Música degenerada (Entartete Musik). Los artistas perseguidos II

A Marina y Nelo

Dibujo realizado en secreto por François Reisz en el campo de exterminio de Birkenau.

Dibujo realizado en secreto por François Reisz en el campo de exterminio de Birkenau que muestra cómo una orquesta tocaba mientras se trasportaba en carretas a los muertos. Publicado en el libro de Andrea Baaske “Musik in Konzentrationslagern” (1991).

“La música afecta más al corazón y a las emociones que al intelecto. ¿Dónde entonces podría latir más fuerte el corazón de una nación que en las grandes multitudes, donde el corazón de la nación encuentra su verdadero hogar?”. Estas palabras las pronunció Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Gobierno de Hitler, al poco de ser nombrado en el cargo. Los nazis eran conscientes de que la música (el arte en general) no es, ni puede ser, ajeno a la realidad en que surge. De hecho, ellos la utilizarían con macabros fines, como ya hemos comentado en otras entradas de este blog. Una melodía tan bella como J’attendrai* era uno de los temas que obligaban a interpretar a las orquestas de prisioneros para “amenizar” alguna que otra ejecución, un tango Plegaria– sonaba cuando llegaban los trenes repletos de judíos. Lo último que esperaban era ser recibidos con música. Nada malo nos puede suceder, pensaban. Y confiados avanzaban hacia la cámara de gas creyendo que iban a las duchas para ser desinfectados.

Los campos de concentración y/o de exterminio fue el lugar en que pasaron sus últimos años, meses, días o incluso horas, aquellos que, judíos o no, optaron por permanecer en Alemania o en los territorios ocupados bien por razones políticas o por mera solidaridad –sumándose algunos a la resistencia–, subestimaron el peligro o simplemente no lograron escapar al trágico y cruel destino que la historia les tenía reservado.

Dibujo realizado por Vladimir Matejka en 1942 en Dachau que muestra un coro ensayando. Publicado en el libro de Inge Lammel “Kopf hoch, Kamerad! Künstlerische Dokumente aus faschistischen Konzentrationslagern” (1966).

Dibujo realizado por Vladimir Matejka en 1942 en Dachau que muestra un coro ensayando. Publicado en el libro de Inge Lammel “Kopf hoch, Kamerad! Künstlerische Dokumente aus faschistischen Konzentrationslagern” (1966).

Nada más establecerse los campos de concentración –el de Dachau fue el primero; se inauguró el 22 de marzo de 1933– los guardias ordenaban a los prisioneros que cantaran temas del agrado de los nazis mientras marchaban, hacían ejercicio o durante los castigos en una mezcla de burla, humillación y disciplina. Por otra parte, la música sonaba continuadamente por los altavoces de los campos. Por ejemplo, las canciones de Zarah Leander, cantante sueca de voz melosa que encantaba a los nazis. En Dachau ponían música de Richard Wagner para “reeducar” a los prisioneros (la mayoría por motivos políticos). En Buchenwald se transmitían conciertos nocturnos de la radio alemana por los altavoces, lo cual impedía que los prisioneros pudieran dormir.

Enseguida comenzaron a formarse bandas y orquestas musicales con músicos prisioneros profesionales y amateurs. A medida que fue expandiéndose el sistema de campos proliferaron las orquestas oficiales, que llegaron a existir en casi todos los campos de concentración principales, en los subcampos más grandes y en algunos campos de exterminio. Incluso había varios grupos en un mismo lugar, como en Auschwitz, que contaba con una banda de música compuesta por 120 músicos y una orquesta sinfónica de 80 músicos.

