Xavier Cugat

CAP

Nacido en Girona justo el día en que se iniciaba el siglo XX, este músico catalán universal marchó a Cuba en 1905 con su familia al ser expulsado su padre de España por sus actividades políticas de carácter republicano. Se instalaron en La Habana y por Reyes sus padres le regalaron un violín. Comenzaba así su futuro musical. Al niño le entusiasmó el regalo, se puso a estudiar violín clásico y con nueve años era ya miembro de un trío que amenizaba con su música las películas mudas que se proyectaban en el  cine Payret.

Tras recorrer los cafés musicales de La Habana, en 1911 debutó en la orquesta sinfónica del Teatro Nacional de La Habana como primer violín. Un buen día el tenor italiano Enrico Caruso –por entonces en lo más alto de su carrera– le vio actuar y se quedó gratamente sorprendido, más aún cuando el muchacho –cuya otra gran afición, que tampoco se le daba nada mal, era el dibujo– le hizo un caricatura. Caruso le dijo que si algún día decidía marchar a Estados Unidos, donde estaba seguro de que triunfaría, le visitara en Nueva York. Cugat rumió la idea un tiempo y en 1914 se plantó en la metrópoli. Pero Caruso estaba de gira y se encontró perdido, sin dinero y sin conocer a nadie. Sobrevivió gracias a los cafés concierto.

Xavier Cugat en 1924.

Xavier Cugat en 1924

En 1918 conoció a Agustí Borgunyó, un pianista seis años mayor que él, también catalán, que unos años antes había migrado a Estados Unidos. Ambos formaron un dúo, de violín y piano, y el éxito fue inmediato. Ese mismo año, en un viaje a California, encontró a Rita Montaner, pianista y soprano a quien ya conocía de La Habana. Se casaron, formaron otro dúo, también de música clásica, pero se divorciaron a los tres años y el dúo se deshizo.

En Los Ángeles, donde Cugat había fijado su residencia, trabajó como caricaturista en Los Angeles Times y comenzó a relacionarse con la gente del cine. Chaplin le propuso la composición de unas melodías para uno de sus filmes y Rodolfo Valentino le consiguió la sala Coconut Grove del Ambassador para que actuara con su orquesta. Para entonces ya había abandonado la música clásica y centrado su repertorio en la música antillana, americanizándola.

Los Angeles Times le encargó una caricatura de Dolores del Río, pero Cugat la confundió con su doble, Carmen Castillo. Con ella se casó 1928. En 1930 trabajó con su orquesta en el Tijuana, un club nocturno en la frontera de México y la baja California que era también casino de juego e hipódromo. Allí actuaba una tal Rita Cansino, que él bautizó como Rita Hayworth.

Xavier Cugat and Lina Romay entertain during a lull in the day´s shooting on the set of Week-End at the Waldorf. 1945

Xavier Cugat y Lina Romay durante un descanso del rodaje de “Fin de semana”.

Cugat, que ya había principado en la banda sonora de las primeras películas con sonido, empezó a aparecer a principios de la década de los 30 con su grupo en algunas películas de Hollywood. Su fama se disparó. Siempre en el papel de director de música rítmica, al tiempo que participaba junto a su orquesta en la actuación, o pintando o dibujando frente a la misma, interpretaba vigorosos ritmos afrocubanos en películas de mucho colorido y de romántica comedia musical de la Metro Goldwyn Mayer. Entre ellas, muchas de las cuales estuvieron protagonizadas por Esther Williams, cabe citar Tres días de amor y fe (1943, Stage Door Canteen), de Frank Borzage; Fin de semana (1945, Week-End at the Waldorf), dirigida por Robert Z. Leonard, con Ginger Rogers, Lana Turner y Walter Pidgeon; Escuela de sirenas (1944, Bathing Beauty), de George Sidney, con Red Skelton, Esther Williams y el barítono colombiano Carlos Julio Ramírez; Festival en México (1946, Holiday in Mexico), dirigida también por George Sidney, esta vez junto a Jane Powell, Walter Pidgeon y el pianista José Iturbi; En una isla contigo (1948, On an Island with You), con Ricardo Montalbán y Jimmy Durante, y La hija de Neptuno (1949, Neptune’s Daughter), también con Ricardo Montalbán, Red Skelton y Esther Williams, dirigida por Edward Buzzell. Vamos a verle en algunas secuencias de las mismas. La primera, de Tres días de amor y fe, en la que con Lina Romay –por entonces, aunque no figura en los créditos, cantante de su orquesta– interpreta el tema de James V. Monaco (música) y Al Dubin (letra) “She’s a Bombshell from Brooklyn”.

Es de nuevo Lina Romay la vocalista de la orquesta de Cugat en esta versión de Guadalajara, una de las canciones más populares del mexicano Pepe Guízar, quien la compuso en 1937. La secuencia es de Fin de semana.

