Opereta española

Representación de “La generala” en Oviedo en el marco del XV Festival de Teatro Lírico Español (2008). Carlospictures ©

Representación de “La generala” en Oviedo en el marco del XV Festival de Teatro Lírico Español (2008). Carlospictures ©

Durante las primeras décadas del siglo XX, la opereta –la vienesa especialmente– irrumpió con cierta fuerza en la escena española. Símbolo del cosmopolitismo, “se convertirá en una de las vías de recuperación económica de los empresarios constituyéndose como un auténtico revulsivo, dado que sentaba la novedad de no partir de temas estrictamente hispanos sino más bien de corte internacional y exótico con una gran riqueza de vestuario, bailarinas y escenografía”. Son palabras de nuestro amigo Juan José Montijano Ruiz en su obra Historia del teatro olvidado: la Revista (1864-2009) (Granada, Universidad de Granada, 2009).

“La presencia y el éxito de público continuado de operetas de corte extranjero en ciudades españolas de referente nacional para el teatro como Madrid, Barcelona o Valencia, va a motivar una demanda de obras que implica, además, la traducción y adaptación españolas de múltiples operetas de autores como (…) Leo Fall, Franz Lehár, Robert Planquette, Franz von Suppé, Edmond Audran o Paul Lincke”, explica Montijano. La difusión de la opereta centroeuropea se produjo cada vez con mayor rapidez. Así, en 1909 se estrenaba en Berlín la opereta de Lehár Der Graf von Luxemburg y menos de un año después se presentaba en los escenarios de Budapest, Turín y Madrid, en este último caso como El conde de Luxemburgo. La versión española fue significativamente alterada de la original. El libreto fue adaptado y traducido por José Juan Cadenas, y el compositor español Vicente Lleó se encargó de reorganizar los números musicales pero también añadió algo de música propia. Veamos un momento de El conde de Luxemburgo –el “Vals de Ángela”– en la versión española a cargo de la Companyia Lírica Ciutat Comtal (Barcelona), con la soprano Alina Furman.

Paralelamente, comenzaron a estrenarse operetas de autores españoles en las que valses y marchas estaban siempre presentes. Una de las primeras fue la “opereta bíblica” La Corte de Faraón, estrenada en el Teatro Eslava de Madrid el 21 de enero de 1910. Con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música de Vicente Lleó, es en realidad una especie de zarzuela en la que se mezclan elementos de opereta, zarzuela, revista e incluso cuplé. Considerada en su momento una obra “picante”, hoy se nos revela de lo más ingenua.

Julia Fons y el tenor González interpretando a Lota y El Casto José en una imagen del estreno de “La Corte de Faraón”

Julia Fons y el tenor González interpretando a Lota y El Casto José en una imagen del estreno de “La Corte de Faraón”

Aunque con La Corte de Faraón irrumpe la denominada “sicalipsis” (término que alude a la proliferación de elementos obscenos y picantes) y su ejemplo derivará tarde en el auge de la revista y las funciones de variedades, algunos números –como “Para juzgar y sentenciar” entre Lota, la Reina y el casto José– parecen sacados de una opereta vienesa, con sus ribetes de vals. Una vez terminado el trío, la orquesta vuelve a tomar el tema del vals y nos ofrece un interludio sinfónico basado en él, usando sus dos temas. Vamos con este momento en los dos vídeos que siguen: el primero de la conocida versión cinematográfica de 1985 dirigida por José Luis García Sánchez e interpretada en sus papeles principales por Antonio Banderas y Ana Belén; el segundo, por la Orquesta de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección de Cristóbal Soler, durante el espectáculo-concierto de Navidad de 2011 celebrado en el Teatro de la Zarzuela (Madrid).

cartel anunciador de “La Corte de Faraón”. Producción de 2102 del Teatro Lírico Andaluz

cartel anunciador de “La Corte de Faraón”. Producción de 2102 del Teatro Lírico Andaluz

La Corte de Faraón no es una opereta propiamente dicha, como en el fondo tampoco lo son el resto de las que hoy comentamos. Sin embargo, las influencias de la opereta centroeuropea son más que evidentes, y esto era nuevo en el panorama lírico español.

La zarzuela no atravesaba por su mejor momento y había que innovar. Fue lo que hizo el compositor aragonés Pablo Luna, quien se consagró en 1910 con Molinos de viento.

Con texto de Luis Pascual Frutos, sorprendió por la extraña ambientación en una tópica Holanda de tulipanes y molinos. De Molinos de viento incluimos el número final, “Me he pasado la vida en un sueño”, en una secuencia de la película argentina de 1965 Ritmo nuevo y vieja ola, con Lolita Torres.

g5729En parecidos términos podemos hablar de La generala, opereta –zarzuela para muchos– que es ejemplo manifiesto de las nuevas tendencias del teatro lírico de aquellos años, en los que la opereta empezaba a coger auge. Tanto en la música, de Amadeo Vives, en la que el vals es protagonista, como en el libreto, de Guillermo Perrín y Miguel Palacios, se aprecian claramente los modelos y tipos importados de la opereta vienesa e incluso francesa. Como las anteriores, también está ambientada en un país extranjero, en este caso el ficticio Molavia. Vamos con dos números de La generala: el popular “Señora, señora” –pura opereta– y el final: “Es un muñeco el Arlequín”. El primero, en un vídeo con una imagen fija de Amadeo Vives, en interpretación de Pilar Lorengar y Joaquín Portillo; el segundo, en la representación que de esta opereta se llevó a cabo en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 2008.

Volvemos a Pablo Luna, el compositor español que más destacó en el cultivo de la opereta española, para cerrar la entrada de hoy con El asombro de Damasco, obra inspirada en un cuento de Las mil y una noches, que estrenó en 1916 y para la que compuso unos vistosos cantables a ritmo de vals que fueron tarareados por todo el público del momento. Lo hacemos con un largo extracto –casi veintitrés minutos– de la versión que se representó en el Teatro Provincial de Salta (Argentina) en mayo de 2013.

Normalmente solemos despedirnos con un hasta mañana, pero esta vez no va a ser así, pues a partir de hoy Música de Comedia y Cabaret publicará los lunes, miércoles y viernes. Cuestión de tiempo, no disponemos de más. Eso sí, seguiremos deseándoles que pasen un buen día.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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