Celia Gámez

Celia Gámez en 1929

Celia Gámez en 1929

Nacida en Buenos Aires en 1905, poco se sabe de su infancia. La cuestión es que a mediados de la década de 1920 la encontramos en Madrid. “Vino aquí con papá, de niña, cantando tangos –con buen estilo–, como Imperio Argentina; los paseó por la monarquía, y por el Madrid golfo del teatro Pavón, las churrerías al amanecer –con aguardiente–, los militares ludópatas del Círculo de Bellas Artes, los señoritos con pistola y las vedettes amantes de generales (La Caobita con el dictador Primo de Rivera; y otras que aún viven y tienen título del franquismo). Era una belleza: una gran belleza. (…) Pasó con felicidad de la monarquía a la República. (…) En esa época le llegó su apogeo: centro de la revista, más bien soez de la época, Celia entró en un monumento –cuidado, dentro del género– que fue Las Leandras, de Muñoz Román y del Maestro Alonso”. Son palabras que el excelente escritor y periodista que fue Eduardo Haro Tecglen escribió en “El País” (11 de diciembre de 1992) con motivo del fallecimiento de la artista.

19687501Al parecer, el motivo de su visita a España, en 1925, estaba relacionado con una herencia familiar. Mientras viajaba de Madrid a Barcelona en tren, Celia canturreaba y una vecina de compartimento, la marquesa de la Corona, se quedó prendada de su voz y la invitó a participar en un festival benéfico en el Teatro Pavón de Madrid. De aquí pasó a cantar tangos (1926) en el Teatro Romea y al Eslava en 1927 –año en que graba su primer disco–, donde debutó como primera vedette en Las Castigadoras, una “historieta picaresca” con libreto de Francisco Lozano y José Mariño y música del maestro Francisco Alonso.

celia-las-leandrasLas Castigadoras –obra de la que no podemos incluir ningún número con nuestra protagonista de hoy– convirtió a Celia Gámez en una de las más famosas estrellas de la revista. Su gran éxito, el que la consagró definitivamente, fue Las Leandras, revista denominada también “pasatiempo cómico-lírico”, con música del maestro Francisco Alonso y libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román. Estrenada el 12 de noviembre de 1931 –el primer año de la República– en el Teatro Pavón de Madrid, incluye un conocido repertorio de canciones entre el que figuran “Ay que triste es ser la viuda” (Java de las viudas), “El Pichi” y “Los nardos” (Por la calle, o la puerta, de Alcalá). Vamos a verla interpretando el famoso pasodoble “Los nardos”, si bien en una actuación bastante posterior correspondiente al programa de TVE de 1975 Directísimo. Esta circunstancia, por razones obvias, va a ser común a la práctica totalidad de los vídeos que insertemos.

Celia Gámez en el estreno de "Las Leandras"

Celia Gámez en el estreno de “Las Leandras”

En 1969 se rodó una versión cinematográfica un tanto descafeinada de de Las Leandras, con el mismo título. A esta pertenece la versión que vemos acto seguido de la habanera “Dile al gomoso” (Llévame a la verbena de San Antonio), que precede a “Los nardos” e interpretan Celia Gámez y los geniales Antonio Garisa y José Sazatornil, Saza.

Y aunque sea en un vídeo con imágenes, la escuchamos –en una grabación de la época, eso sí– en “El Pichi”, uno de los números más celebrados de Las Leandras.

Celia Gámez en el Teatro Pavón (1933)

Celia Gámez en el Teatro Pavón (1933)

Tras Las Leandras, los triunfos se sucedieron: Las de Villadiego (1933), El baile del Savoy (1934), La ronda de las brujas (1934) –con música de Franz Lehár–, Peppina (1935), Ki-ki (1935)… “Celia, falangista: siguió siendo durante toda la República amiga de militares, señoritos con pistola; añorante de un rey por el que no se sabe si tuvo amoríos –era un rey muy aficionado al teatro; muy madrileño y, como todos, ilusionado por Celia Gámez– aunque ella no desmentía nada: ni afirmaba”, escribe Haro Tecglen.

En julio de 1936 se produjo el alzamiento militar contra la República y estalló la guerra civil. Celia Gámez estaba entonces de gira por el Norte y marchó a su ciudad natal. Allí presentó Las Leandras y otros éxitos suyos y rodó un par de películas: Murió el sargento Laprida (1937) y El diablo con faldas (1938). A la primera pertenece la secuencia que figura bajo estas líneas, en la que interpreta el tango “Fuego”.

Regresó a España a finales de 1938. Sevilla y San Sebastián –ambas en manos de los facciosos– fueron sus primeros destinos. La guerra finalizó con el triunfo de las hueste rebeldes y Celia, tan de derechas ella, amiga y amante, se dice, de Millán-Astray, siempre al servicio de la “causa nacional”, prestó su voz a una de las composiciones más indignas del momento: el chotis ¡Ya hemos pasao!, cruel burla del No pasarán de las milicias republicanas (tema compuesto a principios de 1937 por Hans Eisler, judío que había conseguido marchar de la Alemania hitleriana, con letra de José Herrera Petere).

