Money, Money

“Money the Burn” (1893), óleo de Victor Dubreuil

“Money the Burn” (1893), óleo de Victor Dubreuil

El dinero hace girar el mundo, cantan Liza Minelli y Joel Grey en el famoso número de la no menos famosa película Cabaret, que dirigió en 1972 Bob Fosse, filme que tiene su origen en el musical del mismo título basado en la obra del británico –nacionalizado luego estadounidense– Christopher Isherwood Adiós a Berlín, publicada en 1939. “El dinero hace girar el  mundo. / Lo hace girar. / Un marco, un dólar o una libra. / Es lo que lo hace girar. / Ese sonido metálico es lo que lo hace girar. / Dinero, dinero, dinero, dinero. / Si eres rico y quieres diversión, puedes permitirte una juerga. / Si eres rico y estás solo, puedes llamar a la criada. / Si eres rico, te deja tu amante y estás triste, / puedes llamar un taxi y recuperar tu yate de catorce quilates. / El dinero hacer girar el mundo, / de eso estamos seguros / porque somos pobres. / Dinero, dinero, dinero, dinero. / Cuando no tienes carbón y te hielas en invierno, / cuando no tienes zapatos y te faltan quince kilos, / si vas a ver al cura te dirá que ames más al prójimo. / Pero cuando el hambre llama a la ventana, / el amor huye por la puerta. / El dinero hace girar el  mundo”.

Y es que cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión, que dijo Voltaire. El gran problema es que unos tienen mucho y otros muy poco. Los  más de 180 millones de euros de ingresos netos que solo en 2012 acumularon las 100 personas más ricas del mundo podrían acabar cuatro veces con la pobreza extrema. Si no, que se lo pregunten al protagonista de nuestro siguiente tema: Brother, Can You Spare a Dime? –que podríamos traducir como Hermano, ¿puedes darme una moneda de diez centavos?–, una de las melodías más conocidas en Estados Unidos durante la Gran Depresión, cuando la crisis económica golpeaba tan duramente como ahora.

“Está desconcertado. Aquí tienes al hombre que había levantado su fe y esperanza en este país”, dice la letra. “Luego vino el crac. Ahora no puede aceptar el hecho de que la burbuja ha estallado. Él todavía cree. Todavía tiene fe. Simplemente no entiende lo que pudo haber ocurrido para que todo vaya tan mal”, prosigue.

Esta maravillosa canción fue compuesta en 1931 por Jay Gorney, con letra de de E. Y. Yip Harburg, para el musical de Broadway New Americana. Está basada en una canción de cuna que Gorney escuchaba cuando era niño. La interpretan Miss Rose & Her Rhythm Percolators, un trío de Seattle que recrea fielmente la música de la década de 1920 y de mediados de la de 1930.

La crisis remitía. Las cosas se veían de otro modo. “Estamos podridas de dinero, estamos podridas de dinero. / ¡Tenemos de sobra para salir adelante! / Estamos forradas, el sol brilla, / vieja Depresión ya has pasado, aunque bien nos la has jugado / (…) / Ya nunca veremos portadas de periódicos con gente pidiendo pan, / y cuando veamos al casero le podremos mirar a la cara. / Estamos podridas de dinero, vamos, mi amor, / ¡Vamos a prestarlo, gastarlo, hacerlo roooodar!”, cantaba Ginger Rogers acompañada de un fastuoso cuerpo de baile en Gold Diggers –cuya traducción sería algo así como “Buscadoras de oro”–, película dirigida por Mervyn LeRoy en 1933 con coreografía de Busby Berkeley. Pero no, no ha sido así, vemos las mismas portadas, los mismos rostros, la misma miseria y la misma desesperación. La canción se titula “We’re in the Money” y les presentamos dos versiones: la original y la que, en 1980, se incluyó en el musical 42nd Street (La calle 42). Esta última corre a cargo del elenco que representó la obra en el londinense West End.

 

Cuando se tiene dinero, uno se puede preguntar para qué ser millonario. Es lo que Frank Sinatra le dice a Celeste Holm en la canción “Who Wants to be a Millionaire”. ¿Quién quiere ser millonario? Yo no. ¿Quién quiere la molestia de mantener una casa de campo?, ¿quién quiere bañarse en champán?, ¿quién un yate?, ¿quién cansarse de caviar? Yo no, continúa. La película en que Sinatra interpreta “Who Wants to be a Millionaire” se titula High Society (Alta sociedad). Fue dirigida en 1956 por Charles Walters, con Bing Crosby, Grace Kelly, Frank Sinatra y Celeste Holmes en los principales papeles. ¡Ah!, el cine, tan real como la vida.

