París tras la Belle Époque: canciones de cabaret (1926-1939)

CAP

A los felices años veinte, si es que realmente lo fueron, les quedaba poco. En 1929 el desastre financiero de Wall Street arrastró al mundo occidental a una crisis sin precedentes (hasta entonces). Diez años después estallaría la Segunda Guerra Mundial. De nuevo, a la euforia seguía el desánimo, la desesperación y, con ellos, regresaba la melancolía por unos tiempos finiquitados.

Con la entrada de hoy –en la que cubrimos el período comprendido entre 1926 y 1939– finalizamos la serie de entradas sobre las canciones que se escuchaban en los cabarets y salas de ocio nocturnas de París desde comienzos de la Belle Époque que iniciamos el pasado 19 de enero. Comenzamos con La fille du bédouin, un tema de 1927 con música de Raoul Moretti y letra de André Barde que pertenece a la opereta de los mismos autores Comte Obligado!, estrenada en el Théâtre des Nouveautés de París. Fue un éxito de Georges Milton (1886-1970), cantante y actor que regresaba a la opereta tras su paso por La Cigale. El vídeo recoge una secuencia de la película de 1934 Le Comte Obligado, dirigida por Léon Mathot, en la que Milton interpreta la canción.

J’ai deux amours (música de Vincent Scotto y letra de Géo Koger y Henri Varna) fue una de las canciones que grabó en sus primeros discos la que ya en el año de su composición (y grabación), 1930, era una de las grandes vedettes del momento: Joséphine Baker. La interpretación que sigue, no obstante, corresponde a un programa de la televisión estadounidense de mediados de la década de 1950.

Al igual que sucediera con La Matchiche en 1905, Le chaland qui passe es un tema que se considera propio de la chanson pero que en realidad es de origen foráneo. Si el de la primera era español, el de esta es italiano y puede que la conozcan más por su título original: Parlami d’amore, Mariù. Fueron sus autores Cesare Andrea Bixio (música) y Ennio Neri (letra), quienes la compusieron en 1932 para el filme de Mario Camerini Gli uomini, che mascalzoni! El protagonista de la película fue Vittorio De Sica, que debutó en el cine con dicha producción y, en consecuencia, el primero que la interpretó. El éxito fue tal que dos años después (1934) Jean Vigo la incluyó en su filme L’Atalante, también titulado Le chaland qui passe, pues ya por entonces la canción era conocida en Francia con dicho título tras haberla grabado en 1933 Lys Gauty. Vamos con las dos versiones: la de De Sica y la de Gauty.

De 1935 es Le plus beau tango du monde, canción que escribió Alibert para la opereta Un de la Canebière, estrenada en 1935, con música de Vincent Scotto. Escuchamos la versión original a cargo de Alibert y Germaine Roger en la adaptación cinematográfica que de Un de la Canebière rodó en 1938 René Pujol.

Hilarante a más no poder es este gran éxito de 1935 de Ray Ventura et ses Collégiens: el foxtrot Tout va très bien, Madame la Marquise (letra y música de Paul Misraki). No obstante, no serán Ray Ventura et ses Collégiens a quienes veamos en este vídeo, sino a Sacha Distel –Ventura era su tío–, Jean-Pierre Cassel, Jean-Marc Thibault, R. Pierre y J. Yanne en una delirante versión para la televisión francesa en 1967. La canción alcanzó tal popularidad que la expresión “Tout va très bien, Madame la Marquise” se emplea en Francia para referirse a la ceguera ante una situación desesperada. No pasa nada, todo va bien, decimos a veces cuando las cosas no pueden ir peor.

Tino Rossi, nacido en 1907 en Ajaccio (Córcega), al igual que Napoleón Bonaparte, se trasladó a París en 1930 y en poco tiempo alcanzó gran renombre, actuando en las principales salas de espectáculos y grabando numerosas canciones, entre ellas esta famosa Marinella, composición de 1936 obra de Vincent Scotto con letra de René Pujol, Audiffred y Géo Koger de cuyo disco ese mismo año se vendieron nada menos que 80.000 copias.

Gran notoriedad logró en 1937 J’attendrai, adaptación de Louis Poterat de otra canción italiana Tornerai (música de Dino Olivieri y letra de Nino Rastelli) compuesta en 1933 y basada en el tema “Coro a bocca chiusa”, de la ópera de Puccini Madame Butterfly. Rina Ketty la grabó por primera vez en 1938. Meses después la registró en disco Tino Rossi  y al año siguiente Jean Sablon. La canción fue un gran éxito desde entonces en toda Europa, especialmente en Alemania, donde se convirtió en una de las canciones preferidas durante la Segunda Guerra Mundial que luego los nazis utilizaron para “amenizar” algunas ejecuciones en el campo de exterminio de Mauthausen. La que sigue es la versión de Rina Ketty.

La Java Bleue –letra de Géo Koger y Noël Renard y música de Vincent Scotto– es, como su título indica, una java, estilo musical muy popular en Francia en las primeras décadas del siglo XX, una especie de vals rápido (de vals musette) en el que los bailarines bailan muy cerca uno del otro dando pequeños pasos para avanzar. Su primera intérprete, en 1938, fue Fréhel, legendaria cantante y actriz francesa del período de entreguerras. Suya es esta grabación de 1939.

Terminamos con Sur les quais du vieux Paris (1939, música de Ralph Erwin y letra de Louis Poterat), otro vals, más triste pero contagioso, que invita a pasear por los mulles del viejo París. Una de las grandes damas de la chanson, Lucienne Delyle, fue quien lo popularizó. Escuchemos su grabación del mismo 1939.

Deseando que esta serie de entradas que hemos dedicado a la chanson desde 1890 a 1939 haya sido de su agrado, les deseamos que disfruten de un buen fin de semana.

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Las diversas entradas que conforman esta serie son:

París Belle Époque: nace el cabaret.

París Belle Époque: canciones de cabaret (1890-1905).

París Belle Époque: canciones de cabaret (1906-1914).

París tras la Belle Époque: canciones de cabaret (1914-1925).

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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6 respuestas a París tras la Belle Époque: canciones de cabaret (1926-1939)

  1. etarrago dijo:

    Son verdaderas joyas, Manuel. La de “Le plus beau tango du monde”, creo recordar que la tenía mi padre en un formato como muy antiguo.
    Enhorabuena … ya sabes, tu blog es como ir al cine, pero a buen cine.

  2. Qué pena que se termine. Me quedo con de Sur les quais du vieux Paris.

    • A mi también me da pena, pues es una época y una música que me gusta, pero no dejo de experimentar al mismo tiempo un cierto alivio. Han sido bastantes horas las que me han ocupado estas entradas, Pero, bueno, con la chanson seguiremos. Imposible dejarla.
      Afectuosos saludos, Eduardo.

  3. ernán dezá dijo:

    Y yo me quedo con Tout va trés bien, madame la Marquese. Ironía francesa de la buena, el castillo quemado, el marqués “suicidado”… pero todo marcha bien, no hay problemas. 🙂
    Una entrada para disfrutar de cabo a rabo.

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