La revista musical española VI. Los años sesenta y setenta: la decadencia

Revista 60 70

Coincide esta entrada con la publicación del libro “Los chicos”… Metidos en harina. Biografía autorizada de Zorí, Santos y Codeso (2013, Editorial Círculo Rojo), de Juan José Montijano Ruiz, profesor de de la Universidad de Granada, especialista en teatro cómico y revista musical española, que ha publicado numerosos libros al respecto. No queremos pasar la ocasión para testimoniarle una vez más nuestro agradecimiento, pues sin sus investigaciones no hubiésemos podido elaborar la serie de entradas que venimos dedicando a la revista musical española. Y puesto que la de hoy la abrimos con un cartel de la compañía de Zorí-Santos (todavía no se había incorporado Codeso), empezamos con un vídeo promocional del trabajo de Montijano Ruiz sobre estos geniales cómicos, no sin antes recomendarles otra obra que acaba de salir a la luz de este prolífico autor y excelente investigador: Madrid frívolo (Ediciones La Librería), una historia de la revista musical madrileña y los teatros que la albergaron.

 

Seguimos ahora donde dejamos nuestro repaso por la revista musical española el pasado lunes. Con la década de 1960 empieza la decadencia del género. Otros son los gustos, otras las modas, otras las costumbres. El régimen franquista dejaba de estar aislado, como puso de manifiesto la visita del presidente norteamericano Eisenhower a España en 1959. El boom económico, el turismo, el acceso de los jóvenes al estatus de consumidores (que generaría una cultura específicamente juvenil que daría mucho dinero desde entonces), la aparición de la televisión…, son factores que a lo largo de la década llevarán a la revista a una paulatina pérdida de espectadores de la que ya no se recuperará.

Sigue, no obstante, habiendo muchas compañías de revista: las de Colsada, Joaquín Gasa, Celia Gámez, Zorí-Santos (luego Zorí, Santos y Codeso), Tony Leblanc, Ethel Rojo…, y continúan los espectáculos de variedades que recorren pueblos y ciudades de feria en feria, como el Teatro Chino de Manolita Chen o el Teatro Argentino. Hay hasta más títulos, pero no mayor calidad. Llegará incluso un momento, ya en la década siguiente, que desaparecerá la orquesta en el foso y será sustituida por música grabada.

La revista, aun así, sigue llenando teatros a principios de la década, pero será por poco tiempo. Las alegres chicas de Portofino (1960), por la compañía de Garisa-Begoña; Cásate con una ingenua (1960), de Muñoz Román y el maestro Alonso; La estrella trae cola (1960), “fantasía musical” de Antonio Quintero y Jesús María de Arozamena, con Celia Gámez; Eloísa, Abelardo y dos más (1961), con el popular trío Zorí-Santos-Codeso y Queta Claver; Todos contra todos (1962), de Tony Leblanc y el maestro García Bernalt, o ¡Qué cuadro el de Velázquez esquina Goya! (1963), de Muñoz Román y Fernando Moraleda, con Esperanza Roy, son algunos de los títulos que copan las carteleras. La llegada de extranjeros por el auge del turismo conllevó algo más de aperturismo, lo que posibilitó la reposición de algunas obras hasta entonces víctimas de la censura. Es el caso Las Leandras, que se estrenó, eso sí, con otro título (Mami llévame al colegio) en 1964, uno de los últimos éxitos de Celia Gámez.

Muchos títulos, pues, pero la mayoría pasan desapercibidos. De todas las citadas solo hemos podido localizar un vídeo perteneciente al espectáculo La Fiesta Nacional en la Zarzuela, celebrado en el Teatro Calderón de Valladolid el 26 de noviembre de 2005, en el que se interpreta pasodoble del maestro Penella “Muerte de Granero”, que se incluía en ¡Qué cuadro el de Velázquez esquina Goya!

A medida que avanza la década esta tendencia se acentúa. Los estrenos cada vez duran menos tiempo en cartelera. Durante la década de 1970 la relajación de la censura, y su desaparición definitiva en 1977, harán del destape nuevo leitmotiv de la revista. Matías Colsada sigue siendo el rey. Pero, ya se sabe, en el país de los tuertos… La actriz Lina Morgan, que dejará la compañía, le sustituirá en el liderazgo. Su particular estilo, su histriónica vis cómica y su humor “blanco” la convertirán en nueva reina de la revista, llegando en 1979 a convertirse en arrendataria y propietaria del Teatro de La Latina. La primera revista que estrenó con su propia compañía, en 1975, fue Pura metalúrgica, de la que vemos el número “La voz de la ciudad”, que ella misma interpreta en el programa de TVE de 1976 La hora de Lina Morgan.

