando los nazis comenzaron a perseguir a los “artistas degenerados” consiguió escapar de la Gestapo y se exilió en la Unión Soviética, estableciéndose luego en la Alemania del Este. Luchó con las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española, habiendo grabado muchos temas de los que cantaban estas. En 1971 le fue concedido el Premio Lenin de la Paz.

Que pasen un buen día.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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7 respuestas a Berlín Cabaret (II). Sexualidad y política

  1. Carmen dijo:

    Muy buen post, Manuel. Además paso por aquí para decirte que te he nominado al Versatile Blogger Award. https://namtil.wordpress.com/2015/07/07/premio-versatile-blogger/

  2. Tito Lucaveche dijo:

    MAGNIFICO!!!…. como siempre Manuel autenticas joyas, mil gracias.

  3. etarrago dijo:

    Bravo, Manuel, bravo

  4. Qué lástima que en los años 30 subiera al poder un gobierno que impuso censura a la variada escena musical berlinesa de los años 20.

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