La primera orquesta oficial que se creó en Birkenau estaba en el campo de los hombres y se estableció en agosto de 1942 con un grupo de dieciséis músicos de la orquesta principal de Auschwitz. A diferencia de Auschwitz, en Birkenau a los judíos se les permitía participar. El primer director fue el prisionero polaco Jan Zaborski, reemplazado unos meses más tarde por Franz Kopka. De este primer período de existencia de la orquesta, el violinista judío polaco Szymon Laks recordaba que los que podían “aprovechaban su poder ilimitado. Nos podían golpear, torturar e incluso matar sin tener que rendirle cuentas a nadie. Los que no podían soportar ese trato se lanzaban a la cerca eléctrica. Estos suicidios promovían la rabia de nuestros torturadores aún más. Un día, como el número de músicos que se habían suicidado la noche anterior era mayor que lo habitual, nos reunieron a todos y uno dijo: hijos de puta, les advierto a todos, si siguen lanzándose al cable eléctrico, los voy a matar a todos como perros”. (“Birkenau”, en “La música y el holocausto”, holocaustmusic.ort. org/es/).

Fotografía, probablemente realizada en el campo de concentración Janowska por las SS, del ensayo de una orquesta de prisioneros. Publicada en el libro de Renzo Vespigniani “Faschismus” (1976).

Fotografía, probablemente realizada en el campo de concentración Janowska por las SS, del ensayo de una orquesta de prisioneros. Publicada en el libro de Renzo Vespigniani “Faschismus” (1976).

Su repertorio dependía de las preferencias de las SS y las bandas no solo tocaban en conciertos de domingo para los oficiales nazis, sino también para otros reclusos. No obstante, sus principales obligaciones eran “amenizar” los comandos de trabajo entrantes y salientes en las puertas de los guetos y acompañar las ejecuciones que se realizaban.

De estas formaciones musicales formaron parte algunos de los protagonistas de nuestra entrada de hoy. Otros integraron compañías de cómicos y organizaban espectáculos en los que tenían que mostrar, fuera cual fuera su estado de salud y/o de ánimo, profesionalidad y entusiasmo. Pocos sobrevivieron, la mayoría no.

Comenzamos con los que consiguieron sobrevivir. Con una mujer, Fania Fénelon, cuyas memorias –publicadas en 1977– causaron una gran polémica, así como la película estadounidense posterior para televisión que se rodó basándose en ellas Playing For Time (1980), con Vanessa Redgrave como Fania, pues se criticó que distorsionaban el verdadero papel de las artistas de la orquesta de mujeres que dirigió. Sí, también había orquestas de mujeres.

Portada de la primera edición del libro de memorias de Fania Fénelon.

Portada de la primera edición del libro de memorias de Fania Fénelon.

Fania Fénelon (1922-1983) era francesa y de origen judío. Inició su carrera como cantante en París, su ciudad natal, en la década de 1930 interpretando sus propias canciones. Tras la ocupación de París por el ejército alemán, sobrevivió cantando en clubes nocturnos de soldados alemanes. Pero en 1943 fue arrestada por tener sangre judía y por ayudar a la resistencia. Fue internada en el campo de concentración de Drancy (Francia) y a principios de de 1944 trasladada en un vagón de ganado a Birkenau. Cuando dijo que era cantante pasó a formar parte de la orquesta de mujeres que dirigía otra judía, Alma Rosé. Alma murió en abril de 1944 y a finales de ese año Fénelon y las otras integrantes de la orquesta fueron trasladadas a Bergen-Belsen. En dicho campo permanecieron en condiciones penosas hasta que llegaron los británicos en abril de 1945. Fénelon cantó Dios salve a la Reina y La Internacional en una actuación que fue transmitida por la BBC. Después de la guerra siguió trabajando como artista y en la década de 1960 se estableció en la República Democrática Alemana, donde se convirtió en una exitosa cantante y profesora de canto. Falleció en diciembre de 1983 en París.

De Fania Fénelon no hemos conseguido localizar vídeo alguno, así que incluimos un fragmento de la película antes mencionada, Playing For Time, en la que Vanessa Redgrave hace de Fania interpretando J’attendrai.

Rudolf Nelson (en la fila de abajo el segundo por la izquierda) con las ‘chicas Nelson’ y los Weintraub Syncopators en un fotograma del cortometraje de 1929 “Und Nelson spielt”.

