Cumplen cincuenta años

CAP 3

Pocas veces –creo que ninguna más– ha habido tantas películas musicales nominadas a las diversas categorías de los premios Oscar como en la edición de 1965. Nada menos que seis optaron a los galardones que anualmente, desde 1929, otorga la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas estadounidense: My Fair Lady, Mary Poppins, Molly Brown siempre a flote, Cuatro gánsters de Chicago, ¡Qué noche la de aquel día! y Los paraguas de Cherburgo. Todas ellas se estrenaron en 1964, es decir, hace cincuenta años.

my-fair-ladyLa gran ganadora de la noche fue la magnífica película de George Cukor My Fair Lady, que de doce premios para los que estaba nominada se llevó ocho, incluyendo los de Mejor película, Mejor director, Mejor actor (Rex Harrison) y Mejor banda sonora adaptada (André Previn). Protagonizada por Audrey Hepburn (Eliza Doolittle) y Rex Harrison (Henry Higgins), el filme de Cukor es una perfecta traslación a la pantalla del musical estrenando en Broadway en 1956 –de Frederick Loewe (música) y Alan Jay Lerner (libreto y letras)– y de la obra de Bernard Shaw Pigmalión en la que este se basa, cuya punzante crítica de la sociedad burguesa refleja ese mundo en el que la apariencia y la imagen, unidas al dinero, son la llave que abre todas las puertas de la ascensión social.

Audrey Hepburn, sin embargo, ni siquiera fue nominada. El gran público, en buena parte, desconocía que quien en realidad cantaba era Marni Nixon (su nombre ni tan solo aparecía en los créditos) y no Audrey Hepburn, pero no ocurría lo mismo entre los miembros de la Academia. Y ello, sin duda, fue decisivo. Curiosamente, el Oscar a la Mejor actriz fue para Julie Andrews por Mary Poppins, su gran rival. Y digo curiosamente porque Julie Andrews había hecho presamente de Eliza Doolittle en el estreno del musical en Broadway, también con Rex Harrison, pero el productor, Jack Warner, creyó que era mejor que su papel lo encarnara una actriz con más gancho, pues por entonces Andrews era casi una desconocida en el cine. Tras barajarse varios nombres –el de Elizabeth Taylor entre ellos– finalmente recayó en Audrey Hepburn.

Toda la banda sonora de My Fair Lady es una delicia. Como muestra sirvan el famoso número “The Rain in Spain” (“La lluvia en España”, con  Rex Harrison, Wilfrid Hyde-White y Audrey Hepburn, doblada por Marni Nixon) y “Ascot Gavotte”, una de las secuencias musicales más interesantes de la película.

Mary Poppins 5Mary Poppins contaba con trece candidaturas y ganó cinco premios. Además del de Mejor actriz, que como acabamos de decir recayó en Julie Andrews (Mary Poppins), la producción de Disney obtuvo los Oscar al Mejor montaje, a la Mejor música original –de Richard M. Sherman y Robert B. Sherman–, a la Mejor canción por “Chim Chim Cher-ee” –de los mismos autores obviamente, como todas las canciones de la película– y a los Mejores efectos especiales. Dirigida por Robert Stevenson, está basada en el personaje del  mismo nombre creado por la australiana Pamela Lyndon Travers (1899-1996) en 1934 con gran éxito, tanto que a la primera novela le siguieron cinco más (la última en 1988). El argumento es sobradamente conocido: durante el reinado de Eduardo VII (1901-1910), la vida de una familia inglesa –formada por un padre banquero, una madre sufragista y dos niños rebeldes que pretenden llamar la atención de sus progenitores haciendo la vida imposible a todas las niñeras– se verá alterada con la llegada de Mary Poppins, una extravagante institutriz que baja de las nubes empleando su paraguas como paracaídas.

De Mary Poppins incluimos, lógicamente, la oscarizada “Chim Chim Cher-ee” y la archiconocida “Supercalifragilisticexpialidocious”, ambas con Julie Andrews y Dick Van Dyke.

The_Unsinkable_Molly_Brown 3Molly Brown, siempre a flote (The Unsinkable Molly Brown) estaba nominada para seis premios –incluyendo el de Mejor actriz (Debbie Reynolds)– pero no consiguió ninguno. Dirigida por Charles Walters, fueron sus principales protagonistas Debbie Reynolds, Harve Presnell y Ed Begley. El argumento es bastante simple: Molly Brown es recogida en un cesto del río y quiere convertirse en una gran dama del Oeste al tiempo que busca un novio rico. Claro que el argumento no es más que el pretexto para que Debbie Reynolds se luzca con unas cuantas canciones, como las que siguen: “I Ain’t Down Yet” y “Belly up to Bar, Boys”. La música es de Robert Armbruster, Jack Elliott, Calvin Jackson, Léo Arnaud, Jack Hayes y Leo Shuken, aunque en los créditos no figuran.