Podríamos llenar páginas solo mencionando los títulos de esta época, pero poco ─prácticamente nada─ podríamos mostrar de sus representaciones. Y es que las cosas ya no eran igual. Nos parece triste cerrar la entrada de este modo, por lo que hemos pensando incluir una serie de vídeos con algunas de las actuaciones de las vedettes de la época.

Empezamos con Esperanza Roy, que en este tiempo se consolidará como gran vedette y demostrará ser una magnífica actriz. Con Celia Gámez interpreta el famoso terceto “Los consejos de las viudas de Tebas”, de La Corte de Faraón, en la película de 1973 Mi hijo no es lo que parece.

Irene Daina es otra gran vedette que ya gozaba de renombre pero que los años sesenta, tras haber rodado varias películas, comenzó a actuar en televisión y mostró que podía hacer muchas más cosas y bien. Veámosla en “Si tuviera cerca un hombre”, de la comedia musical Las de Villadiego, producida por TVE en 1985.

Las Hermanas Rojo, Ethel (fallecida el pasado año) y Gogó, dos actrices y vedettes argentinas que actuaron en teatro, cine y revista, gozaron de enorme popularidad desde mediados de la década de 1950, no solo en España. La  breve escena que sigue pertenece a la película dirigida por el argentino Enrique Cahen Salaberry Hay que romper la rutina en el año 1974.

Addy Ventura fue una de las primeras vedettes de la compañía de Colsada, que trabajó, entre otros, con Tony Leblanc y Juanito Navarro y cosechó grandes éxitos en la última etapa de auge de la revista e inicio de su declive. La vemos a continuación, con Quique Camoiras, bailando un tango en el Homenaje a Tony Leblanc que emitió TVE en el 2000 dentro del programa Geniales.

A Lina Canalejas (fallecida también el pasado año) la historia, de momento, no la ha valorado, a nuestro juicio al menos, todo lo que merece. Se inició en el ballet clásico, la descubrieron en Zorí, Santos y Codeso para el estreno de La blanca doble (1947). Alternó la revista con la comedia, el cine y el drama teatral. Siempre magnífica, la vemos en un fragmento de la película La Viudita Naviera (1961). No es su mejor papel, pero solamente porque fue una gran actriz.

Concha Velasco, otra de las grandes de la escena y el cine español, pasó en los años cincuenta de ser bailarina de cuadros flamencos en la compañía de Manolo Caracol a vicetiple de la compañía de Celia Gámez y, posteriormente, durante los sesenta y setenta, a vedette y actriz de comedia y teatro. Ya le dedicaremos la entrada correspondiente más adelante. De momento la vemos interpretar “Dónde vas con mantón de Manila” en la versión cinematográfica de La verbena de la Paloma (1963) y “No se lo digas”, de la película de 1966 El arte de casarse.

Finalizamos los números de hoy con Tania Doris, quien a mediados de la década de 1970 era la estrella principal del Teatro Apolo de Barcelona. El vídeo suyo que insertamos la semana pasada ya dijimos que no le hacía justicia. Ninguno de los que hay disponibles lo hace, incluyendo los que indican “Inserción desactivada por petición” Veámosla, ¡sin cantar ni bailar!, complaciente ante ese estupendo actor que fue Luis Cuenca, con quien tan buena pareja hizo, en “Tomar la vida en serio”, de Luna de Miel en El Cairo, en la película de Rafael Gil Las alegres chicas de Coslada (1984). Es el único vídeo suyo (exceptuando el que incluimos en la entrada anterior sobre la revista) que hemos conseguido insertar.

La falta de vídeos de la época que tratamos en la presente entrada manifiesta ante todo que la revista estaba en sus horas más bajas, y eso que, en teoría, las décadas de 1960 y 1970 deberían haber sido más propicias por aquello de los avances tecnológicos. El agotamiento argumental del género era evidente, como hemos visto. La revista dejaba de estar de moda, cada vez era menor el número de espectadores. Herida de muerte, ya no se recuperará. Su agonía, no obstante, irá acompañada de los lógicos estertores y en la década siguiente asistiremos a un efímero resurgir de la mano de grandes espectáculos (algunos producidos por o para televisión) que, en su mayoría, eran recopilaciones de antiguos éxitos. Pero de ello ya hablaremos el próximo lunes.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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2 respuestas a La revista musical española VI. Los años sesenta y setenta: la decadencia

  1. imanol alvarez dijo:

    Me dejas un poco sorprendido con la afirmación: “Es el único vídeo suyo (exceptuando el que incluimos en la entrada anterior sobre la revista) que hemos conseguido insertar.” En Youtube sigue habiendo varios disponibles; y, aunque es verdad que ninguno le hace justicia (eso siempre:¡la revista es teatro!), me resulta extraño que no se puedan insertar…
    Otro saludo. Ya ves, hoy estoy “parlanchín”

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