Mario Lanza: la ópera y Hollywood

Portada del álbum recopilatorio de éxitos de Mario Lanza “Mario Lanza: An Opera Legend” (2011).

Portada del álbum recopilatorio de éxitos de Mario Lanza “Mario Lanza: An Opera Legend” (2011).

Justo el año en que fallecía el gran tenor Enrico Caruso, en 1921, nacía en Filadelfia (Estados Unidos) otro destacado tenor: Mario Lanza. Hijo de inmigrantes italianos, siendo adolescente descubrió que cantar era su gran pasión. Su madre –a quien le hubiera gustado ser cantante– le apoyó y comenzó a recibir lecciones de canto. Un buen día lo escuchó Serguéi Kusevitski –por entonces director de la Orquesta Sinfónica de Boston– y le gustó tanto que le animó a seguir y le consiguió una beca para que pudiese continuar perfeccionando su voz. Fue entonces cuando decidió usar Mario Lanza –el apellido de su madre– como nombre artístico.

Lanza_MGMDebutó en 1942 con la ópera de Carl Otto Nicolai Las alegres comadres de Windsor en el Festival de Tanglewood, que desde 1936 se celebra cada año en verano en Tanglewood (entre las pequeñas ciudades de Lenox y Stockbridge, en el estado de Massachusetts, Estados Unidos). Pero la Segunda Guerra Mundial –fue asignado a los Servicios Especiales de la Fuerza Aérea Estadounidense– interrumpió su carrera. Finalizada esta, volvió a cantar en un concierto en Atlantic City con la Orquesta Sinfónica de la NBC en septiembre de 1945 y un mes más tarde reemplazó al tenor Jan Peerce en el programa de radio que emitía en directo la CBS Great Moments in Music (Grandes momentos de la música).

Tras actuar en el famoso anfiteatro de Los Ángeles Hollywood Bowl en 1947, Louis B. Mayer –director de producción y presidente de la Metro-Goldwyn-Mayer–, que se hallaba entre el público, le ofreció un contrato de siete años con la MGM, que Lanza no dudó en aceptar. Al año siguiente hacía de Pinkerton en la ópera de Puccini Madama Butterfly en Nueva Orleans y en 1949 debutaba en el cine a las órdenes de Norman Taurog en la película That Midnight Kiss, junto a Kathryn Grayson, José Iturbi y Ethel Barrymore. Veamos la secuencia en que interpreta el aria “Celeste Aida”, de la ópera de Verdi Aida. La introducción corre a cargo de José Iturbi, quien dirige la orquesta.

En 1950 la canción de Nicholas Brodszky y Sammy Cahn “Be My Love” que interpretaba con Kathryn Grayson en la película de ese año, también de Taurog, The Toast of New Orleans se convirtió en su primer éxito millonario en ventas.

Fue precisamente en el papel de su admirado Caruso en El gran Caruso (1951, The Great Caruso), de Richard Thorpe, con Ann Blyth y Dorothy Kirsten, que alcanzó la fama internacional. Fue la película más taquillera del año y se estrenó en numerosos países. En ella cantaba conocidos temas del repertorio lírico y de la música popular italiana, entre ellos los tres que figuran bajo estas líneas: “La donna è mobile”, aria de la ópera de Verdi Rigoletto; la tarantela de Rossini “La danza”, octava canción de Les soirées musicales, y la canción napolitana de Ernesto de Curtis Torna a Surriento.

De la película que dirigió en 1952 Alexander Hall Porque eres mía (Because You’re Mine) es esta interpretación de la archiconocida Granada, de Agustín Lara.

En 1954 solo se utilizó su voz para doblar a Edmund Purdom en El príncipe estudiante (1954, The Student Prince). Y es que por esta época Lanza empezó a ser una estrella en decadencia. Sus dotes como cantante superaban ampliamente sus cualidades interpretativas y no había conseguido librarse del envaramiento que caracterizaba sus actuaciones en el cine. Tenía, además, problemas de sobrepeso. Habían pasado sus siete años de contrato con la MGM y probó suerte con la Warner. En 1956 estrenaba Dos pasiones y un amor (1956, Serenade), de Anthony Mann, un exótico filme en el que le acompañaban Joan Fontaine y Sara Montiel, que obtuvo una muy buena acogida y relanzó su carrera. A ella corresponden los dos vídeos que siguen en los que canta Ave Maria, lied compuesto por Franz Schubert en 1825, y “Nessun dorma”, de la ópera de Giacomo Puccini Turandot.

Tras Dos pasiones y un amor rodó la producción ítalo-estadounidense, dirigida por Roy Rowland, Las siete colinas de Roma (1957, Arrivederci Roma). Vamos a verle en la secuencia en que, con Luisa Di Meo, interpreta la más que popular canción compuesta en 1955 por Renato Rascel que da título a la película: Arrivederci Roma.

A finales de agosto de 1958 realizó varias grabaciones operísticas en la Ópera de Roma para la banda sonora de la que sería su última película, For the first time (Por primera vez), estrenada en 1959. Dirigida por Rudolph Maté, incluimos tres fragmentos de la misma en los que interpreta “Vesti la Giubba”, aria de la ópera de Ruggero Leoncavallo Pagliacci; Come Prima (traducida al inglés por Buck Ram con el título For the First Time), de Vincenzo di Paola y Mario Panzeri, y la no menos famosa canción napolitana de 1898 (letra de Giovanni Capurro y melodía de Eduardo di Capua) O Sole Mio.

Cuando la película se estrenó, Lanza estaba ya gravemente enfermo. En abril de 1959 había sufrido un ataque cardíaco y en agosto una neumonía doble. Murió en Roma el 7 de octubre de 1959 a los treinta y ocho años de una embolia pulmonar sin haber llegado nunca a cantar una ópera completa sobre un escenario, exceptuando las dos representaciones en Nueva Orleans de Madama Butterfly, pero dejando un buen número de grabaciones la mayoría de las cuales fueron grandes éxitos. Lanza fue el primer artista que logró vender dos millones y medio de álbumes.

Que pasen un buen día.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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12 respuestas a Mario Lanza: la ópera y Hollywood

  1. Impresionante Mario Lanza que hizo un gran trabajo popularizando la ópera en el cine. Por cierto, el vídeo de Ave María no aparece. Enhorabuena, Manuel por esta excelente entrada.

  2. Pingback: Mario Lanza: la ópera y Hollywood

  3. etarrago dijo:

    QUÉ POCO SE LE CONOCE A ESTE GRANDE DE NUESTRA MÚSICA. MAGNÍFICO HOMENAJE.

  4. Gracias, Enrique. Fue muy famoso en su tiempo, pero la fama, ya sabes, es efímera.

  5. El fascinante, en la pantalla, Mario Lanza. Se rumoreó que su muerte tuvo que ver con una dieta demasiado férrea para adelgazar, obligado por los productores de Hollywood. Pero, lejos de elucubraciones de prensa ligera: Lanza llenó las pantallas con su presencia. Tenía una sonrisa infantil, algo de niño pícaro que lo hacía destacarse. Es una látima que su carrera fuera tan corta.
    Gracias, Manuel.

  6. Johny Town dijo:

    Se me hace de muy mal gusto que se diga primero que Mario Lanza nunca cantò una opera completa y al final digan excepto las de Madame Buterfly. En tonces si cantò operas completas ¿verdad?

    • “Murió en Roma el 7 de octubre de 1959 a los treinta y ocho años de una embolia pulmonar sin haber llegado nunca a cantar una ópera completa sobre un escenario, exceptuando las dos representaciones en Nueva Orleans de Madama Butterfly”.
      En fin…

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