Robin and the 7 Hoods 2También se fue sin premio Cuatro gánsters de Chicago (Robin and the 7 Hoods), que partía con dos candidaturas, entre ellas a  la Mejor banda sonora adaptada, obra de Nelson Riddle, y a la Mejor canción original: “My Kind of Town”, de Jimmy Van Heusen (música) y Sammy Cahn (letra). Su director, Gordon Douglas, contó con un reparto repleto de figuras: Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Bing Crosby, Peter Falk, Barbara Rush y Edward G. Robinson encarnaban los papeles principales. La película es una versión libre de las aventuras del clásico héroe medieval Robin Hood trasladado a la época en que se desarrollan los acontecimientos, el Chicago de la década de 1930. El tema es el mismo: robar a los ricos para darlo a los pobres.

“My Kind of Town” –interpretada por Frank Sinatra– y “Bang! Bang!” –con Sammy Davis, también de Van Heusen y Cahn– son los números musicales que vemos bajo estas líneas.

 

“Los tiempos están cambiado”, cantaba un año antes Bob Dylan en su famosa canción The Times They Are a-Changin. Y tanto que lo hacían. Los jóvenes se convertían en un grupo social independiente, radicalizado políticamente y contrario a los valores que hasta entonces defendían sus padres. Nacía, así, ‘la cultura juvenil’, a la que se sumó con entusiasmo la ‘industria cultural’. Entre el 75 y el 80 por cien de la producción discográfica en la década de 1960 era de música pop-rock y se vendía casi exclusivamente a un público de entre catorce y veinticinco años.

El London Pavilion el día del estreno de “¡Qué noche la de aquel día!” (6 de julio de 1964).

El London Pavilion el día del estreno de “¡Qué noche la de aquel día!” (6 de julio de 1964).

El éxito de la música pop-rock rápidamente animó a las productoras cinematográficas a invertir en películas con un destinatario nuevo: los jóvenes. De ahí que en la ceremonia de entrega de los Oscar de 1965 figurase un filme como A Hard Day’s Night, protagonizado por The Beatles, el grupo más importante e influyente de toda la música pop. A Hard Day’s Night –que en España se tituló ¡Qué noche la de aquel día!, en Argentina Anochecer de un día agitado, La noche de un día agitado en Chile y ¡Yeah, Yeah, Yeah, Paul, John, George y Ringo! en Uruguay y Venezuela– estaba nominada también a dos premios Oscar: al Mejor guión original y a la Mejor banda sonora. También se fue de vacío.

Dirigida por el más que interesante Richard Lester, responsable asimismo de la siguiente película de The Beatles (Help!, 1965), cuenta con un guión de lo más ingenioso, a la par que realista desde el punto de vista social –escrito por el dramaturgo de Liverpool Alun Owen–, y un toque surrealista propio de Lester, que retrata un día de la vida del exitoso grupo a modo de documental, ficticio –eso sí– pero emocionante. La cámara sigue a Paul, John, George y Ringo a lo largo de lo que se supone es uno de tantos días de su vida: son perseguidos por sus fans, holgazanean, contestan a insustanciales preguntas de los periodistas y, por supuesto, actúan.

Veamos dos fragmentos de la película con los temas A Hard Day’s Night –el primero–, canción escrita por John Lennon, y acreditada a Lennon-McCartney, con que se inicia el filme al que da título, y otro, ya prácticamente al final de la película, que incluye las canciones “Tell Me Why” (Lennon, acreditada a Lennon-McCartney), “If I Fell” y “I Should Have Known Better”, ambas de idéntica autoría.

Les parapluies de Cherbourg 2No le sucedió lo mismo a Los paraguas de Cherburgo (Les parapluies de Cherbourg), película en las antípodas de ¡Qué noche la de aquel día!, que se alzó con el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa. Los paraguas de Cherburgo es una especie de ópera popular: no hay diálogos, solo música. Dirigida por Jacques Demy, contó con Catherine Deneuve y Nino Castelnuovo en los papeles principales. La música fue compuesta por Michel Legrand. Al año siguiente –se estrenó en Estados Unidos a finales de 1964, por lo que fue incluida para la siguiente edición de los Oscar– fue nominada a Mejor guión original, Mejor banda sonora original, Mejor banda sonora adaptada y Mejor canción original (“I Will Wait For You”, como se tituló en inglés “Je ne pourrai jamais vivre sans toi”). Esta vez no obtuvo ninguno.

Con la espléndida “Je ne pourrai jamais vivre sans toi”, en una larga secuencia de siete minutos y con Catherine Deneuve y Nino Castelnuovo de protagonistas, nos despedimos por hoy.

Que disfruten de un buen fin de semana.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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Una respuesta a Cumplen cincuenta años

  1. etarrago dijo:

    Vaya entrada, Musica. Es excepcional. He estado mas de media hora en tu página. Esos 50 años son de oro. Lo que más me ha impactado es acordarme de ese estreno de los Beatles, yo tenía 15 años … ay que tiempos.

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