Rudolf Nelson (en la fila de abajo el segundo por la izquierda) con las ‘chicas Nelson’ y los Weintraub Syncopators en un fotograma del cortometraje de 1929 “Und Nelson spielt”.

Rudolf Nelson (1878-1960) fue un productor alemán, compositor e intérprete de exitosas canciones, música de películas, revista y vodevil, y el fundador y director de la Revue Nelson, una importante compañía de cabaret protagonista de la vida nocturna de Berlín en la década de 1920. De origen judío, cuando los nazis llegaron al poder a principios de 1933 marchó de Alemania y fundó una nueva compañía de teatro en Ámsterdam. En 1940 –ya había estallado la Segunda Guerra Mundial– el ejército del Tercer Reich ocupó Holanda, Nelson fue detenido e internado en el campo de concentración de Westerbork. Westerbork, campo de tránsito e internamiento ubicado en el pequeño municipio holandés de Hooghalen, albergó en sus muros un famoso cabaret –dada la gran cantidad de artistas pasaron por él– entre cuyas figuras principales se encontraban Max Ehrlich, Franz Engel, Camilla Spira, Kurt Gerron, Erich Ziegler y Willy Rosen. Nelson sobrevivió al holocausto y en 1949 regresó a Berlín, donde reabrió el Nelson-Revue-Gastspiel.

En el vídeo que sigue, de diez minutos de duración, vemos a Nelson al piano interpretando, con los Weintraub Syncopators, la canción –con música suya– Wenn Du Meine Tante Siehst (1924), un gran éxito en Alemania que suena tanto al inicio como al final del cortometraje, que contiene también, entre otras, las melodías Leutnant warst du einst bein den Husaren y Mon coeur incognito, y que nos aproxima a lo que fueron sus revistas.

Paul MorganComo decíamos anteriormente, pocos fueron los que lograron sobrevivir. Algunos fallecieron incluso antes de iniciarse la guerra. Este es el caso de Paul Morgan (1886-1938), “una de las estrellas más famosas de los años 20 y cofundador de uno de los cabarets más ilustres de la Alemania de Weimar: el Kadeko de Berlín. A pesar de las invitaciones de Hollywood y el contacto con artistas, intelectuales y políticos de toda Europa Central, Morgan se rehusó a abandonar su tierra natal hasta que ya fue demasiado tarde. Lo arrestaron en marzo de 1938 y falleció de agotamiento pocos meses después en Buchenwald, donde muchos de sus ex-compañeros del cabaret también estaban encerrados con él. (…) El 10 de diciembre de 1938, un líder de barraca encontró comida escondida en las camas de la barraca de Morgan. Como castigo, ordenaron que los prisioneros, que estaban congelados, hicieran ‘ejercicios de castigo’ que consistían en actividad aeróbica agotadora con su inadecuada ropa hasta el punto de sufrir un colapso. El periodista y ex prisionero Bruno Heilig recuerda ese día, cuando un hombre se fue de la fila, se quitó la gorra y fue temblando hacia el líder de la barraca, quien miraba los ejercicios de castigo. Le dijo: ‘Estoy enfermo, tengo fiebre…’. Era el actor Paul Morgan. El líder de la barraca lo obligó a volver a la fila. ‘Todos los prisioneros de la barraca hacen ejercicios hasta que suena el silbato.’ Paul Morgan fue trasladado en una camilla.” (“Paul Morgan”, en “La música y el holocausto”, holocaustmusic.ort.org/es/). Murió a continuación.

Parece ser que el maestro de ceremonias que encarnó Joel Grey en la película Cabaret (1972) está inspirado en él. De ahí que el vídeo que figura bajo estas líneas comience con un breve fragmento de la canción de dicho filme “Willkommen”. Inmediatamente, se presenta a sí mismo al inicio de la película Das Kabinett des Dr. Larifari (1930). Le vemos luego en un sketch de otra película Wien, du Stadt der Lieder (1930), en una selección de sus canciones y, finalmente, en una secuencia de Ich und die Kaiserin (1933), con música de Friedrich Hollaender.

