Arriba y abajo

 

Metrópolis

Boceto de Fritz Lang para su película “Metrópolis” (1927).

[Arriba] el barrio del Comercio ─que curiosamente no se denomina de comerciantes, o de los comerciantes─ es el más próximo al centro de la ciudad. Los bajos de las grandes casas burguesas de finales del XIX y principios del XX albergan tiendas de todo tipo con escaparates llenos de boñigos de cuidado diseño, regios bancos vigilados por cancerberos con sus correspondientes guadañas, clonados restaurantes y establecimientos de fast food, estilosos pubs y cafeterías, y mucha gente disfrazada. Junto a ellas, edificios de estética más reciente, más pretenciosa, insustancial. Un altísimo monolito de mármol negro, de más de treinta metros de altura y de forma piramidal, en cuyas cuatro caras figuran montones de saetas dispuestas arbitrariamente y apuntando todas hacia arriba, nos indica que llegamos al centro, zona de actividades diversas donde concurren negocios, transacciones, personas, apariencias, súplicas y pretensiones, lugar de partida y convergencia de intercambio de bienes e individuos.

(…)

[Abajo,] surgidos de la necesidad y la escasez, desde mediados de los cuarenta, se levantaron a ambas riberas del río varios arrabales que albergaban la numerosa mano de obra que acudía desde dispares rincones en busca de un empleo mejor, o simplemente de un trabajo, en aquellos tiempos de miseria y soledad moral en que yo también me crié sin ser consciente de ello. En estos suburbios, marginales y marginados, muchas de las casas, sobre todo las más cercanas al río, eran de autoconstrucción, pero ahora, desde hace un par de décadas como mucho, se han convertido, esos arrabales ─entonces sin nombre, después se les denominaría con apelativos como periferia, extrarradio o aledaños hasta que se integraron en la ciudad─, en zonas residenciales sumamente codiciadas por su emplazamiento, sus espléndidas vistas y espaciosas y cómodas viviendas que llaman lofts, una vez compartimentados adecuadamente los edificios fabriles y hechas las oportunas reformas en las estructuras e interiores y la limpieza del entorno (el humano también).

Manuel Cerdà: El viaje (2014).

 

 

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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2 respuestas a Arriba y abajo

  1. Una lúcida reflexión, Manuel. Es verdad que la indolencia es el peor de los males que hace cerrar los ojos, consciente o inconscientemente, a los sufrimientos de los demás.

    • Aunque quien lo dice es el protagonista de la novela, lo cierto es que me identifico plenamente con esas palabras. Ya lo dijo Pessoa: la indolencia es el gran mal de nuestro tiempo.

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