La Périchole

Caricatura de Jacques Offenbach. A la izquierda, supuesto retrato de La Perricholi

Caricatura de Jacques Offenbach. A la izquierda, supuesto retrato de La Perricholi

La Périchole es una de las operetas más populares de Jacques Offenbach. Se representó por primera vez en el en el Théâtre des Variétés de París el 6 de octubre de 1868, con una fenomenal acogida. Es la adaptación, según Offenbach, de la figura de Micaela Villegas (1748–1819), más conocida como La Perricholi, popular actriz amante de Manuel de Amat y Juniet, virrey de Perú entre 1761 y 1776, un personaje real que, además de a Offenbach, inspiró a Mérimée (Le Carrosse du Saint-Sacrement, novela en la que se basa la opereta) o Jean Renoir (Le Carrosse d’or).

Grabado de Le Bonite de la mansión de La Perricholi

Grabado de Le Bonite de la mansión de La Perricholi

Micaela Villegas nació en 1748 en Huánuco (capital del Departamento de Huánuco, Perú), aunque según otros documentos fue en Lima. Con 15 años debutó en el Coliseo de Comedias de la capital limeña y antes de cumplir 20 años ya era la actriz de moda. Fue en una representación en dicho teatro que el sexagenario virrey Manuel Amat y Juniet la vio actuar y se enamoró de ella. Ambos iniciaron una escandalosa relación que duró catorce años y Micaela se convirtió en el centro de atención de la vida social de Lima. Por qué la llamaban La Perricholi no está muy claro, pero así fue conocida esta bella mujer –de la que no existe retrato alguno– que prosiguió con cada vez mayor fortuna su carrera como actriz. Tuvo un hijo con Amat, pero en 1776 este fue cesado en el cargo de virrey y regresó a España, dejándole una generosa pensión y varias propiedades. En 1788 se despidió de los escenarios y adquirió el Real Coliseo de la Comedia, asociándose con Vicente Fermín de Echarri, con quien se casaría en 1795. Desde entonces llevó una vida tranquila y dedicada a la administración del teatro. Trece años más tarde, queda viuda. Falleció en Lima en 1819.

Henri Meilhac, autor francés libretista de operetas y ópera, vividor y tan amante de las mujeres que se quedó soltero, y Ludovic Halévy, otro francés, escritor de novelas y también autor de libretos para opereta y ópera, formaron una sobresaliente pareja que creó sensacionales obras (Carmen, de Bizet, entre ellas). No es difícil adivinar el motivo por el que eligieron el personaje de Micaela Villegas para escribir el guión de una ópera bufa basada en la novela de Mérimée. A Offenbach le gustó la idea y así nació La Périchole.

Antigua calle Valladolid de Lima (finales del siglo XVIII)

Antigua calle Valladolid de Lima (finales del siglo XVIII)

La acción transcurre en Lima, en el siglo XVIII. En el acto primero, en el cabaret Trois Cousines la gente bebe y canta loas al vino. Es el día del cumpleaños del virrey, don Andrés de Ribiera, que todos los años, ese día, sale a la calle disfrazado para ver qué es lo que en realidad piensa la gente de su gobierno. El virrey está satisfecho, el pueblo parece feliz. La Périchole y Piquillo, dos artistas ambulantes con escasa fortuna, llegan al cabaret y cantan “La complainte du conquérant et de la jeune indienne” (El lamento del conquistador y la joven indiana). Es Maria Ewig quien hace de La Périchole en la producción de 1982 del Grand Théâtre de Genève.

Nadie les hace caso, prefieren los saltimbanquis. La Périchole está extenuada y desanimada, además de hambrienta. Mientras Piquillo canta, ella se duerme. El virrey la ve y se enamora. Le propone llevarla a palacio para ser dama de honor de la virreina. En un momento que ella se aleja, el conde de Panatellas, primer gentilhombre de la corte, recuerda a don Andrés de Ribiera que si quiere tener cerca a La Périchole deberá encontrarle marido para guardar las apariencias. Esta, antes marcha a cenar con el virrey, escribe a su amante, Piquillo, rogándole que la perdone por abandonarle. “Ô mon cher amant”, canta La Périchole. “Oh!, amado mío, te lo juro, / te amo con todo mi corazón, / pero la miseria es ciertamente demasiado dura…”. La versión que vemos a continuación es de Jérôme Savary, director de teatro franco-argentino nacido en Buenos Aires que falleció recientemente, el 4 de marzo de este año, en París, donde residía desde 1965. Entre 2000 y 2007 fue director del Teatro Nacional de la Opéra-Comique, siendo La Périchole una producción de este estrenada en 2000, posiblemente una de las mejores. Subtitulada “La chanteuse et le dictateur”, es mucho más corrosiva que otras anteriores y da a la música un aire jazzístico de lo más enriquecedor. A la frescura que transmite no es ajena, ni mucho menos, Elise Caron, genial en su debut como cantante de opereta.

La carta lleva a Piquillo al mayor de los desesperos e intenta colgarse. El conde de Panatellas, que busca marido para La Périchole, lo salva. Ella se resiste, pero todo se arregla cuando reconoce a su futuro marido. Los vinos de Jerez, Madeira y Oporto, generosamente dispensados acabarán con toda oposición. “Ah! quel dîner, je viens de faire!” canta entonces: “Ah!, que cena, que cena acabo de hacer / ¡Y qué extraordinario vino! / Bebí tanto… pero tanto y tanto / que creo que ahora / estoy un tanto achispada”. De nuevo es Elise Caron quien interpreta el número en la versión de Savary.

El matrimonio se celebra con una extravagante fiesta en la que hay toda clase de bebidas. Piquillo no se da cuenta de la verdadera identidad de su esposa. La boda finaliza con una gran fiesta, pero el virrey y sus cortesanos advierten a La Périchole que se trata solamente de un matrimonio de conveniencia: “Je dois vous prévenir, Madame…”. Seguimos con la versión de Savary.

Así termina el primer acto. El segundo comienza cuando Piquillo despierta tan resacoso como indignado por lo sucedido. Al preguntar por su esposa, los cortesanos, irónicamente, le dicen que ha desaparecido. Piquillo es encarcelado y La Périchole lo visita en prisión. Del segundo acto disponemos de un vídeo que recoge los dos números finales: “Sautez dessus!” y “Conduisiz-le, bons courtisans”. También, y afortunadamente, de la versión de Savary.

 

Pasamos al tercer y último acto. La Périchole y Piquillo se las arreglan para escapar y aparecen en la plaza, donde el virrey y sus seguidores los encuentran. Con su astucia, La Périchole consigue para ambos la libertad de marcharse con una apreciable cantidad de oro y joyas como regalo. Del último acto vemos los números “Je suis le plus jolie geôlier” (durante el festival Garsington Opera, Oxford, 2012) y el mismo (que se repite) por la Opéra-Comique.

Termina la obra con el número “Tous deux, au temps de peine et de misère”, que podemos contemplar a cargo de Opera de Lausanne (2009), con Brigitte Hool y Emiliano González Toro.

Deseamos que les haya complacido nuestra entrada de hoy y mañana nos visiten de nuevo.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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