Tarjeta de identificación de Dora Gerson del gueto de Łódź. A la derecha, Max Ehrlich.

Tarjeta de identificación de Dora Gerson del gueto de Łódź. A la derecha, Max Ehrlich.

Dora Gerson (1899-1943) fue una cantante y actriz alemana de origen judío que, por dicha condición, vio truncada su carrera al comenzar a aplicarse las Leyes Raciales de Núremberg. Empezó entonces a grabar canciones de cabaret en yiddish que se hicieron muy populares en toda Europa y huyó, en 1936, a los Países Bajos. Tras ser invadida Holanda por las tropas alemanas intentó escapar a Suiza con su familia en 1942. Fue apresada y enviada al campo de Westerbork y en febrero de 1943 deportada a Auschwitz, junto con su segundo esposo, Max Sluizer, y los dos hijos que había tenido con este. Los cuatro fueron aniquilados el 14 de febrero de 1943. Escuchamos a Dora Gerson en este vídeo con algunas imágenes suyas interpretar una de sus más populares canciones en yiddish: Vorbei (1933).

Max Ehrlich (1892-1944), uno de los mejores cómicos en el mundo del cabaret de Berlín de la preguerra, nació en Dresde en 1892 y desarrolló una carrera impresionante tanto en el teatro como el cine, tras interpretar y dirigir docenas de películas y obras del teatro y actuar en reputados cabarets. “Su carrera no terminó sobre un escenario de Berlín, sino frente a armas cargadas de guardias nazis. Cuando lo deportaban de Holanda a Auschwitz en 1944, tuvo la mala suerte de que un oficial a quien le gustaba la comedia lo reconociera y le solicitara que hiciera su número una vez más. Luego fue asesinado, como tantos otros músicos y artistas de su época.” (“Max Ehrlich”, en “La música y el holocausto”, holocaustmusic.ort.org/es/).  Era el 1 de octubre de 1944. En el siguiente vídeo, ilustrado con unas cuantas fotografías suyas, Ehrlich interpreta la canción de Willi Kollo Lieber Leierkastenmann (1929, Estimado organillero).

Kurt Gerron (1897-1944), artista de cabaret, actor de teatro y cine, e importante director de teatro y de las primeras películas sonoras, uno de los artistas más reputados del Berlín de entreguerras murió en Auschwitz, en la cámara de gas. De origen judío, infravaloró el creciente peligro nazi y puso en escena obras marcadamente políticas que se burlaban de Hitler y de las SA (camisas pardas). Al subir estos al poder le obligaron a dejar la película que estaba rodando. Marchó a París por dos años y luego se exilió en Viena. Al igual que tantos otros abandonó Viena cuando el Anschluss y, como tantos otros también, se mudó con su esposa a los Países Bajos. Al ser estos ocupados, trabajó en un cabaret alemán de exiliados. Durante los primeros años de la ocupación, la política alemana era relativamente indulgente y permitían a los judíos involucrarse en obras de teatro y entretenimiento. Pronto, como sabemos, las cosas cambiaron. El 20 de septiembre de 1943 Gerron y su familia fueron enviados a Westerbork y poco después les trasladaron a Theresienstadt.