La del siguiente vídeo, también con Lina Romay como cantante, corresponde a Escuela de Sirenas, siendo Bim, Bam, Bum –una composición de 1935 de Johnnie Camacho, Noro Morales y Harold Adamson– el tema que suena.

A Festival en México corresponde esta interpretación de “Yo Te Amo Mucho (And That’s That)”, de Sam H. Stept, Ervin Drake, Noro Morales y el propio Cugat.

Y a La hija de Neptuno “Jungle Rhumba” (música de Toni Beaulieu).

Xavier Cugat.2

Xavier Cugat dibujando una caricatura de él mismo.

A principios de la década de 1950, Cugat se había convertido en una gran estrella y acumulado una buena fortuna. Tenía participación en emisoras de radio, en casinos y en diversos negocios, y mantenía excelentes relaciones con tipo de influyentes personajes, incluido Al Capone, de quien adoptó el gusto por los trajes a rayas finas que lucía acompañado de un chihuahua. Todo ello le permitió dejar de tocar a diario y dedicarse a viajar. Eso sí, nunca dejó de grabar; su discografía es ciertamente extensa.

Finalmente decidió quedarse una larga temporada en Italia dirigiendo programas de televisión, teniendo a su lado a Abbe Lane como estrella. Con ella se había casado en 1952. La pareja se separó en 1964. Durante este lapso de tiempo su orquesta atravesó la que fue su mejor etapa.

Con Abbe Lane protagonizó algunas películas, como la estadounidense Chicago Syndicate (1955), la española Susana y yo (1957), la italiana A sud niente di nuovo (1957) o la alemana Atraco (1963, Das Feuerschiff). Veamos una secuencia de Susana y yo, película dirigida por Enrique Cahen Salaberry, la cual, por increíble que parezca, fue censurada por los responsables franquistas. En ella canta Me lo dijo de Adela, chachachá compuesto en 1952 por el cubano Otilio Portal.

Izquierda: Xavier Cugat, Abbe Lane y Carmen Miranda en 1953. / Derecha: Autocaricatura de Xavier Cugat.

Izquierda: Xavier Cugat, Abbe Lane y Carmen Miranda en 1953. / Derecha: Autocaricatura de Xavier Cugat.

Los dos últimos vídeos de nuestra entrada sobre Cugat recogen una actuación suya en 1962 con su orquesta y Abbe Lane durante el programa de la televisión italiana Il signore delle 21, que presentaba el actor Ernesto Calindri. Es este quien baila con Lane en el primer tema que suena: el famoso El cumbanchero, de Rafael Hernández Marín (El Jibarito). Luego, Abbe Lane –acompañada lógicamente por Cugat y su orquesta– interpreta “Everything’s Coming Up Roses”, canción del musical de 1959 estrenado en Broadway Gypsy (música de Jule Styne y letras de Stephen Sondheim). Ya en el segundo vídeo, tras la rumba que cierra el primero, escuchamos el son Malagueña salerosa (1947, de Elpidio Ramírez y Pedro Galindo Galarza) y, a ritmo de chachachá, Siboney (1929, de Ernesto Lecuona).

Tras casarse en 1966 con la joven Charo Baeza, de la que se separó en 1970, se instaló en 1978 en el Hotel Ritz de Barcelona en compañía de la mexicana Ivonne Martínez. Intentó montar un casino en Ibiza y siguió actuando y buscando nuevos valores (Nina). Al tiempo, intensificó su faceta de dibujante y realizó pinturas de un sintetismo naïf que expuso por primera vez en Europa en Barcelona (1972). En esta ciudad falleció en 1990, siendo enterrado en su ciudad natal, Girona.

Que pasen un buen día.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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4 respuestas a Xavier Cugat

  1. etarrago dijo:

    Fantástico. Hoy me quedo con todas y, si acaso, por los recuerdos que me trae, … la de ABBE LANE. MB.

  2. A Xavier Cugat lo llevo en la sangre, gracias Manuel. Este post me ha conmovido. Aunque vivió poco tiempo en la Habana, Cugat quedó marcado por la música cubana o latina tropical. La suavizó y la norteamericanizó? No lo creo, muchas orquestas cubanas y portoriqueñas ya lo habían hecho desde finales de la década de 1920. Su verdadero mérito fue popularizarla y llevarla al mundo entero. Y lo hizo con amor.
    Un saludo y mi agradecimiento por ensalzar a este catalán con alma caribeña.

    • Gracias a ti, Después… Estoy completamente de acuerdo contigo en que el gran mérito de Cugat (excelente músico, por otra parte) fue difundir la música cubana.
      Y llegué a verlo actuar aquí en Valencia, en una sala de baile que ya no existe. Era al final de su carrera y estaba muy mayor, sentado en una silla de ruedas. Eso sí, con su chihuahua en brazos y una joven encima de sus piernas.
      Saludos y un abrazo.

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