Tales pensamientos no van con otros. No es posible. Boris Vian, que llevaba una vida de gran estrechez económica, cantaba en 1947 Ah! Si j’avais un franc cinquante (¡Ah! Si tuviera franco y medio) para resumir su situación. “¡Ah!, si tuviera un franco y medio / tendría enseguida dos francos y medio. / “¡Ah!, si tuviera dos francos y medio / tendría tres francos y medio. / “¡Ah!, si tuviera tres francos y medio / ya serían cuatro francos con cincuenta. / “¡Ah!, si tuviera cuatro francos con cincuenta… / pronto tendría cien monedas de un céntimo!”. Lo hacía en el cabaret Tabou y en el Club Saint-Germain-des-Prés, que el mismo promovió, con su trompeta, hasta que los pulmones dijeron basta. Vian participó de lleno en la bohemia parisina y siempre fue un artista provocador que estuvo en contra de las injusticias. No es, sin embargo, a Vian a quien vemos en el siguiente vídeo –por falta de grabaciones en directo– sino a Eric Luter –hijo del famoso clarinetista Claude Luter– en en la mítica Caveau de la Huchette (2009).

El dinero, no obstante, se puede obtener de muchos modos. Generalmente, de forma poco ortodoxa si se tiene mucho. O si la miseria, la necesidad, es tal que aquello de la propiedad privada y “me lo he ganado yo con mi esfuerzo” no dejan de ser simples eufemismos de la injusticia (y la desigualdad). Para algunos la solución es relativamente sencilla. Fagin, un criminal que vive de los niños, a los que enseña a robar, se lo explica a Oliver cuando le instruye en dicho arte.  “En esta vida, solo una cosa cuenta / ¡tener las arcas bien llenas! / Pero el dinero no crece en los árboles. / Tendrás que birlar un par de carteras, / tendréis que birlar un par de carteras, muchachos”. Oliver es el protagonista del musical homónimo de 1960, que en 1968 fue llevado a la gran pantalla por Carol Reed. De la versión cinematográfica de Oliver vemos el número “You’ve Got to Pick a Pocket or Two”, en la que se desarrolla la escena que comentamos.

“No es ninguna vergüenza ser pobre, pero tampoco es ningún gran honor. ¿Acaso pasaría algo tremendamente malo si yo tuviera una pequeña fortuna?”, se pregunta Teyve, lechero de un pueblo ucranio que acaba de conocer a un joven pobre estudiante de ideas socialistas, protagonista del musical Fiddler on the Roof (1964, El violinista en el tejado, llevada luego al cine con el mismo título en 1971). Pues igual sí, porque nuestro protagonista tiene claro que no se mataría a trabajar, que construiría una gran casa con muchas habitaciones y grandes escaleras, incluidas algunas que no fueran a ningún lado, solo para presumir, pues cuando uno es rico los demás se creen que lo sabes todo. Y esto no es bueno, no, no lo es para los que viven del trabajo ajeno. “Si la clase obrera se levantara con toda su fuerza no para reclamar los Derechos del Hombre (que no son más que los derechos de la explotación capitalista), no para reclamar el Derecho al Trabajo (que no es más que el derecho a la miseria), sino para forjar una ley de bronce que prohibiera a todos los hombres trabajar más de tres horas por día, la Tierra, la vieja Tierra, estremecida de alegría, sentiría brincar en ella un nuevo universo”, escribió Paul Lafargue en 1880. Vemos a Chaim Topol hacerse ilusiones en una secuencia de El violinista en el tejado.

Finalizamos nuestra entrada de hoy con “Money, Money, Money”, del musical Mamma Mia! (1999), escrito por Catherine Johnson y basado en las canciones del grupo sueco ABBA, en el que la protagonista desea “pasta para ser feliz”. Y es que sabe muy bien que, como dice un proverbio árabe, “al perro que tiene dinero se le llama señor perro”. La interpretación del número corre a cargo de la excelente cantante y actriz catalana Mone y el resto del elenco de de la producción española del musical en una actuación de 2011.

Que pasen un buen día.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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8 respuestas a Money, Money

  1. etarrago dijo:

    Vaya cortes más extraordinarios. El primero, el de la Minelli, es antológico.

  2. lilianaaraujo dijo:

    Hermosísimo post Manuel.. El tema de por demás atractivo y el Money Money de Cabaret antológico. Muy bueno tu trabajo.

  3. Por aportar una más a tu excelente selección, Irving Berlin también trató el tema del dinero en Call me Madam. Ethel Merman cantaba Can you use any money today?

  4. Yo comparto en la página de mi revista.

  5. Oh, la Merman… de chavala dejé KO a un locutor de Radio Popular de San Sebastián cuando en un concurso sobre actores-cantantes de Hollywood cité su nombre…no me quería dar la entrada para el Festival de Cine!!! Al final fui…claro.

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