Kurt Gerron

Kurt Gerron

“[En Theresienstadt] lo consideraban un ‘judío privilegiado’ por su fama y servicio en el ejército. El ‘campo modelo’ checo fue el último escenario de la carrera de Gerron. Cuando Gerron llegó, estaban en el proceso del programa de embellecimiento ya que se preparaban para una visita de la Cruz Roja danesa. A Gerron y a su esposa les asignaron un departamento y a él le dieron un papel en el cabaret local. Pronto le permitieron que fundara su propio cabaret, que se llamó Karussell. Su cabaret fue exitoso y popular con las SS y con el comandante del campo. (…)

El éxito que tuvo el engaño de los nazis con la Cruz Roja condujo al siguiente plan, aún más perverso: una película de propaganda sobre la vida en el campo. (…) Gerron (…) fue elegido director de la película. Las SS estuvieron presentes en cada momento de la filmación, controlando los diálogos entre los actores, el personal y el director. Gerron y los otros trabajadores nunca recibieron una copia del guión ni se les permitía ver la película que filmaban. Simplemente le decían lo que se debía filmar a continuación y esperaban que lo hiciera. (…) Gerron, su esposa Olga y todos los que trabajaron en la película fueron transportados a Auschwitz en octubre, y la película se terminó, editó y recortó sin la presencia del director. El expreso Vlasta Schön recuerda su incredulidad [de Gerron], no creía estar en la lista fatal. Parado, ‘en la rampa, el tren estaba listo para salir. Gerron se arrodilló y pidió permiso para quedarse. Dijo: ¡Yo filmé esta película para ustedes! Las botas de un oficial de las SS lo patearon y lo empujaron hacia el interior del vagón.” (“Kurt Gerron”, en “La música y el holocausto”, holocaustmusic.ort.org/es/).  Kurt Gerron murió el 15 de noviembre en la cámara de gas de Auschwitz, nada más llegar.

En 1999 la directora polaca Ilona Ziok rodó una película documental sobre su vida titulado Kurt Gerron’s Karussell. Escuchamos a Gerron en un tema de Hollaender que él estrenó en 1930: Das Nachtgespenst (El coco, o El fantasma de la noche), al tiempo que vemos algunas fotografías de su trayectoria artística, entre ellas un fotograma, con Marlene Dietrich, de la película El ángel azul (1930), de la que fue uno de sus protagonistas.

Willy Rosen en Westerbork.

Willy Rosen en Westerbork.

Nacido en Magdeburgo (Alemania) en 1894, “pocas cosas le resultaban más fáciles a Willy Rosen que crear un cabaret popular. ¿Su secreto?: ‘Dos cómicos, uno gordo y uno flaco; dos kilos de atractivo sexual; algunas canciones pegadizas; chistes viejos y muchos chistes nuevos; tres o cuartos escenarios;  luces rojas, verdes y blancas; debe parecer no ensayado (así que precisa mucho ensayo); y sobre todo nada de política.’ (…) Esta receta convirtió a Rosen en uno de los artistas de cabaret más exitosos de toda la Alemania de Weimar. (…) Cuando los nazis llegaron el poder, prohibieron que Rosen interpretara y él huyó a través de Suiza y Austria hacia Holanda, donde (en el pueblo turístico de Scheveningen) desarrolló el famoso cabaret Theatre of Celebrities (Teatro de celebridades). (…) En 1941, Rosen y varios de sus actores se unieron con el Conjunto de Cabaret Emigrante de Hollandische Schauwburg, exclusivamente de judíos. Un amigo exiliado de Berlín había intentado sin éxito llevar Rosen hacia la seguridad de los Estados Unidos. Con los fondos de varios exitosos conciertos con fines benéficos, Rosen obtuvo una visa para Cuba y estaba a punto de conseguir una visa para los Estados Unidos. Sin embargo, el plan no tuvo éxito: con el ingreso de los Estados Unidos en la guerra los refugiados alemanes perdieron la posibilidad de obtener visas y, en los Países Bajos, el control de los nazis estaba aumentando. La suerte para Rosen se terminó en la primavera de 1943, cuando los restantes artistas judíos de la ciudad fueron arrestados y trasladados a Westerbork. (…) Junto a su madre, Willy Rosen murió en Auschwitz en el invierno de 1944.” (“Willy Rosen”, en “La música y el holocausto”, holocaustmusic.ort.org/es/).