Celia Gámez en 1943

Celia Gámez en 1943

“Pero Celia, con su triunfo militar, se quedó sin género –prosigue Haro Tecglen–. ¿Cómo iba a reponer Las Leandras? Era la supuestamente divertida historia de unos provincianos que van a un burdel y se equivocan con un colegio religioso (…) Tardaría muchos años en revisarse la letra, el argumento y dejar casi solamente los números para que Celia pudiera reponerla. La revista no cesaba, pero era modosa, con trajes largos y pequeñas insinuaciones sin exageración. Nada de eso era digno de Celia Gámez –o Gómez, su verdadero apellido–: inventó un género. En realidad era la opereta, o la comedia musical, pero adaptada a sus condiciones. Sus condiciones eran ella misma: nunca tuvo voz –el tango fue todo estilo–, ni supo bailar. Era otra cosa: su belleza, y no solo eso. Un ser carismático en el escenario, al que no importaba rodearse de chicas jovencitas y guapísimas, porque ella era ‘doña Celia’. Este género tenía ‘dignidad’: era el momento en que el teatro se vestía de lujo –decorados, trajes– y ella lo hizo mejor que nadie, con los mejores escenógrafos y decoradores de la época. Y los poetas escribiéndole las letras de las canciones –la estructura teatral la siguieron los autores del género: Ramos de Castro, Rigel, Muñoz Román, José Luis Sáenz de Heredia– y los grandes músicos populares, de teatro: alguno como el maestro Padilla (La violetera, El relicario), que vino de París para servirla. Cambió de público: ya no era tan popular, pero había una clase media amplia: y fueron a verla las señoras. Y la Señora. Su género había sido solo para hombres –y demi mondaines– y ya tenía ‘clase’. Esa clase”.

El 1 de marzo de 1940, en el Teatro Eslava, tiene lugar el estreno de su primer gran éxito de la postguerra: La Cenicienta del Palace, con libro de Carlos Somonte y música de Fernando Moraleda. Un año más tarde, el 14 de marzo de 1941, estrenaba Yola, con libreto de José Luis Sáenz de Heredia y Federico Vázquez Ochando y música de los maestros Joaquín Quintero y José María Irueste Germán, uno de los mayores éxitos de la década de 1940. Una vez más recurrimos a un vídeo con imágenes –esta vez una sola, fija– para escuchar su voz en el momento del estreno interpretando “Mírame” (La canción de Yola).

Celia Gámez en 1952

Celia Gámez en 1952

Celia Gámez siguió siendo la protagonista absoluta de las “nuevas revistas”. Otros grandes éxitos suyos en los primeros años de la posguerra fueron la “opereta” Si Fausto fuera Faustina (1942), Rumbo a pique (1943) y Fin de semana (1944). Ese último año se casó en 1944 con un médico llamado José Manuel Goenaga. “Quiso entrar en la burguesía por la puerta grande –continúa Eduardo Haro Tecglen–, por la de San Jerónimo el Real. Si sus amores habían sido relativamente escandalosos, su matrimonio lo fue más: una apoteosis de todos los escándalos. En la gran escalinata del templo se habían acumulado miles de madrileños con flores: cuando la vieron llegar vestida de blanco, como una virgen, su indignación fue enorme. Quisieron lanzarse sobre ella para arrancarle lo que les parecía una burla. Iba del brazo de lo que quedaba del general Millán Astray, tantas veces caballero mutilado, que era su padrino: y este tuvo que gritar el clásico ‘¡A mí la legión!’, y los caballeros legionarios les protegieron y entraron con ellos en el templo; y les sacaron por una puerta trasera cuando la multitud lo invadía, persiguiéndoles”.

En 1946 estrenó Hoy como ayer y Gran Revista en Barcelona, obras con las que realizó una gira por algunas capitales “de provincias” hasta el mes de noviembre, cuando regresó a Madrid para presentar Vacaciones forzosas. En septiembre de 1947 estrenó La estrella de Egipto (música de Moraleda), obra que permaneció en cartel durante toda la temporada, se estrenó en Barcelona en febrero de 1948 y en septiembre de ese mismo año regresó a la cartelera madrileña. A ella pertenece el famoso pasodoble “El beso”, que vemos interpretar a Celia Gámez en el mismo programa de televisión antes mencionado: Directísimo, que presentaba José María Íñigo.

La hechicera en palacio, “opereta” que se estrenó en el Teatro Alcázar de Madrid el 23 de noviembre de 1950 (con música de José Padilla y libreto de Arturo Rigel y Francisco Ramos de Castro), fue su siguiente gran éxito. Se mantuvo en cartel hasta junio de 1952, tras 1.150 representaciones. De la misma, Celia interpreta el fado-marchiña “La Estudiantina Portuguesa”, aunque en una secuencia de la película Mi hijo no es lo que parece (1973).

Después, con su gran amor, el periodista Francisco Lucientes, marchó a París. Fue una relación tomentosa que no acabó bien, sobre todo para él. Ella regresó a España y siguió con sus espectáculos, con nuevos triunfos como El águila de fuego (1956) o S.E. La Embajadora (1958). A esta última pertenece la marchiña “¿Me voy o no me voy?”, que canta Celia en la película antes mencionada.

La revista entró en decadencia y Celia, ya con 56 años, estrenó todavía en Colomba (1961) y alunas obras más. Colaboró en algunos espectáculos y en alguna película (Las Leandras) y en 1972 regresó a Buenos Aires. De cuando en cuando volvía y recibía el calor popular. En su ciudad natal, enferma de Alzheimer, internada en un geriátrico, falleció el 10 de diciembre de 1992.

Hasta mañana.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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3 respuestas a Celia Gámez

  1. Tapioski dijo:

    El programa donde Celia interpreta Los Nardos y El Beso es DIRECTÍSIMO, presentado por José Mª Iñigo.

  2. Paco Cineclásicajazz Pizcadelodemás dijo:

    ¡Muy buena y completa entrada!

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