Escuchamos a Rosen en un tema propio de 1929: Wenn ich Richard Tauber wär (Si yo fuera Richard Tauber), canción que hace referencia a la gran popularidad de este gran tenor austriaco que cuando los nazis se anexaron Austria en 1938 se exilió en Inglaterra, donde murió después de la guerra debido a cáncer de pulmón.

Artur Gold (segundo por la izquierda) y su banda de jazz en 1930.

Artur Gold (segundo por la izquierda) y su banda de jazz en 1930.

Artur Gold (1897-1943) “estaba en la cima de una carrera prometedora cuando los nazis invadieron Polonia. Nació en 1897 y era hijo de Michal y Helena Melodist. Creó una banda de jazz muy popular en la década de 1920 y en la década de 1930 se había hecho conocido como compositor de canciones populares y era muy solicitado por los clubes de Varsovia. En 1940, junto con cientos de miles de judíos de la zona, fue trasladado al gueto de Varsovia, recientemente establecido, donde continuó componiendo música. Si bien el encierro era desagradable, no le sirvió de preparación para los horrores que siguieron a su deportación a Treblinka en 1942. (…) [Allí] se le presionó para que estuviera como director de una orquesta ‘auténtica’. (…) Él y sus músicos fueron asesinados durante las últimas semanas del campo. (“Artur Gold”, en “La música y el holocausto”, holocaustmusic.ort.org/es/).

No podemos ofrecer ningún vídeo de Gold actuando, pero escucharemos una de las canciones que compuso Ty nie jesteś winna (1934, Tú no eres culpable) por Stefan Witas y su Orquesta.

Como les decíamos el pasado viernes en la entrada dedicada a los artistas perseguidos por el nazismo que pudieron escapar, la lista de aquellos que acabaron en los campos de concentración y/o exterminio llenaría páginas y páginas. Aquí solo nos hemos referido a unos pocos de los que, a causa de su popularidad, se ha podido saber su historia. Pero fueron muchos, muchísimos más, los que atravesaron por la misma situación y ya nunca rehicieron su vida o la perdieron a manos de sus verdugos.

Buen fin de semana.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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11 respuestas a Música degenerada (Entartete Musik). Los artistas perseguidos II

  1. Tu blog es una fuente de información constante. Gracias de verdad.

    • Debe ser deformación profesional. Soy historiador y siempre me ha gustado la investigación. Mi afición por buena parte de esta música es relativamente reciente, así que como dice el refrán “sarna con gusto no pica”, pues lo cierto es que ello me conduce a veces a echarle una cuantas horas (como con esta entrada). Gracias a ti.

  2. etarrago dijo:

    Cuantas y cuantas cosas parecen olvidadas, Musica … Gracias por seguir endulzándonos la memoria.
    Hoy, con gran debate, me quedo con la entrañable Vanessa Redgrave singing in Playing For Time (1980)

  3. Marina dijo:

    Sin ti, simplemente muchas cosas no se sabrían! Mil gracias por deleitarnos con tus entradas, es una maravilla leerte!

  4. Manuel dijo:

    Grandísima entrada, como viene siendo habitual en tu blogg, que no nos deja de sorprender entrada a entrada. Gracias por tu sabiduría y tu gran trabajo, así como por tu dedicatoria que nos llega al corazón.

  5. Excelente entrada. Cuánto talento truncado por la intolerancia y la locura! Hay una película que hace unos años ví que se llama “Prisoner of Paradise” (2002) dirigida por Malcolm Clarke y Stuart Sender que alude a lo que le sucedió a Kurt Gerron y profundiza en ese perverso plan propagandístico que fue el campo de Theresienstadt. Me conmueve profundamente este contraste entre el brillo, la luz del mundo del espectáculo y la oscuridad de una época que se caracterizó por el desprecio y destrucción de todos aquellos que pensaran o sintieran de manera diferente a los que estaban en el poder. Muchas gracias por tan valioso material. Un abrazo grande y sigo con muchísimo interés tu blog.

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